viernes, 23 de abril de 2021

THE ROLLING STONE EN EL VALLE DE AGAETE ( Y PINK FLOYD), 1971.


No es una idea surrealista, ¿o sí? No es una película de Berlanga aunque lo parezca, pero, no tengo dudas que, si el maestro hubiera conocido este esperpento de historia, prepara un guion y lo filma.

A finales de los años setenta del pasado siglo apareció por Agaete un joven matrimonio y su pequeño hijo, de nacionalidad alemana. Era bastante habitual en aquellos años la llegada a la villa de jóvenes extranjeros, digamos algo bohemios por no llamarlos hippie directamente. Se instalan en unos apartamentos en el lugar conocido como la "Fuente Santa", próximos al Puerto de Las Nieves, allí permanecen tres meses. 

En ese tiempo Peter Graf, que así se llamaba nuestro protagonista, se enamora del pueblo, en especial de los Berrazales. Buscan casa o solar para construir una vivienda según sus posibilidades, pero al cabo de tres meses regresan a Alemania, sin cumplir su deseo.

Según él, parece que se dedica a la producción musical en Berlín.

El 20 de marzo de 1971, tiene entrada en el ayuntamiento de Agaete, carta fechada el 12 de marzo anterior, procedente de Berlín, parte de la Alemania federal, en aquellos tiempos dividido y cercado por el "muro", donde Peter Graf expone a la alcaldía, en esos momentos ocupada por el polifacético alcalde Don José Antonio García Álamo, la idea de la realización de un concierto al aire libre, que duraría varios días, donde participarían entre otros, los célebres grupos de fama mundial por aquellos años; los Rolling Stone y Pink Floyd. Incluso asegura que había hablado personalmente con dichos músicos y que estaban muy interesados en tocar en nuestro valle. El festival duraría dos o tres días y sería en invierno, para aprovechar las bondades de nuestro clima. Incluso da las cifras de posible asistencia, unas ocho o diez mil personas.

Me imagino la cara de los que recibieron la misiva. Dudo que por aquellos años el personal administrativo de nuestro ayuntamiento; Rafaelito Grimón, Antoñito Cruz, Panchito Sosa, los concejales y la mayoría del pueblo, supieran la importancia o quienes eran esos extraños grupos de música. 

El teniente alcalde de aquellos tiempos y concejal de festejos, Don Alberto Hernandez (el del cine) se lo tomó con entusiasmo y lo llevó a la comisión de gobierno, figurando la propuesta y su estudio en el acta de sesiones de 20 de marzo de 1971. La comisión consideró que la idea es muy acertada y acuerdan establecer contactos con el fulano alemán, para concretar el asunto en cuestión, incluso el alcalde participa que ha hablado con el encargado de las obras que se están realizando en el valle, para parchear los baches que hay en las calles de acceso. 

La cuestión es que una vez levantada el acta, el alcalde Don José Antonio García Álamo, que como erudito de la música si sabía quiénes eran los Rolling y Pink Floyd, con la mosca tras la oreja, aquello le debió empezar a oler a "batata de las grande" y  termina contestando  al ciudadano alemán en unos términos, que a mí me suenan a mordaz ironía:

"Mi querido amigo: Muchas gracias por su amable carta del pasado día 12. Realmente maravillosa y hermosa su idea.

Hace dos meses expuse a un grupo de amigos poetas y artistas, la posibilidad de celebrar un concierto al aire libre de canto gregoriano, en la necrópolis guanche situada en medio del valle, ¿Qué le parece un festival pop en medio del cementerio guanche?

Vd. debe de pensar que nuestro pueblo es pobre; ¿Cómo pagar a los Rollig y a los Pink Floid dos grupos famosos en el mundo?

Esta es la pequeña dificulta: el dinero.

Esperando sus sugerencias siempre suyo.

Jose Antonio García Álamo."


Esta curiosa historia no es sino una muestra de cómo era el Agaete de aquel momento, donde abundaba las promesas utópicas y los proyectos faraónicos que nos iban a sacar de la miseria. Por no tener no teníamos ni luz eléctrica, ni agua que, en los mejores de los casos venía una vez a la semana. 
Por aquella época nos llegó a visitar hasta el apoderado del torero multimillonario de moda en la época, Manuel Benítez, el "cordobés", al que pasearon en helicóptero y le pagaron un caldo de pescado en Las Nieves, para que viera la villa desde el aire y sus posibilidades de inversión. Eran tiempos de proyectos de teleférico a Tamadaba, con hotel incluido, de macro muelles, de puertos deportivos en el barranco del puerto del Juncal o Guayedra, urbanizaciones de lujo, hasta a un concejal se le ocurrió la idea de construir un aeropuerto en los llanos...  
Lo más parecido a un aeropuerto, las Moriscas (Agaete) años setenta 😜.

Cincuenta años después, aun seguimos esperando el milagro o que llegue Míster Marshall, diría Berlanga.

Bibliografía consultada:

Archivo municipal de Agaete.





viernes, 16 de abril de 2021

LA HEREDAD DE AGUAS DEL CAIDERO, FUENTE DEL ALAMO Y LA CANAL, AGAETE.

Los chorros en la actualidad.

En los tiempos inmediatos a la conquista, después de que  los Reyes católicos premiaran por sus servicios al Capitán Alonso Fernández de Lugo, con 90 fanegadas de tierra, las que van desde el actual pueblo hasta la orilla del mar, y se comenzara la construcción de acequias y demás infraestructuras para llevar las aguas que brotaban de los abundantes manantiales, sitos en las proximidades del poblado, a las tierras e ingenio azucarero, estas fechas se puede considerar el origen de la primera heredad de aguas de Agaete. En principio respetando los derechos de la población nativa a regar sus pequeñas huertas.

Tras la venta de las tierras y el ingenio al genovés Francisco de Palomar, sobre 1495-96, surgieron los problemas, este interpretó que todas las aguas y nacientes anexas a las tierras eran suyas, causando graves perjuicios a los aborígenes. Estos se tomaron la justicia por su propia mano y desviaban las aguas a sus cultivos cada vez que les hacía falta, iniciándose un pleito que terminó en los tribunales.

El gobernador Alonso Fajardo en una sentencia salomónica, en síntesis, falla que; los canarios pueden construir sus propias acequias desde los nacientes para regar sus huertas, pero en horas que no se esté moliendo en el ingenio de Palomares o usando las aguas este.

La sentencia no convenció a los antiguos agaetenses y siguieron con el pleito que dura unos cuantos años, terminando en la Real Audiencia de Granada, con la intervención de los reyes Isabel y Fernando, que ordenan al gobernador de la isla que haga justicia sobre la petición de los canarios de Agaete, que desde 1495, son usurpadas sus aguas y otros agravios.

Así comienza los heredamientos de aguas de la villa, en principio asociados a la propiedad de las tierras que regaban. Así sucedió durante varios siglos, generándose nuevas acequias e infraestructuras con el transcurso del tiempo.

Una vez abastecidas las necesidades del pueblo que, solo podían recoger agua en cacharros y bernegales, las aguas sobrantes encauzada por la acequia real o principal, por las diferentes troneras y ramales se distribuían por las tierras de la localidad.

Los chorros 1979.

Las heredades de Agaete durante siglos se rigieron por la palabra y las costumbres, no existiendo estatutos escritos. 

Para distribuir las "dulas" o si surgían problemas de reparto de aguas, se reunían sus asociados a la sombra de un viejo eucalipto que se encontraba en la Plaza de Tenesor, en la actualidad frente a la oficina de correos y de allí no se levantaban hasta llegar al acuerdo.

La ley especial de 27 de diciembre de 1956, obliga a las heredades a legalizarse y presentar sus estatutos. No es hasta diciembre de 1964, cuando las heredades del "Caidero, Fuente del Álamo y La Canal", transforman sus viejas normas no documentadas, pero si respetada, en normas escritas y dentro del ordenamiento jurídico de la época.

Plano antiguo de situación de los tres manantiales históricos del barranco de Agaete.

Descripción de los tres manantiales de donde se surtían las heredades de Agaete:
La fuente del Caidero; situada  en la cueva de su nombre, de ella salen una tubería y una acequia, la tubería enterrada, llega cien metros más abajo hasta el pilón de los chorros, por donde a través de cinco caños metálicos, en su día, se surtía de agua de abasto la población. El agua sobrante se vertía en la tronera para riego. La acequia, enterrada excepto sus últimos metros que, al descubierto se utilizaban como lavadero público, termina en la tronera de distribución de las aguas. De la tronera parte la acequia "real" que, a través de sus diferentes ramales, estanques y cantoneras, distribuye las aguas a las diferentes tierras de los comuneros.
La fuente del Álamo;  situada a medio camino entre la fuente del Caidero y el pilón de abasto público, recogía las aguas que manaban de las cuevas colindantes, en la actualidad desaparecida (cueva del gato).
La fuente de "la Canal"; a unos setenta metros del puente, debajo del muro del huerto de las flores, en la actualidad desaparecida.

A partir de la constitución de la "Comunidad de Aguas", tienen derecho a dichas aguas las zonas regables de las fincas denominadas; la Concepción, la Casa Fuerte, la Torre, Tabares, Abajo el Pueblo y Hacienda, existiendo dos dulas, denominadas "Real y Canal", cada una compuesta de treinta días y treinta noches de aguas, que se reparte entre las fincas citadas, de acuerdo con la tradición particional que desde tiempos inmemorables se venía efectuando.


Tronera de "los chorros"

En 1940, por la comunidad del Caidero, ante la merma de aguas, se solicita permiso al Ministro de Obras Públicas para realizar una galería que aumente el caudal. Salvador Manrique de Lara y el empresario inglés Míster Leacock, se oponen y alargan el proceso, recurriendo hasta el tribunal Supremo, que finalmente rechaza los recursos. Por fin en octubre de 1946, el misterio accede a la solicitud, comenzando las obras en 1947.

Proyecto de galería 1940.

Se autoriza una galería que transcurre bajo el cauce del barranco de una longitud total de 854 metros, en un replanteo posterior la deja en 793 metros. El presupuesto es de 22.340 pesetas, según proyecto del ingeniero Eugenio Suárez Galván. Los precios de venta del agua, si existiesen sobrantes, sería los siguientes; metro cúbico en verano dos pesetas, en invierno, 50 céntimos (precios 1940). Veinte años después fue abandonada la perforación, perforándose poco más de 300 metros de galería.

La galería finalmente ejecutada, unos 300 metros.

En los años sesenta del pasado siglo; tras la construcción de nuevas presas, la apertura en los años anteriores de una infinidad de pozos y galerías a lo largo de la cuenca del barranco de Agaete, se fueron agotando los acuíferos, las fuentes y nacientes de la villa. El cultivo de las tierras entró en declive, de las 70 fanegadas que regaban las aguas de la "Heredad", dividida en 86 parcelas y 38 comuneros, hoy en día apenas quedan de regadío media docena de pequeñas fincas.

La ausencia de mantenimiento del naciente y la galería de la Fuente del Caidero, produjo que, en la década de los ochenta del pasado siglo, dejara de salir el agua durante ocho años, hasta que hace unos años, miembros de la heredad entraron en la galería y al observar que había abundante agua, obstruida por desprendimientos, colocaron una tubería que lleva el agua directamente a la tronera de reparto, sita 100 metros más abajo. 

El agua ha seguido manando en pequeña cantidad, incluso en estos últimos años de sequía. Este invierno pasado ha sido algo generoso  en lluvias y ha vuelto a crecer el manantial del Caidero, lástima que no haya casi nada que regar.

La acequia en la actualidad (15-04-2021).

Crónica de la visita que el Capitán general de Canarias efectúa al naciente del Caidero  el 5 de julio de 1894 (diario Las Palmas).

"Visitó el General la ermita de Las Nieves y regresó á Agaete, dirigiéndose á la parroquia y luego á la preciosa gruta denominada El Caidero, donde nace el agua para surtir al vecindario y aun para el regadío de terrenos. Esta gruta, que en su interior parece que está formada solo por exuberante vegetación, gustó muchísimo."

La cueva del Caidero, antes de 1896.

Tronera del Puente Viejo.

Bibliografía:

Archivo municipal de Agaete.








viernes, 12 de marzo de 2021

LA EXTRAÑA VISITA DE UN ACORAZADO FRANCÉS, AGAETE 30 DE OCTUBRE DE 1916.


Era lunes 30 de octubre de 1916, Europa ya llevaba casi tres años masacrándose en una guerra entre los viejos imperios. La llamaban la gran guerra o primera guerra mundial.

España se mantenía neutral en el conflicto, no obstante, las consecuencias económicas y sociales nos tocaban de lleno. 

En Agaete, el hambre y la miseria hacia estragos. Unos meses después el alcalde, Don Graciliano Ramos Medina, pone en conocimiento del gobierno civil; la escasez de recursos, la banca rota y cierre provisional del ayuntamiento por no poder pagar los salarios.

Aquella mañana de octubre la villa se iba a sentir más marinera que nunca. En el horizonte aparecía la humeante silueta de un enorme barco que se aproximaba a la rada de Las Nieves. Se trata del crucero acorazado "Le Kléber", la enorme bandera tricolor que ondeaba en la popa, no deja dudas de la nacionalidad francesa del navío.

Si bien era frecuente la visita de este tipo de buques a los puertos de Las Palmas y Santa Cruz; la inesperada visita a la villa, los 132 metros de eslora del acorazado, sus cuatro chimeneas y sus catorce cañones, entre ellos ocho de 167 milímetros, montados en cuatro torretas acorazadas, eran visibles desde todo el pueblo, causando honda impresión y preocupación ante la situación bélica que se desarrollaba por todo el mundo. Medio pueblo puso rumbo a Las Nieves ("a golé"). Las autoridades pusieron rápidamente en conocimiento del gobierno civil la llegada del buque, ordenándoseles que sea atendido con cordialidad y neutralidad.

El crucero, buque insignia de la flota del África francesa, con base en Dakar (Senegal), enarbola la insignia del contralmirante Louis Jaurés. 

El navío echó el ancla en la rada y en una pequeña embarcación saltó a tierra; el contralmirante de la flota, el Capitán del navío, el médico, dos oficiales y una escolta de marinería.

En el muelle le esperaba; el alcalde de la villa Don Graciliano Ramos Medina, el cura párroco Don Virgilio Quesada Saavedra, el secretario del ayuntamiento Don José Antonio Rodríguez Bermúdez, el juez municipal y probablemente el medico de sanidad exterior del puerto de Las Nieves, Don Tomás Morales, encargado de dar el visto bueno para el desembarco de los visitantes, como responsable de sanidad exterior del puerto de Las Nieves.

Cuando desembarcaron en el actual muelle viejo, dieron gritos de; ¡Viva España! Contestando todos los presentes con vivas a Francia.

Después de los saludos de bienvenida, la comitiva se trasladó a visitar la ermita y la Virgen de Las Nieves, donde se encomendaron a la virgen marinera. Seguidamente subieron al pueblo donde visitaron la iglesia de la Concepción y posteriormente la casa del cura, don Virgilio, donde fueron agasajados. 

El alcalde les ofreció unos obsequios que rehúsan por disciplina militar.

Doce horas después de esta extraña visita, el buque y sus 581 tripulantes zarparon con el mismo sigilo que llegaron, ya que los submarinos alemanes y la red de espionaje germana instalada en Las Palmas, estaban a la caza de los movimientos del crucero, dedicado a la escolta de la flota mercante francesa entre sus colonias de África y la metrópolis.  

El motivo de esta visita en medio de un conflicto bélico no fue turística como aparenta, parece que no fue otra que la de despistar ante un posible ataque de un submarino alemán que lo perseguía. Estar en aguas españolas era un salvoconducto para los buques de ambos bandos, ya que España había amenazado a Alemania en romper su neutralidad y entrar en guerra junto a los aliados, si no cesaban los ataques a buques en nuestras aguas que se suponían neutrales.
Submarino alemán en el puerto de Las Palmas.

Días después, la prensa difundía el rumor de que el crucero había sido hundido en las proximidades de las islas de Cabo Verde por un submarino alemán, rumores desmentidos por las autoridades galas.

El crucero acorazado Kléber, unos meses más tarde, el 27 de junio de 1917, de camino de un viaje desde Dakar a Francia, en las proximidades del puerto de destino en la Bretaña francesa, golpeó una mina naval colocada por el submarino alemán U-61 y se hundió, falleciendo 38 tripulantes.

El Contralmirante Jaurés era hermano del político socialista francés Jean Jaurés, fundador de diario L´Humanité, asesinado tres días después de comenzar la gran guerra.

Jaurès se retiró de la marina en 1922, convirtiéndose en oficial de reserva. 

Se dedicó a la política. Jaurès fue elegido miembro de la asamblea nacional en 1924, para la segunda legislatura, por el departamento del Sena. Ocupó el cargo desde el 11 de mayo de 1924, hasta el 31 de mayo de 1928. Se unió al grupo socialista republicano en la cámara de diputados de París. 

Aquel viejo marino que un día; pisó nuestras playas, oró y encomendó su destino a nuestra virgen de Las Nieves y a nuestra patrona, la Inmaculada Concepción, Louis Jaurès, murió en París el 30 de octubre de 1937.


Contraalmirante Jaurés, 1924.



En la actualidad los restos del Kléber, se han convertido en un pecio frecuentado por submarinistas. Fuente: Catherine Le Guen, Pecios: registro de naufragios en 1914-1918, Le Télégramme del jueves 31 de julio de 2014, foto Katell Henri.



Bibliografía consultada:

Diario de Madrid, "la correspondencia de España" de 31 de octubre de 1916.

Prensa de la época a través del portal Jable de ULPGC.

Archivo municipal de Agaete.

Forum: Les combattants & l'histoire de la Grande Guerre.

https://canaryislandsdestination.com/espionaje-en-canarias-el-kaiser-pone-los-ojos-en-las-islas/


viernes, 5 de marzo de 2021

LA TRAGEDIA DEL VIERNES SANTO, AGAETE 25 DE MARZO DE 1921.

 

Las Nieves 1905.

Era viernes 25 de marzo de 1921, el día más sagrado de la cristiandad, viernes santo, eran tiempos de fervor religioso, los mandamientos de la iglesia se cumplían a rajatabla; era día de ayuno, silencio y soledad.

La bahía de Las Nieves se veía concurrida; pailebotes, balandros, goletas, veleros y demás embarcaciones de las navieras de la villa o con tripulaciones de Agaete estaban fondeadas en la rada, era día de descanso absoluto, era "pecado mortal" trabajar ese día en que la localidad estaba de duelo general desde la tres de la tarde, en conmemoración de la muerte de Cristo.

Sobre las nueve, cuando la noche avanzaba y se hacía más oscura, aprovechando que el pueblo estaba recogido en la soledad de sus casas, tres pescadores de la villa decidieron romper el silencio, echaron un pequeño bote al agua y remando se dirigieron a una de las embarcaciones ancladas en la bahía de Las Nieves, el pailebot "El Canario", con el fin de sustraer unos litros de gasolina del motor auxiliar. Dos de ellos eran padre e hijo.

Sabiendo que en el barco solo había una persona de guardia que, a esas horas dormía profundamente en un pequeño camarote en la proa, sigilosamente se acercaron a la nave, abordándola por la popa, saltando a su interior los dos más jóvenes, quedando el padre vigilando. Para alumbrarse encendieron un pequeño hachón de los usados para la pesca nocturna, impregnado en brea. 

Una vez que localizaron el depósito del combustible del motor auxiliar de la embarcación, al abrirlo, probablemente los gases acumulados entraron en contacto con la llama del hachón, desatándose la tragedia. Una fuerte deflagración reventó el deposito y derramó el combustible, incendiando todo el compartimento, provocando varias explosiones más que alcanzaron de lleno a los dos jóvenes. 

El hijo del que quedo vigilando; llamado Antonio Gutiérrez Suárez, de 33 años de edad, fue alcanzado de lleno por el fuego, pereciendo carbonizado, estaba casado y era padre de siete hijos. El otro pescador que le acompañaba, de nombre Juan, quedo gravemente afectado con grandes quemaduras, el fuego y los gritos de dolor fueron escuchados por el hijo del armador propietario de la embarcación "El Canario", Agustín del Pino, que se encontraba en la balandra "Virgen de Las Nieves", fondeada en las proximidades, dirigiéndose en un bote al "Canario", encontrando ya cadáver a Antonio y a Juan con graves quemaduras, en muy malas condiciones, despertando al guardián que no se había percatado de lo sucedido. La versión popular dice que el marinero que hacía la guardia de fondeo estaba compinchado con los asaltantes en el robo de combustible y que no era la primera vez.  
El herido fue trasladado al hospital de Santa María de Guía, donde al parecer falleció días después. 
De los hechos se hizo cargo el juez de la Comandancia militar de Marina de Las Palmas, Teniente de Navío, Don Emilio Suárez Fiol, que instruyó por lo sucedido la causa número145, de 1921.
El padre del joven fallecido, llamado Manuel Gutiérrezfue detenido por la Guardia Civil.
El "Canario", propiedad de Don Antonio del Pino Rodríguez, valorado en treinta mil duros de la época, que carecía de seguro, fue pasto de las llamas y termino en el fondo de la bahía.
Publicidad de la empresa consignataria, prensa de la época.

La noticia del suceso corrió como la pólvora, Agaete quedo conmocionado, alterando la tranquila semana santa de la villa. 
En la imaginación popular de la gente de la entonces "beata villa de Agaete", quedó durante muchos años la idea de que aquella tragedia familiar fue un castigo divino, por incumplir los mandamientos de Dios y romper el silencio y santificación del viernes santo.
Recuerdo que a finales de los años setenta del pasado siglo; cuando en semana santa empezábamos a ir a la playa, de asaderos o acampada, mi abuela Nina, que conoció los hechos y a los protagonistas, siempre nos recordaba esta historia, amenazándonos con el "castigo divino" por no respetar la conmemoración de la muerte de Cristo...

Bibliografía consultada:
Archivo municipal de Agaete.
La prensa de la época a través del portal Jable de la ULPGC.

miércoles, 10 de febrero de 2021

CUANDO LA IGLESIA QUISO DERRIBAR LA ERMITA DE LAS NIEVES, 50 ANIVERSARIO DE LA DECLARACIÓN DE BIEN DE INTERES HISTORICO 1971-2021.

Tras el descubrimiento de la pintura original flamenca de la virgen de Las Nieves en 1963, el obispado consideró que la pequeña ermita que daba cobijo al tríptico, no era adecuada para tan magna joya artística, iniciando un proyecto de nueva iglesia que, consistía básicamente en demoler del todo la actual ermita, salvo el ábside, según la iglesia; lo único aprovechable por tener más antigüedad.

El proyecto y maquetas, redactado por los técnicos y arquitectos de la comisión de urbanismo y construcciones parroquiales del obispado, según los que lo vieron, metía la piqueta a toda la nave, incluida la fachada y sus dos torres, construyendo un amplio y moderno templo, adosado al ábside.

En aquellos años la ermita sufrió el más terrible de los abandonos, como si alguna mano negra quisiera que colapsara, para comenzar sin protestas la construcción de un nuevo templo. No solo el paso del tiempo era el responsable de su deterioro, sino la desidia de todos los organismos y autoridades; sus paredes agrietadas, hinchadas y con el encalado caído, el techo amenazando ruina total. Se dejó de regar los jardines, secándose las centenarias palmeras que la adornaban, amenazando con caer y partir por la mitad la vieja y sencilla ermita. Su estructura amenazaba ruina, sin que ninguna institución moviera un dedo para evitarlo.

Años treinta siglo XX.
Uno de los hijos del pueblo que rompe la lanza, comenzando con la denuncia del mal estado de la ermita y las intenciones de la iglesia, convirtiéndose en un firme defensor de la causa fue, el gran valedor: Don José de Armas Medina, al que le debemos que la piqueta no entrara en la ermita.

Don José de Armas comenzó en 1968, con la publicación de una serie de cartas al director y artículos en la prensa de la época, denunciando el abandono y las intenciones del obispado.


La ermita años cincuenta del pasado siglo.

El obispado le contestaba con comunicados en sus boletines eclesiástico o en la misma prensa, justificando sus intenciones, menospreciando el valor histórico de la mayor parte de la ermita:

"La estructura actual de la ermita de Las Nieves, según consta en el archivo parroquial de Agaete y en diversos trabajos de investigación, se debe a una reforma de escaso valor y discutible dentro del estilo propio del país, hecha en 1870, con excepción del presbiterio, perteneciente a la pequeña ermita que existía en fechas anteriores... 

Nunca se ha pretendido la construcción de un "gran templo" en el sentido que se le quiere dar a esa frase, sino que se estudia la posibilidad de salvar el marco más adecuado histórica y artísticamente al Tríptico, y, a la vez, cumplir con el deber de atender las necesidades presentes y futuras de aquella zona decreciente promoción... (BOO, 01-03-1971).

Corría también el rumor de que, salvo el cuadro central con la virgen, el resto irían aparar al reciente inaugurado museo diocesano, aunque las malas lenguas comentaban que la iglesia tenía ofertas de museos extranjeros, para la compra de los cuadros laterales. 


Proyecto de restauración a su estado original del tríptico.

Don José de Armas, entonces presidente del Centro de iniciativas y turismo de la comarca (CIT), en reunión de 4 de abril de 1971, junto con el resto de los representantes locales de CIT, acuerdan solicitar al Ayuntamiento de Agaete, para que a su vez lo traslade al Cabildo de la isla y este a la dirección General de Bellas Artes del estado, la declaración de monumento histórico provincial de la ermita de Las Nieves y su tríptico. 

El alcalde Don José Antonio García Álamo, traslada la petición del C.I.T al Cabildo y este a su vez a Madrid, y en un tiempo récord para estos asuntos; el tríptico fue declarado inexportable, al ser incluido en el inventario del patrimonio artístico nacional, por orden ministerial, de 27 de noviembre de 1971, B.O.E nº 284. Calificándose por los expertos como; "la mejor pintura que hay en las islas".

Conseguido el primer paso; salvar de la presunta especulación el tríptico, el siguiente era sin dudas salvar de la piqueta la ruinosa ermita. Nuevamente tiene un importante papel Don José de Armas Medina, que mueve cielo y tierra para evitar las intenciones del obispado. 

El 15 de diciembre de 1971, el Director General de Bellas Artes, firma la orden por la que se declara monumento histórico artístico de interés provincial la ermita de Las Nieves, especificando que; debe de ser conservada, sometida a protección y vigilancia por parte del Cabildo de Gran Canaria, dejando a la iglesia desarmada en sus intenciones de derribar la mayor parte de la ermita para construir un nuevo templo.

Años setenta del pasado siglo tras una restauración.

Y así fue como aquella primitiva ermita, levantada en la primera mitad del siglo XVI, agrandada en el siglo XVIII, añadida la pintoresca fachada en 1870, que cobijó durante varios siglos entre sus sagradas paredes a nuestra joya más preciada, la Virgen de Las Nieves, ha sobrevivido hasta nuestros días, convirtiéndose en un oasis dentro del desastroso y profanado paisaje del Puerto de Las Nieves.

La ermita en la actualidad.


Las Nieves, primeras décadas del siglo XX.

Bibliografía:
Archivo municipal de Agaete.
Portal Jable de ULPGC.









viernes, 22 de enero de 2021

EL MUELLE NUEVO, "DOS PASITOS PALANTE, TRES PASITOS PATRAS".


Desde la antigüedad el puerto de la Las Nieves es el puerto que más estrechamente ha unido las dos islas capitalina, situado a solo 38 millas, enfrente de Santa Cruz, con buen viento como el que impera casi todo el año en la zona, en cuatro o cinco horas las goletas hacían la travesía. En 1862, 120 barcos utilizaron su rada para cargar personas y mercancías … 
Así justificaba la necesidad de construcción de un puerto en Las Nieves, el ingeniero Juan León y Castillo, cuando en 1864, proyectó el viejo muelle de Agaete. 

En estos días hemos visto el peligro que supone operar en el muelle actual en condiciones de mala mar o fuertes vientos y no es la primera vez que pasa. Ciento cincuenta años después cobra de nuevo actualidad, seguimos discutiendo sobre la idoneidad o la necesidad de ampliar y modificar el actual muelle. 


En los años noventa del pasado siglo, al menos en una ocasión, un buque destrozo parte de su hélice en las mismas rocas donde recientemente encalló el catamarán Bentago. En otra, una religiosa falleció y otras resultaron heridas, al caer al agua mientras descendían por la escala del "Bañaderos", al separar el viento el barco del muelle. 

Las circunstancias socioeconómicas han cambiado y la polémica sigue, esta es la historia y vicisitudes de los diferentes proyectos de muelle que precedieron al actual:

Agaete y sobre todo los pescadores de Las Nieves, desde siempre ansiaron la construcción de un refugio pesquero, pues era fatigoso estar la mayor parte del año "jalando" por sus embarcaciones cada vez que iban a faenar o regresaban de la pesca, ya que no se podían dejar fondeadas por la bravura del mar y los vientos en la zona.


A mediados de los años sesenta del pasado siglo, cobra protagonismo la necesidad de construir un nuevo muelle o refugio pesquero, el Cabildo de Gran Canaria toma la iniciativa y propone la creación de un puerto que revitalice; la comarca, el turismo, la pesca, los deportes náuticos y posibilitar un tráfico comercial y turístico con la isla de Tenerife. Eligiendo Agaete, como ya en 1864, había hecho León y Castillo, valorando la inversión en más de cien millones de pesetas de la época.


El primer proyecto de 1973, obra del ingeniero Ignacio Rodríguez, que podemos ver en la anterior ilustración, un auténtico disparate en todos los sentidos, se cepillaba de entrada las dos playas de Las Nieves y el muelle viejo. La playa del muelle quedaba debajo de un paseo y se compensaba con una pequeña playa artificial tipo "Amadores", en la zona bajo el roque. La baja de "las merinas" se convertían en una explanada y "el Dedo de Dios" en un paseo. Los acantilados se escalonaban con voladuras para evitar caída de rocas sobre las nuevas construcciones, un disparate tras otro que fue aprobado en pleno insular de 1974.

Este proyecto, incluso tuvo fecha de licitación en 1976, por unos seiscientos cuarenta millones de pesetas de la época. Afortunadamente quedó solo en papeles y en la mente de alguno que quería dar un pelotazo a costa de nuestra naturaleza.

Al considerarlo vital para los sufridos pescadores y el desarrollo de la comarca, por los plenos del Cabildo el proyecto aparecía y desaparecía como el Guadiana. En todos los planes anuales de infraestructuras estaba el muelle de Agaete sobre la mesa.

En diciembre de 1976, el consejo de ministro acordó la redacción urgente del proyecto para la construcción del puerto de Agaete (Gran Canaria), destinado a mejorar el tráfico de buques entre esta isla y la de Tenerife y que se complementaría con la construcción de una nueva carretera de Agaete a Las Palmas.

En 1977, visita Agaete el presidente del gobierno Adolfo Suárez, es recibido por una multitud con banda de música incluida y promete que tendremos muelle, no se sabe cuál, ni cuando, pero que lo tendremos. 

Diario de Las Palmas 25 de abril de 1978.

El muelle, creo que afortunadamente por lo disparatado de los proyectos, nuevamente entra en un periodo de hibernación. Se cuenta en la prensa que la naviera Fred Olsen está dispuesta a poner el dinero a cambio de la concesión de la licencia de explotación.

Proyecto 1981.

Y llega tras varias modificaciones el proyecto de 1981, otro desatino más, se carga la playa de atrás, el dedo de Dios lo convierten en una rotonda, y el muelle viejo queda debajo del cemento. Y como Agaete es la fábrica del viento o la tierra del vendaval como decía Mari Sánchez, el espigón tiene una altura considerable para aguantar las olas de hasta siete metros de la zona. 
De los 100 millones del primer proyecto, este ya va por 500, además se quieren dar prisa, y lo quieren sacar a subasta antes de finalizar aquel año. Parece que el único motivo de realizar este proyecto es el afán de los políticos, tanto locales como nacionales, en gastar el presupuesto. El pueblo de Agaete y los sufridos pescadores, cansados de tantas promesas, ya solo pedían que se haga algo, lo que sea.
El elevado coste del proyecto, la búsqueda de financiación y las primeras protestas de personalidades, ecologistas y partidos en la oposición, van haciendo que la adjudicación se alargue para satisfacción de algunos, desesperación de los pescadores y de la mayoría del pueblo que, le importaba un pimiento el proyecto y que lo único que querían, muy "quemados" con los políticos, es que se hiciera un muelle, el que fuese y donde fuese.

Y llegamos a 1982, en abril una vez más, el consejo de ministro aprueba nuevamente la construcción de un puerto en Agaete, por un montante de 690 millones de pesetas. Un nuevo proyecto aparece, que no tiene mala pinta, se olvidan del Dedo de Dios, se proyecta una amplia bocana, pero se siguen cargando la playa de atrás al completo y parte del muelle viejo, lo que lo convierte en un nuevo sin sentido.

En junio el proyecto se adjudica a la empresa SATO, que presenta una baja temeraria en la subasta, adjudicándoselo por 516 millones de pesetas, cuando el presupuesto inicial era de 698 millones de pesetas. Comprometiéndose a realizarlo en 36 meses.

En octubre de 1982, con la asistencia del presidente del Cabildo y el alcalde de la localidad Don José Antonio García Álamo, se coloca la primera piedra, que prácticamente es la única que se pone.

En octubre de 1982, el PSOE gana las elecciones generales, las obras se paralizan de inmediato, solo se ha construido la estructura de unas casetas para el personal y las oficinas. Corren los rumores de que se prepara otro proyecto.


En mayo 1983, los socialistas Jerónimo Saavedra y Carmelo Artiles Bolaños gana las elecciones autonómicas y al Cabildo de Gran Canaria.

En marzo de 1983, los pescadores y el pueblo se desesperan ante la paralización de las obras, se organiza una manifestación masiva en el pueblo, con la banda de Agaete a la cabeza y lanzamiento de voladores, a la que asisten la mayoría de los vecinos y representantes de las cofradías de pescadores de toda la isla, dos mil personas dice la prensa, solicitando que se mantenga el proyecto aprobado por el consejo de ministros el año anterior y ya adjudicado.

Fragmento de un video de Paco Rivero de la manifestación solicitando la construcción del muelle.

En abril de 1983, representantes del gobierno autonómico, técnicos del central y del Cabildo, se reúnen con los pescadores en la antigua cofradía. Durante tres horas de tira y afloja, ofrecen un nuevo proyecto, en la calle se reúnen cientos personas que mediante gritos y pancartas exigían la continuidad del proyecto ya iniciado.

El alcalde Don José de Armas Medina en las afueras de la cofradía de pescadores.

En abril de 1983, se aprueba el nuevo proyecto, un refugio pesquero deportivo, anunciándose que las obras comenzaran de inmediato. En octubre sale a información pública. Para el alcalde D. José de Armas Medina, el nuevo proyecto atenta tanto al paisaje como el anterior y no va a dar ninguna licencia de obra, en aquel momento imprescindible para las obras.  El nuevo muelle, que consistía en ampliar 120 metros el embarcadero ya existente; construir dos pantalanes sobre una plataforma delante del actual restaurante Dedo de Dios; una rampa en parte de la playa del muelle viejo y un paseo hasta cerca del dedo de Dios, con un dique sobre Las Merinas (vaya manía), saneando los acantilados. 

Para los pescadores, conocedores de las mareas y los vientos, ese muelle durará tres asaltos, no aguantará ni un invierno.

Proyecto de 1983.

Nuevamente el proyecto es sometido a una hibernación, por medio, protestas y manifestaciones, unos a favor y otros en contra. 

El alcalde de Alianza Popular, D. José de Armas Medina, está dispuesto a negociar que se reconduzca a refugio pesquero, con posibilidades de comercial, el proyecto anterior ya aprobado y adjudicado a SATO.  Los socialistas en la oposición, se muestran contrarios al uso comercial del muelle y favorables a un estudio de viabilidad de los proyectos existentes, en medio, los pescadores, ajenos a la polémica, pero deseosos de que se construya lo que sea y ya.

Se suceden las frases elocuentes en la prensa de la época, para Celso Martín de Guzmán; Ese puerto es la muerte. La puerta del infierno. Y del infierno jamás se sale.

Para el alcalde D. José de Armas; El puerto supone el futuro de Agaete, Cristo murió para salvar a la humanidad y él estaba dispuesto a dar su sangre por Agaete y su futuro.

Para el exalcalde D. José Antonio García Álamo; el nuevo proyecto de los socialistas no es ni carne ni pescado, ni chicha ni limoná como diría D. Santiago Carrillo, obedece a una mano negra del sur que no quiere que se desarrolle el norte.

Ante la falta de acuerdo o de "la mano negra", nuevamente el o los proyectos pasan a hibernación un par de años.

En 1985, el Cabildo presidido por el socialista Carmelo Artiles, ante las nuevas leyes de régimen local y nuevas competencias transferidas a la Comunidad Autónoma en materia de puertos, se propone desbloquear el proyecto, y en febrero de 1985, llegan a un acuerdo con el Gobierno de Canarias y el beligerante Alcalde de Agaete D. José de Armas, aceptando todos un nuevo proyecto que contempla; además del ansiado refugio pesquero-deportivo, el uso comercial del futuro puerto, se salvan las dos playas, el muelle viejo y el Dedo de Dios, que en los anteriores proyectos peligraban. Ya van por 900 millones de pesetas el coste de su construcción.

Proyecto definitivo, aunque durante su construcción sufrió algunas modificaciones.

En julio de 1986, se vuelve a colocar la primera piedra que es la segunda y no la última, no calcularon bien donde la colocaron y cuando subió la marea se la llevó, los chiquillos de Las Nieves se hicieron con las mil pesetas en diferentes monedas que habían puesto debajo. Volvieron a colocar otra, ya van tres en cuatro años, esta vez una más grande, más pesada, con quinientas pesetas en monedas y bajo la amenaza del concejal y pescador "Telo" a la chiquillería; al que vuelva a levantar la piedra lo manco.

La empresa adjudicataria comienza las obras con un camión y un tractor. Con el mosqueo de la mayoría del pueblo que teme que como en ocasiones anteriores las obras se vuelvan a paralizar. Para el alcalde D. José de Armas; las obras van a velocidad de un piojo en alquitrán.

Lo que están echando para rellenar, cascajos de las proximidades y grandes piedras para escollera traída de Galdar, terminan por el efecto de las mareas en la playa. 

Con protestas de ecologistas por tratarse una zona de especial protección, SATO consigue permisos para demoler el cercano acantilado de la punta del Turman y extraer la piedra para la escollera. Las obras se aceleran algo más.

En la primavera de 1994, con cinco años de retraso a los plazos previstos, y un sobre coste de cientos de millones, las obras están prácticamente terminadas y en el mes de junio atraca el primer buque de Fred Olsen en medio de voladores y una multitud de gente que sale a recibirlo, se trata del pequeño de la flota, el "Betancuria".

El Betancuria, primer buque que atraca en el nuevo puerto de Agaete.

El 16 de junio de 1994, tuvo lugar a bordo del "Betancuria", atracado en el recién estrenado puerto, la presentación (la inauguración oficial es posterior) de la nueva línea Agaete-Tenerife, aunque este barco no era el previsto para cubrir los trayectos. 

El 23 de diciembre de 1994, los buques Bañaderos y Bajamar inician los trayectos comerciales. Fred Olsen contrata 170 personas para la puesta en marcha de la línea, apenas una decena de Agaete.

El 18 de febrero de 1995, tiene lugar a bordo del buque "Bañaderos" la inauguración oficial de la línea de Fred Olsen entre Agaete y Santa Cruz de Tenerife. Las autoridades locales, algunos antes contrarios a la construcción del muelle o al uso comercial del mismo, se deshacen en halagos para la nueva línea y hablan de un futuro prometedor para la villa, lo que lleva a recibir numerosas críticas de la oposición en la prensa.

Lo cierto es que en aquellos años Agaete solo veía pasar barcos, camiones y coches con pasajeros para arriba y para abajo, por medio del pueblo, porque aún no estaba hecha la actual carretera y poco más.

En 1996, con un presupuesto de 250 millones de pesetas, se le añaden cuarenta metros más a la línea de atraque y se draga con perforación submarina parte de "la baja de las merinas", donde el 7 de enero de 2021, encalla el catamarán "Bentago".

En los últimos años apareció un nuevo proyecto que recuerda aquellos primeros de los años setenta, un macroproyecto de ampliación con el que en principio estaban todos los políticos de acuerdo. Un macro-muelle que se adjudica a una UTE por 40 millones de euros. La presión popular de los contrarios a su construcción y la cercanía de las últimas elecciones, mandó de nuevo a la hibernación este desproporcionado proyecto. 

Último proyecto de macro-muelle.

Casi treinta años después la polémica continua, el pueblo sigue dividido; si se debe ampliar o no, si debe ser solo refugio pesquero y deportivo, si debe seguir siendo comercial o no. Lo cierto es que; más temprano que tarde, los intereses económicos, la seguridad de las operaciones y las leyes europeas antimonopolio, harán que aparezca un nuevo proyecto o desempolven el último. 

Estaremos atento, no sé qué se les ocurra volver con lo de la rotonda alrededor de lo que queda del Dedo de Dios.


Por proyectos que no quede, y teniendo en cuenta que la última palabra siempre la tendrán los técnicos, en vista a los proyectos disparatados del pasado, si en algún momento  hay que modificar el actual muelle, como agaetense aporto el mío, que consiste en quitar cien metros que le sobran al actual, con lo cual abriríamos la bocana, ganando  en seguridad y añadiríamos una segunda rampa para evitar el monopolio:





Bibliografía:
Archivo municipal de Agaete.
La prensa de la época a través del portal Jable de la ULPGC.
Mis recuerdos. 


domingo, 3 de enero de 2021

PÁRROCO DON MANUEL ALONSO LUJAN, UN CURA DE TEATRO.

Años cincuenta pasado siglo.

Don Manuel Alonso Lujan viene al mundo allá por 1905, en el termino de Las Lagunetas, San Mateo. Desde muy joven siente la llamada del sacerdocio e ingresa en el seminario conciliar de Las Palmas. 

En 1930, es ordenado sacerdote por el señor Obispo de la diócesis Don Miguel Serra Sucarrats, en la iglesia catedral de Las Palmas. Celebra su primera misa cantada en su pueblo natal, Las Lagunetas, el 5 de abril de 1931, festividad de la Resurrección del Señor. Cumple sus destinos por las parroquias de Pájara, Tuineje, San Lorenzo, Tamaraceite y en su etapa final en el núcleo teldense de las Majadillas del cortijo de San Ignacio.

En septiembre de 1936, en pleno comienzo de la guerra civil, el obispo lo destina a Agaete, donde permanece como párroco hasta el 16 de febrero de 1960, casi 24 años, algo fuera de lo normal, ya que son muy pocos los sacerdotes que superan los diez años en una misma parroquia, solo el obispo Pildain sabrá las causas del porque le mantuvo tanto tiempo en una misma parroquia.



Don Manuel, como era conocido en Agaete, se integró de tal manera en la villa que siempre fue tratado como un agaetense más. Pasaba la mayor parte de su tiempo paseando por el pueblo con sotana y bonete, conversando con todos, en especial con los niños y jóvenes, creó grupos de teatro y escenificaba obras, algunas escritas por el mismo, quienes le conocieron dicen que rebosaba "religiosidad y personalidad".

La afición por el teatro le viene a Don Manuel de su paso por el seminario, así lo podemos ver en la prensa de 1924, que hace referencia a la celebración de la festividad de la Concepción, patrona de dicha institución; "se pusieron en escena un juguete cómico y una zarzuela, distinguiéndose el alumno D. Manuel Alonso Lujan, que hizo un hermoso papel de Alcalde" (Gaceta de Tenerife 14-12-1924).

Esa afición por las obras escénicas le vino muy bien en su labor pastoral, quienes le conocieron dicen que fue un gran predicador, dominaba la mímica, la oratoria, la voz y tenía mucha resistencia física para tirarse horas con un sermón sin que la audiencia parpadeara o desviara su atención. Esa facilidad retorica hacía que con frecuencia fuese reclamado por muchas parroquias de las islas para dar sermones en fechas señaladas y fiestas patronales.

Su paso por la villa coincidió con los tiempos de exaltación religiosa, de actos de fe y de santas misiones promovidas por la iglesia y el régimen de Franco, a los que Don Manuel se sumó con bastante entusiasmo.

El "padre cura", como siempre escuché a mi madre nómbralo cuando se refreía a Don Manuel, marcó a varias generaciones de agaetenses, movilizó a la juventud de la época, logrando despertar en muchos el entusiasmo por las artes escénicas con sus autos sacramentales, sus obras de teatro, zarzuelas y todo tipo de representaciones.

Así se manifestaba en la prensa el recientemente fallecido exdirector del grupo de teatro de Galdar, Tito Santana, refiriéndose a Don Manuel:  "don Manuel Alonso Lujan fue el más comprensivo, fructífero y animoso de todos los párrocos que había conocido, con sus enseñanzas y su comprensión de la sensibilidad de cada uno, inculcó en los jóvenes formación cultural y artística, una inquietud, un amor por el pueblo y un interés por el futuro, que no se puede olvidar nunca. Yo creo que jamás podremos pagar esta deuda a don Manuel Alonso" (La Provincia 18 de junio de 1971). 

El médico Don Agustín del Álamo, director en 1971, de un grupo teatral en el barrio de Caideros de Galdar, se manifestaba de esta manera: 
"—¿Esta afición por el teatro es innata en ti o se la debes a alguien?
—Aunque yo creo que el arte nace con la persona, todo lo que soy profesionalmente se lo debo a mis padres. Artísticamente a don Manuel Alonso Lujan, recién fallecido, pues fue él quien me descubrió para el arte. —¿Representó algo más en tu vida el reverendo Alonso Lujan? —Sí, tuvo la gran virtud de unir a la juventud de Agaete, de todas las clases y todas las generaciones, dejando en todos nosotros una huella imborrable. Además de ser mi padrino y mi maestro, fue un amigo" (La Provincia 4 de junio de 1971). 

Don Manuel se trae a vivir con él a su madre, doña Felisa Lujan y a una sobrina soltera que el pueblo llamaba cariñosamente "señorita Eugenia" que, a pesar de haber nacido en los altos de San Mateo, se adaptaron a la idiosincrasia de esta villa, aquí fallecieron y aquí reposan sus restos para siempre. 
Su legado aún perdura, impulsó las fiestas de Las Nieves y transformó la forma de celebrar la navidad o la semana santa, dándole el toque dramático, casi teatral que aún perdura, como el santo entierro en el interior de la iglesia. 
Con motivo de su despedida, en las navidades de 1959-60, el coro parroquial dirigido por Don Tomás Martín Trujillo, decidió darle una sorpresa, despertándolo a las cinco de la mañana con villancicos bajo su habitación y haciendo un recorrido por el pueblo a continuación, tradición que se institucionalizó y sigue perdurando en el tiempo, aunque este año por motivo de la terrible pandemia que nos azota no se pudo realizar.

A finales de 1959, el obispo Pildain, conocedor de la valía de Don Manuel, decide llevárselo con él a la catedral, nombrándolo "Beneficiado de la Santa Iglesia Catedral", considerado dentro de la jerarquía eclesiástica como un ascenso.

Por imperativo de los votos de obediencia (lo que dice el obispo va a misa, nunca mejor dicho) a Don Manuel no le quedó otro remedio que obedecer, quedando todos sus fieles y todo el pueblo de Agaete en una profunda tristeza por su marcha, después de haber pasado más de 23 años, los mejores de su vida, dedicados a la villa y su gente.  En la catedral estuvo 11 años, recorriendo toda la geografía de la isla predicando donde era requerido, siempre llevó el "San Benito" y fue conocido por "el cura de Agaete".

El 1 de enero de 1960, espontáneamente el pueblo entero se reúne en la plaza, engalanada con arcos de flores y banderas para un acto de despedida, la banda municipal de música ameniza el acto, en medio de discursos y alabanzas al párroco por parte de las autoridades y vecinos, se recogen firmas para solicitar el nombramiento por el Ayuntamiento de "HIJO ADOPTIVO Y PREDILECTO" de Don Manuel y que se le conceda una calle con su nombre. 
El alcalde Don Martín Rosario Expósito, en su discurso destacó la labor social del "padre cura", durante 23 años en la villa.
Todos los que coincidieron en el tiempo con Don Manuel se manifiestan en los mismos términos; un hombre sencillo, justo, jovial y bromista, piadoso, gran orador y convincente, tan convincente que se cuenta que con diez minutos de conversación convencía a un agnóstico o almeno lo dejaba dudando.
Su excesivo celo eclesiástico le llevó a protagonizar numerosas anécdotas, entre otras la de suspender la procesión de bajada de la virgen el día 17 de agosto o la de San Sebastián, por celebrarse bailes en la plaza contra su voluntad, mientras la virgen y el santo se encontraban en la iglesia matriz de la Concepción. En una ocasión paró una procesión y amenazó con regresar a la iglesia si una pareja de novios no dejaban de ir de la mano en la misma. Sus criticas desde el pulpito a las parejas que al anochecer osaban pasar del puente hacia las Nieves, con nombre y apellidos eran muy frecuentes.

El párroco D, Manuel Alonso Lujan, el comisario de excavaciones arqueológicas provincial D. Sebastián. Jiménez, el alcalde de Agaete, D. Pedro Esparza y niños de la villa, dentro del túmulo donde se encontró el sarcófago aborigen, Junio de 1957.

El día 1 de abril de 1971, tras un largo y silencioso padecimiento, su corazón no aguantó más, Don Manuel fallecía en Las Palmas a los 65 años de edad. Sus honras fúnebres tuvieron lugar en la catedral, presididas por el obispo de la diócesis monseñor Infantes Florido y el obispo dimisionario doctor Pildain, con la asistencia de numerosos fieles, amigos de Agaete y otras localidades donde había ejercido el sacerdocio.
Transcurridos cinco años de su enterramiento en Las Palmas, el sábado 16 de Noviembre de 1976, cumpliendo su voluntad, sus restos mortales fueron trasladados al cementerio parroquial de Agaete, donde descansa para la eternidad en compañía de sus seres más queridos, su madre y otros familiares, que a pesar de haber nacido en las medianías de Gran Canaria, un día el azar los trajo a Agaete, un pueblo peculiar, entonces distante y lejano, a veces difícil de entender, pero cuando lo consigues se te mete en corazón para siempre y eso le ocurrió "al niño grande", como define a Don Manuel un hombre que le conoció, Don Valentín Armas.


Agaete es un pueblo agradecido, "amor con amor se paga". A quien nos da su cariño y su esfuerzo, nosotros le entregamos honores y cariños y jamás olvidamos. Y esta, que conste, no es una separación ni una despedida, porque nuestro "PADRE CURA", cuando se marche se llevará con él el corazón de todos nosotros y nosotros nos quedaremos con el suyo que hace tiempo nos ha dejado... (Don Juan de Armas Medina en su despedida)

Su nombre ha quedado grabado en la calle y parque colindante con la iglesia, espero que para siempre, por la memoria de nuestros antepasados que tanto le agradecieron y lo querían de verdad (y no era teatro).
Su tumba en el cementerio parroquial de Agaete.

Parque Párroco Don Manuel Alonso Lujan.

Vivienda de la familia Alonso Lujan en Las Lagunetas, San Mateo. 


Don Abrahán González, párroco de Galdar en los años cincuenta del pasado siglo, gran amigo y compañero de Don Manuel Alonso.