viernes, 17 de marzo de 2017

TOMAS MORALES, EL POETA DE LAS OLAS, AGAETE 1910-1919.


Calle principal de Agaete a principios del siglo XX, a la derecha la vivienda de dos pisos con balcón, la casa de Dña. Leonor Ramos de Armas y Tomás Morales, actual casino "la luz".

"Una larga calle solitaria, el pueblo transcurre perpendicular al mar, casas de una sola planta y de techo plano, con la única excepción al final de la calle, la casa de D. Antonio de Armas (actual ayuntamiento)... Allá abajo, al final del valle se encuentra el mar, mientras que a derecha, izquierda y detrás de nosotros se elevan las montañas. La vista es encantadora, el silencio sepulcral, solo roto por el suave murmullo del arroyo. Las mujeres del pueblo son bonitas, algunas hermosas, un hecho que no pasa desapercibido desde el punto de vista artístico. Mientras seamos humanos no podemos dejar de admirar la belleza, ya sea en las cosas animadas o inanimadas. Así que a las diez ventajas de mi amiga de Agaete; valle, clima, frutas, pescado, cascada de agua, iglesia, aguas minerales, cementerio guanche, buen puerto y carretera en construcción, permítanme agregar una undécima, bellas mujeres."
Así describe Agaete la escritora de viajes británica Olivia Stone, en su libro "Tenerife y sus seis satélites", tras su visita a la villa a finales del siglo XIX.

Este es el Agaete que en 1910, encuentra el joven licenciado en medicina y cirugía Tomás Morales Castellano, cuando recién acabada la carrera, con 26 años llega a la villa para sustituir al convaleciente médico titular D. Sebastián Petit. La enfermedad del médico se agrava, falleciendo el Doctor Petit el 10 de marzo de 1911.
Tumba del médico titular D. Sebastián Petit, en el cementerio parroquial de Agaete.


El pleno del ayuntamiento celebra sesión extraordinaria al día siguiente 12 de marzo de 1911, acordando que D. Tomás Morales continúe como médico de las familias del pueblo, acordándose solicitar su titularidad.


Acta del pleno de 12 de Marzo de 1911, donde se comunica la muerte del médico titular y se acuerda la continuidad de D. Tomás  y la publicación de la vacante.(Archivo municipal de Agaete)

El joven médico se gana la confianza del vecindario, su extremada generosidad; cobrando sus visitas solo cuando los enfermos tenían medios, le hizo ganarse el aprecio y la simpatía de los agaetenses. El salario apenas le daba para mantenerse y mantener su caballo, que además de su pasión era su vehículo para dirigirse a los caseríos más alejados o aislados de la villa cuando era solicitada su presencia para atender un enfermo.

El joven médico Tomas Morales. (FEDAC)

Hizo grandes amistades en el pueblo, entre otros el joven farmacéutico titular D. Narciso Burell de Magro y D. Cirilo Armas Galván, hermano del que fue alcalde "Pepito Armas", que le acompañaban cuando tenía que visitar enfermos en sitios aislados. 
Desde el primer momento se integró en la vida social de la villa, formando parte de la junta local de primera enseñanza, órgano parecido a los actuales consejos escolares, preocupado por la enseñanza y alfabetización de los niños de la época. 
El 19 de diciembre de 1911, fue elegido presidente de la "sociedad recreativa la luz", donde además colabora en el grupo de teatro que organiza su amigo Cirilo Armas Galvan.



Tomás, aunque la tenía algo abandonada en los últimos años, era un apasionado de la poesía desde su niñez y había obtenido varios premios en certámenes literarios. Parece que como le sucede a la mayoría de los escritores, atravesó una etapa de falta de inspiración y esa inspiración le llegó con el amor.

En la calle la Concepción de la villa, en una vivienda sita donde se encuentra el actual casino, "Sociedad la Luz", vivía una jovencita de apenas 16 años de nombre Leonor, hija única de Graciliano Ramos Medina y de Ana María de Armas Merino, siendo sus padres acaudalados propietarios de tierras, sobrina nieta del polifacético alcalde del siglo XIX, don Antonio de Armas Jiménez.
Con dichas familias trabajaron toda su vida como sirvientas y niñeras mi abuela "Nina" y mi bisabuela "María del Pino", primero con Doña Ana, madre de Leonor, después con la propia Leonor y más tarde con su prima Doña Inés de Armas, en la Fuente Santa. 
En mi casa crecimos escuchando muchas historias y anécdotas  de los Armas, como la de que cuando llegó procedente  de la península a mediados del siglo XIX, por encargo de la familia de Armas, la imagen de la virgen de los Dolores que se venera en la parroquia de la Concepción, en el arcón como protección, venía rellenado de juguetes y golosinas para los más pequeños de la familia.




Leonor Ramos de Armas


El apuesto y joven médico Tomás, le gustaba pasear a caballo por las calles del pueblo en sus ratos libres, en una de esas cabalgaduras cruzó la mirada con la joven Leonor, que se encontraba asomada en uno de los amplios ventanales de su casa, según contaba mi abuela le dijo; "me voy a casar contigo". 
Surgió la chispa del amor entre ambos, parece que en principio los Armas no consideraban al médico buen partido, pues su aspecto algo desaliñado y bohemio, chocaba con sus principios y posición social, acostumbrados a los casamientos de sus herederos con otros grandes propietarios de tierras para ampliar sus posesiones. 
Leonor y Tomas intercambiaban notas a través de mi abuela. Al final triunfó el amor y formalizaron la relación.

El enamoramiento, los paseos por esa maravilla de la botánica llamado "huerto de las flores", propiedad de la familia materna de Leonor,  y la insistencia de esta de que retomara la poesía, obran el milagro y Tomás vuelve a crear versos tras más de cinco años de inactividad. 
Poema dedicado a su esposa Leonor.

El lunes 19 de enero de 1914, a las dos de la tarde, Tomás y Leonor contraen matrimonio, el casorio se celebra en la intimidad de la vivienda de Doña Leonor en la calle la Concepción, donde se traslada el cura y el amigo de Tomás, el farmacéutico Narciso Burell, delegado por el juez de paz para certificar el matrimonio. No hay invitados, solo asisten los familiares más directos, con la ausencia del padre del novio y la madre de la novia ya fallecidos.
Boda en el salón de la casa de la novia. 

Así consta el acta matrimonial de la parroquia de Agaete:

"En la Parroquia de Nuestra Señora de la Concepción, Villa de Agaete de Gran Canaria, a diecinueve de Enero de mil novecientos catorce. Yo el infrascrito Don Virgilio Quesada Saavedra, Cura párroco ecónomo de la misma, casé por palabras de presente a Don Tomás Morales Castellano con Doña Leonor Ramos Armas, ambos de estado solteros, el primero Licenciado en Medicina y Cirugía y médico titular de esta Villa, natural del pueblo de Moya y de veintinueve años de edad, hijo legítimo de Don Manuel Morales González, difunto y de Doña Tomasa Castellano y Villa; y la segunda, natural y vecina de esta referida Villa, propietaria y de diecinueve años de edad, hija legítima de Don Graciliano Ramos Medina y de Doña Ana de Armas Merino, difunta; habiendo precedido todos los requisitos exigidos para la validez y legitimidad de este matrimonio. Fueron testigos presenciales del acto Don Graciliano Ramos Medina y Doña Tomasa Castellano y Villa, padre y madre, respectivamente de los contrayentes, aquel de esta vecindad y esta de Las Palmas; y ambos propietarios. En prueba de lo cual firmo la presente partida. Virgilio Quesada, cura párroco".


Fotografía de la boda de Tomás y Leonor.


Acta de matrimonio  de Doña Leonor Ramos de Armas y Don Tomás Morales Castellano.



Comienzan las tertulias en el "huerto de las flores", Néstor y Claudio de la Torre, Saulo Torón, Alonso Quesada, Rafael Cabrera, Nicolás Massieu, Luis Doreste Silva..., poetas, artistas, médicos y periodistas visitan a Tomás Morales y amenizan las agradables conversaciones.




Tertulia en el Huerto de Las Flores (1916): Antonio Abad Ramos Medina, Eladio Moreno Durán, Tomás Morales Castellano con su hijo Tomás Morales Ramos, Rafael Romero Quesada (“Alonso Quesada”), Graciliano Ramos Medina con su nieto Graciliano Morales Ramos, Rafael Cabrera Suárez, Saulo Torón Navarro, Claudio de la Torre Millares, Manuel González Cabrera, Francisco de Armas Merino, la joven del fondo, posiblemente mi abuela Faustina, cuidadora de los niños de Don Tomás.


Tomás es nombrado en septiembre de 1913, médico habilitado de sanidad exterior en el puerto de Agaete, lo que le hace pasar muchas horas paseando y contemplando el mar mientras ejerce su labor de inspección de pasajeros y mercancías del entonces bullicioso puerto de Agaete. En esos años Tomás comienza a escribir y recopilar buena parte de los poemas relacionados con el mar y sus hombres, los puertos, las olas, el atlántico, el Teide..., que luego serían plasmados en sus célebre libro "Las Rosas de Hércules". No me cabe duda que el idílico paisaje del Puerto de Las Nieves, las olas y el mar de Agaete, fueron fuentes de su inspiración.


El nombramiento de médico de sanidad exterior en el Puerto de Agaete, en la prensa de Tenerife.

Son años tranquilos, nacen sus cuatro hijos. Tomás cambia el caballo por un coche, toda una novedad, es de los primeros vehículos particulares que se ven circular por la villa, cargado de poetas y amigos.




D. Tomas al volante de su vehículo Hupmovil modelo 32, en la carretera de las Nieves, con sus amigos de las tertulias. (Foto FEDAC)

Doña Leonor con uno de sus hijos en la azotea de su casa de Agaete, sobre 1915. (Foto FEDAC)

Tomas aspira a ser una figura en la poesía y tiene inquietudes políticas, aspiraciones que en un pequeño pueblo muy alejado de la capital no podía satisfacer, además parece que el ayuntamiento paga tarde y mal.



Telegrama de 19 de marzo de 1919, del subdelegado de medicina, en el que piden al ayuntamiento informe de las deudas con el médico titular (Archivo municipal de Agaete).

El día 13 de marzo de 1919, el poeta presenta un escrito en el ayuntamiento renunciando a su plaza de médico, ese mismo día el pleno del ayuntamiento reunido en sesión ordinaria, acuerda aceptar la renuncia, así consta en el libro de actas:
"...Y así mismos se acordó hacer constar en el acta el sentimiento de la Corporación por la ausencia y renuncia del Médico Titular D. Tomás Morales Castellano, cuyo cargo ha desempeñado bien y fielmente a entera satisfacción del Ayuntamiento y vecindario en general, dentro del cumplimiento de su deber".
Tomás y la familia marcha a Las Palmas donde instalan en una vivienda sita en la calle Pérez Galdós, a los pocos meses es nombrado vicepresidente del Cabildo de Gran Canaria y publica su libro "las rosas de Hércules", que es una revolución literaria en todo el país, consagrándose como uno de los mejores poetas modernistas en lengua castellana de la época.
Las Rosas de Hércules, tomos I y II.


En julio de 1920, el pueblo de Agaete no ajeno al éxito de D. Tomás Morales, recogió firmas que presenta en el ayuntamiento, solicitando que para perpetuar su recuerdo a las futuras generaciones, la plaza "Andamana", sita en el centro del pueblo, próxima al domicilio familiar que ocupó durante su estancia en la villa, se llamé "Plaza de Tomás Morales".
Acta de 25 de julio de 1920, en que se acuerda renombrar la plaza de Andamana con el nombre de Plaza de Tomás Morales. (A.M.A)

El 25 de Julio el pleno del ayuntamiento de Agaete, delibera sobre la solicitud vecinal, habiéndose previamente retirado el Alcalde D. Graciliano Ramos y el Teniente Alcalde D. Francisco de Armas Merino, suegro y tío político respectivamente de D. Tomás, para que el resto del pleno delibere con total libertad. Acordándose por unanimidad acceder a la petición de los vecinos, procediéndose al cambio y rotulación de la nueva plaza de inmediato.


Actual Plaza de Tomas Morales de Agaete, antes plaza Andamana.

Poco tiempo después, cuando le sonreía la felicidad del hogar y su genio estaba enriqueciendo nuestra literatura con sus creaciones poéticas, los problemas de salud de D. Tomás Morales se agravan y el 15 de Agosto de 1921, las campanas de Agaete doblan a muerto, murió el poeta a la temprana edad de 36 años. La noticia tiñó de dolor y tristeza la villa, todos lo recordaban como aquel médico que nunca dejó de atender una dolencia, sin importarle ricos o pobres. 
El pleno del ayuntamiento se reunió  en sesión ordinaria el día 19 de agosto de 1921, acuerda levantar la sesión en señal de duelo y trasladar en nombre del pueblo de Agaete su pésame a la familia por tan dolorosa perdida.
Acta de la sesión plenaria del ayuntamiento de Agaete, donde se acuerda levantar la sesión en señal de duelo y trasladar el dolor y pesar del pueblo por la muerte del poeta. (A.M.A.)


Tomas Morales en su lecho de muerte. (FEDAC)

Doña Leonor siguió visitando frecuentemente su pueblo natal hasta su muerte en 1948, gestionando sus tierras y propiedades.
Nunca dejo de visitar a las que fueron sus fieles sirvientas y cuidadoras de sus hijos pequeños, mi bisabuela y abuela, dejando dicho a sus mayordomos de las fincas, que nunca le faltaran frutas y verduras y así fue mientras ella vivió.
Mi familia conservó durante cerca de cien años un regalo que le hizo la "Señorita Leonor" a mi bisabuela, un libro de misa impreso en 1871, y que por expreso deseo de mi madre Andrea Suárez García, tras su fallecimiento fue entregado a la nieta mayor de D. Tomás Morales y Leonor Ramos, conservándolo en la actualidad su biznieta Leonor Valle Morales, una apasionada de los recuerdos de sus bisabuelos.




Imágenes del libro de misa, regalo de Doña Leonor Ramos de Armas a mi bisabuela  María del Pino.

La familia Morales Ramos sigue muy vinculada a la Villa de Agaete, donde viven en la actualidad muchos de sus descendientes.


Agaete le rindió homenaje dedicándole un monumento junto a sus dos compañero y  "las olas del mar", los poetas Alonso Quesada y Saulo Torón, obra del insigne escultor de la villa D. José de Armas Medina, primo de la esposa del poeta.

Galería de fotos y artículos de prensa, relativos a D. Tomás Morales y Doña Leonor Ramos (Fotos FEDAC):

En las escalinatas del muelle viejo.



Su amigo Cirilo Armas Galván.



En la playa de Agaete con sus amigos.








Alonso Quesada en la azotea de la casa de Tomas.

Con su hijo Tomas, en la punta del muelle viejo.

Calle principal de Agaete y vivienda de Leonor a principios del siglo XX. (A.M.A.)

Leonor Ramos de Armas

Los poetas y sus amigos.

Detalle de la foto de la boda.

El cura que los casó D. Virgilio Quesada Saavedra.(1864-1920)

Tomas al microscopio (FEDAC)


Su muerte en la prensa de la época. 

 Sello médico de D. Tomas.

 Saludo y foto dedicada a su amigo Saulo Toron.


Poema inédito escrito en una receta médica, propiedad de la familia de Armas Medina.


Don Graciliano Ramos Medina, suegro del poeta con dos de sus nietos. (familia de Armas)


El suegro del poeta Graciliano Ramos y una señora en el huerto de las flores de Agaete.


La casa del poeta en Agaete, su hermana Guillermina y su esposa Leonor, 1915.




Mi abuela Faustina, 1895-1980, creemos que puede ser la que aparece detrás de los poetas en la foto de 1916, del Huerto de las flores, ya que están presente dos niños pequeños de D. Tomás Morales y ella era quien los cuidaba.


Mi bisabuela María del Pino, 1877-1958, toda su vida al servicio de los Armas.




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sábado, 18 de febrero de 2017

HISTORIA DEL MOVIMIENTO OBRERO EN AGAETE, 1932-1936 (SOVA)

El Alcalde José Armas Galván, en una procesión, años cuarenta-cincuenta del siglo pasado, foto familiar, gentileza de su nieto Tomás Armas Armas.

Hasta la llegada de la II República en abril de 1931, el asociacionismo de las clases obreras no había llegado a la mayoría de las zonas rurales, donde imperaba el caciquismo de los grandes y medianos propietarios de tierras y aguas.

A mediados de febrero de 1932, llega a Agaete un joven y culto farmacéutico malagueño de 24 años de edad, de ideología anarquista, militante de la CNT, llamado Fernando Egea Ramírez. Se instala en la pensión  sita en el actual "Bar Medina" de la plaza Tomas Morales mientras resuelve los trámites para hacerse con la farmacia del pueblo. 

En aquel Agaete a pesar de que desde el establecimiento de la república se habían creado agrupaciones locales de algunos partidos de izquierda y asociaciones de obreros y artesanos, en la práctica, fiel reflejo de lo que sucedía en casi toda la isla y en todas las zonas rurales de España, el poder caciquil les dejaba poco margen de actuación. La mayoría de la población de aquel entonces era analfabeta, dedicada a la agricultura, la pesca artesanal y la marinería de cabotaje.

Las condiciones laborales de los jornaleros y marineros, con salarios de miseria, la grave situación de paro debido a la reducción de las exportaciones agrícolas por la crisis que había comenzado en 1929, el regreso de muchos emigrantes que habían emigrado durante los años veinte a Cuba o la ciudad de Las Palmas y el abandono de los cultivos en las tierras de los grandes terratenientes, que preferían vender el agua a los pueblos colindantes a emplearla en sus fincas de la villa, hicieron que la vida de los jornaleros y sus familias fuera muy difícil, siendo una verdadera odisea llenar el caldero cada día para la mayoría de las familias de Agaete.

Uno de los grandes propietarios de tierras y aguas, D. Salvador Manrique de Lara, en una de sus fincas, "las Candelarias", junto a su mayordomo.(foto Jaime O´Shanahan)

Fernando Egea hace amistad con el joven médico de la localidad Víctor Mendiola Álvarez, una serie de jóvenes maestros de ideología progresista que la naciente república en un esfuerzo por hacer llegar la cultura a los pueblos de España había contratado, entre ellos D. Miguel Pérez, D. Rafael Esparza, Dña. Candelaria Arbelo..., junto con una serie de jóvenes empleados, obreros y jornaleros de la villa, que destacaban por su beligerancia contra los terratenientes en la reivindicación de mejoras salariales y laborales, forman en principio una tertulia. De la palabra y la conversación sale en el mes de mayo de de 1932, la primera asociación sindical de la villa, que postula la lucha de clases para mejorar las condiciones de vida y morales de la clase obrera. 

Deciden solicitar integrarse  en la Federación Obrera de Las Palmas, siendo aceptada el 25 de mayo de 1932, si bien mantienen una amplia colaboración con la UGT a lo largo de su corta historia, llamándose  Sociedad de Oficios Varios de Agaete, en adelante SOVA, mayoritariamente de carácter marxista, mantiene bastante autonomía con respeto a los partidos políticos y por su sedes pasan a dar mítines desde los líderes socialistas a los anarquista, pasado por los comunistas.



El SOVA se instala en el "barranquillo", en el número 9 de la antigua calle El Sol, actual calle Francisco de Armas, posteriormente se traslada a la calle el Canario, número 9, en 1934, a la calle la Cruz, número 20, posteriormente vuelve al "barranquillo", hasta el 21 de julio de 1936, que es tomada por los falangistas del pueblo.

La primera junta directiva la componen los siguientes vecinos de Agaete: presidente, D. Juan García Arteaga. Vicepresidente, D. Cesar del Rosario. Secretario, D. Juan Suárez Ojeda. Vicesecretario, D. Cástulo Nuez Jiménez. Tesorero, D. Antonio Del Rosario Martín. Contador D. Juan Vega García. Vocales; D. Domingo Sosa, D. Nicolás Armas, D. Juan Medina, D. Juan Saavedra y D. Juan García.



Sede del SOVA  y del PSOE en el "barranquillo", 1936.

En las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, triunfa en las grandes ciudades las candidaturas republicanas, el rey abandona el país, proclamándose el 14 de abril, la segunda república española. El pueblo de Agaete no tuvo que votar, la ausencia organizada de la izquierda y el poder caciquil, llevó a que solo se presentara una candidatura, los monárquicos, que fueron designados automáticamente, al igual sucedió en 14 municipios más de Gran Canaria. Es nombrado alcalde Sebastián Medina Perera, esta corporación fue efímera, las elecciones fueron anuladas a los pocos días, se ordena por el gobierno civil la repetición de las votaciones, nombrándose una gestora presidida por Matías García Martín, y como vocales Cornelio Medina Bermúdez y Juan Álamo Quintana, que dimite nada más ser nombrada, lo que lleva a designar una segunda que preside el médico de ideas progresistas D. Víctor Mendiola Álvarez, y como vocales Francisco Ramos Medina y Antonio Bermúdez Marías. 

Las elecciones se convocan nuevamente el 31 de mayo de 1931. Esta vez llegan a un acuerdo los republicanos y los monárquicos, ahora ante la nueva situación, bajo las siglas republicanas conservadoras del Partido Radical, presentándose una solo candidatura de consenso, en la que solo hay un federal y un independiente, por diez Radicales, de los cuales cinco eran miembros de la anterior candidatura monárquica.

Postal de la república, archivo municipal de Agaete.

Es elegido alcalde constitucional, D. José Armas Galván, hombre que había sido juez de paz y alcalde en los años veinte, anteriormente monárquico, ahora en el Partido republicano Radical, regentaba un pequeño comercio en la calle Lago, nº 3 y administraba las tierras de algunos pequeños propietarios familiares que residían fuera de la localidad. Entre los concejales hay unos cuantos que luego tuvieron responsabilidades políticas tras el golpe de estado de 1936, como el industrial zapatero D. Valentín Armas Nuez, alcalde 1936-1937, Agustín Álamo Nuez, alcalde en 1937, o el propio "Pepito Armas", alcalde en los años cuarenta y cincuenta del pasado siglo. Esta corporación se mantiene prácticamente con todos sus miembros hasta el triunfo del Frente Popular en las elecciones generales en febrero de 1936, que son cesados y sustituidos por una gestora progresista próxima al Frente Popular.


Alcalde D. José Armas Galvan, (Pepito Armas) foto familiar gentileza de su nieto Tomás Armas Armas.

Es de destacar que, a pesar de ser una corporación notablemente conservadora, no les tembló nunca la mano para hacer cumplir las normas y leyes republicanas, como se demuestra en la abundante documentación del archivo municipal de Agaete donde el alcalde "Pepito Armas", llama la atención y ordenan el cumplimiento de la legalidad republicana a obreros, patrones o la iglesia.

El SOVA y el ayuntamiento chocan ideológicamente, lo que trae numerosos conflictos, por una parte tenemos una organización de izquierda marxista y un ayuntamiento conservador, ambos con escaso espíritu democrático y nada homologable a las organizaciones parecidas de los países europeos de la época y mucho menos a las actuales de España.
La principal preocupación del SOVA es la lucha contra el elevado número de parados del pueblo, según el boletín del Instituto de la Seguridad Social en 1933, había en Agaete 397 desempleados, la mayoría jornaleros agrícolas y marineros, sobre una población de 4.500 habitantes, que no tenían ningún tipo de ayudas como las que existen actualmente. 

Otra de las grandes preocupaciones del SOVA es la culturización de los jornaleros y pescadores, la gran mayoría analfabetos, para eso organizan en su sede clases de extensión cultural por las noches, con la colaboración de algunos maestros, que después del golpe de estado de 1936, fueron represaliados.

Para la reducción del paro hicieron propuestas a través del ayuntamiento, con el objeto de que los propietarios de tierras  y asociaciones agrícolas que se llevaban las frutas y verduras a empaquetar fuera lo hicieran en el pueblo, con el fin de mitigar el paro, aunque no tuvieron éxito. Otras fueron canalizadas al Gobierno Civil a través de la Federación Obrera de Las Palmas, como la prohibición de vender pan procedente de otras localidades o la prohibición de vender el pescado a personas de fuera de la villa mientras hubiera demanda de vendedores del pueblo. 
Algunas de las peticiones más curiosas del SOVA son el de cambio de nombre de la calle León y Castillo, al que considera "un cacique de triste recordación", solicitando que se le ponga el nombre de Pablo Iglesias o su influencia en la suspensión de las procesiones, como así sucedió con la de la virgen de la Concepción el 8 de diciembre de 1932, y la de San José el 19 de marzo de 1933, entre otras.

Solicitud de cambio de nombre de la calle León y Castillo.(archivo de Agaete)

Las diferencias propias por la juventud de la nueva formación sindical, donde había al parecer dos sectores, los lleva a la discusión y a la falta de acuerdo, dimitiendo la primera directiva en marzo de 1933, siendo nombrada una nueva compuesta entre otros por: presidente, Salvador Sosa Díaz. Vicepresidente, José González Perdomo. Secretario, Diego Rodríguez Díaz. Esta directiva se mantiene en sus cargos hasta el 18 de julio de 1936, a partir de ese momento la mayoría son detenidos e ingresados en los campos de concentración o desaparecidos en abril de 1937, poniéndose fin al movimiento obrero en Agaete. No existen datos sobre la cifra de afiliados que tuvo el SOVA, pero algunos historiadores la sitúan en torno a los 500 en el mejor momento, 1936, tras el triunfo del Frente Popular. La elevada cifra se explica por qué obtienen del Cabildo, controlado por la izquierda, la obligación de estar afiliado al SOVA para poder trabajar en determinados trabajos públicos, como la construcción de la carretera hasta los Berrazales, donde trabajan una buena parte de los que vivían en la Vecindad de Enfrente o las obras de la carretera de la Aldea, siendo el jornal 5,89 pesetas por día de trabajo en 1933, según el libro de colocación obrera (archivo municipal de Agaete).



Libro de colocación obrera, julio de 1933, se puede observar los jornales entorno a las seis pesetas y que la mayoría de los jornaleros contratados pertenecen al SOVA. (archivo municipal Agaete)

En 1933, la mayor parte de los trabajadores agrícolas de las cuatro principales fincas del pueblo, la de Nicolás Manrique de Lara, Salvador Manrique de Lara, Sixto del Castillo y Luis León, pertenecen al SOVA, 46 de un total 86.

El paro sigue aumentando en la villa y el SOVA exige a los patrones mayor contratación en las fincas, para lo cual inicia paros en abril de 1933 y huelgas generales en 1936. 

En noviembre de 1933, tienen lugar las elecciones generales, son las primeras en España en que las mujeres pueden votar, en Agaete los candidatos de la derecha arrasan, consiguen el 85% de los votos. Tras la victoria de los conservadores en todo el país, se paralizan muchos de los proyectos de los anteriores gobiernos progresistas, como la reforma agraria y las leyes que apoyaban la labor de los sindicatos, el SOVA pierde protagonismo en favor de las asociaciones de la patronal, bajando la contratación de afiliados de la Sociedad y los salarios, quedan en torno a las 5 pesetas, como se puede observar en la siguiente hoja del libro de colocación obrera correspondiente a 1934.



Resultado de las elecciones generales de 1933, en Agaete (archivo municipal)

El nuevo cambio de autoridades, más cerca de las tesis de los patronos que de los jornaleros, lleva a muchos terratenientes a volver a dejar sin labor las tierras para vender el agua  a los pueblos limítrofes, despidiendo D. Nicolás Manrique de Lara a 28 trabajadores de sus fincas, 11 de ellos menores, lo que lleva al SOVA a denunciarlo ante el Alcalde con fecha 1 de diciembre de 1933, que traslada la denuncia al "Jurado Mixto del Trabajo Rural", organismo encargado de resolver los conflictos laborales.



Denuncia del SOVA por despido de trabajadores  en la finca de Nicolás Manrique de Lara (Archivo municipal de Agaete)

Otra de las demandas en la que interviene el SOVA es la de 12 obreros, contra Doña Leonor Ramos de Armas, viuda del poeta Tomás Morales, que se soluciona con la indemnización de una semana de salario a cada uno. En 1934, las cifras de paro obrero agrícola y albañilería de la villa, contabilizados por la oficina de colocación de Guía es de 47 hombres.



Cifras de parados inscritos en el registro de la oficina de colocación obrera de Guía. Diciembre 1933 .(Archivo municipal)

El ayuntamiento conservador, con notable influencias de los pequeños empresarios, medianos y pequeños propietarios de tierras, choca frontalmente con la organización sindical de izquierdas, ya con una directiva muy próxima al partido socialista, produciéndose continuas desavenencias que llegan a la denuncia por parte del SOVA ante el Gobernador Civil, de la actitud del ayuntamiento, al que acusa de favoritismo en la colocación de trabajadores en las obras municipales, contestando el ayuntamiento que "se hace por un turno semanal, si bien algunos especializados son contratado más tiempo".



Contestación del ayuntamiento al Gobernador, sobre la denuncia del SOVA.

A pesar de que son tiempos de intentonas revolucionarias por parte de la izquierda y golpistas por parte de la derecha, tanto el ayuntamiento como las actuaciones del SOVA se mantiene dentro del marco legal constitucional de la República.

A parte de las huelgas agrícolas y las denuncias de irregularidades laborales entre los patrones y jornaleros, el único incidente del que se tiene conocimiento, tuvo lugar el 12 de junio de 1932, cuando dos pequeños propietarios, Heriberto García y Juan Álamo, junto con otros, que formaban parte de lo que la izquierda llamaban "la jarca", en referencia a los propietarios de tierras y sus mayordomos, pasaron tocando guitarras por las proximidades de la sede del SOVA en el "Barranquillo", mientras se celebraba un mitin socialista e intervenía el que fue alcalde de Las Palmas por el PSOE en la etapa democrática, D. Juan Rodríguez Doreste, cantando de forma provocativa, el "fuimos, somos y seremos", produciéndose un altercado en el que hubo heridos leves. 

El incidente produjo el cese por el Gobernador Civil, del alcalde constitucional D. José Armas Bermúdez, al que se le acusó de no tener conocimiento de la celebración del acto, no tomar las medidas de seguridad adecuadas y no ponerlo en conocimiento de la Guardia Civil de Gáldar.


Comunicación del incidente al gobernador Civil (Archivo municipal de Agaete)

El incidente además del cese del Alcalde, se saldó con multa a los dos que provocaron el altercado, que fueron sancionados con 250 pesetas cada uno, por actos de hostilidad al régimen (la República). 




Comunicado del Gobernador, desestimando recurso de Heriberto García e imponiendo una multa de 250 pesetas, al igual que a Juan Álamo, por los incidentes durante un mitin socialista en la sede del SOVA. (Archivo Municipal de Agaete)

El entonces diputado del partido Republicano Radical por Las Palmas, D. Rafael Guerra del Río,  donde militaba el cesado alcalde D. José Armas Galván, interviene y gracias a su mediación, con fecha 8 de noviembre de 1932, Pepito Armas, es reincorporado a la alcaldía de la villa. Guerra del Río fue ministro de Obras Públicas durante el gobierno de Lerroux, 1933-1934.



Ministro, Rafael Guera del Rio



Escrito comunicando reintegro en las funciones de alcalde, "Pepito Armas" (Archivo Municipal de Agaete)

En junio de 1933, el alcalde Pepito Armas, solicita al cura párroco la entrega de las llaves del cementerio, en cumplimiento de las nuevas leyes republicanas que pretende secularizar la vida pública, llevándose a cabo el requerimiento el 20 de junio de 1933, entregando el propio cura al alcalde las llaves del campo santo, que pasó a propiedad municipal hasta 1936.



Escrito del alcalde ordenando la entrega de llaves e incautación del cementerio.(archivo municipal)

Además de la lucha contra el paro, otras de las preocupaciones del SOVA fue su lucha por una mejora en la recaudación de impuestos, solicitando que fuese progresiva y la desaparición del impuesto sobre consumos, un tributo legal optativo, al que estaban sometidas todas las mercancías que entraban en la villa procedentes de otras localidades y que ya había desaparecido en todos los municipios, lo que hacía que todos los productos, en especial los de primera necesidad, fueran más caros en Agaete que en los pueblos colindantes.
El sistema de recaudación era propicio a la corrupción y prevaricaciones, lo que dio lugar a que después del golpe de estado de 1936, las nuevas autoridades aprovecharon estas circunstancias, para cesar a los recaudadores y colocar a sus afines.
En octubre de 1933, el SOVA presenta en el ayuntamiento el siguiente escrito relativo a los acuerdos aprobados en asamblea provincial de las federaciones obreras, donde reivindican una serie de mejoras obreras y muestran su disposición "contra toda tendencia fascista, estando dispuestos a llegar hasta la violencia ante un posible intento de implantación de ese nefasto sistema de opresión".





En 1934, se crea la primera asociación de mujeres de la villa, dentro de la asociación provincial, "Acción Popular de la Mujer", organización de derechas católicas, siendo presidenta delegada Dña. Rosario Álamo, si bien no se le conoce más actividad que la organización de una misa y procesión el domingo 20 de octubre de 1935, que sacan a San José, en acción de gracia ¿?.



Comunicando creación comité local de "Acción Popular de la mujer" (Archivo Municipal de Agaete)

La llegada de las izquierdas al poder tras las elecciones de  febrero de 1936, unidas en la coalición Frente Popular y la elección del farmacéutico Fernando Egea Ramírez, uno de sus asociados, como delegado gubernativo para la zona norte, dio un impulso al SOVA.
Las viejas reivindicaciones del sindicato; que los grandes terratenientes dieran trabajo a los jornaleros, que se prohibiera la salida de aguas del municipio mientras quedaran tierras por regar en Agaete, la puesta en práctica de las leyes republicanas de reforma agraria, laboreo forzoso y que se impulsaran las obras pendientes de las carreteras a los Berrazales y la Aldea, comienza a ponerse en práctica, lo que aumentó la afiliación de jornaleros al SOVA.
En mayo de 1936, los bajos sueldos de los trabajadores agrícolas, por debajo de las 5 pesetas, el elevado paro por la no puesta en cultivo de las tierras de los terratenientes, provocan una huelga general en toda la isla que tiene  prácticamente una incidencia casi total en Agaete.
Además de las peticiones que realiza la Federación Obrera provincial, el SOVA realiza unas particulares al ayuntamiento de Agaete, entre las que destaca las siguientes:
Que se obligue a los propietarios de aguas y tierras a no vender  ni una gota fuera, mientras en Agaete queden fincas por regar.
Jornal de 6 pesetas para los hombres y 3 para las mujeres, jornada semanal de seis días de trabajo.
Que las fincas solo admitan trabajadores federados para evitar el esquirolaje .
Que el terrateniente D. Sixto del Castillo, realice las obras necesarias en sus fincas, según el criterio de una comisión del propietario y los jornaleros " y que de ninguna manera se tolere el mal ejemplo de vagancia que el mayordomo se está dando" (¿?), además de otras.
La patronal rechazó todas las propuestas y los trabajadores llevaron a cabo una huelga el 28 de mayo de 1936, que fue prácticamente total en Agaete. 
El nuevo gobernador civil nombrado por el Frente Popular, ante la falta de acuerdo, dicta un laudo para toda la isla, con las siguientes órdenes favorables a los jornaleros:
6 pesetas de jornal para todos los obreros del campo mayores de 18 años , 4,5 para los mayores de 14 y menores de 18, 3,50 para las mujeres, siempre que no realizaran la misma labor que los hombres, en este caso tendrían el mismo salario.
Para la zona norte de la isla se dicta las siguientes disposiciones:
Todo propietario que tuviera dos fanegadas de tierra debían contratar un mínimo de  un obrero, más de dos fanegadas y menos de cinco, obrero y medio por fanegada, de cinco fanegadas en adelante, dos obreros por fanegada.
En cada pueblo se forma una comisión de obreros, patronos y ayuntamiento para el seguimiento y aplicación del laudo.
El Delegado Gubernativo para la zona norte, Fernando Egea, impuso de inmediato el cumplimiento de las  nuevas normas, los propietarios  de tierras mantuvieron una actitud desafiante al laudo, lo cumplieron pero algunos como D. Sixto del Castillo, mandó a los trabajadores impuestos por el SOVA, a sentarse en el borde de sus fincas sin trabajar, durante el horario laboral, en una clara actitud provocativa.
Denuncia del SOVA a la alcaldía, relativa a la actitud de D. Sixto del Castillo, con los trabajadores impuestos por laudo del Gobierno Civil (archivo municipal de Agaete)

El 19 de mayo de 1936, el SOVA entrega al nuevo alcalde de la gestora de izquierda, D. Cirilo Medina Bermúdez, un pliego de peticiones aprobadas en asamblea el día anterior, solicitando la puesta en cultivo de las fincas que los arrendatarios y propietarios tenían en baldío, argumentando que las aguas son anejas a las tierras y por tanto no se pueden vender fuera, exigiendo que se prohíba y se obligue a los propietarios a poner en explotación las tierras.
El ayuntamiento convoca una asamblea junto con los propietarios y representantes del SOVA, para exponer las reivindicaciones de los jornaleros. D. Salvador Manrique de Lara en representación de su familia, propietarios de aguas y tierras, se opone, alegando que "las tierras están suficiente cultivadas según la costumbre y que solo se vende fuera el agua que sobra", lo apoyan los propietarios de aguas, con la abstención de los pequeños y medianos propietarios de tierras sin agua, salvo uno, D. Salustiano García Mendoza (Salito), que se puso de parte de los jornaleros y siempre se ganó el aprecio de los trabajadores, manifestando; "Ahora corresponde plantar millo y pasto y las fincas que no lo hagan, no están debidamente cultivadas".
Una de las primeras disposiciones de Egea, fue  restablecer el antiguo sistema de riego, que primaba primero el riego de las tierras del pueblo antes que la venta de agua a otras localidades, lo que le llevó  al enfrentamiento  con los grandes  terratenientes, en especial la familia Manrique de Lara, dueña de las aguas del Sao.
El 10 de junio de 1936, el SOVA amenazó con parar las obras de la carretera de los Berrazales si en 48 horas no se accede a sus peticiones, que consiste en el control de los turnos por el sindicato, con el fin de colocar a los 8 albañiles en paro de la localidad,  a lo que el delegado gubernativo Sr. Egea accede.



Escrito del SOVA, amenazando con parar las obras de la carretera del Valle, si no se accede a sus reivindicaciones (Archivo municipal).

Por otro lado la nueva gestora del ayuntamiento de Agaete, progresista, nombrada tras el triunfo del Frente Popular, trata mediante reuniones entre propietarios y jornaleros, acercar posturas. 
Las nuevas medidas de apoyo a los jornaleros apenas duran un par de meses, el golpe de estado de  18 de julio de 1936, termina con ellas y la vuelta al control total de los terratenientes sobre las aguas, las tierras y quienes la trabajan. 
Los líderes sindicales, los obreros y buena parte de los jornaleros que habían participado en las huelgas son detenidos y enviados a los campos de concentración, el delegado gubernativo, farmacéutico de Agaete y líder sindical Fernando Egea Ramírez, se convierte en el primer fusilado de la guerra civil en Canarias, junto al diputado comunista Eduardo Suárez. 


Manifestación con la banda municipal de música al frente, camino del Valle en la celebración del final de la guerra y la victoria de Franco. (foto archivo familiar de D. José Armas Galván, cedida por su nieto Tomás Armas Armas)


Bibliografía consultada:
Archivo histórico, municipal de Agaete.
Archivo provincial de Las Palmas.
Tradición oral.
El asociacionismo obrero en Gran Canaria durante la II República,  Manuel Ferrer Muñoz.
El movimiento obrero en las Canarias orientales, 1930 a 1936, Miguel Suárez Bosa.
A la sombra del flamboyán, José Antonio Rodríguez Godoy.
Prensa de la época.

sábado, 11 de febrero de 2017

LA HISTORIA DEL ÁRBOL BONITO DE AGAETE

Plaza de Tenesor, José Antonio Primo de Rivera en los años cincuenta y vuelta a Tenesor en la actualidad.

Los árboles urbanos siempre han formado parte de la historia de los pueblos y sus gente, los árboles de Agaete no iban a ser menos.
En la actual plaza Tenesor, antes José Antonio Primo de Rivera, frente a la panadería "la esquina", existía una coqueta y pequeña plazoleta, en su centro, un viejo y enorme eucalipto que sobresalía por encima de todas las casas.  Según la tradición oral, a su sombra se reunían los miembros de las heredades de aguas de Agaete para distribuir las dulas y discutir sobre los problemas de reparto de aguas de la villa, se hacían mítines en tiempos de las repúblicas, bailes o se formaban mercadillos. 
En el circulo, el viejo eucalipto de la plaza Tenesor. (foto Fedac 1930+-)

El  30 de noviembre de  1946, día de San Andrés, un temporal de agua y viento trasquiló el viejo eucalipto, la manía de los ayuntamientos de talar los árboles sin más le llegó al árbol, sus restos fueron vendidos a un tendero llamado Antonio Álamo, apodado "el Mico". Troceado fue llevado a los cercanos huertos de los "Julianes"(los Titos), actual parque Público y escuela de música, donde se convirtió en carbón para su venta.


Huerto de los "Julianes", desde el "barranquillo", actual parque público y escuela de música, 1943.

El pueblo acostumbrado a la visión y a la sombra del enorme eucalipto quedo algo huérfano, echaban mucho de menos el viejo árbol. 
La manía de los alcaldes desde siempre de hacer plazoletas o remolar las que hay hechas, también le llegó a la plaza de Tenesor o José Antonio Primo de Rivera. 
Eran tiempos de cambios en la sociedad, aumentaban los vehículos, el tráfico y el paso de camiones por el cruce de la calle Guayarmina, Barranquillo y la Concepción, en especial los del agua de los Berrazales, ocasionaba un problema de tráfico por lo cerrado del cruce. Al parecer el consistorio que presidía el alcalde Pedro Esparza, no encontró mejor idea que desmontar la plaza para que el trafico fuera más fluido, la demolieron dejándola al nivel de la calle, aumentando el ancho del cruce y dejando una zona de aparcamiento que aún perdura, al igual que los problemas de circulación por lo estrecho que sigue siendo.

Alcalde Pedro Esparza

Por aquellos años existía en la salida de la ciudad de Las Palmas hacia Tafira, un viejo ficus de suma hermosura, el ejemplar era conocido como el "árbol bonito". Se corrió  la voz por la ciudad que lo iban a cortar y se formó la de San Quintín, críticas en la prensa, recoleta de donativos para tratar de salvar el árbol, se hicieron todo tipo de gestiones, al final el árbol fue talado en 1952. 




La amenaza de tala del "árbol bonito" y recoleta, en la prensa. Diario Falange, 24-06-1952.  y 5 de junio de 1951.

Don Jaime O´Sanahan, director del vivero insular, pensó que aquel árbol tan significativo para la ciudad no podía pasar a mejor vida sin dejar descendencia, se presentó en el lugar y el árbol ya talado se encontraba en un camión, con destino a convertirse en carbón. Tras negociar llegó a un acuerdo con el propietario, comprando los restos por 500 pesetas, el precio del transporte. Lo llevó para el vivero y plantó un sinfín de esquejes, de los que solo le pegó uno que cuidó con esmero y escondió entre laureles de indias del vivero, para que nadie se lo llevara.
D. Jaime O¨Sanahan, em el vivero insular entre laureles de indias. (Ruta archipiélago, junio de 2006.)

Pasaron los años y a la renombrada plaza José Antonio de Agaete, le faltaba un "árbol bonito". 
En las proximidades de la plazoleta se construía la casa y despacho del médico, actual oficina de correos. El centro médico se inaugura como todo lo que se inaugura en la época, un 18 de julio. 
El alcalde le pide  a Don Jaime O´Shanahan, director del vivero insular del Cabildo, en aquel entonces situado en una finca, donde se encuentran los actuales institutos de la  calle Tomas Morales de Las Palmas, un árbol bonito, para adornar la plazoleta, antes de la inauguración de la casa del médico.
Don Jaime le dice al alcalde: "yo tengo lo que usted necesita" y le cuenta la historia del árbol, le explica las condiciones para plantarlo y cuidarlo. El árbol, dentro  de un camión pone rumbo para Agaete, se instala en medio de la plaza Tenesor y a su alrededor se coloca un pequeño muro circular, que durante muchos años sirvió de banco y sala de espera del pequeño ambulatorio médico que se encontraba en sus proximidades.
El árbol, años ochenta del pasado siglo, cuando su sombra servía como sala de espera del centro médico.

Sesenta años después, el ficus que "lloraba su muerte en Tafira", renacido, ríe y baila al viento cada cuatro de agosto cuando la Rama pasa por su sombra.


En la actualidad, viendo pasar el tiempo.


Video sobre el árbol bonito. 

P.D. Sería interesante colocar un panel en sus proximidades explicando su bonita historia.

Bibliografía consultada:
La prensa de la época.
Ruta archipiélago, junio de 2006.
Efemérides sin fecha, Sebastián Sosa Álamo.
Tradición oral y recuerdos de mi padre.