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domingo, 13 de noviembre de 2016

EL CUENTO DE FUTBOL

      No es una historia de Agaete, pero si una historia de uno de Agaete que ademas es mi amigo, Tomás Armas Armas (Tomaso), un apasionado del deporte en general y del fútbol en particular.           
"El cuento de fútbol."
Por
Tomás Armas.


Erase una vez un personaje llamado Fútbol que quiso dedicar un cuento a los niños. Había nacido en las Islas Británicas allá por el año 1848. Inicialmente lo definieron como  un juego entre dos equipos de once jugadores cada uno, cuya finalidad era hacer entrar un balón por una portería.
 Desde entonces tuvo un crecimiento constante, hasta llegar a convertirse en el personaje más popular del mundo con unos 270 millones de personas involucradas.
Pero, en la actualidad, Fútbol se encuentra muy triste por muchas circunstancias extrañas que están sucediendo a su alrededor.
“Mi primera queja”, alega Fútbol, “es que en esa gran cantidad de practicantes, hay que incluir a muchos niños que viven en los llamados países pobres y que no tienen campos donde jugar, ni equipajes que vestir, ni botas que calzar, ni siquiera balón con el que marcar goles. En otros lugares del planeta se gastan cantidades astronómicas en fichar jugadores, en contratar entrenadores, en pagar derechos a las televisiones que luego  cobran a los aficionados para poder ver los partidos; las entradas para  acudir a los campos son muy caras”.
Fútbol en África, más imaginación que medios.

Otra razón es el hecho de que, a pesar de que nació para que los equipos marcaran goles en la portería contraria, la mayoría de ellos están jugando para que no se los metan en la suya. Y Fútbol, muy sorprendido, alega: “en mis inicios, los equipos jugaban con muchos delanteros, se marcaban muchos goles y se daba mucho espectáculo. Pero ahora, al estar todos demasiado pendientes de los resultados, los equipos alinean cada vez más defensas, los aficionados se aburren en los campos de juego, no disfrutan, y lógicamente, acuden cada vez menos a los partidos”.


Fútbol se hizo muy amigo de los niños porque veía que cada vez eran más los que jugaban con él. Pero, un día, charlando con ellos, comprobó que, a pesar de que muchos estaban contentos con los partidos jugados, con las jugadas realizadas o con los goles marcados, algunos otros se mostraban tristes porque lo pasaban mal. Uno alegaba “yo algunas veces juego muy poco tiempo. No se por qué, pero voy siempre a entrenar, estoy toda la semana ilusionado pensando en el día del partido; pero cuando llega, juego mucho menos que mis compañeros”. Otro decía “pues mi entrenador a veces me grita y se enfada conmigo porque no me salen las cosas bien, a pesar de que siempre intento hacerlo lo mejor posible”. A lo que otro respondía “mi entrenador se pasa todo el rato protestándole a los árbitros y a veces, el colegiado le pide por favor que no lo haga y le dice que no es un buen ejemplo para nosotros”. “A mí lo que no me gusta”, le contestó un compañero, “es que mi padre también le protesta a los árbitros, incluso a veces lo hace mi madre. También se han puesto a discutir con los padres de los jugadores del equipo contrario y, claro, me da vergüenza cuando estoy jugando y los escucho”. Una niña, porque Fútbol ha comprobado que cada vez son más las niñas que también juegan, dice “cuando estoy en el campo, me confundo mucho porque mis padres se dedican a darme órdenes, a decirme lo que tengo que hacer, y, a veces, no se a quién hacer caso, si a mi entrenador o a mis padres”.


Fútbol les cuenta a los niños que, en sus inicios, el Árbitro era una figura muy respetada y nadie le protestaba. “Todos los aficionados estaban pendientes del juego, de los goles que se marcaban y nadie reparaba en la actuación del colegiado, pues era una parte más del encuentro y siempre pasaba desapercibido. Esta es una de las razones que me genera más tristeza, ya que a medida que ha ido transcurriendo el tiempo, los jugadores, los entrenadores, los aficionados, incluso últimamente, los medios de comunicación, están demasiado pendientes de la actuación arbitral. ¡ Pero si todos se equivocan ¡ Los jugadores, a pesar de intentar hacerlo siempre lo mejor posible. Los entrenadores, incluso cuando creen emplear la táctica más adecuada o realizar el cambio más acertado. Los árbitros, que siempre salen al terreno de juego con la consigna de ser los más ecuánimes y justos posible. Incluso los medios de comunicación, en sus retransmisiones, en sus crónicas. Después de ver la repetición, dicen  o escriben que fue o no penalti, que se produjo o no fuera de juego. Pero tienen que convencerse de que, al final, va a ser únicamente lo que pite el colegiado. Se llegará a la conclusión de que todos, jugadores, entrenadores y árbitros, son humanos y, por muchos avances que se produzcan a todos los niveles, van a seguir cometiendo errores que posteriormente tratarán de corregir o subsanar”.

El arbitro debe ser una figura muy respetada, como antaño.

A Fútbol le está costando mucho entender lo que está sucediendo últimamente en los terrenos de juego. “Compruebo cómo en algunos encuentros las aficiones de algunos equipos terminan peleándose o agrediendo a jugadores propios o contrarios; cómo algunos entrenadores realizan declaraciones inapropiadas, se plantean objetivos utópicos o llevan a cabo acciones que no se entienden; cómo algunos jugadores discuten y se enzarzan entre sí en el transcurso de los partidos o simulan lesiones  con el propósito de que el árbitro expulse al contrario o cómo se pide cada vez con más insistencia que sea mostrada una tarjeta al jugador del otro equipo”. Y Fútbol comenta con sus amigos “ ¿ pero qué está sucediendo últimamente ? Si lo mío se trata sólo de un juego, de un deporte en el que se gana, se empata o se pierde. Tenemos que mentalizarnos de  que existirán equipos que serán superiores a otros, de que saldrán las cosas unas veces mejor y otras peor, de que se tendrá más o menos suerte. Y al final, hay que alegrarse con la victoria y resignarse con la derrota; felicitar al ganador, animar al perdedor y salir todos del campo como auténticos compañeros”.


Los niños se despidieron de Fútbol y se mostraron muy preocupados, pues llegaron a la conclusión de que lo habían encontrado muy triste y abatido. Se preguntaron “¿ qué podemos hacer para que  Fútbol vuelva a ser feliz ?”. Después de mucho hablar y debatir, dijeron “ya tenemos la solución. Vamos a escribir unos principios y a prometer que a partir de ahora los vamos a cumplir. Tenemos que transmitírselos a todos nuestros amigos para que los pasen a los demás amigos y lleguen a todos los campos, a todos los terrenos de juego, a todos los estadios. Y tenemos que hacérselos llegar también a los entrenadores, a los árbitros, a los padres, a los directivos, a los aficionados, en definitiva, a los 270 millones de personas que están involucrados con nuestro amigo Fútbol. En honor a él, los llamaremos  los Principios de Fútbol y serán los siguientes”:


1º Todos los niños y niñas amigos de Fútbol prometen que van a jugar con el único objetivo de disfrutar y de ser felices. Que van a trabajar en equipo con seriedad, con responsabilidad, con sacrificio. Que van a ser respetuosos con los compañeros, con los entrenadores, con los contrarios, con los árbitros, con los directivos, con los aficionados. Que van a ser abanderados del juego limpio. Que van a aceptar con la misma deportividad tanto las victorias como las derrotas.
2º Todos los entrenadores de los niños amigos de Fútbol prometen que van a hacer lo posible para que todos los niños disfruten y sean felices y para que ellos lo hagan y lo sean también. Que van a entrenar y a educar de la mejor manera que han aprendido a través de  los conocimientos adquiridos y a base de inculcarles los valores fundamentales que demanda la sociedad en la que vivimos. Que van a procurar que todos jueguen la misma cantidad de minutos. Que van a ser respetuosos con los niños que entrenan, con los contrarios, con los árbitros, con los padres y con los aficionados.


3º Todos los árbitros de los niños amigos de Fútbol prometen que van a hacer lo posible para que todos los niños disfruten y sean felices y para que ellos lo hagan y lo sean también. Que van a tratar de ser lo más ecuánimes y justos posible. Que van a intentar que los niños adquieran conocimientos sobre el reglamento. Que van a ser respetuosos con los jugadores, con los entrenadores y con los aficionados.

4º Todos los padres de los niños amigos de Fútbol prometen que van a hacer lo posible para que sus hijos disfruten y sean felices y para que ellos lo hagan y lo sean también. Que van a animar a los niños en los entrenamientos y partidos sin darles ningún tipo de consignas. Que van a ser respetuosos con los niños, con los entrenadores, con los árbitros, con los contrarios, con los padres de los jugadores y con los aficionados.


5º Todos los directivos de los niños amigos de Fútbol prometen que van a hacer lo posible para que los niños disfruten y sean felices y para que ellos lo hagan y lo sean también. Que van a tomar las decisiones que entienden que van a ser las mejores para los intereses de su club. Que van a ser respetuosos con los niños, con los entrenadores, con los árbitros, con los contrarios, con los directivos de otros equipos, con los padres de los jugadores y con los aficionados.

6º Todos los aficionados de Fútbol prometen que van a hacer lo posible para que los niños disfruten y sean felices y para que ellos lo hagan y lo sean también. Que van a ser respetuosos con los niños, con los entrenadores, con los árbitros, con los contrarios y con el resto de  aficionados.


Al día siguiente, los niños se reunieron con Fútbol y le comunicaron lo que habían acordado. Cada uno iba leyendo un principio y  Fútbol se  iba transformando  de la tristeza a la alegría. Les hizo saber que estaba encantado con la iniciativa que habían tomado, pero los alertó de que tenían que ser constantes, perseverantes, firmes, insistentes, porque lo que habían acordado no se podía conseguir en un día, ni en un mes. Se necesitaba mucho, mucho tiempo. Los invitó a inventarse un gesto que sirviera  para que todos los niños se transmitieran entre sí respeto y deportividad  y, después de darle muchas vueltas, acordaron entre todos, incluido el propio Fútbol, que sería “chocarse con una mano en posición horizontal la palma ( respeto ) y el puño        ( deportividad )”. Para hacer más hincapié en el gesto, se inventaron una palabra y lo  llamaron “respetividad”.
                                    
Y les  recalcó una cosa que para él había sido fundamental desde el día en que el primer niño se hizo su amigo: disfrutar y ser feliz.

Fútbol terminó diciendo “ Y colorín, colorado, este cuento…”. Los niños le interrumpieron “¿ Se ha acabado ? ”. Y les respondió “…no se acabará mientras haya un solo niño que disfrute y sea feliz jugando a Fútbol”.


1 comentario:

  1. Gracias amigo Pepe por publicar mi "Cuento de Fútbol". Espero que tu afamado Blog sirva para que lo puedan leer más niños, más entrenadores, más árbitros, más padres/madres, más aficionados y, en definitiva, para que aumente el número de personas que se tomen el fútbol como un deporte del que todos disfrutemos con respeto y deportividad. Enhorabuena por tu estupendo Blog y que muchas más personas sigan disfrutando de él. Gracias otra vez y un abrazo.

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