viernes, 16 de diciembre de 2016

EL NACIMIENTO DE UN PUEBLO, LA TORRE DE AGAETE, 1481.

Recreación de la bahía de Agaete, hoy de las Nieves 1481, dibujo del autor.

1481: El desembarco en Agaete y el nuevo frente de la conquista.

Corría el año 1481, y las tropas castellanas se enfrentaban a uno de los mayores desafíos de la conquista de Gran Canaria: el dominio del norte de la isla. La orografía abrupta y la resistencia férrea de los canarios bajo el mando de Doramas en el barranco de Moya, y de los hombres del Guanarteme de Agáldar en el de Silva, dificultaban cualquier avance.

Ante esta situación, el gobernador Pedro de Vera decidió cambiar de estrategia. Si no podía avanzar de frente, lo haría por la retaguardia. Su plan era abrir un segundo frente que golpeara directamente desde la zona de Agaete, una región todavía libre del control castellano.

Al amanecer de un día de agosto de 1481 —probablemente el 5 de agosto, día de Nuestra Señora de las Nieves, ya que era costumbre dar al lugar el nombre del santo de la jornada—, dos carabelas zarparon del Real de Las Palmas: la Buenaventura y el Buen Jesús. A bordo viajaban unos ciento cincuenta hombres y treinta caballos, listos para enfrentarse a lo desconocido.

Tras bordear la isla, las embarcaciones aparecieron en el horizonte de Gayerte, como se conocía entonces a Agaete. Desembarcaron en una bahía resguardada, probablemente en el lugar hoy conocido como “El Atracadero”, cerca del Roque Partido o Dedo de Dios. Según la tradición oral y las fotografías antiguas, el mar llegaba mucho más adentro que en la actualidad, y una gran playa de arena negra se extendía hasta las cercanías de Guayedra.

El lugar les pareció ideal: había agua abundante, bosques, higuerales y ganado. Pedro de Vera no dudó. Ordenó levantar una fortificación para dejar allí una guarnición permanente. Desde ese punto, podrían hostigar Gáldar y dividir las fuerzas del Guanarteme, abriendo así un nuevo capítulo en la larga y dura conquista de Gran Canaria.


Como se puede observar en esta fotografía de principios del siglo XX, una enorme playa de arena cubre la orilla hasta la cercana Guayedra.


Hasta entonces, los canarios del Valle de Agaete habían vivido en relativa calma, asentados a lo largo de las laderas que ascienden desde el mar hacia el interior. Pero aquella tranquilidad se rompió con la llegada de los invasores castellanos.

Sorprendidos por las potentes y desconocidas armas de los recién llegados —forjadas en hierro, un material que jamás habían visto—, los isleños se enfrentaron con valentía a un enemigo que traía consigo no solo la guerra, sino también la extrañeza de lo nunca visto: hombres montados sobre grandes bestias, los caballos, que parecían formar un solo cuerpo con sus jinetes y sembraban el pánico entre los defensores.

La resistencia fue feroz, pero desigual. Muchos canarios cayeron en el combate, mientras otros optaron por huir hacia las alturas, buscando refugio en los riscos de Guayedra y Tamadaba, donde el terreno abrupto y las cuevas naturales ofrecían protección ante el avance castellano.



"Pasó el gobernador a reconocer un lugar que decían El Gayete, a donde hasta entonces no había entrado cristiano ninguno; y entróles por fuerza de combate un gran risco que tenían y hubo entre ellos tal pelea que murieron muchos  canarios y salieron heridos algunos de los nuestros.(Jerónimo de Zurita 1562)"


Fotograma película Tirma.

La fortaleza de Agaete y la resistencia incesante.

Durante cerca de dos meses, los conquistadores trabajaron sin descanso en la construcción de una fortaleza. Se dice que la levantaron sobre los restos de un antiguo asentamiento de portugueses o mallorquines, antiguos traficantes de esclavos que, tiempo atrás, habían recalado en aquellas costas. El lugar elegido estaba cerca de la playa del desembarco, donde las carabelas habían echado el ancla días antes.

Sin embargo, aquella empresa no fue tranquila. Los canarios del valle no se resignaban a perder su territorio y hostigaban constantemente a los castellanos, lanzando ataques rápidos desde los riscos y barrancos cercanos. Ante esta presión, el gobernador Pedro de Vera tomó una decisión drástica: ordenó talar todos los árboles e higuerales, y arrasar las huertas que los canarios cultivaban en torno a la fortaleza. Su objetivo era despejar el terreno y evitar las emboscadas que, bajo la espesura, ponían en peligro la vida de sus hombres.

Así, el paisaje del valle comenzó a transformarse, marcando el inicio de una nueva etapa en la historia de Agaete, teñida de lucha, resistencia y cambio.



Estando ya espigadas las mieses, después de haber muerto algunos cristianos, se alzaron en las sierras; y el gobernador con toda su gente se fue al Gayete, y allí hizo una muy buena fortaleza; y entre tanto mandó talar todas las huertas y higuerales y panes; y en las peleas que hubo fueron siempre los canarios vencidos. 
(Jerónimo de Zurita 1562, Biblioteca Nacional.)

La guarnición y el joven capitán Alonso Fernández de Lugo.

Hasta los primeros días de octubre de 1481, la guarnición castellana se dedicó a realizar incursiones hacia el fondo del valle y las tierras de Guayedra, causando grandes estragos entre los habitantes del lugar. Las huertas fueron saqueadas, el ganado arrebatado, y los pobladores canarios sufrieron el peso de una guerra desigual que comenzaba a transformar su tierra en territorio conquistado.

Tras dos meses de trabajos, la torre fortificada se encontraba finalmente terminada. Cumplido su objetivo inicial, Pedro de Vera decidió regresar al Real de Las Palmas a bordo de las dos carabelas, la Buenaventura y el Buen Jesús. En Agaete dejó una pequeña guarnición de treinta hombres y diez caballos, encargados de mantener el control de la zona y vigilar los movimientos de los naturales.

Al frente de aquella posición quedó un joven capitán de apenas veinticinco años, Alonso Fernández de Lugo, quien con el tiempo llegaría a ser uno de los nombres más destacados de la conquista de Canarias. Su mando en la fortaleza de Agaete marcó el inicio de una trayectoria militar que lo llevaría a protagonizar capítulos decisivos en la historia del archipiélago.


El primer alcalde de la fortaleza de Agaete, Alonso Fernández de Lugo, 1456-1525.

Los canarios que quedaron vivos después de las trágicas acometidas y saqueos de las tropas castellanas, someten a un asedio permanente la fortaleza, atacando sin descanso, obligando a la guarnición a permanecer encerrada en ella, llegando a quemar la puerta de entrada en varias ocasiones, obligando a salir a los moradores para no perecer de hambre y combatir, resultando muchos heridos de pedradas, incluido el propio Capitán Alonso Fernández de Lugo. Pasaron hambre y se tuvieron que alimentar de hierbas, lapas y burgaos de la cercana playa, así consta en las declaraciones de varios testigos presenciales transcritas en  el juicio y autos de residencia que fue sometido Fernández de Lugo en 1508, y que estuvieron entre dos y cuatro años en la guarnición de la fortaleza. 
Manuscrito donde se hace referencia a la construcción dela fortaleza  la Gete (Agaete), Las cuentas de la conquista, archivo general de Simancas.

La víspera de la Candelaria, 1 de febrero de 1482, arrriba a la bahía de Agaete una carabela con 150 hombres, de los cuales 80 son aborígenes gomeros y doce caballos, al mando de Hernán Peraza, procedentes de la isla de la Gomera, donde había recibido la orden de los reyes de servir en la conquista de Gran Canaria. Al amanecer desembarcan y se dirigen a la fortaleza "que está cerca", donde son bien recibidos por el Alcaide Lugo que no esperaba los refuerzos.


1 de febrero de 1482, recreación de la llegada de Hernán Peraza con refuerzos de gomeros para la conquista de Gran Canaria.

Una vez el Gobernador Vera tiene conocimiento de la llegada de Peraza y sus gomeros, le ordena seguir en Agaete y hacer entradas al interior de la isla junto con los hombres de Fernández de Lugo, asimismo le comunica al Alcaide que de buen trato a Hernán Peraza y sus gentes.


Manuscrito anónimo, siglo XVII,  de la llegada de Peraza a Agaete. (B.N.E)

La fortaleza de Agaete ya cuenta con una guarnición de 180 hombres armados de ballestas, espadas, lanzas y una veintena de caballos, inician correrías que ya se acercan a la corte del Guanarteme.
Pasado unos días, una noche el Capitán Lugo, con casi todos los hombres disponibles salen rumbo a Galdar y en un episodio no suficientemente aclarado por los historiadores, hacen prisionero al Guanarteme Tenesor Semidan, capturan numeroso ganado y grano, trasladándolo a la fortaleza de Agaete. 
Enterado el gobernador Pedro de Vera de la importante captura, mandó llevarlo al real de Las Palmas, encontrándose en Bañaderos con las fuerzas de Vera, donde se repartieron el botín, llevándose este el prisionero. A partir de ese momento la resistencia a los conquistadores cae drásticamente, dominando Vera toda la isla en poco tiempo. El guanarteme,  para unos un traidor y para otros un gran estratega que evitó el sufrimiento inútil de su pueblo ante un enemigo muy superior, fue llevado a la península, donde fue bautizado por los reyes con el nombre de Fernando Guanarteme, firmó la paz y la sumisión a los conquistadores, a cambio recibió para él y los suyos el rico y fértil valle de Guayedra, participó en la conquista de Tenerife donde murió.
Y más o menos esta es la historia de cómo aquellos primitivos asentamientos aborígenes de los primeros tiempos, diseminados por el valle de Agaete, desde la costa hasta las cumbres, y los hombres de una torre fortaleza, a la orilla del mar, junto con los esclavos moriscos que llegan poco después para trabajar en las plantaciones e ingenios azucareros, dan origen al actual pueblo de Agaete.



Agaete, años setenta del pasado siglo.

¿Y dónde estaba o está esa  importante fortificación?
Esa es la pregunta que los historiadores y arqueólogos no han resuelto con claridad de momento. 
No tenemos ningún dato científico y contundente de donde se encontraba la torre o fortaleza, pero sí muchos indicios. 
En el pueblo existen tres lugares con topónimo de "Casa fuerte", "La torre", y sobre el barranco del Puerto del Juncal, en la parte de Agaete hay un risco que le llaman "La Fortaleza". Podemos descartar el risco del barranco del Juncal, pudiendo ser perfectamente el origen del topónimo por ser lugar de refugio y resistencia de los aborígenes en  algunas de las salidas de los castellanos, ya que en los alrededores había un importante asentamiento  indígena y túmulos funerarios, cuyos restos aún se conservan.

El risco de "la fortaleza" en la actualidad, sobre el barranco del Puerto de Juncal. 

Pasó el gobernador a reconocer un lugar que decían El Gayete, a donde hasta entonces no había entrado cristiano ninguno; y entróles por fuerza de combate un gran risco que tenían y hubo entre ellos tal pelea que murieron muchos  canarios y salieron heridos algunos de los nuestros.(Jerónimo de Zurita 1562)

El nombre de "Casa Fuerte", dado a una finca con una construcción relativamente reciente, es posible sobre otras anteriores, sita en las proximidades del barranco de Agaete, desde la óptica militar para ser el primer asentamiento tiene en su contra, que la zona; como todo el centro del barranco de Agaete, en la época de la conquista era "tierra quemada", un mar de lava que servía de cementerio a los aborígenes, por lo que hasta su desempedrado y relleno de tierras de las laderas colindantes, debió ser complicado transitar y menos con caballos. Está algo alejada de la costa de desembarco, unos 600 metros, y de la seguridad de tener los barcos a la vista para recibir avituallamientos, refuerzos o una salida o repliegue que los combatientes siempre tienen previsto. 
Era norma hacer estas primeras fortalezas cerca de las playas de desembarco; para poder rechazar una posible llegada por mar de elementos hostiles o para que el propio mar le protegiera la retaguardia en caso de asalto enemigo.
En todo caso, en las construcciones actuales de la "Casa Fuerte", se observa en lo que parece una torre, la utilización de abundante cantería de Gáldar y canto blanco, cuyas canteras están en la zona denominada "cueva blanca", Troya, bastante alejada del lugar y su uso es muy posterior. Consta como obra nueva  en escritura de 4 de junio de 1870, y ni siquiera coincide con la descripción que hacen los historiadores a lo largo de los siglos de la fortaleza de Lugo.


Lugar conocido como "Casa Fuerte".

La edificación conocida como "la Torre", sitio próximo al anterior, en la margen izquierda de la carretera de las Nieves, tiene los inconvenientes  de estar también lejos y fuera de la vista de donde fondean los navíos, dominada por las alturas por la parte posterior, bajo una ladera próxima. A ningún estratega, Vera y Lugo lo eran y de los mejores, curtidos en las batallas y construcción de fortalezas en la reconquista del reino de  Granada, se les ocurriría construirla en dicho lugar, donde el enemigo puede dominar las alturas adyacentes y los edificios actuales datan de principios del siglo XX. 
Es de significar que ambas edificaciones toman el nombre de las fincas colindantes con la misma denominación, ambas dentro de las tierras que le correspondieron a Alonso Fernández de Lugo tras la conquista y a su vez aledañas a las tierras de los alrededores de la ermita de Las Nieves, donde Lugo plantó y montó el primer ingenio azucarero de la villa según todos los indicios. 


Lugar denominado "la Torre".


No se ha encontrado ningún documento o croquis que señale el lugar exacto donde se encontraba la histórica construcción, pero si tenemos muchos testimonios e indicios claros que apuntan en una determinada dirección.
En la transcripción documental del deslinde de Guayedra de 1512, se dice:

"E despues de lo susodicho en el dicho dia mes é año susodicho en presencia de mi dicho Escribano é de los testigos despues escritos que estando en termino de Aguaete en el lomo que sube dende un
camino que está ensima de risco alto que está junto frontero de la torre del dicho Pueblo de Aguaete estando presentes los dichos Michel é Salbador é Juan Benito amoxonadores é deslindadores puestos por el mismo Gobernador los cuales dijeron que so cargo de juraniento que el dicho Gobernador les había tomado que era la linde con mojones antiguos del Valle de Guajayeda en el termino redondo que Dn. Fernando Guadarteme é su yerno el dicho Miguel de Trexo tenia é poseia antiguamente que le fue dado desde el lomo que al presente estabamos é teniendo los pies que había nombre Antigafo.... amoxonadores pusieron é amoxonaron desde abajo en el canto del risco de la mar un moxón, é luego hacia arriba en otro lomillo, otro moxon é mas al encima.......". 



Es algo complicado interpretar esto, pero habla de que los "amojonadores" en principio están en un lomo sobre el camino que está encima del risco alto que está junto al frontis de la Torre de Agaete. Puesto que el camino viejo a Las Nieves, comenzaba donde hoy se encuentra el restaurante "Dedo de Dios", el documento apunta inequívocamente a que la torre fortaleza está en las cercanías del Roque de Las Nieves. 

El antiguo camino viejo a las Nieves, según el deslinde de Guayedra, el camino debió comenzar en el frontis de la Torre de Agaete, y según testamento de Antón Cerezo de 1535, uno de sus terrenos que dona a los frailes, para un monasterio junto a la ermita, estaba bajo el camino que va de la Torre a Lugarejo de Agaete. En la foto en antiguo camino viejo a Las Nieves. Foto FEDAC finales siglo XIX.


Existe una tradición oral,  además de  escrita, que sitúan los restos de la fortaleza en los alrededores del "muelle viejo" y que se pierden  a finales del siglo XIX, tras la construcción del viejo puerto y la carretera de Agaete a Las Nieves. 
El testamento de Antón Cerezo, dueño del ingenio azucarero y hacienda de Agaete desde 1494, conocido por traernos el tríptico de la virgen de Las Nieves, fechado 1535, describe lo que dona a una orden de frailes para la construcción de un monasterio junto a la ermita de Las Nieves, página 94 entre otras:
Antonio Cerezo e su mujer, vos damos e señalamos para un parral anexo e perpetuo para el dicho monesterio para siempre jamás, e que tengan fruta e vino  los frayles d'él de que se mantener; un pedazo de tierra qu' es en el dicho eredamiento que está entre dos cercados, el uno que va a la mar, el otro de la vanda de arriba, abaxo del camino que va de la torre al Lugarejo,....

Se desprende que dichos terrenos deben de estar próximos o anexos a la ermita, "uno en la parte de arriba de la iglesia, debajo del camino que va de la Torre a Lugarejo", nos está indicando que la Torre es el comienzo del camino por el que se accede a la ermita y al mar. (foto anterior).
D. Pedro Agustín del Castillo, en su libro publicado en 1739, "descripción Histórica y geográfica de las islas Canarias", página 203:

Detalle de fotografía de las Nieves de finales del siglo XIX.

Dice Del Castillo; "mantienese, que los restos de la torre de Lugo, fue el primer cuerpo de la primitiva ermita de las Nieves, hoy sirve de granero o bodegas a unos familiares," está hablando sobre el año 1730. 
La familia del Castillo-Manrique de Lara, es propietaria hasta el siglo XIX, que comienza la partición y venta, de casi todo los terrenos que van desde el cruce de la Aldea al mar, de las fincas situadas en los alrededores de la actual ermita de las Nieves, el almacén y vivienda que hoy conforman el actual restaurante "dedo de Dios", antes huertas y como hipótesis, en las proximidades se debió encontrar el primer ingenio azucarero de Lugo. 
Pedro del Castillo está situando la antigua torre fortaleza en las Nieves, en las proximidades de la ermita. 

En el proceso interpuesto por Francisco de Riberol, contra el tesorero Alonso Gutiérrez de Madrid, relativo a tributos sobre el heredamiento y el ingenio de Agaete (1507-1512, archivo de Granada), uno de los testigos interrogados dice sobre Alonso de Lugo: ...y un yngenio que el hizo mas abaxo de la dicha Torre de Agaete, çerca del mar, e que está caydo e derrybado e syn pertrecho ni provecho ninguno.
Otro: el dicho yngenyo estava çerca de la mar baxo todas las tierras que tenía.
Dato que nos dice que la torre se encontraba algo más arriba que el ingenio de Lugo que estaba junto al mar.
Doña Pura, viuda del Castillo, dona a la iglesia unos solares a mediados del siglo pasado, contiguos a la ermita de las Nieves, donde se realizaron excavaciones arqueológicas, apareciendo restos de vasijas usadas en los ingenios azucareros, vestigios aborígenes y de los primeros asentamientos castellanos. 

Ermita y excavaciones arqueológicas en sus alrededores.


Por otro lado, la escritora de viajes inglesa Olivia Stone, en su libro "Tenerife y sus seis satélites" relata en el capítulo III, la visita que en el otoño de 1883, realiza a Agaete, hospedandose en la casa de la familia de D. Antonio de Armas, actual ayuntamiento. Describe el pueblo con todo lujo de detalles. En su visita a las Nieves, acompañado de D. Antonio de Armas y su hija va describiendo lo que va viendo, en las páginas 56 y 57 de la primera edición, versión inglesa dice: (mi agradecimiento a Laura Armas Montesdeoca, autora de la traducción del texto original inglés a castellano) 






 "Después del almuerzo D. Antonio y su hija (D. Antonio no tiene hijas, probablemente se trate de su sobrina Ana María de Armas) nos lleva a dar un agradable paseo al mar. Cruzamos a la izquierda del valle, vamos por un buen camino al puerto, cuando nos acercábamos al mar vimos un inmenso campo negro de alrededor de media milla de largo. Esto a distancia parecía una erupción de lava, y así es, pero es también un cementerio Guanche, o para estar absolutamente acertado, un cementerio de antiguos canarios. Cuando nos acercamos también vinimos por detrás del refugio del acantilado al final del valle, y vimos a nuestra izquierda los restos del castillo de Alonso de Lugo, un edificio moderno - solo 400 años - en comparación con el enterramiento de los canarios. Junto a ello hay un pequeño muelle, dando un buen lugar de anclaje para pequeños barcos. La fortaleza es muy pequeña, pero sin duda era suficiente para dar refugio a los 35 guerreros de Lugo. Los conflictos entre invasores y nativos fueron más notables por su feroz..." 



Esta fotografía datada sobre finales del siglo XIX, principios del siglo XX, está hecha la primera fase del muelle, hasta la segunda planada 1877, y aún no se ha iniciado la ampliación de 1902, está realizada la carretera que es posterior a la visita de la escritora en 1883, describe lo que Olivia Stone ve al llegar al final del valle.

Testimonio clave, que debe  su origen a las explicaciones que su acompañante,  el erudito D. Antonio de Armas le iba dando sobre lo que iban encontrando. Tenemos que lo que pudiera ser  la fortaleza se encontraba a la izquierda, tras girar el refugio del acantilado (el roque Antigafo) del camino a las Nieves, junto al pequeño muelle.

El escritor y viajero inglés George Glas, en su obra, "The History of the Discovery and Conquest of the Canary Islands", escrita en 1764, dice:
"Gaete, o Agaete, en el noroeste de la isla, es un puerto con una fortaleza para su defensa. Solo lo frecuentan barcos que transportan provisiones, etc., de aquí a Santa Cruz de Tenerife. La zona en los alrededores tiene bastante agua y abundante frutales, desde Agaete hay un camino a Las Palmas."

Por tanto, tenemos, no solo la tradición oral, los escritos de los visitantes, historiadores y la lógica militar, sino los testimonios de los propios conquistadores que la sitúa próxima a la orilla del mar, recordemos que en tiempos de asedio y hambre comían burgaos y lapas, probablemente cerca del actual "muelle viejo".

La descripción más amplia que se conoce de la torre de Agaete nos la da el médico e historiador teldense, Tomás Marín de Cubas, en su libro "Historia de las siete islas Canarias", del siglo XVII, que además debió conocer personalmente el sitio al ser natural de la isla:

"...cerca de la playa halló una buena y grande casa,... es cuadrada de a 25 pasos quadra, por de fuera tiene muchos paredones, y casillas llenas de huesos de gentiles; es toda de piedra sola igualmente puestas las piedras que parecen de una sola, tal es su igualdad, y ajuste sin  mezcla de barro ni tierra de grueso de dos varas o siete palmos muí largos, de ella al mar se sigue un paredón con saeteras a modo de muralla la puerta angosta a la parte del sur en ella se fabricó el fuerte subiéndola de tapias, y maderos tablas de palma, y en dos meses se acabó. Puso en ella Pedro de Vera veinte hombres, y por alcaide a el capitán Alonso Fernarzdez de Lugo dejandole la orden mas conveniente dio la vuelta a el Real de Las Palmas."

Nos habla Marín de que se encontraba cerca de la playa y de un paredón al mar con saeteras, por lo que no debe de estar muy lejos de este, se puede interpretar que el paredón que parte de la fortaleza al mar, con saeteras, es con vista a su defensa de ataques desde el mar, no olvidemos que los portugueses están al acecho y meses antes habían intentado desembarcar en Agaete (Abreu y Galindo, Historia de la conquista de las siete islas de Canarias, capítulo XI).
Dice Marín de Cubas, que en sus alrededores hay casillas llenas de huesos de gentiles, refiriéndose seguramente a los túmulos funerarios de los aborígenes, abundantes en los alrededores de la ermita de Las Nieves hasta las primeras décadas del siglo pasado, que fueron arrasados para el expansionamiento  urbanístico y de los terrenos de cultivo próximos a Las Nieves.  

La traducción de Cairasco de Figueroa de la Gierusalemme liberata de Torcuato Tasso, que permaneció inédita hasta que el profesor Alejandro Cioranescu la presentó en 1967 bajo el título, "Jerusalén libertada", que hoy se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid. Se nombra al final de la octava 61 del Canto XV (que es un largo excurso sobre Canarias que insertó Cairasco en la obra del italiano). Dice así la octava, haciendo referencia a la torre de Agaete:



Una alta torre en sitio acomodado,

al occidente de Canaria veo,

obra del generoso Adelantado

que a los ilustres Lugo da trofeo.

No lejos de ella, junto al mar, fundado

se verá el soberano mausoleo

de aquellos caballeros militares,

que el nombre han de ilustrar de Palomares.

 (Antonio Henríquez Jiménez , Vegueta: Anuario de la Facultad de Geografía e Historia, ISSN 1133-598X, nº 14/2014, págs. 289-302)

Documentos encontrados en archivos de la Cancillería de Granada, pleitos relativos al ingenio azucarero de Agaete de la época y las recientes excavaciones en las proximidades del restaurante "dedo de Dios", aportan nuevos testimonios, indicios y datos, que demuestran que "el pequeño primer ingenio azucarero se construyó cerca del mar, cerca de la primera fortaleza que habían construido, a la derecha de un arroyo mirando desde el mar."
Por lo que hoy es la actual carretera de las Nieves, según los planos ingleses de principios del siglo XIX, corría un barranco o arroyo que era una bifurcación del barranco grande, que además recogía las aguas de los "barranquillos del moro, y la palmita", que desembocaba en el mar, en las proximidades de la ermita de Las Nieves, siendo el camino real a la playa por la parte de arriba del actual parque de la "Palmita" hasta finales del siglo XIX, que se hace la actual carretera sobre el lecho de aquel antiguo arroyo.
En este mapa de la marina inglesa de 1834, podemos ver los dos ramales en que se dividía el actual barranco, a la izquierda el arroyo que transcurre por la actual carretera de las Nieves y que desemboca donde se encuentra el actual muelle viejo.

En las excavaciones que se llevaron a cabo  hace unos años para colocar los depósitos subterráneos de recogida de basura, que se encuentran  en las proximidades del restaurante "dedo de Dios", aparecieron varias formas azucareras, moldes de cerámica de los utilizados para hacer las balas de azúcar, posible prueba de que el primer ingenio azucarero de Lugo, supuestamente se encontraba en las proximidades de la actual ermita de las Nieves.



Vasijas para hacer las piedras o balas de azúcar,  foto tal como aparecieron en las proximidades del restaurante "Dedo de Dios".

Aunque la última palabra la tendrán que tener los arqueólogos o la aparición de documentos en algún archivo perdido, que nos confirme el lugar donde estaba, a la vista de los datos expuestos, se puede establecer una hipótesis bastante verosímil sobre la posible ubicación de la primitiva fortaleza:
La pequeña torre o fuerte debió estar a cubierto de cualquier sorpresa, ya que pasó mucho tiempo sitiada y aguantaron. Se encontraba muy cerca de la orilla del mar, resistieron el asedio según los propios testimonios de la época, comiendo "lapas y bulgaos", a la vez debería servir de defensa de los desembarcos y embarques de botines y provisiones para los barcos y las tropas. Según Antón Cerezo el camino de las Nieves iba de la Torre a Lugarejo de Agaete, a finales del siglo XIX, durante la visita de Olivia Stone aún estaban sus restos a la vista, cerca del mar y de la actual ermita de las Nieves, según el escritor George Glas, en 1764, la fortaleza servía para defender el puerto natural.
Por lo que siguiendo el principio de  la navaja de Ockham, método según el cual la explicación más sencilla suele ser la más probable, repito como hipótesis, podemos situar la fortaleza del Capitán Alonso Fernández de Lugo, en un círculo muy cercano al mar,  que abarcaría los alrededores de la ermita hasta la actual entrad a Las Nieves, zona de Zambrano. Si damos como válida la descripción que hace Olivia Stone, "a la izquierda después de doblar el acantilado", llegando a las Nieves, junto con otros testimonios que lo sitúan junto al muelle, hay muchas probabilidades que se encontrara en dicho lugar.



Excavaciones de los alrededores de la ermita, se observan restos de  construcciones antiguas.

Era una práctica antigua usar las construcciones en ruinas como cantera de las nuevas edificaciones y probablemente eso se hizo con los restos de la Torre de Agaete.
Tendrán que ser los arqueólogos los que tengan la última palabra. Esperemos que algún día nos den una sorpresa como el reciente hallazgo de uno de los primeros ingenios azucareros del siglo XVI, en las Candelarias.
No obstante la presencia de unidades de milicias es constante en Agaete por su situación estratégica, desde  la conquista hasta mediados del siglo XX, y debieron de tener sus cuarteles, torres y fuertes donde alojarse, quizás hubo más de una torre o casa fuerte y ese sea el origen de algunos topónimos actuales, que provocan confusión.
Recreación de cómo podía ser la bahía hace 500 años y lugar probable de construcción de la primera torre fortaleza.


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martes, 6 de diciembre de 2016

1931, PROCLAMACIÓN DE LA REPÚBLICA Y PROHIBICIÓN DE LA PROCESIÓN DE LA VIRGEN DE LA CONCEPCIÓN.


El  12 de abril de 1931, tienen lugar las elecciones municipales que en Agaete no se celebran porque solo hay una candidatura presentada, la monárquica, lo mismo sucede en catorce municipios más de la isla. Los concejales al no tener contrincantes, son proclamados el domingo anterior, 5 de Abril de 1931, por el artículo 29 de la ley electoral.


Relación de concejales elegidos en Agaete, elecciones municipales abril de 1931. (la voz del Norte)

La instauración de la república el 14 de abril de 1931, se celebró en el pueblo como era costumbre con la banda de música recorriendo las calles acompañada de numerosos vecinos, "republicanos de última echadura", finalizando en el ayuntamiento, donde fueron obsequiados  con pastas y licores, en especial el afamado "ron del ancla", según la prensa de la época.

Proclamación de la república en Agaete.

El nuevo ayuntamiento, monárquico en una España republicana y con el rey en huida hacia Italia, dura poco, porque la izquierda en un comportamiento poco democrático según algunos historiadores (Agustín Millares), maniobra al vencer los republicanos a nivel nacional y consigue la anulación de las elecciones en Agaete y catorce municipios más de la isla donde no tenían representación, nombrándose una gestora que dimite tras unos días, el único acuerdo que hace esta gestora es cambiar el nombre a varias calles, la plaza pasa a llamarse "Plaza de la Libertad", la calle XIII de septiembre, pasa a "14 de Abril" y la calle la Concepción, calle de "Galán y Hernández", oficiales del ejército que se habían sublevados contra la monarquía en 1930. Se nombra otra nueva gestora presidida por el médico de tendencia progresista D. Víctor Mendiola Álvarez, repitiendose las elecciones el 31 de mayo, presentándose nuevamente una sola candidatura, pero esta vez pactada entre monárquicos y republicanos, aunque solo hay un federal y un independiente, el resto son los mismos monárquicos de Abril, ahora llamados "Radicales", resultando elegido alcalde, D. José Armas Galván,  este ayuntamiento continúa hasta las elecciones de 1936, y algunos de sus concejales siguen con el régimen de Franco durante muchos años e incluso colaboran en la represión posterior al golpe de estado del 18 de julio de 1936.

La llegada de la república y sus nuevas leyes, el apoyo del gobernador civil, Bernardino Valle, auténtica autoridad republicana, y la llegada al pueblo de un nuevo farmacéutico, joven de tendencia anarquista, Fernando Egea Ramírez, que se convierte rápidamente en un líder sindical, organizando e instruyendo a las clases trabajadoras, el viejo poder caciquil reinante se empieza a resquebrajar.

LA SUSPENSIÓN DE LA PROCESIÓN DE LA PATRONA DE AGAETE.




El dia 7 de Diciembre de 1932, se recibe en el ayuntamiento un telegrama procedente del gobierno civil, en el que el Gobernador ordena al alcalde, comunicar al párroco, la suspensión de la procesión de la  Virgen de la Concepción del día 8 de diciembre, patrona de la villa, a petición de vecinos de la localidad,(republicanos de izquierda) por motivos de orden público, aunque detrás de todo está el intento republicano de poner en práctica las nuevas leyes que daban un carácter laico al nuevo régimen. La orden es trasladada al cura párroco de inmediato.


Telegrama procedente del Gobierno Civil, ordenando la suspensión de la procesión de la Inmaculada, (Archivo municipal).

El día 8 festividad de la Inmaculada Concepción, con la iglesia llena a rebosar, el párroco, D. Juan Hernández Quintana, en su homilía desde el púlpito, advierte a los feligreses la prohibición gubernativa de sacar a la patrona a la calle, formándose un gran alboroto, al terminar la función religiosa la multitud rodeó el trono, el párroco les lee el oficio en el que el alcalde, siguiendo órdenes del Gobernador, le comunicaba la prohibición de sacar la  Inmaculada a la calle.

Escrito del párroco dando cuenta del incidente. (Archivo Municipal)

A pesar de las advertencias del cura, la multitud coge a la virgen en volandas  y sacan la procesión de la Inmaculada por las calles del pueblo, haciendo caso omiso a la prohibición gubernamental y efectuando el recorrido habitual entre cánticos y rezos.  
El párroco temeroso de la que se le venía encima da cuenta inmediatamente al alcalde, escudándose que él no acompañó el acto y que se había negado a sacar la cruz alzada para presidir dicha procesión, manifestando que la procesión se había desarrollado sin incidentes en la vía pública.

El alcalde el mismo día 8, da cuenta al Gobernador Civil, poniéndose en marcha un expediente administrativo que termina con una multa al párroco, al igual que  el de Teror y el del Puerto de la Luz, por hechos similares.



Protesta en la prensa nacional, ABC, por la multa a los curas por sacar procesiones.




Cuatro días después del 8 de diciembre, la izquierda republicana ya perfectamente organizada a través del sindicato SOVA, (sociedad de oficios varios de Agaete),  remite este curioso escrito al ayuntamiento en el que le piden que la calle León y Castillo de la villa cambie su nombre, "por ser un cacique de triste recuerdo para los trabajadores canarios, proponiendo que se llame Pablo Iglesias". 
El clima entre monárquicos, derechas, católicos militantes y la izquierda republicana, en el pequeño pueblo de Agaete había empezado a enrarecerse, acrecentándose en los siguientes cuatro años, culminando en los tristes sucesos que comienzan  a partir del verano de 1936.  


Dando cuenta del incidente de la procesión al Gobernador Civil. (archivo provincial).

miércoles, 30 de noviembre de 2016

CUANDO LA HIJA DE FRANCO PASÓ LA LUNA DE MIEL EN AGAETE, 1950.

Foto-montaje, editada.

El 10 de abril de 1950, contrajo matrimonio la hija del entonces Jefe del Estado General Francisco Franco, en el palacio del Pardo, Madrid, con el X marqués de Villaverde, D. Cristóbal Martínez Bordiú.
Inician una larga luna de miel que comienzan en Portugal, continuando por Canarias, llegando el día 18 de abril a Las Palmas, invitados por Doña Pura, viuda del Castillo, tía del novio.
El día 20, visitan Teror y Tejeda, donde el gobernador civil les invita a un almuerzo en el parador de la Cruz de Tejeda. Por la noche ya en Las Palmas, la cena y el espectáculo folclórico en el Pueblo Canario corre a cuenta del ayuntamiento de la ciudad.
El 21, tempranito, los recién casados llegan a Agaete invitados por el Capitán General de Canarias y máxima autoridad del archipiélago, Teniente General García Escámez,   que pasaba unos días en el hotel y balneario de los Berrazales junto a su esposa. Les acompañan desde las Palmas el hijo del Capitán General y su mujer.
La visita sorprende al  tranquilo pueblo de Agaete, la pareja se dirige al  Valle,  en los Berrazales son recibidos por el Capitán General García Escámez. Tras  contemplar  las hermosas vistas que el creador dotó a este lugar, la comitiva se dirige a continuación al Puerto de Las Nieves.

Los Marqueses en las Nieves (montaje, no había móviles)

Tras la visita de rigor a la ermita de Nuestra Señora de las Nieves y 
admirar su tríptico flamenco de la mano del párroco D. Manuel Alonso Luján, se dirigen al muelle viejo con el fin de pasar una mañana de pesca, sol y playa.
Era viernes 21 de abril, la mayoría de las mujeres y jóvenes del pueblo se encontraba trabajando en los numerosos almacenes de empaquetado de tomates, plátanos, en las fabricas de calzados o en las fincas que desde la orilla del mar hasta lo más profundo del valle  cubrían de eterno verdor este pedazo de tierra que llamamos Agaete, aún más resplandeciente y florido en aquella mañana de comienzo de la primavera. 

Almacén de tomates de Agaete años cincuenta.

La noticia de la presencia de los marqueses en el pueblo corrió como la pólvora, de almacén en almacén, de finca en finca, de casa en casa, alterando la tranquilidad tradicional de la entonces apartada villa.
Poco a poco la carretera de las Nieves se iba pareciendo a una romería de gente, medio pueblo traspuso rumbo a la playa.
Las muchachas de los almacenes de empaquetado, por su cuenta y riesgo, habían decidido abandonar el trabajo, no se que se fueran a quedar sin ver a la famosa pareja de recién casados y para el muelle tiraron. Esa actitud les costó el salario del día, al menos a las de D. Antonio Rodríguez, almacén de la "Fontesanta", Lolita "la cotorra", "Lolita la del cañonero", "Pino la conene", las cuatro hijas de Casto, Ana, Violeta, Marina y Fela, Andrea, mi madre, y unas cuantas más. Cuando regresaron al almacén, D. Antonio no las dejó entrar, ese día se quedarán sin cobrar la mitad del salario por la curiosidad de ver a la pareja de moda. Contaba siempre mi madre, como anécdota de ese día, "Lolita la cotorra", se subió a unas cajas de tomates, se colocó una chaqueta del encargado al revés, se puso una peluca de tiras de plataneras en la cabeza y empezó a imitar a Doña Pura del Castillo, tía del marqués y como no podía ser de otra manera en un pueblo  tan burletero, doña Pura se quedó y siempre que se veían las amigas, hasta su muerte hace unos años, le llamaban Doña Pura.

La visita a Agaete en la prensa de la época.

El marqués, D. Cristóbal Martínez Bordiú, era aficionado a la pesca submarina y traía consigo todos los artilugios para dicho deporte. 
Los Manrique de Lara que eran los anfitriones en el pueblo, a través de su mayordomo, "Mastro Juan el de Hilario",  ya habían buscado  un joven pescador empleado suyo, D. Juan Suárez Candelaria, conocido como "Juanito el Ingles",  que junto con su padre y hermanos, tenían un pequeño bote a remos, con el  que completaban el salario familiar con la pesca, para que llevaran al marqués a las mejores zonas de las Nieves, donde practicar la pesca submarina.
La mar estaba en completa calma, Juanito cargó en el bote al Marqués y al hijo del Capitán General, los llevó bogando próximos a la orilla  por la zona de las "merinas", "roque partido", hoy más partido que nunca, rebautizado "dedo de dios". Entre inmersión e inmersión, cuando llegaron a la playa de Guayedra, ya tenían una caja llena de viejas, sargos y demás peces.

Juanito el Ingles.

Mientras en el muelle viejo, la marquesa, acompañada de la aristocracia de la isla, Manriques y  del Castillo, tumbada en una hamaca tomaba el sol entre chapuzón y chapuzón, en las frescas y transparentes aguas de la bahía.
La Guardia Civil había organizado un cordón policial a la entrada del muelle para evitar que el "goleor" pueblo de Agaete, que en peso estaba en las Nieves, molestara a la pareja.
Una vez finalizada la pesca y el baño, la pareja se trasladó a la "casa encarnada", residencia de la familia  Manrique de Lara,  en las Longueras de Agaete. Tras una comida ofrecida por el Capitán General de Canarias y la familia Manrique de Lara, donde no faltó un asadero de los pescados capturados por el marqués, al que habían sido invitados Juanito el Inglés y sus hermanos, pero que desistieron por no tener ropa adecuada según el propio Juanito, a última hora de la tarde la comitiva abandonó el pueblo rumbo a Las Palmas.

La casa de los Manrique en las Longueras.

Y esta es la breve historia de la luna de miel en Agaete, de la hija del "Generalísimo", Carmencita Franco Polo y el "Yernísimo".



Portada original de la boda en la revista Hola.


Entrevista a Juanito el Inglés, Agaetespacioweb.com.

viernes, 25 de noviembre de 2016

TEMPORAL DEL DÍA DE REYES , AGAETE 6 DE ENERO DE 1958.

Agaete bajo el polvo del Sahara.

Era lunes, 6 de enero de 1958, día de  Reyes. La mayoría del pueblo como era costumbre, no había tenido más regalos que un chocolate y un trozo de "queque" preparado por las madres de madrugada, con un poco de suerte alguna pieza de ropa y alguna muñeca de cartón o pelota de carey que no llegaba viva al mediodía, no había para más.
En el casino, situado en el actual "Centro Cultural", se preparaba el "asalto", baile con tocadisco y si aparecía alguien que se atreviese a tocar el piano, con dicho instrumento, para entretener a la juventud la tarde noche de aquel día de Reyes.

Aquel invierno de 1958, estaba siendo catastrófico para la villa, unos días antes  habían ocurrido graves desprendimientos en el Hornillo, sepultando cuatro casas cuevas y destrozando el camino que lleva a la escuela. En las Nieves un fuerte temporal marítimo había causado graves daños al muelle viejo, sacando cuatro prismas del espaldón, lanzando uno dentro de la bahía y dejando los otros tres en medio del muelle, destrozando el farol de señales marítimas.
Aquel seis de enero de 1958, Agaete y toda la isla amaneció envuelto en una nube rojiza de polvo procedente del continente africano, lo que hoy llamamos calima. La calma, el aire seco y caluroso, se alternaba con fuertes rachas de viento más fresco, en la mar un fuerte "jalío". El inestable tiempo barruntaba la llegada del temporal.

                           Orquesta de los años cuarenta y cincuenta, baile en el casino, foto familiar.

A pesar de la amenaza de aguacero, el casino se encontraba a rebosar de juventud desde las siete de la tarde, esperando el comienzo del baile, único entretenimiento y único sitio donde entre boleros, pasodobles y tangos, se podía buscar pareja o relacionarse.
A las 20,00, el cielo rojizo del polvo sahariano, dio paso a un vendaval acompañado de una  a fuerte tormenta eléctrica, era tal la cantidad de rayos, truenos y relámpagos, que el cielo parecía una prolongada traca del día de las Nieves. A continuación una tromba de agua procedente del mar, como una cortina negra que se cierra, cayó sobre Agaete.
El aguacero se prolongó durante tres horas. El pueblo quedó a oscuras total. Los barrancos comenzaron rápidamente a correr, el caudal de agua del barranco Real era tan grande, que corría por los tres ojos del puente y salpicaba  el borde superior del mismo, el estruendo del arrastre de piedras se escuchaba desde lo más alto del pueblo.



Las aguas que corrían por la calle  Juan de Armas o "barranquillo", procedentes del "agua dulce" y toda la parte alta de la villa, comenzaban a inundar las casas aledañas, arrastraban piedras, tuneras, aulagas,..., levantaron todo el pavimento de la vía, dejándolo impracticable, quedando aislada la villa arriba de la de abajo. 
La gente de la villa arriba, que se encontraba en el baile del casino, tuvo que pasar varias horas encerrados a oscuras en él, lo mismo le ocurrió a los de la villa bajo que estaban en el viejo cine de la recova, donde aquella tarde se proyectaba la película "La lanza escarlata" (recuerdo de Isidro García Álamo), las parejas hicieron el agosto, hasta que a media noche usando un camión, pudieron cruzar el barranquillo. 
Buen parte del pueblo quedó cubierto de escombros y rastrojos arrastrados por las barranqueras desde las laderas colindantes. Varias casas sufrieron importantes daños.
El enorme caudal de agua del barranco destrozó tuberías y acequias , dejando inutilizado los chorros de donde se abastecía el pueblo de agua potable.
La carretera general del norte quedó interrumpida en el kilómetro 33, al haberse llevado las aguas el puente denominado de "barranco Hondo", en el límite con Piso Firme. 
Desde San Isidro el Viejo, hasta Agaete, quedó impracticable la carretera por los numerosos escombros y desprendimientos que hubieron en varios puntos de la misma.

La carretera a la Aldea de San Nicolás, fue afectada también desde su arranque en la villa hasta el sitio conocido por “Barranco Segura”, con corrimientos de terraplenes en varios puntos, así como gran acumulación de escombros en otros. Así mismo la carretera que conduce a los Berrazales, también sufrió bastantes daños, sobretodo en el punto conocido por “La Culatilla”, con gran acumulación de escombros en varios trechos; igualmente, la que conduce al Puerto de las Nieves, sufrió roturas del asfaltado, así como acumulaciones de escombros.

Los caminos reales, en especial los del Valle y el Sao quedaron impracticables con numerosos daños. El servicio telefónico con la Aldea quedó interrumpido por la caída de varios postes.
Los cultivos quedaron muy dañados, en especial los de papas, plátanos y tomates. Los barrancos destrozaron alpendes y corrales, pereciendo dos reses vacunas entre otros animales.

ABC, 20 de febrero de 1958.

Las cantidades de aguas caídas durante las tres horas de tormenta, fueron recogidas por los pluviómetros instalados en la localidad que dieron las siguientes cantidades en litros por metro cuadrado; los Berrazales, 130,5, las Longueras, 105,5 y en el Puerto de Las Nieves, 87,7.




Ayuntamiento, fachada del "barranquillo".



Afortunadamente no hubo que lamentar desgracias personales, pero sí gran preocupación y un enorme susto en el vecindario, debido a la enorme cantidad de agua y escombros que discurrieron  por las calles, estar la población a oscuras, manteniéndose el orden y prestándose en todo momento los auxilios que fueron necesarios por las autoridades de la Villa, fuerzas del Puesto de la Guardia Civil, Policía Municipal y vecinos de la localidad, bajo la dirección del Alcalde, D. Pedro Esparza Martín.






Alcalde Pedro Esparza Martín.







El temporal en del Libro de Actas de la Permanente del día 9 de enero de 1958, página 186 vuelta, signatura 121A, tomo XXIX. (Archivo municipal)


Parte de los daños del temporal al Gobernador Civil,( archivo municipal de Agaete)

El temporal en la prensa nacional, ABC , 8 de Enero de 1958.

Traducción al alemán, gentileza de María Graf.

Die Geschichte vom Unwetter in Agaete am 6. Januar 1958, dem Dreikönigstag.


Es war Montag, der 6. Januar 1958, der Tag der Heiligen drei Könige. Die meisten im Dorf haben, wie es immer so war, als Geschenke nur ein Stück Schokolade und ein Stück Kuchen ( queque)
den die Mütter im Morgengrauen gebacken haben, geschenkt bekommen. Wenn man Glück hatte bekam man dazu ein Kleidungsstück oder sogar eine Puppe aus Pappe  oder einen Ball
aus ( Carey) , der kaum bis Mittag ganz blieb. Für mehr reichte es nicht in dieser Zeit.

Im Casino, dass damals dort war, wo heute das " Centro Cultural" ist, wurde der " Angriff" vorbereitet. Das heißt , eine Tanzveranstaltung mit Musik vom Plattenspieler oder vielleicht auch, wenn einer vorbei kam der Klavier spielen konnte und sich traute das Instrument zu spielen um die Jugend am Abend dieses Tages ,der Heiligen Drei Könige, zu unterhalten.

Dieser Winter des Jahres 1958 war katastrophal ! Einige Tage zuvor gab es bei El Hornillo ernsthafte Erdrutsche die vier Höhlenhäuser und den Weg zur Schule zuschütteten. In Las Nieves wurde die alte Mole von großen Wellen zerstört, wobei vier große Steinblöcke aus der Schutzmauer  herausgerissen wurden. Ein Steinblock flog mitten in die Bucht ins Wasser, die anderen drei blieben auf der Mole liegen und zerstörten dabei den Leuchtturm.

An diesem 6. Januar 1958 wachte Agaete und die ganze Insel in einem Staubnebel der aus Afrika kam, auf. Heute wird dieser Staubnebel Calima genannt. La Calima, bei der die Luft trocken und heiß ist, unterbrochen von kalten und kräftigen Windböen und mit auf dem Meer sehr starkem Wellengang. Dieses instabile Wetter ließ das Unwetter voraussehen.

Und trotzdem war das Casino voller junger Menschen, die seit sieben Uhr Nachmittags auf den Beginn der Tanzveranstaltung warteten. Es war ja die einzige Unterhaltung die es gab und der einzige Ort, wo man bei Boleros, Pasadobles und Tangos einen Freund oder eine Freundin finden konnte.

Um 20:00 Uhr war der Himmel rot vom Saharastaub. Es kam Sturm auf, der von einem Gewitter begleitet wurde. Und die Blitze und der Donner waren so stark, dass man fast an einer Fortsetzung des Feuerwerks zum Gedenktag von Las Nieves denken konnte. Danach kam  eine
vom Meer kommende so starke Regenflut über Agaete, die so war als ob sich eine schwarze Gardine schließen würde.

Die Regenflut  dauerte ganze drei Stunden. Im Ort war es völlig dunkel. Die Täler ( barrancos) füllten sich schnell mit Wasser. Der Wasserfluss im Barranco Real wurde so stark, dass er in ganzer Breite unter die Brücke floss und sogar Wasser auf die Brücke spritzte. Der Lärm der von den mitgerissenen Steinen und Felsbrocken verursacht wurde, war so laut, dass man ihn  bis ganz oben im Dorf hören konnte.

Das Regenwasser lief durch die Juan De Armas Straße ( oder auch " barranquillo" genannt) direkt von " agua dulce" kommend durch den oberen Teil des Ortes. Die Häuser der Umgebung liefen voller Wasser, dass Steine, Kakteen, Stechginster,... mit sich riss. Das Pflaster der Straße wurde unterspült und mitgerissen. So wurde der obere Teil des Ortes völlig vom unteren Teil isoliert.

Die Menschen die im oberen Teil des Ortes wohnten und beim Tanzfest im Casino waren, mussten mehrere Stunden dort im dunkeln bleiben. Und das Gleiche mussten die erleiden, die vom unteren Teil des Ortes waren und ins Kino gegangen waren, bis dann endlich um Mitternacht ein Lastwagen sie über die in einem reißenden Fluss verwandelte Straße fuhr.

Ein großer Teil des Ortes war voller Schutt, Ästen und Pflanzenteile, die von den umgebenden Schluchten und  Abhänge mit dem Wasser herunter gerissen worden waren. Einige Häuser wurden schwer beschädigt. Der starke Wasserfluss im Tal zerstörte die Wasserrohre und Bewässerungsgräben, so dass die Zufuhr von Trinkwasser nach Agaete nicht mehr möglich war.

Die Hauptstraße zum Norden wurde am Kilometerstein 33 unterbrochen, da die Wassermassen die Brücke vom " Barranco Hondo" bei Piso Firme mitgerissen hat.

Von San Isidro El Viejo bis nach Agaete war die Straße nicht mehr befahrbar, weil es an verschiedenen Stellen Steinschlag und Erdrutsche gab.

Auch die Straße von Aldea de San Nicolás war  betroffen. Vom Ortsanfang bis zum
 "Barranco Segura" war die Straße an vielen Stellen  durch Steinschlag, Schlamm und Geröll unpassierbar geworden. Und auch die Straße nach Los Berrazales hatte viele Schäden. Besonders bei " La Culatilla" war die Straße durch Geröll und Erdrutsche an vielen Stellen gesperrt. Und die ,die nach Las Nieves führt, da war der Asphalt an vielen Stellen beschädigt und auch voller Geröll und Erde.

Die Königswege ( camino reales) , besonders die im Tal und El Sao, waren durch mehrere Schäden ebenfalls nicht mehr begehbar. Die Telefonleitung mit La Aldea war unterbrochen, da mehrere Leitungsmaste umgestürzt waren

Auch bei der Landwirtschaft wurde viel zerstört. Besonders waren die Kartoffel-, Bananen- und Tomatenfelder völlig ruiniert. Die Wassermassen rissen Ställe und Schuppen mit sich und außer anderes Vieh starben auch zwei Rinder.

Die Wassermenge, die in den drei Stunden die das Gewitter dauerte herunter kam, wurde von einem Regenmesser im Ort gemessen. Dabei wurden in Los Berrazales pro Quadratmeter: 130,5 Liter, in Las Longueras pro Quadratmeter: 105,5 Liter und im Puerto de Las Nieves pro Quadratmeter : 87,7 Liter gemessen.

Glücklicherweise kam kein Mensch zu Schaden.

Aber trotz der große Sorge und dem großen Schrecken die Alle erlebten , durch das viele Wasser und den vielen Steinschläge und der ganze Ort ohne Licht, wurde  von Allen große Ruhe bewahrt. In diesen Stunden wurde in jedem Augenblick durch die Autoritäten der Stadt, wo es nötig war, Hilfe gegeben. Die Guardia Civil, die Policia Municipal, alle Bewohner von Agaete halfen unter der Führung des Bürgermeisters D. Pedro Esparza Martín.