viernes, 22 de enero de 2021

EL MUELLE NUEVO, "DOS PASITOS PALANTE, TRES PASITOS PATRAS".


Desde la antigüedad el puerto de la Las Nieves es el puerto que más estrechamente ha unido las dos islas capitalina, situado  a solo 38 millas, enfrente de Santa Cruz, con buen viento como el que impera casi todo el año en la zona, en cuatro o cinco horas las goletas hacían la travesía. En 1862, 120 barcos utilizaron su rada para cargar personas y mercancías... 
Así justificaba la necesidad de construcción de un puerto en Las Nieves, el ingeniero Juan León y Castillo, cuando en 1864, proyectó el viejo muelle de Agaete. 

En estos días hemos visto el peligro que supone operar en el muelle actual en condiciones de mala mar o fuertes vientos y no es la primera vez que pasa. Ciento cincuenta años después cobra de nuevo actualidad, seguimos discutiendo sobre la idoneidad o la necesidad de ampliar y modificar el actual muelle. 


En los años noventa del pasado siglo, al menos en una ocasión, un buque destrozo parte de su hélice en las mismas rocas donde recientemente encalló el catamarán Bentago. En otra, una religiosa falleció y otras resultaron heridas, al caer al agua mientras descendían por la escala del "Bañaderos", al separar el viento el barco del muelle. 

Las circunstancias socio económicas han cambiado y la polémica sigue, esta es la historia y vicisitudes de los diferentes proyectos de muelle que precedieron al actual:

Agaete y sobre todo los pescadores de Las Nieves, desde siempre ansiaron la construcción de un refugio pesquero, pues era fatigoso estar la mayor parte del año "jalando" por sus embarcaciones cada vez que iban a faenar o regresaban de la pesca, ya que no se podían dejar fondeadas por la bravura del mar y los vientos en la zona.


A mediados de los años sesenta del pasado siglo, cobra protagonismo la necesidad de construir un nuevo muelle o refugio pesquero, el Cabildo de Gran Canaria toma la iniciativa y propone la creación de un puerto que revitalice; la comarca, el turismo, la pesca, los deportes náuticos y posibilitar un tráfico comercial y turístico con la isla de Tenerife. Eligiendo Agaete, como ya en 1864, había hecho León y Castillo, valorando la inversión en más de cien millones de pesetas de la época.


El primer proyecto de 1973, obra del ingeniero Ignacio Rodríguez, que podemos ver en la anterior ilustración, un auténtico disparate en todos los sentidos, se cepillaba de entrada las dos playas de Las Nieves y el muelle viejo. La playa del muelle quedaba debajo de un paseo y se compensaba con una pequeña playa artificial tipo "Amadores", en la zona bajo el roque. La baja de "las merinas" se convertían en una explanada y "el Dedo de Dios" en un paseo. Los acantilados se escalonaban con voladuras para evitar caída de rocas sobre las nuevas construcciones, un disparate tras otro que fue aprobado en pleno insular de 1974.

Este proyecto, incluso tuvo fecha de licitación en 1976, por unos seiscientos cuarenta millones de pesetas de la época. Afortunadamente quedó solo en papeles y en la mente de alguno que quería dar un pelotazo a costa de nuestra naturaleza.

Al considerarlo vital para los sufridos pescadores y el desarrollo de la comarca, por los plenos del Cabildo el proyecto aparecía y desaparecía como el Guadiana. En todos los planes anuales de infraestructuras estaba el muelle de Agaete sobre la mesa.

En diciembre de 1976, el consejo de ministro acordó la redacción urgente del proyecto para la construcción del puerto de Agaete (Gran Canaria), destinado a mejorar el tráfico de buques entre esta isla y la de Tenerife y que se complementaría con la construcción de una nueva carretera de Agaete a Las Palmas.

En 1977, visita Agaete el presidente del gobierno Adolfo Suárez, es recibido por una multitud con banda de música incluida y promete que tendremos muelle, no se sabe cuál, ni cuando, pero que lo tendremos. 

Diario de Las Palmas 25 de abril de 1978.

El muelle, creo que afortunadamente por lo disparatado de los proyectos, nuevamente entra en un periodo de hibernación. Se cuenta en la prensa que la naviera Fred Olsen está dispuesta a poner el dinero a cambio de la concesión de la licencia de explotación.

Proyecto 1981.

Y llega tras varias modificaciones el proyecto de 1981, otro desatino más, se carga la playa de atrás, el dedo de Dios lo convierten en una rotonda, y el muelle viejo queda debajo del cemento. Y como Agaete es la fábrica del viento o la tierra del vendaval como decía Mari Sánchez, el espigón tiene una altura considerable para aguantar las olas de hasta siete metros de la zona. 
De los 100 millones del primer proyecto, este ya va por 500, además se quieren dar prisa, y lo quieren sacar a subasta antes de finalizar aquel año. Parece que el único motivo de realizar este proyecto es el afán de los políticos, tanto locales como nacionales, en gastar el presupuesto. El pueblo de Agaete y los sufridos pescadores, cansados de tantas promesas, ya solo pedían que se haga algo, lo que sea.
El elevado coste del proyecto, la búsqueda de financiación y las primeras protestas de personalidades, ecologistas y partidos en la oposición, van haciendo que la adjudicación se alargue para satisfacción de algunos, desesperación de los pescadores y de la mayoría del pueblo que, le importaba un pimiento el proyecto y que lo único que querían, muy "quemados" con los políticos, es que se hiciera un muelle, el que fuese y donde fuese.

Y llegamos a 1982, en abril una vez más, el consejo de ministro aprueba nuevamente la construcción de un puerto en Agaete, por un montante de 690 millones de pesetas. Un nuevo proyecto aparece, que no tiene mala pinta, se olvidan del Dedo de Dios, se proyecta una amplia bocana, pero se siguen cargando la playa de atrás al completo y parte del muelle viejo, lo que lo convierte en un nuevo sin sentido.

En junio el proyecto se adjudica a la empresa SATO, que presenta una baja temeraria en la subasta, adjudicándoselo por 516 millones de pesetas, cuando el presupuesto inicial era de 698 millones de pesetas. Comprometiéndose a realizarlo en 36 meses.

En octubre de 1982, con la asistencia del presidente del Cabildo y el alcalde de la localidad Don José Antonio García Álamo, se coloca la primera piedra, que prácticamente es la única que se pone.

En octubre de1982, el PSOE gana las elecciones generales, las obras se paralizan de inmediato, solo se ha construido la estructura de unas casetas para el personal y las oficinas. Corren los rumores de que se prepara otro proyecto.


En mayo 1983, los socialistas Jerónimo Saavedra y Carmelo Artiles Bolaños gana las elecciones autonómicas y al Cabildo de Gran Canaria.

En marzo de 1983, los pescadores y el pueblo se desesperan ante la paralización de las obras, se organiza una manifestación masiva en el pueblo, con la banda de Agaete a la cabeza y lanzamiento de voladores, a la que asisten la mayoría de los vecinos y representantes de las cofradías de pescadores de toda la isla, dos mil personas dice la prensa, solicitando que se mantenga el proyecto aprobado por el consejo de ministros el año anterior y ya adjudicado.

Fragmento de un video de Paco Rivero de la manifestación solicitando la construcción del muelle.

En abril de 1983, representantes del gobierno autonómico, técnicos del central y del Cabildo, se reúnen con los pescadores en la antigua cofradía. Durante tres horas de tira y afloja, ofrecen un nuevo proyecto, en la calle se reúnen cientos personas que mediante gritos y pancartas exigían la continuidad del proyecto ya iniciado.

El alcalde Don José de Armas Medina en las afueras de la cofradía de pescadores.

En abril de 1983, se aprueba el nuevo proyecto, un refugio pesquero deportivo, anunciándose que las obras comenzaran de inmediato. En octubre sale a información pública. Para el alcalde D. José de Armas Medina, el nuevo proyecto atenta tanto al paisaje como el anterior y no va a dar ninguna licencia de obra, en aquel momento imprescindible para las obras.  El nuevo muelle, que consistía en ampliar 120 metros el embarcadero ya existente, construir dos pantalanes sobre una plataforma delante del actual restaurante Dedo de Dios, una rampa en parte de la playa del muelle viejo y un paseo hasta cerca del dedo de Dios, con un dique sobre Las Merinas (vaya manía), saneando los acantilados. 

Para los pescadores, conocedores de las mareas y los vientos, ese muelle durará tres asaltos, no aguantará ni un invierno.

Proyecto de 1983.

Nuevamente el proyecto es sometido a una hibernación, por medio, protestas y manifestaciones, unos a favor y otros en contra. 

El alcalde de Alianza Popular, D. José de Armas Medina, está dispuesto a negociar que se reconduzca a refugio pesquero, con posibilidades de comercial, el proyecto anterior ya aprobado y adjudicado a SATO.  Los socialistas en la oposición, se muestran contrarios al uso comercial del muelle y favorables a un estudio de viabilidad de los proyectos existentes, en medio, los pescadores, ajenos a la polémica, pero deseosos de que se construya lo que sea y ya.

Se suceden las frases elocuentes en la prensa de la época, para Celso Martín de Guzmán; Ese puerto es la muerte. La puerta del infierno. Y del infierno jamás se sale.

Para el alcalde D. José de Armas; El puerto supone el futuro de Agaete, Cristo murió para salvar a la humanidad y el estaba dispuesto a dar su sangre por Agaete y su futuro.

Para el ex alcalde D. José Antonio García Álamo; el nuevo proyecto de los socialista no es ni carne ni pescado, ni chicha ni limoná como diría D. Santiago Carrillo, obedece a una mano negra del sur que no quiere que se desarrolle el norte.

Ante la falta de acuerdo o de "la mano negra", nuevamente el o los proyectos pasan a hibernación un par de años.

En 1985, el Cabildo presidido por el socialista Carmelo Artiles, ante las nuevas leyes de régimen local y nuevas competencias transferidas a la Comunidad Autónoma en materia de puertos, se propone desbloquear el proyecto, y en febrero de 1985, llegan a un acuerdo con el Gobierno de Canarias y el beligerante Alcalde de Agaete D. José de Armas, aceptando todos un nuevo proyecto que contempla; además del ansiado refugio pesquero-deportivo, el uso comercial del futuro puerto, se salvan las dos playas, el muelle viejo y el Dedo de Dios, que en los anteriores proyectos peligraban. Ya van por 900 millones de pesetas el coste de su construcción.

Proyecto definitivo, aunque durante su construcción sufrió algunas modificaciones.

En julio de 1986, se vuelve a colocar la primera piedra que es la segunda y no la última, no calcularon bien donde la colocaron y cuando subió la marea se la llevó, los chiquillos de Las Nieves se hicieron con las mil pesetas en diferentes monedas que habían puesto debajo. Volvieron a colocar otra, ya van tres en cuatro años, esta vez una más grande, más pesada, con quinientas pesetas en monedas y bajo la amenaza del concejal y pescador "Telo" a la chiquillería; al que vuelva a levantar la piedra lo manco.

La empresa adjudicataria comienza las obras con un camión y un tractor. Con el mosqueo de la mayoría del pueblo que teme que como en ocasiones anteriores las obras se vuelvan a paralizar. Para el alcalde D. José de Armas; las obras van a velocidad de un piojo en alquitrán.

Lo que están echando para rellenar, cascajos de las proximidades y grandes piedras para escollera traída de Galdar, terminan por el efecto de las mareas en la playa. 

Con protestas de ecologistas por tratarse una zona de especial protección, SATO consigue permisos para demoler el cercano acantilado de la punta del Turman y extraer la piedra para la escollera. Las obras se aceleran algo más.

En la primavera de 1994, con cinco años de retraso a los plazos previstos, y un sobre coste de cientos de millones, las obras están prácticamente terminadas y en el mes de junio atraca el primer buque de Fred Olsen en medio de voladores y una multitud de gente que sale a recibirlo, se trata del pequeño de la flota, el "Betancuria".

El Betancuria, primer buque que atraca en el nuevo puerto de Agaete.

El 16 de junio de 1994, tuvo lugar a bordo del "Betancuria", atracado en el recién estrenado puerto, la presentación (la inauguración oficial es posterior) de la nueva línea Agaete-Tenerife, aunque este barco no era el previsto para cubrir los trayectos. 

El 23 de diciembre de 1994, los buques Bañaderos y Bajamar inician los trayectos comerciales. Fred Olsen contrata 170 personas para la puesta en marcha de la línea, apenas una decena de Agaete.

El 18 de febrero de 1995, tiene lugar a bordo del buque "Bañaderos" la inauguración oficial de la línea de Fred Olsen entre Agaete y Santa Cruz de Tenerife. Las autoridades locales, algunos  antes contrarios a la construcción del muelle o al uso comercial del mismo, se deshacen en halagos para la nueva línea y hablan de un futuro prometedor para la villa, lo que lleva a recibir numerosas críticas de la oposición en la prensa.

Lo cierto es que en aquellos años Agaete solo veía pasar barcos, camiones y coches con pasajeros para arriba y para abajo, por medio del pueblo, porque aún no estaba hecha la actual carretera y poco más.

En 1996, con un presupuesto de 250 millones de pesetas, se le añaden cuarenta metros más a la línea de atraque y se draga con perforación submarina parte de "la baja de las merinas", donde el 7 de enero de 2021, encalla el catamarán "Bentago".

En los últimos años apareció un nuevo proyecto que recuerda aquellos primeros de los años setenta, un macro proyecto de ampliación con el que en principio estaban todos los políticos de acuerdo. Un macro-muelle que se adjudica a una UTE por 40 millones de euros. La presión popular de los contrarios a su construcción y la cercanía de las últimas elecciones, mandó de nuevo a la hibernación este desproporcionado proyecto. 

Ultimo proyecto de macro-muelle.

Casi treinta años después la polémica continua, el pueblo sigue dividido; si se debe ampliar o no, si debe ser solo refugio pesquero y deportivo, si debe seguir siendo comercial o no. Lo cierto es que; más temprano que tarde, los intereses económicos, la seguridad de las operaciones y las leyes europeas antimonopolio, harán que aparezca un nuevo proyecto o desempolven el último. 

Estaremos atento, no sé qué se les ocurra volver con lo de la rotonda alrededor de lo que queda del Dedo de Dios.


Por proyectos que no quede, y teniendo en cuenta que la ultima palabra siempre la tendrán los técnicos, en vista a los proyectos disparatados del pasado, si en algún momento  hay que modificar el actual muelle, como agaetense aporto el mío, que consiste en quitar cien metros que le sobran al actual, con lo cual abriríamos la bocana, ganando  en seguridad y añadiríamos una segunda rampa para evitar el monopolio:





Bibliografía:
Archivo municipal de Agaete.
La prensa de la época a través del portal Jable de la ULPGC.
Mis recuerdos. 


domingo, 3 de enero de 2021

PARROCO DON MANUEL ALONSO LUJAN, UN CURA DE TEATRO.

Años cincuenta pasado siglo.

Don Manuel Alonso Lujan viene al mundo allá por 1905, en el termino de Las Lagunetas, San Mateo. Desde muy joven siente la llamada del sacerdocio e ingresa en el seminario conciliar de Las Palmas. 

En 1930, es ordenado sacerdote por el señor Obispo de la diócesis Don Miguel Serra Sucarrats, en la iglesia catedral de Las Palmas. Celebra su primera misa cantada en su pueblo natal, Las Lagunetas, el 5 de abril de 1931, festividad de la Resurrección del Señor. Cumple sus destinos por las parroquias de Pájara, Tuineje, San Lorenzo, Tamaraceite y en su etapa final en el núcleo teldense de las Majadillas del cortijo de San Ignacio.

En septiembre de 1936, en pleno comienzo de la guerra civil, el obispo lo destina a Agaete, donde permanece como párroco hasta el 16 de febrero de 1960, casi 24 años, algo fuera de lo normal, ya que son muy pocos los sacerdotes que superan los diez años en una misma parroquia, solo el obispo Pildain sabrá las causas del porque le mantuvo tanto tiempo en una misma parroquia.



Don Manuel, como era conocido en Agaete, se integró de tal manera en la villa que siempre fue tratado como un agaetense más. Pasaba la mayor parte de su tiempo paseando por el pueblo con sotana y bonete, conversando con todos, en especial con los niños y jóvenes, creó grupos de teatro y escenificaba obras, algunas escritas por el mismo, quienes le conocieron dicen que rebosaba "religiosidad y personalidad".

La afición por el teatro le viene a Don Manuel de su paso por el seminario, así lo podemos ver en la prensa de 1924, que hace referencia a la celebración de la festividad de la Concepción, patrona de dicha institución; "se pusieron en escena un juguete cómico y una zarzuela, distinguiéndose el alumno D. Manuel Alonso Lujan, que hizo un hermoso papel de Alcalde" (Gaceta de Tenerife 14-12-1924).

Esa afición por las obras escénicas le vino muy bien en su labor pastoral, quienes le conocieron dicen que fue un gran predicador, dominaba la mímica, la oratoria, la voz y tenía mucha resistencia física para tirarse horas con un sermón sin que la audiencia parpadeara o desviara su atención. Esa facilidad retorica hacía que con frecuencia fuese reclamado por muchas parroquias de las islas para dar sermones en fechas señaladas y fiestas patronales.

Su paso por la villa coincidió con los tiempos de exaltación religiosa, de actos de fe y de santas misiones promovidas por la iglesia y el régimen de Franco, a los que Don Manuel se sumó con bastante entusiasmo.

El "padre cura", como siempre escuché a mi madre nómbralo cuando se refreía a Don Manuel, marcó a varias generaciones de agaetenses, movilizó a la juventud de la época, logrando despertar en muchos el entusiasmo por las artes escénicas con sus autos sacramentales, sus obras de teatro, zarzuelas y todo tipo de representaciones.

Así se manifestaba en la prensa el recientemente fallecido exdirector del grupo de teatro de Galdar, Tito Santana, refiriéndose a Don Manuel:  "don Manuel Alonso Lujan fue el más comprensivo, fructífero y animoso de todos los párrocos que había conocido, con sus enseñanzas y su comprensión de la sensibilidad de cada uno, inculcó en los jóvenes formación cultural y artística, una inquietud, un amor por el pueblo y un interés por el futuro, que no se puede olvidar nunca. Yo creo que jamás podremos pagar esta deuda a don Manuel Alonso" (La Provincia 18 de junio de 1971). 

El médico Don Agustín del Álamo, director en 1971, de un grupo teatral en el barrio de Caideros de Galdar, se manifestaba de esta manera: 
"—¿Esta afición por el teatro es innata en ti o se la debes a alguien?
—Aunque yo creo que el arte nace con la persona, todo lo que soy profesionalmente se lo debo a mis padres. Artísticamente a don Manuel Alonso Lujan, recién fallecido, pues fue él quien me descubrió para el arte. —¿Representó algo más en tu vida el reverendo Alonso Lujan? —Sí, tuvo la gran virtud de unir a la juventud de Agaete, de todas las clases y todas las generaciones, dejando en todos nosotros una huella imborrable. Además de ser mi padrino y mi maestro, fue un amigo" (La Provincia 4 de junio de 1971). 

Don Manuel se trae a vivir con él a su madre, doña Felisa Lujan y a una sobrina soltera que el pueblo llamaba cariñosamente "señorita Eugenia" que, a pesar de haber nacido en los altos de San Mateo, se adaptaron a la idiosincrasia de esta villa, aquí fallecieron y aquí reposan sus restos para siempre. 
Su legado aún perdura, impulsó las fiestas de Las Nieves y transformó la forma de celebrar la navidad o la semana santa, dándole el toque dramático, casi teatral que aún perdura, como el santo entierro en el interior de la iglesia. 
Con motivo de su despedida, en las navidades de 1959-60, el coro parroquial dirigido por Don Tomás Martín Trujillo, decidió darle una sorpresa, despertándolo a las cinco de la mañana con villancicos bajo su habitación y haciendo un recorrido por el pueblo a continuación, tradición que se institucionalizó y sigue perdurando en el tiempo, aunque este año por motivo de la terrible pandemia que nos azota no se pudo realizar.

A finales de 1959, el obispo Pildain, conocedor de la valía de Don Manuel, decide llevárselo con él a la catedral, nombrándolo "Beneficiado de la Santa Iglesia Catedral", considerado dentro de la jerarquía eclesiástica como un ascenso.

Por imperativo de los votos de obediencia (lo que dice el obispo va a misa, nunca mejor dicho) a Don Manuel no le quedó otro remedio que obedecer, quedando todos sus fieles y todo el pueblo de Agaete en una profunda tristeza por su marcha, después de haber pasado más de 23 años, los mejores de su vida, dedicados a la villa y su gente.  En la catedral estuvo 11 años, recorriendo toda la geografía de la isla predicando donde era requerido, siempre llevó el "San Benito" y fue conocido por "el cura de Agaete".

El 1 de enero de 1960, espontáneamente el pueblo entero se reúne en la plaza, engalanada con arcos de flores y banderas para un acto de despedida, la banda municipal de música ameniza el acto, en medio de discursos y alabanzas al párroco por parte de las autoridades y vecinos, se recogen firmas para solicitar el nombramiento por el Ayuntamiento de "HIJO ADOPTIVO Y PREDILECTO" de Don Manuel y que se le conceda una calle con su nombre. 
El alcalde Don Martín Rosario Expósito, en su discurso destacó la labor social del "padre cura", durante 23 años en la villa.
Todos los que coincidieron en el tiempo con Don Manuel se manifiestan en los mismos términos; un hombre sencillo, justo, jovial y bromista, piadoso, gran orador y convincente, tan convincente que se cuenta que con diez minutos de conversación convencía a un agnóstico o almeno lo dejaba dudando.
Su excesivo celo eclesiástico le llevó a protagonizar numerosas anécdotas, entre otras la de suspender la procesión de bajada de la virgen el día 17 de agosto o la de San Sebastián, por celebrarse bailes en la plaza contra su voluntad, mientras la virgen y el santo se encontraban en la iglesia matriz de la Concepción. En una ocasión paró una procesión y amenazó con regresar a la iglesia si una pareja de novios no dejaban de ir de la mano en la misma. Sus criticas desde el pulpito a las parejas que al anochecer osaban pasar del puente hacia las Nieves, con nombre y apellidos eran muy frecuentes.

El párroco D, Manuel Alonso Lujan, el comisario de excavaciones arqueológicas provincial D. Sebastián. Jiménez, el alcalde de Agaete, D. Pedro Esparza y niños de la villa, dentro del túmulo donde se encontró el sarcófago aborigen, Junio de 1957.

El día 1 de abril de 1971, tras un largo y silencioso padecimiento, su corazón no aguantó más, Don Manuel fallecía en Las Palmas a los 65 años de edad. Sus honras fúnebres tuvieron lugar en la catedral, presididas por el obispo de la diócesis monseñor Infantes Florido y el obispo dimisionario doctor Pildain, con la asistencia de numerosos fieles, amigos de Agaete y otras localidades donde había ejercido el sacerdocio.
Transcurridos cinco años de su enterramiento en Las Palmas, el sábado 16 de Noviembre de 1976, cumpliendo su voluntad, sus restos mortales fueron trasladados al cementerio parroquial de Agaete, donde descansa para la eternidad en compañía de sus seres más queridos, su madre y otros familiares, que a pesar de haber nacido en las medianías de Gran Canaria, un día el azar los trajo a Agaete, un pueblo peculiar, entonces distante y lejano, a veces difícil de entender, pero cuando lo consigues se te mete en corazón para siempre y eso le ocurrió "al niño grande", como define a Don Manuel un hombre que le conoció, Don Valentín Armas.


Agaete es un pueblo agradecido, "amor con amor se paga". A quien nos da su cariño y su esfuerzo, nosotros le entregamos honores y cariños y jamás olvidamos. Y esta, que conste, no es una separación ni una despedida, porque nuestro "PADRE CURA", cuando se marche se llevará con él el corazón de todos nosotros y nosotros nos quedaremos con el suyo que hace tiempo nos ha dejado... (Don Juan de Armas Medina en su despedida)

Su nombre ha quedado grabado en la calle y parque colindante con la iglesia, espero que para siempre, por la memoria de nuestros antepasados que tanto le agradecieron y lo querían de verdad (y no era teatro).
Su tumba en el cementerio parroquial de Agaete.

Parque Párroco Don Manuel Alonso Lujan.

Vivienda de la familia Alonso Lujan en Las Lagunetas, San Mateo. 








miércoles, 23 de diciembre de 2020

"SALVASE EL QUE PUEDA", LOS COCHES "DIHORA", ACCIDENTE DE GUAGUA, AGAETE 1914.

 

"Abanjesen pa estirar las patas un rato y echá agua al riadiador, qui esta saliendo jumo y va riventar".

Los primeros coches de hora que enlazaron Las Palmas con los pueblos del interior llegaron a la isla en 1907, apenas habían transcurrido diez años de la llegada de la carretera general a la villa de Agaete. Una carretera polvorienta en verano y un barrizal en invierno. Hasta ese momento la forma más rápida y cómoda de llegar a la capital era en goletas y motoveleros por mar, si los vientos eran favorables en unas cuatro horas se estaba en la ciudad. 

Si a media travesía pillaba "calma chicha" y el barco solo era de navegación a vela se quedaba "botao", había que desembarcar en botes por donde se podía, Bañaderos, Guanarteme o el Confital y continuar por tierra el camino. 

De otra manera, llegar a Las Palmas en carruajes tirados por bestias, a base de rebencazos (latigazos para achuchar a los animales) se tardaba unas diez horas, con sus respectivos descansos "pa estirar las patas" y descanso de los animales.

Pero no fue hasta principios de enero de 1910, cuando el primer ómnibus de la "Sociedad de Automóviles Canarios", los "azules" como se les llamaba en la época por estar pintados de ese color, pasó de Bañaderos previo paso por Arucas, llegando hasta "San Isidro el viejo". A 30 kilómetros por hora, algo menos en las cuestas, el depósito de gasolina no dio para más y tuvieron que ir a Guía con garrafas para repostarlo.

El 25 de enero de 1910, se inaugura oficialmente la línea con Agaete, saliendo el primer ómnibus a las 7 de la mañana de Las Palmas y regresando a la 1 de la tarde, con paradas en; Arucas, Bañaderos, Guía y Galdar entre otras, precio del viaje a Agaete, 5 pesetas, la duración del viaje era de unas tres horas.

La cosa pintaba bien y el negocio marchaba, eso animó a otros empresarios a invertir en nuevas líneas y a la "compañía automovilística de Canarias" le apareció la competencia. 
En julio de 1910, el empresario Agustín Melián Falcon, establece una nueva línea, Las Palmas-Agaete, nace "Melián y Cía. LTD". 
Para diferenciarlos de la pionera que eran azules, Melián pinta los coches de verde. Esta empresa aguanta en el mercado hasta 1951, que se transforma en "Autobuses interurbanos de Canarias S.A.", la celebre A.I.C.A.S.A, los coches amarillos. En 1972, se transforma en UTINSA para la zona norte y SALCAI para el sur, hasta llegar a la unificación del transporte actual bajo las siglas GLOBAL.


En principio los coches eran conducidos por "chauffers" alemanes y más tarde por gente de la tierra que tuvo que ir a hacer un curso de conducción y mecánica a Madrid.

Con el progreso llegaron los accidentes, uno de los más trágicos sucedió en Agaete, el domingo 19 de julio de 1914.

 Reconstrucción accidente en el lugar que sucedió (foto montaje).

A las 5 de la mañana había partido el ómnibus número 9, de los llamados "azules" (Cia. de Automóviles de Gran Canaria) con dirección a Las Palmas, con catorce pasajeros.

Apenas habían transcurridos dos kilómetros desde su partida cuando, al llegar al barranquillo denominado "Hondo", límite entre Agaete y Galdar, actual "Piso Firme", en la bajada rompió la cadena de transmisión, no notándose por ir el auto cuesta abajo, al pasar el pequeño puente que aún sigue en el lugar y comenzar la cuesta arriba, el coche fue perdiendo inercia hasta parar y comenzar a retroceder. El chofer echo mano de todos los frenos que tenía a mano, fallando todos, dando la voz de alarma al grito de; "señores sálvese el que pueda", saltando del vehículo el inspector de la compañía y el cobrador, continuando el vehículo con el pasaje marcha atrás cada vez a mayor velocidad hasta derribar el muro de resguardo del pequeño puente y caer al fondo del barranquillo, una altura de unos ocho metros, dando una vuelta de campana, quedando con las ruedas hacia arriba y con la mayoría de los pasajeros atrapados dentro.

La escena era desgarradora, casi era de noche total, algunos heridos pudieron salir por sus propios medios, los atrapados heridos daban gritos horrendos. El inspector don Juan López que había podido saltar a tiempo, salió a la carrera por la carretera hacia Agaete para pedir el auxilio, mientras el cobrador don José Guillén, que también pudo salvarse, atendía a los atrapados. Una vez recibida la noticia el primero en partir junto con el alcalde don Francisco de Armas Merino y el cura párroco don Virgilio Quesada, fue el médico de la Villa, el insigne poeta don Tomás Morales.

A medida que se fueron dando los telegramas del suceso, se fueron personando las autoridades y médicos de Galdar, Guía y Arucas, fuerzas de la Guardia Civil y el delegado del gobierno señor Luengo, además durante la mañana fue llegando personal médico y de la cruz roja de Las Palmas.

El lugar del accidente en la actualidad.

Cuando los familiares y amigo de los accidentados en Agaete fueron teniendo conocimiento corrieron todos al lugar, desarrollándose escenas muy dolorosas.

Hubo que desarmar el vehículo para extraer algunos de los heridos. El "chauffer", don Francisco González Almeida, conocido por "Pancho Gil", de 30 años de edad, era el herido de mayor gravedad, su estado era crítico, se había fracturado; el cráneo, las piernas, tenía múltiples contusiones y aplastamientos. Los heridos de mayor gravedad, todos vecinos de Agaete, fueron; doña Encarnación Álamo Ramírez, don Cirilo Bermúdez Medina, de 20 años de edad, de profesión zapatero y el indio Nario, vendedor ambulante. El resto, heridos de menor gravedad, fueron; Don Salvador Bermúdez Medina, don Santiago y don Francisco Álamo, de 74 años de edad, de oficio zapatero, don Valentín Bermúdez Armas, don José Suárez Álamo y don Juan Cabrera Rodríguez. Los heridos leves fueron trasladados a sus domicilios en Agaete.

El chofer falleció a las 11,30 en el mismo lugar, su cadáver, previa autorización judicial fue trasladado a casa de un familiar en Galdar.

La precariedad de las nuevas carreteras, la falta de experiencia de los nuevos chóferes, la falta de dispositivos mecánicos fiables en las primeras guaguas, muchas compradas en el mercado de segunda mano de Alemania o Inglaterra, unido a la falta de una inspección técnica oficial de calidad, hicieron que los accidentes y atropellos fueran algo habitual en esos primeros años del desarrollo del transporte público en las islas. En la prensa de la época encontramos muchos artículos denunciándolo y exigiendo la inspección de los automóviles. 



Bibliografía:

Archivo Municipal de Agaete.

La prensa de la época a través del portal Jable de la ULPGC.


jueves, 10 de diciembre de 2020

AGATHA CHRISTIE EN AGAETE, FEBRERO DE 1927.


Agatha practicando surf en su juventud en alguna playa probablemente Sudáfrica o Hawái.

Sobre el mes de febrero de 1927, la reina del delito, la escritora inglesa Agatha Christie, llegó a Las Palmas después de pasar unos días en Tenerife, buscando playas y buen clima que no encontró en la isla de enfrente, al parecer para relajarse de los problemas que le había ocasionada su reciente divorcio, escribir, practicar surf y el baño, así describía el Puerto de la Cruz en su autobiografía:

"Había, sin embargo, dos cosas que me molestaban: la bruma que descendía de la montaña al mediodía y que convertía lo que había sido una espléndida mañana en un día completamente gris; a veces incluso llovía, y los baños de mar, para los aficionados a nadar, resultaban terribles. Tenías que tumbarte boca arriba en una playa volcánica en pendiente, enterrar los dedos en la arena y esperar a que las olas te cubrieran. Pero tenías que ir con mucho cuidado para que no te cubrieran demasiado, pues se habían ahogado ya muchas personas... Por eso al cabo de una semana nos trasladamos a Las Palmas."

En Gran Canaria además de nuestras hermosas playas se encontró con un mejor clima que en el Puerto de la Cruz (según ella), una amplia colonia inglesa con sus exclusivos clubs, lo que le hacía parecer que estaba en su Inglaterra natal. Se alojó en el antiguo hotel Metropol.

Hotel Metropol, Las Palmas años veinte del siglo pasado.

Así describe en la citada "Autobiografía" su estancia en Las Palmas:
 
"Tenía dos playas perfectas; la temperatura también lo era: la media era de unos 25 grados, que para mí es la temperatura ideal del verano. La mayor parte del día soplaba una brisa estupenda y las noches eran lo suficientemente cálidas como para sentarse a cenar al aire libre"...

Buscando el sol y el mar, de la que era una gran apasionada, algún compatriota le debió de decir que en el norte de la isla había un pintoresco pueblillo llamado Agaete, vacunado contra la panza de burro de Las Palmas y puso rumbo a la villa. 
Le debió impresionar de tal manera nuestro Puerto de las Nieves, sus pescadores y sus playas que, como era habitual en ella, situar sus relatos en los sitios que visitaba y le impresionaban, en una de sus novelas; "Miss Marple y los trece problemas", en el cuento "La señorita de compañía" (The Companion), publicado en 1932, ambientó uno de sus famosos crímenes en la bahía de Las Nieves de nuestro pueblo. Así lo contaba el doctor Lloyd, ante el hábil interrogatorio de Miss Marple, su personaje novelesco que resuelve los crímenes imposibles:

“Al día siguiente había planeado ir de excursión con unos amigos. Teníamos que atravesar la isla en automóvil, llevándonos la comida hasta un lugar llamado (apenas lo recuerdo, ¡ha pasado tanto tiempo!) Las Nieves, una bahía resguardada donde podíamos bañarnos si ése era nuestro deseo. Seguimos el programa tal como habíamos pensado, si exceptuamos el hecho de que salimos más tarde de lo previsto y nos detuvimos por el camino para comer, por lo que llegamos a Las Nieves a tiempo para bañarnos antes de la hora del té."

Aunque no hay rastro escrito de la visita, está claro que visitó Las Nieves:

“Al aproximarnos a la playa, percibimos en seguida una gran conmoción. Todos los habitantes del pequeño pueblecito parecían haberse reunido en la orilla y, en cuanto nos vieron, corrieron hacia el coche y empezaron a explicarnos lo ocurrido con gran excitación. Como nuestro español no era demasiado bueno, me costó bastante entenderlo, pero al fin lo logré."

A pesar de que es una ficción, lo bordó, Agaete siempre fue un pueblo "goleor", cualquier suceso convoca a medio pueblo en el lugar. Fotografía; mujeres esperando al obispo en las Nieves año 1910 (familia De Armas).

“Me reuní con los otros en la casita de un pescador, donde tuve que dar la mala noticia. La superviviente se había vestido ya y entonces la reconocí inmediatamente como una de las recién llegadas de la noche anterior... 
De no haber sido por ese hombre que se acercó con el bote, me hubiera ahogado yo también...
Desde el principio me di cuenta de que había algo extraño. Desde luego interrogué a los pescadores sobre lo que habían visto..."


Las Nieves años veinte del pasado siglo, casitas de pescadores.

Este fatídico año se conmemora el 130 aniversario del Nacimiento de Agatha Mary Clarissa Miller, más conocida como Agatha Christie, la autora que más libros de novelas y cuentos ha vendido en la historia, cerca de dos mil millones, muchos llevados al cine y al teatro, no estaría de más que nuestras autoridades le dedicaran un reconocimiento y una placa en un lugar público del Puerto de Las Nieves, en conmemoración de su paso por la villa y pasear el nombre del Puerto de Las Nieves por todo el mundo. ¿Quién sabe?, era una gran aficionada al surf, igual hasta lo practicó en el muelle viejo.


A la izquierda, Agatha Christie con su tabla de surf en los años 20 (Fuente: The Guardian). A la derecha, la escritora en su madurez.

En el muelle años veinte del siglo pasado.

Bibliografía:
Enlace al cuento completo. La señorita de compañía
https://www.agathachristie.com/stories/the-companion
Autobiografía de  Agatha Christie, https://freeditorial.com/es/books/autobiografia-de-agatha-christie


miércoles, 25 de noviembre de 2020

EL TEMPORAL DE SAN ANDRÉS, 30 DE NOVIEMBRE DE 1946.

Habían transcurrido 50 años desde el último gran temporal que recordaba la memoria de los agaetenses, el de 1896, que se llevó el puente viejo y causó numerosos daños en la villa, según recordaba en 1946, D. Francisco de Armas Merino; "el agua caía sobre el tejado de las casas como si fueran piedras de diez kilos"

Había empezado a llover desde el medio día anterior de forma suave y persistente, pero no fue hasta las diez de la mañana de aquel sábado 30 de noviembre de 1946, día de San Andrés, cuando el diluvio comenzó. 

Sobre el valle se situó una nube oscura que cubrió todas las montañas, causando un gran temor en la población, haciendo pensar que algo malo iba a pasar. La manta de agua que cayó sobre todo el valle fue impresionante, "parecía como si la estuvieran lanzando con cubos grades", mientras, en el pueblo apenas llovía. Cuatro horas después, a las dos de la tarde, el arco iris unía Caideros con Tamadaba y cesaba la tormenta, en 24 horas en Caidero se recogieron 218 litros por metro cuadrado. 


Las comunicaciones y la carretera con El Valle quedaron cortada por varios tramos, quedando los vecinos sin poder bajar al pueblo para dar cuenta de la gravedad de la situación, por lo que las autoridades no tenían conocimiento de lo que estaba ocurriendo en aquel caserío.

Los daños fueron cuantiosos, roturas de todas las tuberías que bajaban de Tamadaba, acequias, estanques y troneras anegadas de tierra y escombros arrastrados por los barrancos, destrozos en las vías de comunicación, perdida de las cosechas de papas y tomates fueron las principales perdidas. 

La tormenta estuvo concentrada en el centro y noroeste de la isla, sufriendo graves daños la carretera de la Aldea.

En el pueblo apenas hubieron daños, solamente la fuente de abasto público de aguas de "Los Chorros" resultó dañada, por la llegada del agua que arrastraban los barrancos de forma impetuosa, lo que provocó el desabastecimiento de agua potable y que el domingo 1 de diciembre no se pudiera amasar pan en la villa. El agua corría por los tres ojos del puente.

Otra zona donde el temporal arreció y causó enormes daños fue Guayedra, los pequeños agricultores que explotaban las tierras, prácticamente solo por la comida, lo perdieron todo.

Uno de los pequeños propietarios, Don Teodoro Quintana Fernández lo contaba así: "Fue algo nunca visto, solo los más viejos recuerdan algo parecido, allá por los años noventa del pasado siglo, baste a usted decirle que estuvo lloviendo veinte horas. Esa gran cantidad de agua preparó el terreno para las inundaciones que llegaron en el momento que la gran tromba de agua cayó en el lugar del que hablamos y el pueblo mismo."

El agua arranco los árboles, en especial numerosas higueras, arrastrándolos hasta los terrenos de cultivo que fueron destruidos en su mayor parte.

https://tagorormeteo./

En el barrio del Risco afectó a varias viviendas, dejando a sus moradores sin hogar. Uno de los grandes propietarios de tierras, Don José Trujillo Alemán tuvo pérdidas por valor de 70.000 pesetas, perdiéndose toda la zafra del tomate y graves daños en la de plátano.

Sin duda el pueblo más afectado por este temporal fue Tejeda, donde la tromba de agua destrozo viviendas, causando la muerte de cuatro personas y la desaparición de otras dos, sus cuerpos fueron a parar a la Aldea de San Nicolás.

Había un antiguo dicho que una ocasión escuché a mi padre que decía: "Si no ha llovido por Santa Catalina, espérala por San Andrés, y si no, mala señal es", santa Catalina es el 25 de noviembre.

Este temporal rescatado del olvido, junto con el ocurrido el día de Reyes de 1958, siempre estuvo en la memoria de nuestros mayores, como aquel famoso telegrama donde el alcalde Manuel Jiménez, del que se decía que prácticamente no sabía leer ni escribir, dando cuenta del temporal al Gobernador Civil, se tomó muy a pecho aquello de que las novedades tenían que ser lo más escuetas posible, comunicándole; "barranco de banda a banda, de Tamadaba nada se sabe".


Bibliografía utilizada:
Archivo Municipal de Agaete.
https://tagorormeteo./
La Prensa de la época a través del portal Jable.


viernes, 13 de noviembre de 2020

LA CONSAGRACIÓN DE AGAETE AL CORAZÓN DE JESÚS.

Domingo 23 de mayo de 1926, consagración del pueblo de Agaete al Corazón de Jesús.

La primera consagración de España al Sagrado Corazón fue realizada el 29 de junio de 1911, durante el XXII Congreso Eucarístico de España. Tras concluir la procesión eucarística en el Salón del Trono del Palacio Real, el claretiano Joan Postius Sala, leyó la consagración:

Soberano Señor Sacramentado, Rey de Reyes y Señor de los que dominan: ante vuestro augusto trono de gracia y de misericordia se postra España entera, hija amada de vuestro Corazón. Somos vuestro pueblo. Reinad sobre nosotros. Que vuestro imperio dure siempre por los siglos de los siglos. Amén.

La imagen que se venera en la actualidad en Agaete del corazón de Jesús, llega al pueblo en 1914.
El 30 de abril de 1926, se recibe escrito en el ayuntamiento, procedente de la ciudad de Las Palmas en el que, un grupo de mujeres relacionadas con la villa, residentes en dicha ciudad, entre otras, Doña Leonor Ramos, viuda del poeta Tomás Morales,  Doña Luisa Bravo de Laguna Manrique de Lara y el misionero comisionado por el apostolado diocesano de la oración de Las Palmas, para promocionar la consagración de las entidades al "divino corazón de Jesús", D. Manuel María Menchacas, exponen a la corporación que; habiendo su majestad el Rey, Alfonso XIII, consagrado en el Cerro de los Ángeles, Madrid, al rey de reyes, señor de los que domina, Sagrado Corazón de Jesús... 
Siguiendo las directrices de su Santidad el Papa Pio XI, solicitan; la consagración del ayuntamiento de Agaete, como antes lo habían hecho muchos ayuntamientos de Canarias y la península.
El ayuntamiento en sesión plenaria el 14 de mayo de 1926, presidida por el alcalde D. Matías García Martín, acuerda; consagrar la villa al "Sagrado Corazón de Jesús". 
El domingo 23 de mayo de 1926, el pueblo se consagra al corazón de Jesús.
Plaza de Agaete, años veinte del siglo XX.

La semana anterior a la consagración, dos misioneros jesuitas enviados por la iglesia, padres Vicente Alcorta y Manuel María Menchacas, fueron preparando al pueblo por medio de su santa misión. Fueron recibidos por el párroco Don Juan Hernández Quintana, por el ayuntamiento en pleno y todo el pueblo según las crónicas de la época. Aquella misma noche comenzaron las charlas, vigilias, confesiones y comuniones, típicas de las "santas misiones".
Participan los trescientos niños y niñas de las escuelas del casco y del valle. El fin era sembrar la semilla de la moral cristiana entre los futuros padres y madres.
Tras una semana de espiritualidad desbordada, la tarde del domingo 23 de mayo de 1926, tuvo lugar el acto solemne de la consagración del ayuntamiento en nombre del pueblo, al Corazón de Jesús.
La imagen fue sacada en procesión por las calles engalanadas de la villa, dirigiéndose posteriormente a la ermita de Las Nieves. Tras visitar a la virgen marinera, regresó al pueblo acompañado por las autoridades, la banda municipal de música y numerosos fieles, teniendo lugar la consagración a su regreso en la fachada del templo, donde diversas personalidades y el alcalde dieron discursos.

El Corazón de Jesús entrando en las Nieves, 23 de mayo de 1926.

El padre misionero Manuel María Menchacas, realizó los actos de la "santa misión" con los parroquianos del Valle en la ermita de San Pedro, dejando como recuerdo la cruz que se encuentra en el roque del lomo de San Pedro.
Cruz del roque de San Pedro en la actualidad, del interesante blog cruces de Gran Canaria.  http://crucesgc.blogspot.com/2018/11/cruz-del-roque-el-valle.html

El Corazón de Jesús en la actualidad, iglesia parroquial.

Estas "santas misiones" fueron frecuentes por todos los pueblos de España y latino América, forman parte de nuestra historia, la última ya tratada en el blog, tuvo lugar el entre el 10 y el 19 de diciembre de 1951, culminando con la visita a todos los barrios de la villa de la imagen de la virgen peregrina, nuestra señora de Fátima, de grato recuerdo en la memoria de nuestros mayores.

Bibliografía consultada:
Archivo Municipal.
Prensa de la época a través del portal Jable.

sábado, 24 de octubre de 2020

LA NOBLE, EL CURA Y EL PASTOR, EL APELLIDO GRIMÓN EN AGAETE, EL POBLAMIENTO DEL SAO.

 

Comandante Grimón (Agaete 1865-1937), hijo de María Salomé Grimón Acosta y Sebastián García.

El apellido Grimón es oriundo de Flandes, llegó a Canarias a finales del siglo XV, de la mano de Jorge Grimón, natural de la actual Bélgica, para participar en la conquista de Tenerife. Uno de sus descendientes, el marqués de Villanueva del Prado, Don Tomás de la Nava y Grimón fue señor de la Aldea de San Nicolás y origen del famoso pleito con los aldeanos. Estos personajes, más villanos que nobles, extendieron el apellido Grimón por las islas, una de esas ramas se instaló en la zona de Miraflor, Teror.
Este linaje de los Grimón instalado en Teror eran una familia pudiente, a mediados del siglo XIX sus miembros varones figuran en los listados oficiales de mayores contribuyentes a la hacienda pública y por tanto electores con derecho a voto según las leyes de la época.
Entre sus propiedades figuraban diferentes tierras en Teror, La Aldea, Guía y "el cortijo del Sao", situado en el margen derecho del curso alto del barranco de Agaete, donde mantenían ganado y tierras de labor.
Antigua vivienda de la familia García Grimón en el Sao de Agaete.

La llegada del apellido a Agaete tiene que ver con una rocambolesca historia, siempre según la tradición oral y de la propia familia, pues hay pocos documentos escrito.
El lugar denominado "El Sao de Agaete", según los diferentes censos de la época estuvo prácticamente despoblado hasta mediados del siglo XIX, sólo habitado por algún pastor que cuidaba el cortijo y el ganado de los Grimón de la villa de Teror.
La historia y el poblamiento de este barrio tiene sus raíces en el caserío de Villaflor de Teror, sobre el año 1859, y en un embarazo, digamos lejos de los principios morales de la España de la época, de una joven de una familia señorial, los Grimón Acosta, llamada María Salomé.
La versión oficial de la familia en aquellos años fue que, un viajero peninsular que había pasado unos días por la casa la había embarazado, desapareciendo posteriormente y del que jamás se supo. Pero la gente de Agaete que, a noveleros y chismorreo no nos gana nadie, como decía el doctor Agustín Álamo, "mira el pueblillo, parece que no sabe naa", pronto averiguó lo que era un rumor.
Siempre según la tradición oral, el padre de la criatura no era otro que un cura, capellán de Arucas, además familiar directo de María Salomé, al parecer tío. 
Para esconder aquel "sacrílego" embarazo y evitando que al capellán le ocurriera como a su pariente lejano, el Capitán Jerónimo Grimón, que en el siglo XVII, terminó decapitado por enamorarse de la monja sor Úrsula y planificar su huida de un convento de la Laguna, la familia la mandó, junto con su ama de llaves a una de sus propiedades más lejanas, el cortijo del Sao en Agaete, haciéndose cargo el pastor que atendía el ganado, Sebastián García Jiménez, un joven de 28 años de edad, de su cuidado y de que no les faltase de nada.
La criatura vino al mundo en un Sao donde el único ruido que se escuchaba, aparte de los llantos del bebé, era el de los pájaros y las abundantes aguas corriendo por los barranquillos.  
Al recién nacido le pusieron de nombre Jerónimo; ¿casualidad o el recuerdo del pasado amor imposible de un Grimón de nombre Jerónimo y una monja? 
Nada más nacer la familia no puso reparos en entregarlo a la ama de llaves que no tenía hijos, trasladándolo a Teror. El niño, en sus primeros años de vida lo llevaban de vez en cuando al Sao para que lo viese su madre biológica.
La familia Grimón decidió el destierro definitivo en el Sao de María Salomé, amañando un matrimonio con el pastor Sebastián García, llevándose a término la boda el 11 de abril de 1860, contando María Salomé con 24 años de edad y Sebastián con 29 años.
Tiempos después el ama de llaves y su familia emigraron a la Argentina y al parecer después a Cuba y con ellos el ya joven Jerónimo, que nunca más volvió.

A la izquierda, Jerónimo con su sobrino Antonio en el reencuentro en Cuba en las primeras décadas del siglo XX, ninguno de los dos volvió a Canarias.

Aquel matrimonio en principio forzado fue muy fructífero, a los nueve meses del casamiento nació su primer hijo, Pedro Nolasco, después vinieron al mundo nueve hijos más; María del Pino, María Antonia, Francisco, Faustina, Bonifacio, Antonio Lino, Sebastián, Juan Bautista y Ezequiel García Grimón, todos conocidos con el apelativo “Mana o Mano” delante, excepto Antonio.

El pastor reconvertido a propietario, junto con sus hijos, comenzó a transformar aquellas laderas con abundantes manantiales que solo servían para pastos de ganado, en bancales para la agricultura, a base de hacer muros de piedra y rellenar de tierra. En uno de esos trabajos le cayó una piedra sobre un brazo que terminó perdiendo. 
Con un solo brazo Sebastián ya no estaba para trabajar, el matrimonio se vio obligado a vender parte del cortijo para poder seguir subsistiendo y alimentar a su numerosa prole, vendiendo parte de la finca a una familia conocida por "los costeros", en la actualidad los "Rosarios".


La familia del Rosario, conocida como "los esparragueras", a quien se les vendió parte del cortijo del Sao.

El apellido Grimón, al ser heredado por parte materna ha desaparecido en la actualidad en Agaete, si bien los descendientes de uno de los hijos de María Salomé, Don Antonio García Grimón, siempre fueron conocidos por el apellido Grimón, al ser Antonio militar de profesión, donde alcanzó el grado de Comandante de la reserva remunerada. 
En el ejército era costumbre al pasar la lista diaria, nombrar por el primer apellido y contestar con el segundo, lo que hacía ser conocido por el segundo apellido. Por esta razón la gente de mi generación conoció a los hijos de Don Antonio por el apellido Grimón, aunque nunca lo tuvieron; Rafaelito Grimón, Chanito Grimón, Candelaria Grimón, ...
Molino de abajo el Sao de Agaete, propiedad de la familia García Grimón.

La mayor parte de los hermanos García Grimón continuaron en el Sao, explotando el cortijo y alguno de sus molinos de agua a lo largo del siglo XX, otros optaron por la emigración a Cuba en busca de fortuna. 
El Comandante Antonio García Grimón, conocido por Antonio Grimón, una vez retirado se instaló en Agaete, fue alcalde en el convulso septiembre de 1936. 
Hoy en la actualidad, en el Sao aún quedan algunas parcelas explotadas por los herederos de María Salomé y Chano.

Leyendas:
Se cuenta que las noches de novilunio merodea por el Sao un extraño ser con cuerpo de oveja y cabeza de mujer, que se les aparecía a los pastores. En una ocasión uno asustado le dio con el garrote, causándole una grave herida, aquel extraño ser solo tuvo aliento para decir que le llevara al médico de Teror antes de desaparecer, el municipio que la había visto nacer y de donde partió a mediados del siglo XIX, para ocultar un embarazo escandaloso para la época. María Salomé y su numerosa prole colonizaron y rompieron el silencio de unos barrancos que solo recorrían las aguas, los ganados y algún solitario pastor, convirtiéndose en los primeros pobladores del caserío del Sao de Agaete.

Amor:
Como dice el dicho "el roce hace el cariño", y aquel matrimonio forzado para esconder un embarazo ilegítimo para la época, terminó en una bonita historia de amor y cariño, fortalecido con la llegada de diez hijos (había que consolar al viejo, decían antes cuando se tenían un número elevado de hijos), no exento de celos y supongo que discusiones. 
Me contaba una biznieta que Sebastián en sus labores de pastoreo por los barrancos del Sao, en cuanto tenía la casa a la vista, mediante silbidos desde la lejanía hacía salir a María Salomé a su vista para saber que estaba en la casa.
María Salomé murió antes que Sebastián, el 31 de julio de 1908, a los 72 años de edad, entrando Sebastián en una profunda tristeza, no teniendo ganas de seguir viviendo sin su compañía, muriendo apenas unos meses después, el 21 de noviembre de 1908, a los 77 años de edad.
Otra interesante historia de amor digna de ser conocida, relacionada con la familia y el Sao es la de un nieto de María Salomé y "Chano", Rafael García, conocido como Rafaelito Grimón, escribiente del ayuntamiento de Agaete durante más de cuarenta años.
Corrían los años treinta del pasado siglo, se enamora Rafaelito de una joven guapa, vecina del casco de Agaete llamada Rosario García, conocida como Rosarito la de "papa jua" o Yuta.


Rosarito y Rafaelito Grimón en su juventud.

La distancia que tenía que recorrer Rafaelito desde el Sao al pueblo, 9 kilómetro de caminos tortuosos, nunca fue un obstáculo para pasar, aunque fuese solo unos instantes con su amada cada vez que sus obligaciones se lo permitían. 
Como aún no se habían inventado los teléfonos móviles, Rosarito siempre tenía la preocupación de saber si había llegado bien en su viaje de regreso al Sao. Acordaron que Rafaelito llegara al Sao antes de que el sol se escondiera tras Tenerife, para con un espejo, hacer señales que Rosarito pudiera ver desde la terraza de su casa en la cuesta de San Sebastián y esa era la prueba de que ya estaba en el Sao sano y salvo, ella le contestaba con otros resplandores. Los destellos fueron observados por muchas personas, lo que fue comidilla en el pueblo, especulando la gente con todo tipo de conjeturas, desde señales del más allá a los extraterrestres, al final Rosarito tuvo que dar explicaciones bajo sonrojo.


Rafaelito Grimón en su madurez, siempre tuvo el sueño de volver a su querido Sao, incluso llegó a diseñar y construir la maqueta de la casa de sus sueños en el caserío y que se conserva en su vivienda familiar de la calle Guayarmina. 

Cuando no podía bajar al pueblo, Rafaelito le mandaba cartas de amor a Rosarito con su hermano Diego y ella le contestaba de la misma manera. Como no tenían ni para sobres, confiaban en la voluntad de Diego para que no las leyera y se enterara de sus secretos de enamorados. 
Por medio de un comentario de Diego, llamándola "mi negra", que era como la llamaba su novio en las cartas, se enteró Rosarito que Diego las leía. Enterado Rafaelito, como hombre con un espabilo fuera de lo normal y como hijo y hermano de militar, se le ocurrió usar el sistema de encriptado que usaba el ejército en la época, sustituyendo las letras por números y una clave para descifrarlas que solo ellos conocían.


Don Antonio Grimón y sus compañeros de milicia, principios del siglo XX.

La tragedia: 
La familia no estuvo ajena a la tragedia, siendo la mayor el suicidio de dos de los nietos de María Salomé y Sebastián que, en su niñez habían correteado por los barranco del Sao, saltando de piedra en piedra, bañándose en los innumerables arroyos del caserío..., junto a sus abuelos y primos. 
A las tres de la tarde del viernes 30 de junio de 1922, en la casa familiar, situada en la calle Perojo nº 51 de Las Palmas, puso fin a su vida con tan solo 24 años Juan García, hijo de Don Antonio García Grimón, disparándose un tiro con el revólver de su padre, un Esmith 38, la bala le atravesó el corazón, un corazón roto por la repentina muerte de su novia en el mes de abril de aquel mismo año y que le ocasionó una profunda depresión, ya que ni siquiera pudo despedirse de su cuerpo por encontrarse navegando en sus prácticas de la carrera náutica que estaba realizando. 
Juan tuvo la sospecha de que algo había ocurrido cuando su velero llegó a un puerto y solo encontró una carta de su novia, cuando lo normal era que le escribiera cinco o seis, hasta que al llegar a Tenerife su hermano Antonio, Teniente del Ejército destinado en esa isla le dio la triste noticia. Fue tal la impresión y el estado de ansiedad que le ocasionó la inesperada noticia, que su hermano lo tuvo a su lado una temporada en su casa hasta que lo creyó recuperado.
La fatalidad volvió a visitar la familia García Grimón en 1936.
El hermano del desafortunado Juan, Antonio García, Teniente de infantería con destino en Tenerife, había optado unos años antes de la guerra civil por un destino que le habían ofrecido como Jefe de la Guardia Municipal de Santa Cruz de Tenerife, abandonando el ejército.
Tras declararse la guerra civil es reclutado de nuevo por el ejército sublevado como Oficial de Infantería. En diciembre su unidad es movilizada para su traslado a los frentes de guerra en la península. 
El 11 de diciembre de 1936, mientras preparaba su equipaje en sus aposentos para marchar al muelle y embarcar rumbo al frente, con sus compañeros esperándolo en la puerta de su vivienda, se escuchó una detonación, corriendo todos los presentes al lugar de donde provenía el tiro, no pudiendo hacer otra cosa que certificar la muerte de Antonio como consecuencia de un disparo en la cabeza con su arma reglamentaria.
La censura militar impuesta por los sublevados, calificó el acto de accidente, aunque tiene toda la impresión de un acto de rebeldía contra una guerra absurda entre hermanos.


Lo único que permitió la censura militar publicar sobre la muerte del Teniente Antonio García.

GALERÍA DE FOTOS:

María del Pino García Grimón, "Mana Pino", hija de María Salomé y Chano.



Francisco García Grimón y su sobrina Anita, "mano Pancho", hijo de María Salomé y Chano.






Diferentes documentos relativos a Don Juan García del Pino, nieto de María Salomé y Chano.


El Joven Antonio García Grimón, hijo de María Salomé y Chano.


El Sao en la actualidad.

En recuerdo de Don Federico Arencibia Bravo de Laguna (D.E.P.), que un día me puso en la pista de la historia y me pidió que no dejara de investigarla.
Mi agradecimiento a los descendientes de María Salomé y Chano que colaboraron aportando datos, Menchi, Elena y Tito.
Otros documentos consultados, prensa y boletines de la época a través del portal JABLE de la ULPGC.