sábado, 1 de mayo de 2021

MAGGIE FLEMING, ALGO MÁS QUE UN PAPAHUEVO.

A finales de los años sesenta del pasado siglo, según alguna información el 25 de junio de 1969, apareció por Agaete un peculiar personaje; Maggie Fleming, de origen irlandés como buena parte de los norteamericanos,  había nacido en la ciudad costera de Buffalo, al norte de Nueva York.

Parece que, entre otras ocupaciones, trabajó en la administración pública norteamericana. Según algunas referencias participó en el equipo del demócrata Lyndon B. Johnson que le llevó a la presidencia de Estados Unidos en 1964.

Tras su jubilación, emprendió un viaje sin rumbo, recabando en nuestro pueblo, del que, como tantos; se enamoró y aquí permaneció veinte años, con algunas ausencias, no como una más, sino como una de nuestras mejores y más singulares ciudadanas.


Vino al mundo en 1913, por lo que a su llegada a la villa debió contar con unos 56 años.
Aquel día de su arribada, 25 de junio de 1969, tras bajarse del coche "diora" en la plaza de Tomás Morales, cargando un enorme bolso de viajes, lo primero que hizo después de echar una la mirada alrededor, con diccionario de inglés-español en mano, fue preguntar a un joven, casi niño; donde había un hostal, llevándola este joven a los cercanos apartamentos de "Saro", y a continuación consultarle sobre las fiestas del pueblo, informándole que en dos días empezaban las de San Pedro en el Valle.
Parece que después de unas semanas en la villa, se ausentó, regresando unos meses después con todas sus pertenencias, instalándose en una vivienda que alquiló en la calle Antonio de Armas, número 13. 
A la izquierda, vivienda de la calle Antonio de Armas, nº 13, donde residió la mayor parte de su estancia entre nosotros Maggie. 

Con su simpatía, modales y extremada educación, rápidamente se ganó la confianza de todo el pueblo, convirtiéndose en un personaje muy popular.

La recuerdo como una mujer de piel muy blanca, el pelo anaranjado, no muy frecuente en la época que, junto a su inmortal poncho y vestimenta colorida, la hacía inconfundible en la lejanía. Extremadamente flaca, muy femenina, siempre maquillada, eternamente peinada con aquel peculiar y bien cuidado peinado, sus cejas parecían tiradas con un compás, arcos perfectos. Ojos enormes, mirada inteligente, limpia y penetrante, alta, o almeno a mí me lo parecía. Elegante y moderna, con una vestimenta muy colorida. Su aspecto general era de excesiva fragilidad y extremada dulzura.

No hablaba absolutamente nada de español y cuando se marchó después de veinte años entre nosotros, casi seguía igual que cuando llegó, solo cuatro palabras en castellano. No le hacían falta más vocablos, solo con su dulce mirada y su sonrisa, le bastaba para entenderse con todos.

Cuando por la calle te cruzabas con ella y la saludabas pronunciando su nombre; "Maguiiii", ella siempre contestaba con un gran grito "guiguiii", haciéndose muy popular y habitual entre los niños, a los que siempre ella contestaba, acompañándolo con su sonrisa. 

En 1973, la comisión que organizaba la fiesta del turista la eligió miss simpatía, junto a otra de nuestras ilustre visitante, Urika Lauren, pionera del turismo finlandés en Agaete y que aquí se quedó para siempre.

Entierro de la sardina de 1973, las misses del día del turista de la semana anterior tenían el privilegio de hacer el recorrido montadas en camello (foto Isidro Álamo). 

En 1973, su popularidad era tan grande que mereció que se le hiciese un papahuevo. Poniéndose manos a la obra el escultor hijo predilecto de la villa, Don José de Armas. Sobre este hecho me contó en una ocasión Don José que; fue el papahuevo más caro de la historia, no por su coste en sí o su complejidad, ya que los acentuados rasgos de Maggie se lo pusieron muy fácil, sino por las cantidades de botellas de güisquis que se bebieron los dos mientras posaba.


El 4 de agosto de 1973, el papahuevo de Maggie, al son de la música de la banda de Agaete, recorría las calles de la villa por primera vez. Poco a poco, aquel rostro se convirtió en el papahuevo más popular de nuestras fiestas.


A principios de 1990, cerca ya de ser octogenaria, viendo próximo el final de su ciclo vital, afectada anímicamente por el fallecimiento de su gran amiga y vecina, Chana, que junto con las latas de la tienda de su vecino, "Juan de Plácida", evitaron que "sucumbiera de inanición", decide que la última tierra que quiere ver cuando le toque marcharse, sea la misma que la vio nacer y regresa a su Buffalo natal, dejando un enorme hueco en el pueblo y sobre todo en su núcleo de amistades más cercanos, Nono, Cencio, el Moscu el Pive... Y en su cuartel general; el bar de Antoñito, hoy en día "el Perola".

Galería fotográfica:





























Mi agradecimiento a; César, Agu y Fermín.













viernes, 23 de abril de 2021

THE ROLLING STONE EN EL VALLE DE AGAETE ( Y PINK FLOYD), 1971.


No es una idea surrealista, ¿o sí? No es una película de Berlanga aunque lo parezca, pero, no tengo dudas que, si el maestro hubiera conocido este esperpento de historia, prepara un guion y lo filma.

A finales de los años setenta del pasado siglo apareció por Agaete un joven matrimonio y su pequeño hijo, de nacionalidad alemana. Era bastante habitual en aquellos años la llegada a la villa de jóvenes extranjeros, digamos algo bohemios por no llamarlos hippie directamente. Se instalan en unos apartamentos en el lugar conocido como la "Fuente Santa", próximos al Puerto de Las Nieves, allí permanecen tres meses. 

En ese tiempo Peter Graf, que así se llamaba nuestro protagonista, se enamora del pueblo, en especial de los Berrazales. Buscan casa o solar para construir una vivienda según sus posibilidades, pero al cabo de tres meses regresan a Alemania, sin cumplir su deseo.

Según él, parece que se dedica a la producción musical en Berlín.

El 20 de marzo de 1971, tiene entrada en el ayuntamiento de Agaete, carta fechada el 12 de marzo anterior, procedente de Berlín, parte de la Alemania federal, en aquellos tiempos dividido y cercado por el "muro", donde Peter Graf expone a la alcaldía, en esos momentos ocupada por el polifacético alcalde Don José Antonio García Álamo, la idea de la realización de un concierto al aire libre, que duraría varios días, donde participarían entre otros, los célebres grupos de fama mundial por aquellos años; los Rolling Stone y Pink Floyd. Incluso asegura que había hablado personalmente con dichos músicos y que estaban muy interesados en tocar en nuestro valle. El festival duraría dos o tres días y sería en invierno, para aprovechar las bondades de nuestro clima. Incluso da las cifras de posible asistencia, unas ocho o diez mil personas.

Me imagino la cara de los que recibieron la misiva. Dudo que por aquellos años el personal administrativo de nuestro ayuntamiento; Rafaelito Grimón, Antoñito Cruz, Panchito Sosa, los concejales y la mayoría del pueblo, supieran la importancia o quienes eran esos extraños grupos de música. 

El teniente alcalde de aquellos tiempos y concejal de festejos, Don Alberto Hernandez (el del cine) se lo tomó con entusiasmo y lo llevó a la comisión de gobierno, figurando la propuesta y su estudio en el acta de sesiones de 20 de marzo de 1971. La comisión consideró que la idea es muy acertada y acuerdan establecer contactos con el fulano alemán, para concretar el asunto en cuestión, incluso el alcalde participa que ha hablado con el encargado de las obras que se están realizando en el valle, para parchear los baches que hay en las calles de acceso. 

La cuestión es que una vez levantada el acta, el alcalde Don José Antonio García Álamo, que como erudito de la música si sabía quiénes eran los Rolling y Pink Floyd, con la mosca tras la oreja, aquello le debió empezar a oler a "batata de las grande" y  termina contestando  al ciudadano alemán en unos términos, que a mí me suenan a mordaz ironía:

"Mi querido amigo: Muchas gracias por su amable carta del pasado día 12. Realmente maravillosa y hermosa su idea.

Hace dos meses expuse a un grupo de amigos poetas y artistas, la posibilidad de celebrar un concierto al aire libre de canto gregoriano, en la necrópolis guanche situada en medio del valle, ¿Qué le parece un festival pop en medio del cementerio guanche?

Vd. debe de pensar que nuestro pueblo es pobre; ¿Cómo pagar a los Rollig y a los Pink Floid dos grupos famosos en el mundo?

Esta es la pequeña dificulta: el dinero.

Esperando sus sugerencias siempre suyo.

Jose Antonio García Álamo."


Esta curiosa historia no es sino una muestra de cómo era el Agaete de aquel momento, donde abundaba las promesas utópicas y los proyectos faraónicos que nos iban a sacar de la miseria. Por no tener no teníamos ni luz eléctrica, ni agua que, en los mejores de los casos venía una vez a la semana. 
Por aquella época nos llegó a visitar hasta el apoderado del torero multimillonario de moda en la época, Manuel Benítez, el "cordobés", al que pasearon en helicóptero y le pagaron un caldo de pescado en Las Nieves, para que viera la villa desde el aire y sus posibilidades de inversión. Eran tiempos de proyectos de teleférico a Tamadaba, con hotel incluido, de macro muelles, de puertos deportivos en el barranco del puerto del Juncal o Guayedra, urbanizaciones de lujo, hasta a un concejal se le ocurrió la idea de construir un aeropuerto en los llanos...  
Lo más parecido a un aeropuerto, las Moriscas (Agaete) años setenta 😜.

Cincuenta años después, aun seguimos esperando el milagro o que llegue Míster Marshall, diría Berlanga.

Bibliografía consultada:

Archivo municipal de Agaete.





viernes, 16 de abril de 2021

LA HEREDAD DE AGUAS DEL CAIDERO, FUENTE DEL ALAMO Y LA CANAL, AGAETE.

Los chorros en la actualidad.

En los tiempos inmediatos a la conquista, después de que  los Reyes católicos premiaran por sus servicios al Capitán Alonso Fernández de Lugo, con 90 fanegadas de tierra, las que van desde el actual pueblo hasta la orilla del mar, y se comenzara la construcción de acequias y demás infraestructuras para llevar las aguas que brotaban de los abundantes manantiales, sitos en las proximidades del poblado, a las tierras e ingenio azucarero, estas fechas se puede considerar el origen de la primera heredad de aguas de Agaete. En principio respetando los derechos de la población nativa a regar sus pequeñas huertas.

Tras la venta de las tierras y el ingenio al genovés Francisco de Palomar, sobre 1495-96, surgieron los problemas, este interpretó que todas las aguas y nacientes anexas a las tierras eran suyas, causando grave perjuicios a los aborígenes. Estos se tomaron la justicia por su propia mano y desviaban las aguas a sus cultivos cada vez que les hacía falta, iniciándose un pleito que terminó en los tribunales.

El gobernador Alonso Fajardo en una sentencia salomónica, en síntesis, falla que; los canarios pueden construir sus propias acequias desde los nacientes para regar sus huertas, pero en horas que no se esté moliendo en el ingenio de Palomares o usando las aguas este.

La sentencia no convenció a los antiguos agaetenses y siguieron con el pleito que dura unos cuantos años, terminando en la Real Audiencia de Granada, con la intervención de los reyes Isabel y Fernando, que ordenan al gobernador de la isla que haga justicia sobre la petición de los canarios de Agaete, que desde 1495, son usurpadas sus aguas y otros agravios.

Así comienza los heredamientos de aguas de la villa. En principio asociados a la propiedad de las tierras que regaban. Así sucedió durante varios siglos, generándose nuevas acequias e infraestructuras con el transcurso del tiempo.

Una vez abastecidas las necesidades del pueblo que, solo podían recoger agua en cacharros y bernegales, las aguas sobrantes encauzada por la acequia real o principal, por las diferentes troneras y ramales se distribuían por las tierras de la localidad.

Los chorros 1979.

Las heredades de Agaete durante siglos se rigieron por la palabra y las costumbre, no existiendo estatutos escrito. 

Para distribuir las "dulas" o si surgían problemas de reparto de aguas, se reunían sus asociados a la sombra de un viejo eucalipto que se encontraba en la Plaza de Tenesor, en la actualidad frente a la oficina de correos y de allí no se levantaban hasta llegar al acuerdo.

La ley especial de 27 de diciembre de 1956, obliga a las heredades a legalizarse y presentar sus estatutos. No es hasta diciembre de 1964, cuando las heredades del "Caidero, Fuente del Álamo y La Canal", transforman sus viejas normas no documentadas, pero si respetada, en normas escritas y dentro del ordenamiento jurídico de la época.

Plano antiguo de situación de los tres manantiales históricos del barranco de Agaete.

Descripción de los tres manantiales de donde se surtían la heredades de Agaete:
La fuente del Caidero; situada  en la cueva de su nombre, de ella salen una tubería y una acequia, la tubería enterrada, llega cien metros más abajo hasta el pilón de los chorros, por donde a través de cinco caños metálicos, en su día, se surtía de agua de abasto la población. El agua sobrante se vertía en la tronera para riego. La acequia, enterrada excepto sus últimos metros que, al descubierto se utilizaban como lavadero público, termina en la tronera de distribución de las aguas. De la tronera parte la acequia "real" que, a través de sus diferentes ramales, estanques y cantoneras, distribuye las aguas a las diferentes tierras de los comuneros.
La fuente del Álamo;  situada a medio camino entre la fuente del Caidero y el "pilón de abasto público, recogía las aguas que manaban de las cuevas colindantes, en la actualidad desaparecida (cueva del gato).
La fuente de "la Canal"; a unos setenta metros del puente, debajo del muro del huerto de las flores, en la actualidad desaparecida.

A partir de la constitución de la "Comunidad de Aguas", tienen derecho a dichas aguas las zonas regables de las fincas denominadas; la Concepción, la Casa Fuerte, la Torre, Tabares, Abajo el Pueblo y Hacienda, existiendo dos dulas, denominadas "Real y Canal", cada una compuesta de treinta días y treinta noches de aguas, que se reparte entre las fincas citadas, de acuerdo con la tradición particional que desde tiempos inmemorables se venía efectuando.


Tronera de "los chorros"

En 1940, por la comunidad del Caidero, ante la merma de aguas, se solicita permiso al Ministro de Obras Públicas para realizar una galería que aumente el caudal. Salvador Manrique de Lara y el empresario ingles Míster Leacock, se oponen y alargan el proceso, recurriendo hasta el tribunal Supremo, que finalmente rechaza los recursos. Por fin en octubre de 1946, el misterio accede a la solicitud, comenzando las obras en 1947.

Proyecto de galería 1940.

Se autoriza una galería que transcurre bajo el cauce del barranco de una longitud total de 854 metros, en un replanteo posterior la deja en 793 metros. El presupuesto es de 22.340 pesetas, según proyecto del ingeniero Eugenio Suárez Galván. Los precios de venta del agua, si existiesen sobrantes, sería los siguientes; metro cubico en verano dos pesetas, en invierno, 50 céntimos (precios 1940). Veinte años después fue abandonada la perforación, perforándose poco más de 300 metros de galería.

La galería finalmente ejecutada, unos 300 metros.

En los años sesenta del pasado siglo; tras la construcción de nuevas presas, la apertura en los años anteriores de una infinidad de pozos y galerías a lo largo de la cuenca del barranco de Agaete, se fueron agotando los acuíferos, las fuentes y nacientes de la villa. El cultivo de las tierras entró en declive, de las 70 fanegadas que regaban las aguas de la "Heredad", dividida en 86 parcelas y 38 comuneros, hoy en día apenas quedan de regadío media docena de pequeñas fincas.

La ausencia de mantenimiento del naciente y la galería de la Fuente del Caidero, produjo que, en la década de los ochentas del pasado siglo, dejara de salir el agua durante ocho años, hasta que hace unos años, miembros de la heredad entraron en la galería y al observar que había abundante agua, obstruida por desprendimientos, colocaron una tubería que lleva el agua directamente a la tronera de reparto, sita 100 metros más abajo. 

El agua ha seguido manando en pequeña cantidad, incluso en estos últimos años de sequía. Este invierno pasado ha sido algo generoso  en lluvias y ha vuelto a crecer el manantial del Caidero, lástima que no haya casi nada que regar.

La acequia en la actualidad (15-04-2021).

Crónica de la visita que el Capitán general de Canarias efectúa al naciente del Caidero  el 5 de julio de 1894 (diario Las Palmas).

"Visitó el General la ermita de Las Nieves y regresó á Agaete, dirigiéndose á la parroquia y luego á la preciosa gruta denominada El Caidero, donde nace el agua para surtir al vecindario y aun para el regadío de terrenos. Esta gruta, que en su interior parece que está formada solo por exuberante vegetación, gustó muchísimo."

La cueva del Caidero, antes de 1896.

Tronera del Puente Viejo.

Bibliografía:

Archivo municipal de Agaete.