domingo, 11 de noviembre de 2018

RAZONES PARA CAMBIAR EL ESCUDO DE AGAETE.

Escudo propuesto en 1967, por el ayuntamiento de Agaete, rechazado por el Ministerio de la Gobernación. (archivo municipal).


Desde 1956, Agaete trató de tener un escudo heráldico, el alcalde Pedro Esparza Martín, abrió expediente de tramitación, comenzando a aportarse diferentes estudios y bocetos, se adjunta algunos que figuran en el archivo municipal realizados con los rudimentarios medios de la época:




Pero no es hasta mayo de 1967, cuando el ayuntamiento presidido por el alcalde Andrés Rodríguez Martín, retoma el asunto y encarga al profesor  José Antonio García Álamo, un estudio serio y riguroso con el objetivo de dotar de un escudo heráldico al municipio.
Hasta ese momento Agaete no tenía más escudo que los impuestos por los diferentes regímenes de la nación,  monarquías, república y dictadura.


Escudo de los años de la monarquía de Alfonso XII y XIII.

Escudo de los años de la república.


Escudo de los años de la dictadura.


El 26 de mayo de 1967, José Antonio García Álamo, presenta el boceto e informe encargado por el consistorio sobre el proyecto de escudo heráldico, exponiendo el siguiente:

Justificándolo en un amplio informe, que sintetizado en lenguaje heráldico es el siguiente:
En el primer cuartel, en campo de gules, torre de color oro, recordado la torre fortaleza, primer asentamiento castellano, construida por Pedro de Vera.
Segundo cuartel, sobre campo de oro, cinco hojas de parra del escudo de Fernández de Lugo, primer alcaide de la torre de Agaete.
Tercer cuartel, sobre campo de azur, dos azucenas, símbolo de la Purísima Inmaculada Concepción, patrona de la villa desde 1523.
Cuarto cuartel, sobre campo de plata, dos ancoras cruzadas en sable, sobre ondas de plata y azur, símbolo de la tradición marinera de la villa de Agaete.
Rematando el escudo la corona oficial del régimen, la de los reyes católicos y los Austrias, no se admitía otra.
Borde de armiño con ocho magados y sables cruzados en gules, "símbolo de  la unión  de sangre de las razas canaria y castellana tras la hispanización".
Debajo el lema; "Esfuerzo en la tierra y en la mar la esperanza".
El ayuntamiento lo lleva a pleno el 7 de julio de 1967,  es aprobado por unanimidad como todo en la época y acuerdan remitirlo al todo poderoso ministerio de la gobernación para su aprobación, previo informe prevenido de la Academia de la Historia, guardián en ese momento de que todo se haga según la interpretación de la historia del régimen de Franco. 
Cuatro años después, en marzo de 1971, contesta el Ministerio de la Gobernación en amplio escrito que en resumen textualmente dice; que según la Real Academia, el escudo remitido le parece poco parco, complicado para ser trasladado a sellos y documentos, que los símbolos carecen de carácter definidor, ya que el carácter marinero y la devoción a la Concepción, "afortunadamente se ofrece en todas las época y en muchos parajes de España," que las hojas de parra son de los Figueroa y no de los Fernández de Lugo, estimando que el escudo podía organizarse en dos campos, en uno la torre edificada por Pedro de Vera y en otro el escudo de armas de los Fernández de Lugo, al timbre corona real abierta, la de los Austrias.
Finalizando con; "La Real Academia, como siempre, tiene la última palabra, más acertada."

Escudo impuesto y aceptado por el ayuntamiento de Agaete en 1971.

Durante el franquismo las sugerencias de la superioridad eran ordenes, más si venían de Madrid, "y las ordenes ni se discutían, ni se comentaban, simplemente se cumplían," al ayuntamiento no le queda otra opción que aceptar la propuesta si quiere tener blasón
El escudo va al consejo de ministro el 22 de octubre de 1971, presidido por su "Excelencia el Generalísimo, previa deliberación, se autoriza al ayuntamiento de Agaete para adoptar su escudo heráldico....". 
Y éste es el origen del "escudo impuesto", la torre de Pedro de Vera y las armas del apellido Lugo y que en la actualidad "representa" a la villa.
En el escudo actual se ha cambiado algo la torre, creo que para hacerla parecer a la edificación denominada "la casa fuerte", que durante un tiempo se intentó identificar con la torre, primera edificación realizada por el General Pedro de Vera. Hoy en día ningún investigador duda de que no tiene nada que ver con la primitiva fortaleza, ya que todo apunta a que se encontraba en los alrededores de la ermita de las Nieves.



El escudo impuesto, en su segundo cuartel, refleja las armas del apellido Lugo, si bien es el correspondiente a dicho apellido de origen gallego, no lo es de Alonso Fernández de Lugo que era andaluz y tenía escudo de armas propio, lo que supone una grave anomalía del actual escudo de la villa.
Escudo de armas de Alonso Fernández de Lugo, anterior a 1496.

A este primer blasón de Fernández de Lugo, los Reyes Católicos, mediante merced de 5 de noviembre de 1496, le concede añadir en medio de su escudo dos cuarteles más, donde figuran dos islas y dos torres, en premio a la conquista de las islas de Tenerife y La Palma.

 Merced concedida por los Reyes Católicos:
"Merced para que Alonso Fernández de Lugo pueda traer ciertas armas.
Burgos, 5 de noviembre de 1496.
Don Fernando e doña Ysabel, etc. Por cuanto a los Reys e Prinçipes es propia cosa honrrar e sublimar a fezer graçias e merçedes asus subditos e naturales, espeçialmente aquellos que bien e lealmente les syrven; lo qual por nos acatado, e considerado los muchos e buenos e leales serviçios que vos Alonso de Lugo nos avedes fecho e fazedes de cada dia, ....,  que alende e demas de vuestras armas, devos dar por armas las dichas dos yslas e dos fortalezas en medio dellas, para que las podays; las quales vos tengays e traygays en vuestro escudo e resposteros e después de vos vuestros deçendientes e linaje; ......, De lo qual vos mandamos dar la presente, firmada de nuestros nonbres e sellada con nuestro sello. Dada en la çibdad de Burgos, a çinco dias del mes de novienbre, año del naçimiento del Nuestro Salvador Ihesu Christo de mill e quatroçientos e noventa e seys años.  Yo el rey, Yo la Reina.  E yo Miguel Peres d’Almaçan, secretario del Rey e de la Reyna, lo fiz escrevir por su mandado. E en las espaldas: M. el doctor Archidiaconus de Talavera.  Liçenciado Çapta.  Suarez, in decretis baccalareur." (archivo de Simancas)

Como se ve en la anterior ilustración, el verdadero y último escudo de Alonso Fernández de Lugo, concedido por los reyes católicos, nada tiene que ver con el que aparece en el escudo actual de Agaete, que es el general del apellido gallego Lugo, relacionado con el topónimo de la ciudad del mismo nombre desde el siglo XII, si bien Alonso Fernández de Lugo era andaluz, nació en Sanlúcar de Barrameda, provincia de Cádiz.
A la vista del cuarto cuartel de dicho escudo, tenía toda la razón quien diseñó el boceto de 1967, e introdujo las cinco hojas de parra en representación de Fernández de Lugo y que la Academia de la historia le denegó.
No se entiende el rechazo al presentado por el ayuntamiento, ya que en la misma época se aprueban otros escudos más complejos, como el de Galdar, Aguimes o San Mateo.
Buscando explicación a la imposición de las armas del apellido gallego Lugo, encuentro que el académico que firma el informe previo, con fecha 14 de noviembre de 1970, es el General Dalmiro de la Válgoma y Díaz-Varela, gallego natural de la provincia de Lugo, ¿qué casualidad?, militar, abogado e historiador, miembro de la Real Academia de la historia desde 1958, hasta su fallecimiento en 1990.
Otro de los elementos no puesto al día del actual escudo es la corona que lo preside, corona imperial de los Reyes Católicos y los Austrias, ampliamente usada en el régimen de Franco, incluida en el escudo de España anterior.
En 1982, el gobierno autónomo de Canarias asume las competencias sobre blasones heráldicos y en decreto 123/1990, de 29 de junio, legisla sobre la competencia y confección de escudos y banderas de la comunidad autónoma y municipios, dando una serie de normas entre las que exige que la corona que los preside tiene que ser la cerrada, correspondiente a la actual monarquía reinante, los Borbones y que el informe previo lo debe efectuar la academia canaria de la historia. Muchos municipios adaptaron su escudos a la nueva normativa. 
Ya tenemos otra anomalía más en el actual escudo de Agaete, la corona, si bien la normativa admite otra siempre que esté debidamente justificada.
Anexo al decreto de 123/1990, de 29 de junio, del Gobierno de Canarias donde se dan las normas básicas para los escudos de la comunidad autónoma.

Mi conclusión es que el actual escudo de la villa fue impuesto de forma caprichosa y me atrevería a decir que hasta ignorante, probablemente el académico informante desconocía nuestra historia y supongo que nunca pisó nuestro pueblo, poco o nada representativo, las armas del apellido Lugo del segundo cuartel no se corresponde con las de Alonso Fernández de Lugo, un personaje que según Rumeu de Armas, el mejor biógrafo del adelantado, era; "ambicioso, temerario, y como tal, andariego e inquieto, rebelde unas veces, sumiso y obediente otras, según las circunstancias, ... En fin, hábil, mañoso, interesado, con pocos escrúpulos, arbitrario, despótico, gran protector de los de su linaje y en extremo devoto de los santos...". Como todos los conquistadores de la época.
No podemos negar el despotismo y la mano dura del personaje, discípulo del otro representado en nuestro blasón, el "laja" del gobernador Pedro de Vera, el otro responsable del mal trato, la crueldad y el exterminio a que fue sometida la población aborigen de Agaete, confiscadas sus tierras y sus aguas, muchos sometidos a esclavitud.

"Pasó el gobernador a reconocer un lugar que decían El Gayete, a donde hasta entonces no había entrado cristiano ninguno; y entróles por fuerza de combate un gran risco que tenían y hubo entre ellos tal pelea que murieron muchos canarios y salieron heridos algunos de los nuestros.(Jerónimo de Zurita 1562)"


Su desmesurada codicia le lleva a vender sus propiedades en la villa, vender indígenas como esclavos en los mercados de Valencia, como si fueran mercancías, para financiar y proponer a los reyes la conquista de la Palma y Tenerife a cambio de dinero, tierras y cargos. Los acuerdos con la Corona incluían, además de un quinto de los cautivos apresados, setecientos mil maravedíes si la conquista de La Palma la realizaba en un plazo de un año. 
Lugo es hombre de poco tacto a la hora de esclavizar, incluso la Corona se ve en la obligación de intervenir, mandando al gobernador de Gran Canaria, Sánchez de Valenzuela, con la orden de liberar a todos los isleños sometidos por Vera y Lugo a la más dura esclavitud.
El descontrolado Pedro de Vera se llevó reprimenda por escrito de los propios Reyes Católicos, por sus métodos y hasta por estafar a el propio Fernando Guanarteme. 
Con los parámetros de hoy en día, personajes como estos no pueden tener todo el protagonismo en un escudo que debe representarnos a todos y a nuestra historia.
Después de tener conocimiento de cómo fue impuesto, los errores que contiene y lo que representa, aunque el escudo actual viene usándose desde hace muchos años, no quiere decir que debe de seguir manteniéndose por los siglos de los siglos. 
Dentro de unos días celebraremos 40 años de la Constitución, es hora de reparar el error. Que desde la alcaldía, concejalía  de cultura e identidad o la de patrimonio, se abra expediente, se proponga una mesa de expertos en historia de Agaete que decidan que escudo nos debe representar de acuerdo con la normativa, donde nadie se sienta excluido y que sea fiel reflejo de todos nuestros anales.
Como ciudadano agaetense, aprovecho y también hago mi propuesta, por si algún día  llega a algún sitio y fuera tenida en consideración.


La explicación salta a la vista, se trata de la representación de las razas o culturas  que habitaron este lugar llamado Agaete y que tras más de cinco siglos de historia común y mestizaje han dado lugar a la actual población de la villa.
En lenguaje técnico heráldico sería:
El escudo se organiza en tres cuarteles, medio partido y cortado.
Primer cuartel; sobre campo de gules (rojo), en representación de la primitiva población nativa prehispánica, en oro (amarillo) el sello o pintadera aborigen encontrada en 1980, en el valle de Guayedra, Majada de Altabaca, lugar predilecto del ultimo Guanarteme Tenesor Semidan, bautizado Fernando Guanarteme, que solicitó a los Reyes y le fue concedido para vivir él y sus allegados una vez cristianizado y pacificada la isla.
Segundo cuartel; sobre campo azur (azul), la torre sable (negra), en representación de los primeros europeos conquistadores, mayoritariamente castellanos y andaluces, que construyeron en las proximidades del puerto de Las Nieves el primer asentamiento-fortaleza. Es negra como la arena de las playas de Agaete y la piedra volcánica con que la edificaron.
Tercer cuartel sobre campo de sinople (verde), cara de moro, en representación de los esclavos, berberiscos y negros, que durante los siglos XV-XVIII, fueron traídos a Agaete para trabajar en los ingenios azucareros o servir a los hacendados y que formaron parte importante de la población, dejándonos además de los rasgos físicos en buena parte de los agaetenses, numerosos topónimos aún vigentes, como la cueva del moro, la playa del negro, el barranquillo de los moros, las moriscas, la cueva de la negra, la baja del negro, montaña morisca,...  
La cabeza de moro es muy habitual en la heráldica europea, incluso el Papa Benedicto XVI la introdujo en su escudo papal.
Escudo del Papa Benedicto XVI.

La corona suele ser polémica pero de momento es un imperativo legal y hay que utilizarla guste o no guste, siempre se puede sustituir por otra, siempre debidamente justificado.
Los colores de los cuarteles; el rojo y azul, colores tradicionales y representativos de la villa durante muchos años, colores que tienen su origen en la vestimenta de la virgen de Las Nieves durante varios siglos hasta que fue descubierta en 1963, la autentica pintura flamenca. Colores de la bandera que nos representa, usado por nuestros equipos deportivos y como hábito religioso de muchas generaciones. El rojo o gules es en heráldica fortaleza, ardid, alteza, osadía, fuego y victoria. El azur o azul, representa la lealtad, hermosura, justicia, verdad, celo y claridad. Además de representar el cielo, el mar y la tradición marinera de la villa.
El verde o sinople del tercer cuartel, representa los vergeles de nuestros valles, nuestros frondosos pinares como el de Tamadaba o Tirma, los antiguos cañaverales azucareros que cubrían todo el territorio, lugar de trabajo de cientos de esclavos negros y berberiscos a lo largo de los siglos.




Por supuesto que todo esto está sometido a críticas y debate, ahí lo dejo y que nuestros representantes políticos resuelvan. 
Un escudo que dice lo que no es, que no simboliza la idiosincrasia de un pueblo, flaco favor hace a los que nos representa.


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Merced a Alonso Fernández de Lugo, vecino de Sevilla, concedida por los Reyes Católicos.
Archivo General de Simancas,RGS,LEG,149207,18


Fuentes:

Archivo Municipal de Agaete.
Jerónimo de Zurita 1562, Biblioteca Nacional.
Archivo provincial de Santa Cruz de Tenerife.
Boletín de la Real Academia de la Historia. TOMO CLXXI. NUMERO I. 
Archivo de Simancas.
Tomás Arias Marín y Cubas, Historia de las siete islas de Canaria.
Elmuseocanario.com
Terminoredondodeguayedra.blosspot.com
Fundamentos de heráldica.
ABC Canarias.




jueves, 1 de noviembre de 2018

NACIMIENTO Y MUERTE DEL BELÉN VIVIENTE DE AGAETE, 1970-1988.

Años cuarenta-cincuenta, representación del auto de los reyes magos.

La navidad de Agaete siempre fue peculiar, ya desde 1630, tenemos datos de las misas de la luz, cuando Alonso de Medina dona parte de su tierras a la iglesia para el sufragio de dichas celebraciones, misas que han ido evolucionando hasta llegar a la actualidad, donde los luceros de la madrugada recorren el pueblo al alba los nueve días previos al 25 de diciembre, despertando con alegres villancicos a los vecinos para que acudan a misa a la aurora.
En los años veinte del pasado siglo ya se representaba el auto de los reyes magos en la parroquia por navidad, pero es tras la guerra civil, con la llegada del párroco don Manuel Alonso Lujan, cuando la navidad agaetense tiene su máximo esplendor. 
El cura fomenta la construcción de nacimientos, que es como siempre se ha llamado en Agaete a los belenes, organiza visitas y concursos para fomentar que los vecinos los construya. 
En la noche buena de 1947, se inauguran las lámparas de araña de las que aun sobreviven algunas en el templo parroquial y se realizan por los niños de la escuela representaciones de las escenas evangélicas de la navidad después de la misa del gallo. 
En 1952, destaca la prensa que el belén de la casa parroquial sobresale por "la utilización de una extraña combinación de luces multicolores."
El 16 de diciembre de 1959, D. Tomás Martín, Tomasito, con el coro parroquial, deciden salir en la madrugada cantando villancicos y otras canciones populares, recorriendo la villa para anunciar las nueve misas de la luz, en conmemoración a los nueve meses de embarazos de la Virgen María y el posterior nacimiento de Jesús, luz del mundo, costumbre que se mantiene hasta nuestros días.

En la navidad de 1970, tiene lugar un acontecimiento que podemos calificar de histórico, porque durante 18 años fue un referente de la navidad de toda la comarca norte de la isla, el belén viviente.

Agaete siempre ha sido un pueblo inquieto, original, festivo e ingenioso y eso es lo que pusieron en práctica con escasos medios un grupo de jóvenes y no tan jóvenes, en la "placilla", hoy remodelada plaza de Fernando Egea. Con muy buen gusto, ambientación y con el armónico canto de canciones populares y navideñas de fondo, montaron el primer belén viviente. 

A la una de la madrugada del día 25 de diciembre de 1970, al terminar la misa del gallo, detrás del coro parroquial que cantaba alegres villancicos, todo el pueblo se dirigió a la placilla.
Los figurantes unas cincuenta personas con vestimenta típica del campesino canario, escenificaron varias escenas de la natividad según los evangelios, así se podía contemplar; el mensaje del ángel y la anunciación, en nacimiento, las lavanderas, los pastores, hilanderas, el mercado, numerosos animales, etc.
El éxito fue total y pronto corrió la voz por toda la comarca y en las sucesivos días que se representó comenzaron a llegar gente de los pueblos vecinos para ver el belén.
En la siguiente navidad 1971, en vistas del éxito del año anterior se decide trasladarlo a los alrededores de los Chorros, antigua fuente pública de donde se abastecía de agua el pueblo, entonces un amplio terreno bordeado por el barranco, rodeado de riscos, palmeras y cuevas naturales. Organiza estos primeros belenes Manuel Santana Perera, Manolín.
Los vecinos del Valle a su vez realizan una representación viviente de diversas escena de la navidad en la sociedad.

El belén empieza a ser un acontecimiento que desborda el pueblo de visitantes, los días de su apertura largas colas ocupan la cuesta de los chorros y el camino real de las ventanillas. 
La navidad y el belén se complementa con actuaciones de la coral del casino de la luz, diversos grupos folclóricos y actuaciones de la orquesta filarmónica de Las Palmas en la iglesia.
El 30 de diciembre de 1972, es tanta la fama que el obispo de la diócesis, monseñor Infantes Florido, se tira un salto para comprobarlo y ver el belén.
Coral Casino la luz.

En 1975, surge la polémica y el grupo de jóvenes que lo estaba organizando, por desavenencias con el ayuntamiento decide no hacerlo, poniéndolo en marcha una asociación de mujeres encabezadas por Dolores Cabrera, Nereida Jiménez, Tete Santana y Pino Martín, hoy ya todas fallecidas (D.E.P.).
En 1976, también está a punto de no celebrase, organizándolo nuevamente la asociación de amas de casa. Hasta este año se venía haciendo con vestimenta canaria mayoritariamente, es a partir de éste cuando se empieza a realizar con vestimenta hebrea y mayor sentido bíblico.
En 1977, vuelve la polémica, los jóvenes por un lado y las amas de casa por otro, volviendo a estar en peligro su celebración, terminando por organizarlo un grupo de muchachos entre los que me encontraba.
En 1978, después de siete años celebrándose, en plena transición política, no hay acuerdo entre los jóvenes y el ayuntamiento y el belén no se celebra, quedando una gran "magua" en la población.

En 1979, un grupo de jóvenes del pueblo crea una asociación cultural en los locales del antiguo cine, actual biblioteca municipal, nace la asociación Cultural Antigafo. Esta  asociación desde finales del verano comienza los preparativos para volver a recuperar la representación del belén viviente que el año anterior no se escenificó. 
1980, Bajo la dirección de Pedro Armas Bosa, Pedrito, unas setenta personas, con un excelente y novedoso montaje escenificaron un belén hebreo. Con un coste de unas 300.000 pesetas de la época, contando con la ayuda económica y material del Ayuntamiento, Cabildo y Caja Insular de Ahorros, además de los donativos que entregaba el público en sus visita.

Los sucesivos años lo organiza la asociación cultural Antigafo, bajo la presidencia de Javier Tadeo Alemán.
En 1983, como costumbre en Agaete, el pueblo está dividido políticamente en dos bandos, en mayo hay elecciones municipales que gana Alianza Popular, ocupando la alcaldía el polifacético D. José de Armas Medina, elecciones a las que se había presentado por el PSOE, el presidente de la asociación cultural Antigafo y organizador de la mayoría de los belenes, Javier Tadeo Alemán, que queda en la oposición.
Las desavenencias entre el ayuntamiento y la asociación no tardaron en llegar. La asociación cultural lanza en noviembre un comunicado anunciando que no se va a celebrar el belén por los siguientes motivos: 
"Obligados a tomar esta decisión, muy a pesar nuestro, puesto que el Belén requiere unas exigencias de superación que se manifiestan en cada edición, necesitándose una gran participación de personas que no debe limitarse a los miembros de esta Asociación, ya que por razones de estudio, trabajo, etc.. la mayor parte de éstos se encuentran en Agaete sólo los fines de semana, siendo simplemente ocho los días al mes hábiles para el trabajo.

Dado el carácter que ha adquirido el Belén Viviente, llegando a ser la principal manifestación que identifica a nuestro pueblo con las fiestas navideñas, entendemos que éste debe asumir una mayor responsabilidad en la participación activa del mismo, responsabilidad de la que se ha carecido en los últimos años, notándose que, a medida que avanzan las ediciones, la participación en las obras de realización es cada vez menor. Atendiendo a lo expuesto, es por lo que, desde estas líneas, invitamos al pueblo para que el próximo año no nos encontremos nuevamente solos y podamos volver a organizar el Belén Viviente de Agaete, contribuyendo todos a la realización y engrandecimiento del mismo».
Lo cierto es que al final se celebra, se consiguen las 500.000 pesetas que costó, aportando el Cabildo la mitad. Agaete junto con  San Mateo, son los únicos ayuntamientos de la isla que no tiene presupuesto cultural en aquellos años. 
El miércoles 28 de diciembre de 1983, el belén es visitado por el entonces presidente del gobierno de Canarias Jerónimo Saavedra, al que se le organiza una polémica escenificación extraordinaria, que para eso había aportado algunos cuartos, no apareciendo nadie del grupo de gobierno por el belén ya que a la misma hora tenía lugar un pleno en el ayuntamiento. 
Como curiosidad la prensa destaca que la única nota discordante y de muy actualidad fue la de un vecino que le gritó a la comitiva: "Que se dejen de belenes y nos construyan el muelle".


Visita del Presidente del Gobierno canario Jerónimo Saavedra. La Provincia Jueves 29 de diciembre de 1983.


En 1984 y 1985, más de lo mismo, no hay belén viviente, la asociación cultural es desahuciada del cine viejo porque es intención del ayuntamiento de convertir el local en plaza de mercado del pueblo, trasladándose "el Antigafo" al viejo edificio propiedad del Cabildo, gobernado en aquel momento por el PSOE, sito en la calle la Concepción, actual centro Cultural de la Villa. 
La asociación alega que no hace el belén porque no hay local lo suficientemente grande para almacenar y fabricar los decorados. Realizando un belén viviente reducido en los propios locales de la asociación, con las mejores intenciones, pero no tiene nada que ver con el belén de los Chorros.
Las navidades de 1986, la asociación cultural Antigafo, ya todo un referente cultural de la villa, con enorme éxito y financiación del gobierno de Canarias, Cabildo y la Caja insular de ahorros, vuelve a organizar el belén viviente en su lugar tradicional, los Chorros. Destacan en el diseño, Sergio García, Pedro Armas y Pepe Juan del Rosario.

1987, ya con el presidente de la asociación cultural Antigafo, Javier Tadeo,  con el bastón de mando de la villa en las manos al ganar las elecciones, el ayuntamiento se vuelca en apoyo y ayuda en la construcción del belén.
Y como así es mi pueblo, a veces milagroso y a veces zorro, como decía el doctor Agustín Álamo, "parece que no sabe ná", en 1988, se celebra el último belén que más que viviente es de cuerpo presente, con él desaparece la tradición que desde 1970, era un referente de la navidad en toda la isla y que llegó hacer pensar a más de uno que Jesús había nacido en Agaete y que lo demás eran imitaciones.
En el 2001, un grupo de niños dirigido por Adrian Cruz Sánchez, escenificó un belén viviente en los Chorros, con más voluntad que medios y en la actualidad los vecinos del Risco, barrio a 14 km. del casco urbano, escenifican otro en navidad, pero que no tiene nada que ver con aquel Belén tan conocido en toda la isla.
El ultimo belén, 1988.





El primer belén, Lasito y Juanita.

Mariquita.

Bibliografía, la prensa de la época, mis recuerdos, fotos propias y de las redes sociales.



domingo, 7 de octubre de 2018

LA CURIOSA HISTORIA DE LOS NOMBRETES EN AGAETE.

Agaete, antes de 1896.

Hay un dicho popular en Agaete que dice; "Agaete míralo y vete, porque si no te ponen nombrete".
El nombrete, en otros lugares; mote, apodo, sobrenombre o alias, en esta villa son muy habituales, habiendo pocas familias que se libren de no tener alguno. Aunque cada vez  se usan menos, la mayoría se trasmiten de padres a hijos y con el tiempo afecta a familias enteras.
Si bien existe algún trabajo sobre los nombretes de Agaete que los relaciona nominalmente, aunque se dejó atrás muchos, cosa lógica porque la lista sería interminable, incluido el de algún familiar, lo que le originó alguna reprimenda, creo que no existe ninguno que explique su origen y de eso se trata esta publicación, tratar de explicar el porqué del nombrete.
Muchos eran amistosos, otros eran con ánimo burlesco y hasta ofensivo, casi todos han terminado por ser seña de identidad y orgullo de muchas familias, unos han evolucionado a palabras menos desagradables, otros se han perdido con la desaparición del personaje que lo llevó y van apareciendo nuevos. 
De algunos conocemos el porqué y desde cuando, muchos se disipan en el tiempo, de otros hay varias versiones según a quien se pregunte, los hay que incluso han dado origen al topónimo de un lugar.
Para que no haya suspicacias o alguien se lo tome como un agravio, empezaré por el mío.

Treinta nudos: Mi abuelo Santiago estaba preparando los intestinos de un cochino para hacer morcillas, "Periquito el Pelica", matarife, lo mandó a cortar una caña que hacía falta para limpiar la tripa por dentro, apareció con una caña y la Pelica le dijo, "Santiago limpia la caña que tiene más de treinta nudos y vas a destrozar la tripa", y 30 nudos se quedó.
La pelica: La sota de oro en el juego de cartas canario del envite es conocida como la perica. A Periquito que le costaba pronunciar la erre, la pronunciaba como ele, decía pelica en vez de perica y terminó siendo conocido por Pelica.
Curucusa: El patriarca Juan, iba con un carro de madera y ruedas cubiertas de goma de camión, cargado de cajas de tomate, pasaba todos los días por el centro del pueblo con dirección al almacén de empaquetado, solía llevar una gorra de tela en forma de  cucurucho, la gente le decía; ahí viene Juan el del cucurucho. La palabra termino derivando a curucusa y Juan el curucusa se quedó. 
Los carros de la época.
La pantalla: En los años cincuenta del pasado siglo, un grupo de mujeres iban montadas en un carro cargado de cajas de tomate en dirección a un almacén de empaquetado sito en Galdar, cuando iban cerca del actual barrio de Piso Firme, cuesta abajo el carro cogió velocidad y volcaron en un barranquillo. 
Fueron trasladadas al hospital de Guía, una vez curadas regresaron al pueblo, alguien les preguntó que le había pasado, contestando una; que a ella solo la habían mirado por la pantalla (rayos X) y pantalla se quedó. 
Los palancas: Mismo accidente anterior, a la conductora del carro por no tirar de la palanca del freno.
Los sanguchos: Eran muy altos les llamaban los zancudos, la palabra fue evolucionando hasta el actual sangucho.
Los nanos: Lo contrario que los sanguchos, eran chicos.
Marrón: En una ocasión dio un puñetazo sobre la mesa y la partió en dos, le pusieron "el marrón" en referencia al martillo de grandes proporciones que se usa para romper piedras.
Musifú: D. Sebastián Benítez, fue chófer y mecánico del "coche de Leo", el coche tenía una bocina manual de aquellas que se se apretaba una perilla y hacía una música, fu, fu, fu, y musifú se quedó. Esto dio lugar a una coplilla que se llegó a cantar hasta en la rama que decía; "el coche de Leo se esconchavó y vino el musifú y lo arregló". La anterior es la versión familiar, hay otra que lo relaciona con un gato que cuidaba que se llamaba musifú.


La bocina del coche de Leo, que hacia, fu, fu,fu....


Los cochinos: Se encontraba una familia cavando un sembrado de papas próximo a la carretera en Guayedra, con un solajero que partía las piedras, pasó el coche de hora de la Aldea y un viajero les gritó; "fuerte cochiná, trabajando con el solajero que hay". Y cochinos se quedaron.
Cielito: De pequeño su madre no paraba de decir que su niño era un cielo, hay mi cielito lindo y terminó por ser conocido por cielito. Fue músico y la canción cielito lindo la tocó en muchas ocasiones. 
El Mojito: Su madre era conocida por María la moja y los hijos se quedaron mojitos. 
El garrafón: De pequeñito era regordete y con barriguilla, el maestro le dijo que se parecía a su garrafón.
Los cubines: En una ocasión cuando sacaban el chinchorro, un marinero preguntó a otro que habían pescado y le dijo; sardinas y "cuvinas", refiriéndose a corvinas y cuvino se quedó.
Los piñeros: tenían fama de poco aguante, a la mínima se liaban a la piña limpia.
El Ingles: cuando nació era tan bonito, rubio y ojos azules, que a una vecina se le ocurrió decir; "que bonito es el niño, parece un ingles".
Brinca: El antepasado era pastor, usaba el garrote para saltar de risco en risco dando brincos, otra hipótesis es que tenía una peculiar forma de bailar dando saltos.


Los Machucos: Segun tradición oral, el origen es un suceso ocurrido en 1902, ya tratado e el blog, donde en una reyerta resultó lesionado el secretario del ayuntamiento con un zacházo en la cabeza que le ocasionó la muerte posteriormente, el autor se presentó en el ayuntamiento y dijo que fueran a buscar al secretario y a su esposa a su casa que los había "machucao" con un zacho. Hay otra versión familiar que dice que la abuela jugaba a la baraja y en vez de decir majo, decía machuco. Algunos diccionarios 
definen la palabra machucar como; "herir a una persona o animal a golpes".
Las diez y diez: Un empleado de "los coches de hora", que caminaba con los pies juntos y abiertos en 90 grados.
Piso firme: D. Severiano Santiago, natural del Caideros de Galdar, compró en los años cincuenta del pasado siglo un huerto en el Hornillo de Agaete, lugar abrupto. En el terreno habían unos eucaliptos secos, formó una cuadrilla y los taló para leña, cuando preguntaron donde ponían los troncos, dijo; "busquen un lugar con piso firme y déjenlos ahí", y piso firme se quedó. A principios de los sesenta se trasladó a Agaete y montó un bar al que le puso piso firme, después sobre 1965, se trasladó a vivir a los llanos de Galdar, colindante con la villa, montó una tienda-bar y le puso de nombre "pisofirme", el lugar empezó a crecer al trasladarse gente de Galdar y Agaete por ser más barato los solares y mayor las facilidades para construir, formándose un barrio que empezó a ser conocido como Pisofirme. Lo que fue un nombrete cariñoso de la gente de Agaete, termino como topónimo del lugar.

Guirre: La abuela en su juventud era tan ligera andando que subía y bajaba a Tamadaba tan rápidamente que alguien le dijo que era más veloz que un guirre.
Amante: El latonero del pueblo, fue toda la vida amante de una mujer y terminaron llamándolo amante.
Los lajilla: Una madre se puso de parto en medio del campo, 

buscaron una laja grande, (piedra llana), para que alumbrara la criatura y a la niña que nació la llamaron lajilla.
Cañaleja: Lo mandaron a cortar cañas y preguntó; ¿adónde?, -allá en frente-, respondió, -eso está muy lejos-, y cañaleja se quedó.
Pepe el tostador: Para carnavales se puso un tostador de los que se usaba para el café en la cabeza.
Los Seito: Se llamaba José, pasó a Josenito, después a Joseito, y terminó Seito.
Cafetera: Era flaco y alto como una cafetera de moda en los años sesenta.
     

Peregil: Se apellidaba Pérez Gil.
Crimino: era tratante y mataba animales (criminal).
Horacio el bosque: Horacio tenía un perro y cuando su padre le daba un silbido para que regresara a casa, él le contestaba; ¿pa el silbo es para mí o para el bosque?.
Burra vieja: El hombre tenía un tic que le hacía mover la cabeza de un lado para otro.
El Perola: En una ocasión su hermano lo mandó a buscar un balde  grande metálico que utilizaban para amasar cemento y arena, que ellos llamaban perola, no lo encontró y perola se quedó.
Las cocheras: Las hijas de un chófer de guaguas.
El lechuzo: El que dijo que no tenía nombrete porque no era conocido al salir y regresar al pueblo siempre de noche, lechuzo se quedó.
El carnero: Adelantado a su época tenía el pelo largo sobre los hombros que parecía la lana de un carnero.
Los tonínos: Grupo variopinto de "modernos" que se pasaban el año "saltando al agua" en el muelle viejo y la playa, como las toninas, nombre que se le daban a los delfines, antes muy común verlos saltar cerca de la orilla.
El saco papa: Se echó al hombre a uno y dijo pareces un saco papa, este hombre tuvo varios nombretes, ademas le llamaban Pepe el mutilado por la pérdida de un miembro en la guerra civil y el cónsul, porque era tan servicial que ayudaba a la gente del pueblo a resolver sus problemas burocráticos.
Totorota: La abuela en su juventud, junto con un grupo de mujeres estaba acarreando estiércol en una finca, como era algo bruta llevaba la cesta más cargada que las demás y estas le dijeron;  no seas totorota, no cargues tanto y totorota se quedó. 
Morro: en un caldo pescado entre amigos, pidió que le dieran el morro del pescado y morro se quedó.
El suspiro: De pequeñito hurtaba suspiros en una tienda del Valle hasta que lo pillaron.
El pequeño: Trabajaba con una cuadrilla donde había dos Antonio, cuando pasaban lista, para diferenciarlo del otro, como era bajo de estatura lo nombraban como Antonio el pequeño y el pequeño se quedó.
Antonio el Chico: lo mismo que el anterior, para diferenciarlo del grande.
Manuel niño: Mismo caso anterior, para diferenciarlo de otro Manuel.
El paisa: A todo el mundo saludaba con que tal paisa, como estas paisa, ..., que terminaron conociéndolo por el paisa.
El fallaera: Buen jugador, de los mejores pero en los tiros a puertas fallaba más de lo normal.
El ruso: Buen portero de fútbol en su juventud. Por esa época uno de los mejores porteros del mundo era el de la selección de Rusia y empezaron a llamarlo el ruso.
Curro: El que originó el nombrete le gustaba ser elegante y tenía buenos andares, un guaperas, en la época ese tipo de personas le llamaban curro.
El burejao: de pequeño no quería pesetas, sino monedas con "burejo", las de 25 céntimos. 
Capote del Valle: cambio unas tierra por un capote.
Capote de Agaete: Cuando pequeño quería ser como el Capote un propietario de tierras.
El revólver: Le faltaban dos dedos de la mano, el meñique y el anular, así que la mano abierta parecía un revólver.


Poilla: A uno de los antepasados lo llamaban pollillo, nombre habitual para llamar a un chico joven, el nombre fue evolucionando hasta el actual poíllas de sus descendientes. 
Costeros: Procedían de la costa de Bañaderos, se trasladaron a Agaete con su ganado en una época de hambre, cuando iban llegando a Agaete la gente desde las peñas, gritaron; "ahí vienen los costeros", y costeros se quedaron.
El Chispa: En una ocasión vino un grupo de teatro, de esos que le decíamos los títeres, uno de los actores interpretaba un personaje llamado chispa, tenía un gran parecido con uno de Agaete y la 
gente comenzó a llamarlo chispa. 
Los pulio: Se tenían por tan finos, como el oro pulido, que se quedaron los pulios.
Casinillo: De pequeño en la casa donde vivían jugaban a la lotería todas las tardes, terminaron por ponerle casinillo a la vivienda y el se quedo con el apodo.
Berruguilla: Era tan chico que alguien le dijo que parecía una berruguilla.
Moscu: Cuando chico no iba a misa ni "amarrao", le empezaron a decir; comunista, ruso, Moscú, y moscu se quedo.
Sanso: Era fuerte como Sansón.
Fifi: Llamaba a las hijas mediante dos silbidos Fi, Fi.
El avión: Se le ocurrió en una ocasión decir que quería comprar un avión.
El cagao: andaba todo el día con la ropa de las plataneras, lleno de manchas y mierda.
Carila: Parece que proviene de un apellido perdido de origen italiano.
Monono: El niño era muy mono de pequeño y monono de mayor.
El pita pita: Cuando se cruzaba con alguien hacia la moto y tocaba la bocina, pi, pi.
Los canarios:  Era de piel clarita, rubianco y ojos claros, subía por el barranquillo y alguien que lo vio le dijo; pareces un canario. (Era creencia que los antiguos aborígenes de Agaete era altos, rubios y de ojos claros).
Pendemo: Otro del fútbol, "si jugamos así pendemos coño".
El Pirra: La firra es una especie de silbato de madera, que se usaba sobre todo en la pesca de los chinchorros para avisar desde los acantilados donde se encontraban los manteríos de sardinas, uno que tocaba la firra terminó siendo conocido como el pirra.
Porruño: prefería estar en cuclillas al lado del banco en la plaza que sentarse, pasó uno y le dijo; "estas todo el día emporruñao" y porruño se quedó.
El fula: Le gustaba la pesca con gueldera, cuando le preguntaban que había cogido, siempre era un balde de fulas y fula se quedo.
                                    


Guayao: Vivía en Guayedra y cuando la abuela venía para el pueblo y le preguntaban decía; vengo de guayá, voy para guayá, abreviando la palabra Guayedra y la guayá se quedó.
Rastatu: De los primeros rastafaris del pueblo.
El medio wuisqui: cuando jugaba al fútbol era de los más chico de estatura del equipo.
Terrible: El hombre trabajando tuvo que cargar con una piedra enorme y dijo; esta piedra es terrible, y terrible se quedó.
Patamala: El cura de san Isidro de Galdar se llamaba igual que él, Vicente, pero de apellido Matamala y los amigos del pueblo le pusierón a él, "patamala".
Mechú o mechuos; el que originó el nombrete era rubio le salió un mechón de pelos negros sobre la frente que al final se volvió blanco, fue hereditario y aún hay alguno que lo lleva.
Los bachanes: había unos motores en los pozos para mandar el agua para Galdar, la gente los distinguía por el ruido, el de la maquina de la fuente santa, el de mister Leaconk, se le ocurrió decir que el motor hacía; bachan-bachan.... y bachan se quedó.
Borriqueras-os; Venían en burros para comprar sardinas a los chinchorros y después venderlas en Galdar, Guía y otros lugares.
Carrizos o carrisos: Se encontraba el hombre limpiando carrizos, planta forrajera, especie de cañas pequeñas y un compañero de faena le dijo "carriso, arráncalos bien Antonio", confundiendo el nombre con la planta y la planta con el nombre y carriso se quedó.
Veinte y diez: Contaba veintisiete, veintiocho, veintinueve, veintidiez,..., y se quedo veintidiez.
El gachon: Jugando al fútbol se agachaba cuando cogía la pelota, que no había quien se la quitara.
Mauillo: había un médico que tenía un apellido portugués, Maurillo o algo así y Manolillo se convirtió en Mauillo.


Además de todos estos con un origen curioso, existe todo una letanía de nombretes relativos al nombre o apellido, oficio, procedencia, aspecto físico, etc., referido a una persona determinada y que termina afectando a toda la familia y sus descendientes, así tenemos:
Por nombres o apellidos; Titos, Morales, fefo, la Pepa, Grimón, Foroso, Abelardo, Evaristo o avaristos, Amarantos o marantos, Bartolos, Luisa, Policarpos, Julianes, Alejo, Monte, Cisca, Pilaras, cuervito, los de Remedio, esequieles, la Pancha, los Caitanos, los de seña Carolina, los de Ina, los de Popo,... 
En relación con la profesión; el bombona, el sastre, los herreros, zapateros, camineros, cañoneros, barbero, pastores, sacristanes, el correísta, el telefonista, el camión, los del motor, el partero, el turronero, el reo, el capita, el cobrador, el conserje, ...
En relación con un lugar o procedencia; Los palmeros, los gomeros, los centenales, los Cardones, el Faneque, los naranjeros, los bermejos, los conejeros, los majoreros, los chapines, los cubanos, los Guayedra, los chorros, los tirajaneros, el árabe, los moganeros, los italianos, panchurros, Pepe Agaete, ...
En relación con animales; el cabra, la pava, los ovejeros, los palomos, los pichones, los cotorras, el gallina, los ratones, el cangrejo, el camello, milanos, el cuca, el mono, el pulga, el buho, el grillo, caboso, cazon, perrilla, ...
En relación con algún aspecto físico llamativo o carácter singular; el paletú, el pata mocha, el visco, el mutilado, el belillo, cuites, el pelú, el patineta, el cabezú, el pipú, el pipa, el pariente, el primo, el conforme, el beleta, el verbena, el gordo, el niño, el salmón, el cachopenco, el compa, el negro, cambatacha, julga, tinglao, tindolin, el guerrero, cacá, machete, el pelao, el cambao, el  niño, el sordo, fofá, el chocha, el cojo, el come pipa, el manso, el rubio, el narisú, el bocú, machango, el papayo, la plancha, el centella, los machitos, ...
Pendiente de averiguar el porqué; los arretrancos, serrunos, simiros, penenes, panchones, el torero, maúro, maceos, trompeta, verguilla, machaso, tafí, pasturos, batura, quijote, pichirri, lipas, tolas, mordiscos, moñí, bergajos, manrillo, batuta, piña tierna, apayollos, Buyon, borsas, lipa, conene, churrulin, cochafisco, y muchísimos más.
Es curioso y original que en la documentación militar de los campos de detención de republicanos durante la guerra civil, la gente de Agaete son los únicos que aparece con sus apodos, así podemos ver que entre los detenidos figuran personajes muy conocidos por las gentes de mi generación, Pancho Terrible, Maranto, el Panchón, el Vivo, el Ratón, el del Pito, José el de Joaquina, el Canario, Antolín, Matamala, Manofran, Juan Pepa, mano Cristóbal, etc. 

Si alguien conoce o tiene explicación para todos estos nombretes o alguno más porque la lista es interminable y quiere participar, agradecería que me lo comunicaran por el medio que crean conveniente y lo iremos añadiendo.

Francisco Bermúdez "el pupulo", el hombre que solo tenía miedo a los "legartos" y a la Guardia Civil, sepulturero de la villa durante muchos años, además de acarreador de agua estiércol o lo que hiciera falta.  En una ocasión a finales de los cincuenta, se dedicó a vender miel por el pueblo hasta que lo denunciaron al inspector de sanidad que era D. Federico el farmacéutico, cuando hizo las averiguaciones sobre la procedencia de la miel, esta procedía de una colmena que se encontraba en el interior de un nicho del cementerio, lo que ocasionó un enorme revuelo en el pueblo. Con hombres como este no hay dudas de que el dicho; "es más divertido un entierro en Agaete que una fiesta en Guía", era una realidad.
Agaete es la villa más divertida del archipiélago, nos reímos hasta de nuestra sombra.
Además de el míralo y vete porque te ponen nombrete, como dice un dicho de los años setenta, Agaete es; "míralo y quédate porque en el corazón se te mete."

Mi profundo agradecimiento a todos los que han colaborado contando el origen de sus apodos, gracias y gracias.
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domingo, 16 de septiembre de 2018

EL AGAETE MORISCO, EL ORIGEN DE LA PALABRA CULETO.

Esclavos plantando caña de azúcar.

Agaete, cada vez menos desafortunadamente, aún conserva en su casco antiguo la apariencia de caserío morisco, callejones y calles estrechas, casas cúbicas escalonadas en las laderas, fachadas  y paredes blancas, tejas árabes en las casas más antiguas,  la iglesia con su amplia cúpula simulando una gran mezquita, las palmeras, ante muy abundantes... 

El carácter de la gente de Agaete me recuerda al carácter  hospitalario, callejero, paciente, cariñoso y alegre de nuestros vecinos  del Sahara occidental con los que conviví durante diez años en mi infancia y adolescencia. Los rasgos físicos de una buena parte de los agaetenses, la piel  morena, pelo negro ensortijado, labios carnosos, están más cerca de nuestros vecinos africanos que de los conquistadores europeos.

Muchos topónimos de la localidad nos recuerda la presencia berberisca en otros tiempos; la cueva del moro, el barranquillo de los moros, lomo y montaña las moriscas, la cueva de la negra, la baja del negro Segura, barranquillo de la cueva de los moros, cueva del negro, playa del negro, etc.
Existen una multitud de documentos históricos que certifican la presencia de esclavos moriscos y subsaharianos en Agaete. Uno de los más antiguos son las cuentas del ingenio azucarero de 1503-1504, que se conservan en el archivo de Simancas. De  los datos de dichos documentos se puede extraer que en el ingenio azucarero del primitivo caserío de  Agaete en  1503, trabajaban unos 35 o 40 esclavos, unos propiedad de los propietarios de la hacienda y otros que se alquilaban para la zafra de la caña a traficantes, a estos hay que sumar los que trabajaban en otros cultivos o tareas domesticas de los hacendados. 
Si tenemos en cuenta que la población de la villa en 1737, es de 168 vecinos, según las Constituciones Synodales del obispado y según el historiador Pedro del Castillo, 170 vecinos en 1739, el porcentaje de población morisca y negra, sobre el total de la población debió ser elevado.
Agaete años ochenta del pasado siglo.

El testamento de Antón Cerezo, fechado en 1535, propietario del ingenio azucarero de la villa, pagina 88 dice: "Mando que Juana mi esclava de color negro sirva a mis herederos cinco años después de mi muerte y servidos sea horra y libre, por los buenos servicios que me ha hecho, y Jacomito niño hijo dicha esclava, sirva a mi hijo Francisco Palomar hasta los veinte años que será libre horro de todo cautiverio y sujeción, mando a mi hijo que lo vista y trate igual que lo he tratado yo desde el momento que nació en mi casa".
De lo que se se puede deducir que la esclava negra era algo más que simple criada y que el viejo Antón era el padre de la criatura, algo muy habitual en la época.
Antón Cerezo y su hijo Francisco de Palomar.

En el testamento de las hermanas Juana de Cabrejas y Betancurt y Francisca de Cabrejas y Betancourt, dado en el año 1704, descendientes del último rey aborigen Tenesor Semidan, bautizado Fernando Guanarteme, propietarias de una tercera parte del "redondo de Guayedra", dejan esta propiedad a sus familiares y sucesores con la condición de estar obligados a casarse con personas cristianas, no descendientes de negros, mulatos, esclavos, moros o judíos, excluyendo incluso a los recién convertidos.
En febrero de 1608, la inquisición procesa a Francisco, natural de Agaete, esclavo negro de Alonso de Medina.
En agosto de 1704, el tribunal de la inquisición procesa a la mulata Juana López natural de Agaete, conocida como "la aulaga", por practicar brujería, y así un largo etc.
Todo lo anterior demuestra la presencia desde finales del siglo XV de población negra y morisca, capturados en la vecina costa africana como mano de obra esclava y barata. 
La esclavitud fue abolida a principios del siglo XIX.
La población de Agaete siempre tuvo fama de ser más oscura que la del resto de la isla, aunque ya hoy en día el mestizaje y la globalización va acabando con dicha herencia. Aun en la actualidad muchos agaetenses llevan unido a su nombre el apodo "el negro".

La gente de Agaete es conocida por el gentilicio de "culetas y culetos", cuando buscamos en los archivos no aparecen referencias lejanas escritas de esta palabra, prácticamente empiezan a aparecer en los años setenta, quizás porque lo que hoy es seña de identidad y orgullo, fue en otro tiempo un apodo burlesco puesto por alguien de fuera, como la mayoría de los "nombretes", de forma peyorativa o con desprecio y eso no era ético ponerlo por escrito según los cánones de la época.
En una ocasión hace muchos años le pregunté a mi abuela nacida a finales del siglo XIX, de porqué nos llamaban culetos y la respuesta fue; "que desde siempre nos habían llamado culetos, pero que no sabía el motivo". En estos días he vuelto a preguntar a unos cuantos ancianos, algunos superan ampliamente los noventa años de edad como mi maestro de la infancia D. Juan Álamo y todos contesta lo mismo; siempre lo habían escuchado y a su vez lo escucharon a sus antepasados, pero ninguno tenía una explicación del significado del vocablo, por lo que podemos llegar a la conclusión que el gentilicio se usa y conoce desde tiempos inmemoriales.
Me viene a la memoria recuerdos de mi niñez, cuando peleábamos con niños de Galdar en la playa, nos llamaban despectivamente culetos y nosotros le respondíamos con "legarteros".
En Canarias se conocían a las cabras por el color del pelaje, así las grises eran moriscas, la canela, melá, la blaca, rusia,..., y las que tenían la mitad delantera negra y mitad trasera blanca, CULETA.
Cabra culeta. Dicho de una cabra, blanca en su mitad trasera y de otro color el resto del cuerpo. (Academia canaria de la lengua)



No hay datos documentales de la explicación del gentilicio de los naturales de "la villa culeta", ni siquiera tradición oral sobre el origen, si bien hay varias teorías, esta relacionada con la cabra culeta, mitad blanca y mitad negra, como fue durante unos cuantos siglos la población de Agaete, hasta que el mestizaje fue diluyendo las diferencias raciales, siguiendo el principio de la lógica de que la explicación más sencilla suele ser la más probable, y porque me parece la más romántica, creo que aun siendo solo una teoría, es la más acertada para el origen de la palabra que hoy en día es una seña de identidad de los naturales de la villa y un orgullo lucir.



Posdata.

Como bien se dice en el artículo, es solo una teoría, pero existen muchas más, algunas me las han ido comunicando por mensajes privados después de publicar la entrada, por ejemplo la que la relaciona con el fútbol y la uniformidad del Agaete, igual a la del Barcelona a partir de los años cuarenta, los culé. La que lo relaciona con la adoración en la antigüedad a una diosa aborigen con el culo grande, tipo ídolo de Tara. La de lugar de abundantes culatas, culatillas, sitios con mucha agua. La que la relaciona con la cabra culeta por lo oscuro del torso desnudo y el calzón blanco que usaban los pescadores. La muy elaborada del periné y el origen portugués de la palabra culeta. La que lo relaciona con la lejanía de la capital antes del siglo XX, cuando no habían carreteras,  Agaete era el culo del mundo. La última la relaciona con un partido de fútbol en Barrial, Galdar, en los años treinta, donde jugaron sin camisa y alguien dijo que se parecían a un ganado de cabras culetas, lo que apoya mi teoría de la cabra y el color de la piel de los culetos.
Como el significado de la palabra Agaete o la misma rama, "no busquemos más explicaciones, no la tiene ni la encontraremos", ni falta que hace.


Bibliografía consultada:
ESPECIALISTAS Y TRABAJADORES EN EL INGENIO DE AZÚCAR DE AGAETE (1503-1504) Mariano Gambín García
Testamento de Antón Cerezo, (Julio Sánchez Rodríguez y Enrique Pérez Herrero)
Testamento hermanas Cabrejas Betancourt
La conquista de Tamarant (Normando Moreno Santana).
Archivo histórico de la inquisición, museo canario.