martes, 13 de septiembre de 2022

1948, UN PROYECTO DE CINE PARA AGAETE DE EDUARDO LAFORET.


Fachada principal, calle de la Concepción, del futuro cine de Agaete 1948.

Desde principios de los años cuarenta del pasado siglo, un empresario procedente de la capital, Jorge Cuervo González, proyectaba las películas en el viejo edificio de propiedad municipal, que en otros tiempos fue plaza de mercado y escuela, conocido como la recova, en la actualidad alberga la biblioteca pública municipal, y que hasta la década de los setenta del pasado siglo, hizo las veces de cine. El viejo edificio, si bien no reunía las condiciones ideales de comodidad para ver las películas, el pueblo se apañaba y sus 167 plazas, entre butacas de todo tipo, a cuál más incómoda, sillas, escalones y suelo, estaban casi siempre ocupadas, no había otro entretenimiento en la localidad además del paseo por la plaza y calle la Concepción.

En 1948, el industrial zapatero agaetense Don Valentín Armas Nuez, presenta al ayuntamiento de la villa un proyecto para construir un nuevo edificio con destino a un local cinematográfico en la esquina de la calle la Concepción, con la entonces Plaza de José Antonio, actual plaza Tenesor, en el lugar donde en la actualidad se encuentra la oficina de correos y otras dependencias municipales. La sala de proyecciones contaría con un total de 400 butacas.

Planta principal.

El proyecto es obra de uno de los mejores arquitectos de la época, Eduardo Laforet, autor de entre otros del Hotel Metropole en 1929, en la zona de Ciudad Jardín, y en 1930, por encargo del Cabildo de Gran Canaria, el Hospital de San Martín y el orfanato situado en la calle Hernán Pérez de Grado en Vegueta, también redactó la reforma de la Casa Regental, en la Plaza de Santa Ana, Vegueta, en el año 1942, y colaboro con todos los arquitectos que ejercían en los años treinta y cuarenta en la ciudad, especialmente con Rafael Massanet y Martín Fernández de la Torre, con el que trabajó en las obras interiores del Cabildo de Gran Canaria.
Planta alta.

En dicho solar se encontraban unas casas a todas luces en estado ruinoso, que por tratarse de lugar céntrico y de paso obligado del incipiente turismo de salud hacia el balneario y el hotel los Berrazales, el nuevo edificio ayudaría a hermosear el lugar. Además de por lo expuesto, al consistorio le pareció la idea muy adecuada y suscitó todo su apoyo de forma entusiasta, informando favorablemente a los organismos públicos competentes de autorizar la construcción y puesta en marcha del nuevo local.
El lugar, plaza de Tenesor, años cincuentas del pasado siglo.

El único que se opuso fue el industrial que ya tenía la concesión de la proyección de películas, Don Enrique Cuervo, “cuervito” en el argot popular. Alegando, entre otras; que el local donde se proyectaban en la actualidad los filmes se encontraba a solo 15 metros del que se pretende construir, lo que incumplía la norma de 24 de febrero de 1945, que recomendaba no autorizar locales similares a menos de 100 metros de uno ya existente, salvo en las grandes poblaciones. También alegó falta de viabilidad económica e imparcialidad del ayuntamiento, acusando directamente al consistorio, del que fue alcalde Don Valentín Armas, de proteger intereses privados antes que el interés público general. La pobreza de la población, jornalera en su inmensa mayoría y donde los propietarios de tierras vivían fuera, la escasa población, 4.700 vecinos, de los que apenas 3.000 vivían en el casco urbano, fue otro de los motivos que alegó “cuervito”.

La cuestión es que todos los organismos públicos que tenían que informar lo hicieron favorable a la construcción del nuevo local, incluido el todopoderoso sindicato falangista de espectáculos públicos, y se autorizó el proyecto, dándole el plazo de un año para comenzar con la obra.

Transcurrió el plazo y las obras no comenzaban, alegando “mastro Valentín” que había problemas con la expropiación de parte de los terrenos y con los desahucios de personas que habitan algunas de las casas del solar, solicitando una prórroga de la concesión de obras.

Parece que el socio de “Mastro Valentín”, esposo de una cuñada, se echó para atrás, dejándolo solo, no teniendo solvencia económica para acometer el proyecto de forma solitaria.
Fachada a la plaza de Tenesor.

Al final, aquel deseo ilusionante quedó en el cajón de los recuerdos como tantos proyectos en esta villa que, si se hubiese ejecutado, posiblemente hoy en día el pueblo podía contar con un lugar digno y céntrico, donde poder celebrar actos culturales, como sucede en casi todos los pueblos, si no en todos, donde los viejos cines pasaron a propiedad municipal, convirtiéndose en auditorios.

Afortunadamente estamos a tiempo, el terreno en la actualidad es propiedad municipal, junto con la vivienda colindante, conocido como “la sindical”, también de propiedad pública, se compone un solar de mayor tamaño que el que pretendía utilizar “mastro Valentín”. Espero que algún día, los que tienen el designio de decidir donde se gastan nuestros impuestos, tenga como prioridad la construcción de un auditorio, en un lugar céntrico, donde podamos, al menos en invierno, disfrutar de actos sociales y culturales.


Vivienda y solar donde se pretendía construir el cine en la actualidad.



martes, 12 de julio de 2022

JOSÉ ANTONIO GARCÍA ÁLAMO, EL ALCALDE DE LA TRANSICIÓN.

 

En un blog que trata de las historias de este pequeño pueblo llamado Agaete, no podía faltar una referencia a uno de los personajes más ilustre y carismático que ha dado esta villa, José Antonio García Álamo, el alcalde de la transición, ultimo alcalde franquista y primero de la actual etapa democrática, doce años en la alcaldía, 1970-1983.

El 17 de septiembre de 1970, a las 6,00 horas de la tarde, en un salón de sesiones del ilustre ayuntamiento de Agaete abarrotado de público, le fue tomado juramento por el inspector provincial a Don José Antonio García Álamo como alcalde y jefe Local del Movimiento de la villa, sustituyendo a Don Andrés Rodríguez Martín que, había desempeñado el cargo en los diez años anteriores.

Entre las palabras de su discurso de toma de posesión destacan las siguientes: Educado en la política del fundador de la Falange, José Antonio, … No puedo negarme a aceptar el cargo por tres motivos fundamentales; mi profundo amor al pueblo, la fidelidad que profeso a los principios que desde pequeño se me inculcaron y la confianza que en mí se depositaba…

El nuevo alcalde se encuentra con un efectivo en caja de 3.241.6355 pesetas, de un presupuesto de cinco millones.


El nuevo alcalde y el saliente.

Don José Antonio de Las Nieves y Lorenzo García Álamo, natural y vecino de Agaete, nacido el 5 de agosto de 1930, “encharcándole las fiestas a su madre Josefa”, como a él le gustaba decir, ya que el parto no le dejó estrenar ni el traje que se había hecho para la procesión de la virgen de ese día.

En plena guerra civil realiza la educación primaria, primero en la escuela situada en los bajos del actual ayuntamiento, recordando como primer maestro a D. Juan Álamo Nuez y con posterioridad en la del maestro Don José Bermúdez, situada en la calle Huertas. 

Niños de Agaete en la escuela de los bajos del ayuntamiento, curso años treinta, el maestro Don Juan Álamo Nuez.

Acabada la primera etapa escolar, ingresa en el seminario diocesano menor, junto con unos cuantos niños agaetenses de su época; Agustín Álamo, Isidoro Cubas, Manuel Alemán, Salvador Medina, Sebastián Sosa y otros. Permanece ocho años en el seminario. Finaliza el bachillerato en la academia “Cardenal Cisneros” de Gáldar.

Tras el bachillerato marchó a la Universidad de  La Laguna, hospedándose en el colegio mayor San Agustín. Tras cinco años de estudios se licenció en derecho.

Don José Antonio con su promoción de derecho de la universidad de La Laguna, año 1957.

Tras finalizar la carrera, es nombrado jefe provincial del S.E.U., para la provincia de Las Palmas, donde permaneció hasta su disolución. El Sindicato Español Universitario, creado por la Falange, única organización sindical estudiantil legal, con clara intención de controlar la universidad por el régimen de Franco, captar las que serían las futuras clases dirigentes y formarlos en criterios coincidentes con la ideología del franquismo, fue disuelto en 1965, al parecer porque los resultados fueron los contrarios a los que el régimen aspiraba.

Dominaba el inglés y el francés, además de las lenguas clásicas, dotado de una gran formación filosófica y artística, sin duda el edil, de los que tenemos conocimiento, con mayor formación cultural y humanista de todos los que han pasado por la alcaldía de la villa.

Realizó el servicio militar en las milicias universitarias, alcanzando el empleo de alférez, fue delegado del ministerio del ejército en la villa durante unos años. Sobre este cometido contaba José Antonio en una entrevista, una curiosa anécdota que nos hace valorar la situación de nuestra gente en aquellos años: Debió ser a mediados de los años sesenta del pasado siglo, durante el tallado y reconocimiento previo a la incorporación al servicio militar que se realizaba todos los años en el ayuntamiento a los jóvenes de la villa. Él, como delegado militar tenía que estar presente, para lo que se vestía con su uniforme de alférez de milicias.  Una vez finalizado el acto, faltaba uno que no aparecía, Juan Jiménez, conocido por "pa", el padre de nuestro querido "Pepe el Perola", ordenándole al escribiente, Antoñito Cruz (Antoñito marrón), que cuando apareciera o fuese localizado, lo mandara a la prevención (calabozo), cuando bajaban las escaleras del ayuntamiento apareció corriendo "pa", al preguntarle por qué no se había personado en el horario previsto, le manifestó;  solo tengo un pantalón, mi madre se empeñó en lavarlo esta mañana y he tenido que esperar a que se secara para ponérmelo.

Su vida profesional la orientó hacia la docencia, impartiendo clases en la escuela sindical de Las Palmas; en el Instituto técnico de Santa María de Guía y otras instituciones, donde formó unas cuantas generaciones de jóvenes de la comarca.

Durante seis años fue presidente de la Sociedad cultural y de recreo "La Luz", conocida como “el casino”, su mandato no fue ajeno a la polémica. Por aquellos años, un viejo edificio de Granadilla, Tenerife, tras una fuerte tormenta, se derrumbó mientras la gente estaba renovando sus carnets de identidad, causando el suceso 24 muertos. Eso, según el propio José Antonio, le obsesionó, dada la antigüedad y fallos que empezaban a parecer en el viejo caserón que albergaba el casino. En 1968, propone la demolición de la vieja edificación y la construcción de una nueva. Un sector importante del pueblo estaba en contra del derribo de la antigua casona, que fue morada del poeta Tomás Morales, entre ellos "los hermanos Tito", que llegaron a boicotear un baile que se celebró en el cine viejo, con el fin de recaudar fondos para la construcción del nuevo casino, celebrando otro gratis, en el almacén  donde se encuentra hoy en día el restaurante "dedo de Dios", colocando sus vehículos en las puertas del cine para llevar gratis a la gente a Las Nieves, el boicot no tuvo mucho éxito.

La casona de Tomás Morales, antes y después.

El principal problema de la Villa en aquel año que se hace cargo de la alcaldía, además de muchos más, era el de la energía eléctrica. En junio de 1970, el motor que suministraba la electricidad en horas nocturnas al pueblo se averió, ante la próxima llegada de la UNELCO, su propietario, “Segundito”, dijo: hasta aquí llegamos, no lo arreglo más. Y se hizo la oscuridad en la villa. Cada cual se las arregló como pudo; velas, faroles, candiles, linternas y demás artilugios tomaron el relevo. El que pudo compró un motorcillo o con baterías de coche que se recargaban en la tienda de “Pepe el de Aurorita”, se fue campeando la oscuridad, hasta que unos meses después, gracias a sus gestiones, llegó la compañía UNELCO y se hizo la luz.

Otros de los grandes problemas con que se encontró el nuevo alcalde fue la escasez de agua de abasto público. La pertinaz sequía, casi siete años con lluvias escasas, las nuevas galerías y pozos terminaron por agotar los manantiales que suministraban el agua pública. El ingenio de los agaetenses, aprovechando la poca agua que quedaba en el naciente de los chorros para lavar la ropa, darse un aseo y llenando todos los cacharros que se podían cuando llegaba algo a las casas, complementándolo con agua comprada a cubas particulares que venían de otros pueblos, fuimos tirando “pa lante”, hasta que a Don José Antonio se le ocurrió y le permitieron, comprar dos pozos en 1975, que se estaban vendiendo en el valle y que aliviaron el problema hasta la llegada de las potabilizadoras del agua del mar.

Uno de sus primeros proyectos fue hacer efectiva la mancomunidad de los municipios de Guía, Gáldar y Agaete, ya en marcha, consiguiéndolo apenas unos meses después de su toma de posesión.

La situación del pueblo no era nada halagüeña. Fueron tiempos muy difíciles, el pueblo, además de sin luz eléctrica y escasez de agua de abasto, debido a la quiebra de la empresa de AICASA, se quedó sin servicio público regular de transporte, quedando el que quería viajar a los pueblos colindantes o Las Palmas a merced de los taxis y piratas.

La agricultura, motor económico de la villa, debido al agotamiento de los, hasta esos días, abundantes manantiales, y el elevado coste de la poca que quedaba, ponía proa al marisco. La pesca artesanal se agotaba, la pequeña industria artesana, las fábricas de calzados echaban el cierre o estaban a punto de echarlo, todo un reto para el nuevo y joven alcalde.

Agaete a pesar de todas esas dificultades, gracias a hombres como José Antonio, éramos capaces de montar el mejor belén viviente, los mejores carnavales, las mejores fiestas y todo eso, a veces a oscuras, sin luz, ni agua corriente, sin dinero, Agaete era una fiesta y una alegría permanente, unido. Como decía Don José de Armas; "Agaete era un milagro".

No nos quedaba sino el extraordinario paisaje con que el creador y la naturaleza había dotado a Agaete, el alcalde no tuvo otra alternativa que buscar el desarrollo en el incipiente turismo que comenzaba a llenar de hoteles y apartamentos la zona sur de la isla, para eso había que mejorar las comunicaciones con la capital y el aeropuerto.

Junto con los otros alcaldes del norte se fijaron como principal objetivo la mejora de las comunicaciones; primero, la finalización de la variante del Rincón y la construcción de los puentes y variante de la cuesta de Silva, lo que acortaba drásticamente el recorrido a la capital. Fijándose el inicio del futuro desarrollo turístico de la villa en el Puerto de Las Nieves.

Una de las grandes pasiones de José Antonio fue la arqueología y la cultura aborigen, en los años cincuenta del pasado siglo colaboró con el comisario de excavaciones arqueológicas provincial, Don Sebastián Jiménez Sánchez y el arqueólogo Celso Martín de Guzmán, en las realizadas en Guayedra. Su otra pasión de juventud fue el teatro, inculcado por la mano del emblemático párroco Don Manuel Alonso Lujan.

Don Manuel Alonso, a su lado Pepe Damaso, en el centro José Antonio pintado de negro, para realizar el auto de los reyes magos en la puerta de la iglesia, el otro rey mago Valentín Armas, el nené.

El nuevo alcalde y Jefe local del Movimiento, don José Antonio García Álamo, nombró y tomo juramento como nuevos concejales de nuestro Ayuntamiento a; don Cristóbal García del Rosario, don Juan Sosa Alemán, don Agustín Álamo Nuez y don Sebastián Suárez Perera. También se proclamaron dos nuevos consejeros locales del Movimiento, cargo que recayó en los concejales don Juan Álamo Sosa y don Miguel Martín Armas.

En enero de 1973, consiguió que por primera vez un ministro de Franco pisara la villa, el ministro de Información y Turismo, Sánchez Bella, que fue recibido en el frontis de la iglesia a los sones de la banda de Agaete, dirigida por Don Manuel García, “mauillo”. El ministro, a lo “bienvenido míster Marshall”, nos prometió la construcción de un hotel público en Las Nieves, aportando el 75% del coste el ministerio y el pueblo el 25%, todavía estamos esperando por el hotel. El único turismo que veíamos en la época era el de paso y alguno que se alojaban en los escasos apartamentos diseminados que había por la localidad.

El jueves 8 de marzo de 1973, se produce la visita de los entonces príncipes de España, Juan Carlos y Sofía, probablemente la más alta autoridad que visitó la villa en su historia. Fue todo un acontecimiento, fueron recibidos por la gran mayoría del pueblo en el frontis de la iglesia al son de pasodobles de la banda de Agaete y discursos oficiales. Una visita que apenas duró una hora, partiendo en helicóptero, conducido por el mismo, en dirección a Bandama.


Cansados de promesas y perdiendo población por la emigración a la capital en busca de trabajo de nuestra gente, el ayuntamiento ya no veía más solución que el desarrollo turístico, creando una comisión para tal menester.

1974, el presupuesto es de más de diez millones, contempla un proyecto de instalación deportiva en los alrededores del huerto de las flores, con piscina y restaurante incluido, proyecto que nunca se llevó a término.

En marzo de 1974, Don José Antonio es elegido como consejero del Cabildo insular por los votos de 27 compromisarios, fue el más votado, es nombrado entre otros cargos, consejero de cultura.

Una de las primeras decisiones del cabildo en aquel año, bajo la presidencia de Lorenzo Olarte, fue la de aprobar el 31 de julo de 1974, la construcción de un hotel en los “llanos de la mimbre”, Tamadaba, proyecto que nunca pasó de una mera declaración de intenciones como tantos otros de la época.

Es esos años cuando empieza a ser conocida como la villa culta y carismática, consiguiendo José Antonio que Agaete fuera sede de las jornadas culturales del archipiélago, alternándose con la Villa tinerfeña de Garachico. Máximo acontecimiento cultural de las islas que hacían de la localidad durante 15 días, el epicentro cultural del archipiélago.


El 26 de diciembre de 1974, contrajo matrimonio con la señorita Nereida Jiménez Medina, con la que tuvo tres hijos.

Son tiempos de grandes proyectos, al hotel en Tamadaba se unía ahora el proyecto de un teleférico que en cuestión de minutos lo conectara con la villa.

A principios de 1975, la renta per cápita de Agaete es de 35.000 pesetas, una de las más bajas de las islas, tres veces inferior a la de Las Palmas, que estaba por encima de las 100.000 pesetas.

En 1975, muere el Jefe del Estado, Francisco Franco, José Antonio como Jefe Local del Movimiento se manifiesta en los siguientes términos: La villa se suma al dolor de España, porque lo siente en estos momentos trascendentales para el país. Se ha perdido un gran Caudillo, pero su recuerdo y su presencia, estará en toda acción que se realice. Agaete, como todos los pueblos y ciudades de España, muestra así su hondo dolor...



A principios de 1976, el régimen, dando ya los últimos coletazos, intenta dar una apariencia de algo de democracia y realiza un simulacro, permitiendo que haya más de un candidato a la alcaldía, pero con la condición de que haya sido con anterioridad alcalde o concejal, con lo que se aseguraban la continuidad de los afectos al “Movimiento” y a las leyes franquistas, los electores eran los propios concejales. En Agaete la política interesa poco, de lo único que se habla es de la paliza que le metió el Tamaraceite a la U.D. Agaete, 4-0. No hay más candidatura que la de José Antonio y continua como alcalde, jurando el cargo el 30 de marzo.
En mayo es nombrado consejero de la Caja Insular de Ahorros.

En julio de 1976, tras el nombramiento de Adolfo Suárez como presidente de gobierno, a preguntas de la prensa, contesta: “Es muy importante que no haya vivido la guerra, es importante para superar viejas heridas…”.

Diario de Las Palmas, 25 de abril de 1978.

En abril de 1978, por primera vez un presidente de gobierno visita la Villa, Adolfo Suárez, llega en helicóptero, es recibido en el Puerto de las Nieves con una hora de retraso,  amenizada por la banda de Agaete. Fue recibido al son del pasodoble “España cañí”. Como puede prometer y prometo, nos prometió la pronta construcción de un muelle, lo que desató el delirio de los miles de culetos que se dieron cita en Las Nieves. Un fulano de Galdar, al que le había tocado una harta de millones en las quinielas, le presentó los planos de un proyecto de hotel de cuatro estrellas y 160 habitaciones, más 400 apartamentos y bungalós y no lo volvimos a ver más, terminó sin un duro.

En noviembre de 1978, ficha por el partido del presidente del Gobierno, UCD, de la mano de Olarte y del ministro Clavero, que visita la localidad y entre el caldo de pescado y el gofio escaldado de un almuerzo en "el Capita", lo convence.

En el verano de ese año se empieza a preparar las futuras primeras elecciones a la alcaldía de la nueva democracia.

De acuerdo con los datos estadísticos, Agaete tiene 4597 habitantes, según censo de 31 de diciembre de 1977, y por tanto corresponde elegir  11 concejales.

En un principio, en declaraciones a la prensa, José Antonio manifiesta que no tiene muchas ganas de continuar en la alcaldía, pero el "gusanillo" de saber que opinaba el pueblo de su gestión le hizo replantearse esa postura.

En febrero de 1979, comunica su deseo de dimitir del cargo del Cabildo y presentarse como cabeza de listas a las elecciones municipales por el partido gubernamental, Unión de Centro Democrático.

El 3 de abril de 1979, tienen lugar las primeras elecciones democráticas desde tiempos de la república. No hubo sorpresas, los candidatos de la UCD se hacen con la mayoría de las alcaldías, incluida la de Agaete, con mayoría aplastante, 8 de los 11 concejales, que en la práctica eran nueve o diez. El elegido por un partido comunista de los trabajadores, PTC, de ideología marxista leninista, terminó echando una mano al grupo de gobierno o al pueblo como decía él, con el consiguiente cabreo de la mayor parte de los de su candidatura. Don José de Armas Medina, candidato de una agrupación independiente, muy próximo ideológicamente y espiritualmente a José Antonio, no hizo oposición, fue su relevo en las siguientes elecciones y por último el concejal Javier Tadeo, trató de hacer la oposición, sin mucho éxito por todo lo anterior.

El principal reto sigue siendo la construcción del puerto y la mejora de las comunicaciones con Las Palmas, para evitar la sangría de agaetenses que se van a vivir a la capital donde tienen sus trabajos.

Para José Antonio no había más esperanzas para el pueblo que las que podía dar el mar y un nuevo puerto. Se manifestó beligerante contra los contrarios a la construcción del futuro puerto, manifestando; “Respetando la postura ecologista y de los contrarios a la construcción del puerto, creo que la naturaleza debe ser puesta al servicio del hombre y no al contrario. No podemos hablar de la Tierra como de un dios, sino trabajarla, domarla y procurar que su capital no se acabe. No acepto que debamos anteponer la ecología al bienestar del pueblo, sobre todo cuando hay muchos hombres que, a bordo de sus pequeñas barcas, actualmente tienen que romperse la espalda para salir a pescar y retomar a su casa con el producto de su esfuerzo.”

En mayo de 1983, tienen lugar las segundas elecciones municipales de la etapa democrática, José Antonio, como venía anunciando, no se presenta, abandonando la política definitivamente, cediendo la alcaldía a Don José de Armas Medina, que gana las elecciones con mayoría absoluta.

Entre sus logros, además de lo ya reseñados, está la compra del Huerto de las Flores en 1974, la mejora de la red de alcantarillado y de aguas del municipio, la electrificación de la villa, la construcción de las 100 viviendas de la barriada de señorita María, conocida como Bilbao. Consiguió en su mandato la declaración de BIC y restauración de la ermita de Las Nieves y la necrópolis de Maipés, declaración de bien de interés turístico nacional las fiestas y un largo etcétera.

Amante de la historia de su pueblo; de sus costumbres y de su música, en los últimos años recopiló las antiguas coplas y romances de la villa, que publicó en 2011, en el libro “Flores del Faneque”.

Una mente privilegiada, hombre espiritual, de profundas creencias religiosas que llevó a la práctica hasta el fin de su existencia.

Un alcalde que como todos; fue héroe para unos y villano para otros, pero sin duda uno de los mejores y en los tiempos más difíciles, cuando servir al pueblo era un servicio por el que no se recibía nada a cambio, salvo la satisfacción de tus vecinos y la del deber cumplido y eso lo consiguió con creces.

El 17 de marzo de 2021, Don José Antonio, fallece a los 90 años de edad.



Bibliografía utilizada, 

Prensa de la época a través del portal Jable de la ULPGC.

Archivo municipal de Agaete.

Historias y personajes villa de Agaete. Rafael Medina. 

Mis recuerdos.


 

viernes, 11 de febrero de 2022

FRANCISCO DE ARMAS MEDINA , MÉDICO, POETA Y SOLDADO.

 


Francisco de Armas, el primero a la derecha en el suelo, con sus amigos, años veinte del pasado siglo (coloreada).


Es sin duda uno de los hijos de Agaete más destacados, a pesar de ser desconocido por las generaciones actuales, Francisco de Armas Medina, miembro de una de las familias patricias de esta villa. Nació en la casa de los Armas, actual ayuntamiento, en 1896, vástago mayor del que fuera alcalde de la villa y concejal en varias ocasiones, Francisco de Armas Merino y María Dolores Medina Ramos, propietarios de tierras y abundante ganado.
Desarrolla su niñez y adolescencia entre su casa, el huerto de Las Flores y su finca preferida, Guayedra. Cursó sus primeros estudios en la escuela de insigne maestro D. José Sánchez y Sánchez. Cuando terminó su enseñanza primaria, marcha a Las Palmas, donde continuó con sus estudios en el colegio San Agustín, mismo centro al que había asistido su padre en su juventud.

En el centro, con sombrero, Francisco niño.

En las fiestas de Las Nieves de 1915, junto con su maestro Don José Sánchez y Sánchez, Cirilo Armas Galván, Andrés Rodríguez y otros amigos forman la comisión de fiestas y organizan las fiestas de aquel año que, a pesar de la grave crisis en que se encuentra la villa, provocada por la primera contienda mundial, son unas buenas fiestas como dice la prensa de la época. En esos años comienza a aflorar su pensamiento en verso y en prosa.

Terminado el bachillerato, marcha a Cádiz para estudiar la carrera de medicina, en enero de 1918, obtiene una plaza de alumno interno pensionado en el hospital provincial, afecto a la facultad de medicina de Cádiz.

En 1920, es nombrado por sus antiguos compañeros de la escuela, que se encuentra en Argentina, para que les represente en el homenaje póstumo al insigne maestro, José Sánchez y Sánchez.

A la derecha de la imagen, Francisco de Armas leyendo su discurso, en el homenaje al insigne maestro, D. José Sánchez.

En 1920, finaliza sus estudios de medicina, obteniendo el título el 19 de enero de 1921.

Don Francisco de Armas Medina fue amigo del poeta Tomás Morales, durante su estancia en Agaete desde 1910, hasta su muerte en 1921, con el que compartía la pasión por la poesía y la medicina, además de lazos familiares, ya que la esposa del poeta, Leonor Ramos de Armas, es prima hermana de Francisco.

Otra de sus idolatrías era su pueblo natal, en palabras de Tomás Morales:

Agaete marino, azul de infinita turquesa para las esmeraldas profundas del valle, bienvenida oceánica de mano bronceada, noblemente ruda...

En junio de 1926, en la parroquia de San Francisco de Las Palmas, contrae matrimonio con la señorita Gloria Vernetta Sarmiento. En julio del año siguiente nace su primer hijo.

Es nombrado concejal del ayuntamiento de Las Palmas en mayo de 1929, siendo alcalde domingo Bello del Toro.

En 1928, realiza el servicio militar como teniente médico de complemento, atiende entre otras unidades; el regimiento de infantería Las Palmas 66, zona y caja de reclutas y el regimiento de artillería.

En 1929, es médico leprólogo de la beneficencia municipal de Las Palmas.

En septiembre 1929, se traslada a la península para realizar estudios especiales en la leprosería de Fontilles, Alicante.

En julio de 1930, es nombrado director de la Leprosería Regional.

En 1931, es director del balneario y “Hotel La Salud”, actual centro de rehabilitación de Cáritas, en los Berrazales, Agaete.

En 1932, realiza su primera publicación médica, “la lepra en Canarias”, datos estadísticos.

En mayo de 1933, ocupa la presidencia del Círculo Literario de Las Palmas.

En el periodo 1934-1935, es vocal de la junta directiva del Colegio de Médicos de la provincia de Las Palmas.

Francisco de Armas, en el huerto de las flores.

En abril de 1934, participa en la exposición de industrias del país en el círculo mercantil de Las Palmas, exponiendo las aguas de los Berrazales, propiedad de su familia, obteniendo la medalla de plata en la categoría de productos naturales.

En 1935, milita en el partido Popular Agrario, junto al diputado José Mesa y López y el abogado Matías Vega Guerra.

En enero de 1936, el desconsuelo se cierne sobre la familia, fallece su hijo de tan solo 14 meses de edad, Juan de Armas Vernetta.

En diciembre de 1936, es nombrado miembro conservador, de la junta directiva del Museo canario para el año 1937.

El 18 de julio de 1936, estalla la fratricida guerra civil, Francisco de Armas, por convicción, por tradición, por formación religiosa e intereses familiares, no dudó ni un instante en desempolvar su uniforme de médico de complemento, uniéndose a sus antiguos compañeros militares y ponerse a las órdenes de los sublevados contra el orden y la legalidad establecida, a pesar de tener a su cargo un hogar y cinco hijos, el mayor solo de nueve años.

El 10 de mayo de 1937, el ya Capitán Francisco de Armas, embarca rumbo a la península, junto con 1.300 soldados canarios que van al frente. La orden para Francisco es hacerse cargo de la dirección del hospital de Grado (Asturias). La dirección del Gabinete Literario, que venía desempeñando, la toma de forma accidental, Don Luis Doreste Silva. En septiembre de ese mismo año se embarca su esposa para unirse al Capitán de Armas. Desde el frente asturiano, cantó a la absurda guerra que nos desgarraba.

El éxodo por la guerra.

Como rebaño de hormigas

marcha por la carretera

una cinta que se mueve

mientras el sol la calienta.

Sube, sube hacia la cumbre

de la montaña cimera:

y a medida que me acerco

voy dándome cabal cuenta,

de que es una fila humana

lo que entre el polvo cimbrea.

Van niños y van mujeres

con fardos a la cabeza

y ancianos que ya no pueden

tenerse sobre las piernas…

En 1937, milita en la milicia civil denominada acción ciudadana y publica su primer libro, “Estampas de la guerra”, donde dedica un capítulo a nuestra querida virgen y las fiestas de Las Nieves, recordando las fiestas de su infancia y juventud y como la pasó aquel año en la lejanía; 5 de agosto, en la capilla de este Hospital se ha dicho una misa a la Virgen de "Las Nieves". La he oído de rodillas; con más fervor que nunca. En el altar se colocó un cuadro de mi Virgen, fotografía de la auténtica tabla, que la representa, que yo traje de mi pueblo, que mi padre me encuadernó y que conservo siempre sobre mi mesa de noche.


En febrero de 1938, regresa del frente y pronuncia una conferencia en la emisora militar de Las Palmas, titulada “diez meses en el frente”.

En marzo de 1938, vuelve al frente, esta vez para hacerse cargo del hospital militar de Tuy (Pontevedra).

En marzo de 1939, es nombrado director del Hospital Militar de Gerona.

En abril termina la guerra y unos meses después “Paquico”, como era conocido entre amigos y familiares regresa a la isla.

El 7 de septiembre de 1939, vísperas de las fiestas de Nuestra Señora del Pino; el médico, poeta y militar, a la temprana edad de 43 años, abandonaba este mundo prematura e inesperadamente, al igual que unos años antes lo hacía su amigo, el insigne poeta Tomás Morales.

Francisco de Armas, el primero a la derecha, poco antes de su fallecimiento.

Caminito de Guayedra: 

"Camino de Guayedra, la finca preferida, camino de Guayedra que tienes en mi vida todo el grato recuerdo de mi tiempo mejor. 

Camino de Guayedra, tan solitario y muerto, donde en pasadas tardes contemplaba a mi puerto, a mi mar; yo te siento con infinito amor. Ya empiezan a dejarte por una carretera.

Camino de Guayedra, caminito que era el pasar obligado de los frutos de ayer que hoy cargarán camiones de ruido estrepitoso y pasarán de largo por el sitio anchuroso sin que tú mi camino, te puedas imponer. Por ti pasé hace tiempo cuando era casi un niño, sobre el lomo brillante de mi jaca de armiño echando mi entusiasmo su brío a cabalgar; Yo marchaba orgullos, jinete y atrevido, mientras iba la tarde mansamente, sin ruido; penetrando en mi alma, tan propicia a soñar. 

Por tí también pasaba, mi camino querido y por eso tan solo fueras el preferido cuando hice con la novia la primera excursión; hoy seguiré pasando por el sitio desierto: 

Camino de Guayedra, tan solitario y muerto que tienes el encanto de la recordación, y en tanto el automóvil recorre la montaña y espanta a los labriegos que viven en su entraña turbando el claro sueño con ronco despertar, yo revisto a mi espíritu con traje campesino y marcho solitario por el viejo camino, desde donde contemplo a mi puerto y mi mar, y si algún día el tiempo me borrara tu huella hallaré tus indicios guiado por la estrella de algún viejo recuerdo que nunca ha de faltar, o alguna piedra blanca que había en el sendero al observar mis dudas gritara: ¡Viajero!, este fue tu camino y por él debes pasar."

Francisco de Armas Medina.



 

 

 

lunes, 20 de diciembre de 2021

CAMINO DE AGAETE AL VALLE

El camino y el Valle a finales del siglo XIX.

De siempre ha sido un sentimiento universal la necesidad de construir y perfeccionar los medios de comunicación para el progreso de la civilización y la riqueza, entre estos medios de comunicación están los caminos y senderos públicos, que unían entre sí los pueblos, vecindades y caseríos.
Como relatan las crónicas, a principios del siglo XIX, la villa solo era una larga calle con algunas viviendas en las laderas colindantes y que finalizaba en la casa de la familia de Armas, actual ayuntamiento, a partir de ahí comenzaba el camino vecinal al Valle. Esta senda unía la villa con sus principales barrios; San Pedro, Vecindad, El Sao y El Hornillo. Continuando en dirección al interior de la isla, hasta llegar a “barranco Hondo”, término municipal de Gáldar, donde enlazaba con otros a diferentes lugares de las medianías y cumbre de la isla.


Ya en 1848, en cumplimiento del real decreto de conservación y mejora de los caminos públicos, en los boletines oficiales aparece reseñado dicho camino.
Denominado “Camino del Valle”, partía desde el casco urbano de Agaete, finalizando en Barranco Hondo, jurisdicción de Gáldar. Con una anchura de 3 metros con 33 centímetros y una longitud de 11 kilómetros.


El transcurso del tiempo y las necesidades hicieron que una parte de los caminos se transformara en carreteras y eso fue lo que le sucedió a gran parte del viejo camino del Valle.
Primero fue la familia Manrique, que una vez que la carretera de Las Palmas, a finales del siglo XIX llegó al pueblo, la hicieron llegar a “Chapín” y a su casa de veraneo en Las Longueras, ampliando el viejo camino vecinal, para el paso de los nuevos vehículos a motor.

Casa veraniega de los Manrique, Las Longueras.

En los años veinte del pasado siglo se amplía el viejo sendero para el paso de carruajes hasta “las casas del camino”. Ya en la década de los años treinta del siglo XX, se continúa con las obras, llegando al hotel y balneario de los Berrazales a principios de la década de 1940.
En el inventario municipal de bienes públicos de 26 de noviembre de 1959, en la relación de caminos vecinales ya no existe el tramo Agaete-El Valle, al transformarse en carretera del estado, relacionándose el del Valle a Barranco Hondo y Artenara, en los siguientes términos:

Parte desde la Cruz de la Imagen (Camino vecinal desde Agaete hasta Los Berrazales) pasando por Las Cuevecillas, Barranquillo de la Culatilla al Sabillo, Casas del Camino, finca La Corcobada, Barranco Los Ríos, Las Vueltas y el pago del Sao, por el Lomo de Las Vueltas, El Bocado de La Cruz, Lomo y Lomo del Roque y por el pago del Hornillo, Cuesta de Los Perales, Los Canales, Montaña de La Zarza, hasta Piedra Blanca de este término.
Tiene una anchura de tres metros.

El camino en la zona de Los Berrazales años treinta.

Durante muchos años el tráfico moderado convivió con la utilización de la carretera por los viandantes. En la actualidad el aumento del parque móvil y del uso de la vía por senderistas y vecinos, al no haber otra alternativa para comunicarse con el Valle, hace su uso muy peligroso, tanto para unos como para otros. A esto hay que unir el aumento del turismo que busca contacto con la naturaleza y toda la riqueza cultural asociada a ella, lo que llamamos ecoturismo, a través de la práctica del senderismo entre otras actividades.


No hay lugar y paisaje más atractivo para estas actividades en la villa, que el espacio que va desde el casco urbano al final del Valle de Agaete.

Por todo lo expuesto, se hace más necesario que nunca la recuperación de un espacio, que un día la carretera nos arrebató, llamémoslo sendero, que una el casco de la villa con los ya existentes en el Valle.


Camino…, tan solitario y muerto que tienes el encanto de la recordación, y en tanto el automóvil recorre la montaña y espanta a los labriegos que viven en su entraña turbando el claro sueño con ronco despertar, yo revisto a mi espíritu con traje campesino y marcho solitario por el viejo camino, desde donde contemplo a mi puerto y mi mar, y si algún día el tiempo me borrara tu huella hallaré tus indicios guiado por la estrella de algún viejo recuerdo que nunca ha de faltar, o alguna piedra blanca que había en el sendero al observar mis dudas gritara: ¡Viajero!, éste fue tu camino y por él debes pasar."
(Francisco de Armas Medina, poeta de Agaete, 1896-1939).







domingo, 21 de noviembre de 2021

LOS ÁRBOLES QUE CONOCIERON A TENESOR SEMIDÁN, FERNANDO GUANARTEME.

El Guanarteme Tenesor Semidan, podía haber elegido cualquier lugar de la isla para él y los suyos tras pactar con los Reyes Católicos, la anexión pacifica de la isla a la corona de Castilla, pero eligió un lugar muy simbólico para nuestra villa y toda Gran Canaria, el Redondo de Guayedra.

Dicen que el tiempo va borrando las huellas del pasado. No obstante, en una parte de Guayedra el tiempo y sus huellas se han parado y aún perviven dos centenarios almácigos de edad desconocida, estoy convencido de que dieron cobijo al bautizado Fernando Guanarteme. 

El ciclo de vida de un árbol y su historia se miden a través de los anillos de su tronco. En uno de estos almácigos de Guayedra se observa, que en un pasado relativamente no muy lejano, dada lo apreciada de su madera, alguien corto una de sus gruesas ramas, dejando al descubierto sus anillos de crecimiento. Según los expertos en botánica, en este tronco de rama, se pueden contabilizar cerca de 400 anillos de crecimiento, por lo que podemos datarla en unos 400 años de antigüedad. La incógnita a resolver es la antigüedad del árbol madre; si una rama de más o menos un metro de perímetro se contabilizan cerca de 400 años de antigüedad, ¿Cuánto tendrá el árbol con un perímetro de tres o cuatro metros? La respuesta está por resolver, pero estoy convencido de que podíamos estar ante uno de los ejemplares arbóreos más antiguos de la isla y de toda Canarias, posiblemente sobre los 800 o más años de antigüedad.

A las diez razones para visitar la villa que la escritora de viajes inglesa Olivia Stone, en su libro de viajes, "Tenerife y sus seis satélites", relativo a la visita que efectúa a  Agaete en 1885; el valle, su pescado, sus iglesias, las abundantes aguas y nacientes, el buen clima, sus frutas, las necrópolis aborígenes, su puerto, sus comunicaciones,  habrá que añadir una más; "los abuelos de los árboles de Gran Canaria", los almácigos de Guayedra.

En la actualidad por estar en una propiedad privada, pendiente de la adecuación y una actuación del Cabildo en el lugar, para evitar el daño que se le puede hacer a los árboles y su entorno, no se pueden visitar, una vez adecuado el lugar, es de suponer que habrá un plan y un protocolo de visitas. Ese es el propósito de la propiedad, a la espera de que el Cabildo ultime la ordenanza de los árboles  singulares, cuyo catálogo se aprobó en pasado 15 de noviembre.

A los almácigos de Guayedra, podemos unir los centenarios pinos de la finca de La Laja en el Valle, la sabina de Tirma y toda una gama de árboles singulares de nuestro huerto de las flores, como parte de nuestro más valioso patrimonio a proteger.
Mientras tanto los almácigos de Guayedra; testigos mudos de nuestro glorioso pasado aborigen, de historias de brujas y chobicenas de Guayedra que me contaba mi abuelo de niño, llenos de cicatrices y arrugas como los  humanos cuando envejecemos, seguirán abrazando y aferrándose a las rocas que le rodean como si fuesen un viejo amigo del que no quieres despedirte nunca, transmitiendo la energía del cielo a la tierra, seguirán tapizando el suelo con sus hojas en otoño y renaciendo cada primavera, seguirán contemplando el paso del tiempo en ese lugar sagrado, propio para el retiro, la meditación y la reflexión, para conectarte con la naturaleza, Guayedra.