¡Bienvenidos a Historias de Agaete! Soy Pepe Santana, y en este espacio quiero rescatar del olvido pequeños fragmentos de la historia de nuestra villa. Aquí encontrarás relatos y anécdotas de la vida cotidiana, contados de manera sencilla y amena, con el único propósito de disfrutar y mantener viva nuestra memoria colectiva. Te recomiendo visitar la versión web para acceder a todos los artículos. ¡Gracias por tu interés y por acompañarme en este viaje al pasado!
lunes, 8 de mayo de 2017
HISTORIA DE LA UNIÓN DEPORTIVA AGAETE (Tomás Armas)
lunes, 1 de mayo de 2017
LAS CRUCES DE MAYO Y OTRAS EN AGAETE
Según la tradición cristiana en el año 324, el emperador Constantino envió a su madre Santa Elena a Jerusalén en busca de la cruz de Cristo, siendo encontrada un 3 de mayo. Santa Elena en su muerte pidió a los creyentes que conmemoren el día de su encuentro y así entró en el calendario cristiano dicha celebración.
Cuando el difunto era tan pobre que no tenía ni para el ataúd, se usaba uno comunal que se guardaba en cuevas y que una vez enterrado el finado se devolvía a su lugar para el siguiente uso.
Otras las podemos encontrar en el camino al Risco o en el camino a los Llanos, actual Piso Firme. Era una costumbre orar por el alma de los difuntos al pasar por estas cruces, colocar dos piedras sobre ella, quitar otras dos y rezar, lo que se conocía como cargar y descargar la cruz.
Una cruz curiosa y con historia es la cruz colocada en la fachada de la iglesia junto a la puerta pequeña de entrada.
Esta Cruz fue colocada en conmemoración de la "Santa Misión" que visitó la localidad entre los días 9 y 16 de diciembre de 1951, preparando la llegada de la virgen de Fátima que llega el 16 del mismo mes y que tan grato recuerdo dejó en aquellas generaciones. Eran tiempos de gran fervor religioso y los sermones de los padres misioneros Uranga y Ozaeta, siempre estuvieron en la memoria de nuestros mayores.
Hay otras cruces diseminadas por la geografía de la villa, señalando el lugar del final de una manera trágica de la vida de alguna persona o como memorial de los que dieron la vida por la patria, eso sí, en uno de los dos bandos, llamada "Cruz de los Caídos".
viernes, 21 de abril de 2017
LA LEYENDA DE LA CUEVA DE LA VIRGEN.
La gente de mi generación, al igual que los viejos marineros del puerto, siempre la conocimos como la Cueva de la Virgen. Su nombre procede de una antigua leyenda transmitida de generación en generación que aseguraba que, en aquel lugar, había aparecido la primitiva imagen de la Virgen de las Nieves, escondida en el lugar por unos frailes mallorquines que nos visitaron años antes de 1481.
Naturalmente, no se trataría de las actuales tablas flamencas que hoy se veneran en el santuario, sino de una talla mucho más antigua, de terracota, cuya existencia ha quedado envuelta en el misterio y la tradición popular.
En las flotas de la conquista era costumbre llevar a bordo de los navíos una pequeña imagen de la virgen, "la galeona" para la flota andaluza, era la imagen de la virgen del Rosario con niño en los brazos, con túnica roja y manto azul, de amplia devoción en toda Andalucía desde el siglo XV, patrona de Cádiz y protectora de la gente de la mar hasta 1901, que pasa a ser la virgen del Carmen, pues la navegación a vela era tan complicada que había que ponerse en manos de dios mediante intercesión de la virgen o algún santo, a los que acudían en caso de escasez de vientos, tempestades, epidemias y otras calamidades.
Las naos del General Pedro de Vera, fletadas en Cádiz y con la mayor parte de la tripulación andaluza, desembarca en la bahía del Gayerte (Agaete), a principios de agosto del año 1481, probablemente el 5 de agosto, festividad de la virgen de Las Nieves. Era costumbre de los conquistadores poner el nombre del santoral del día a los nuevos lugares de desembarco donde montaban sus campamentos y que carecían de nombre, siendo esta es la hipótesis más plausible del origen del topónimo Puerto de Las Nieves. No tengo ninguna duda de que se tuvieron que encomendar a la "galeona" de los navíos, pues la resistencia que encontraron de los canarios fue fuerte y les causó mucho daño y heridos.
Dos meses después, tras la construcción de una pequeña fortaleza, Vera y sus huestes regresan al Real de las Palmas y su flota abandonó la bahía de Las Nieves, dejando una guarnición de treinta hombres al mando de un joven Capitán de 25 años, llamado Alonso Fernández de Lugo.
Como era práctica habitual la fortaleza tuvo que tener una capilla o ermitorio y como costumbre en aquellos tiempos fervorosos y de advocación mariana, debieron de tener alguna imagen de la madre de Dios, la Virgen, para que les sirviera de consuelo espiritual. De esta pequeña capilla surge años después la ermita de las Nieves, que a lo largo de los siglos va sufriendo diferentes modificaciones arquitectónicas hasta llegar a la que conocemos en la actualidad.
En el año de 1944, el comisario provincial de excavaciones arqueológicas, Sebastián Jiménez Sánchez, durante el mes de agosto, publica en el diario "La Falange", una serie de artículos titulados "Apuntes históricos: Agaete y su virgen de las Nieves", en los que cita lo siguiente:
D. Francisco de Armas (1872-1955), publica en el diario "la Falange", el mismo día otro articulo en el que dice;
"Don Tomás Marín y Cubas, en redacción hecha en 1687, en que copia una cédula que, según Abreu Galindo, fue dada en Toledo el 4 de Febrero de 1484, dice lo que sigue:
I muchos caballeros conquistadores que allí poblaron i tuvieron tierras, i aguas i buenos repartimientos i Alonso Fernández de Lugo en Gaete, i la capilla que se hizo era de Ntra. Sra. de Las Nieves..." (Folio 63).
El Padre franciscano Fray Diego Henríquez, en su obra sobre las sagradas imágenes aparecidas en Canarias (1714), describe el icono original de la Palma con las siguientes palabras: Es esta venerable imagen de escultura algo menos de una vara de alto (Es una talla modelada en terracota que mide 57 cms. de altura); su materia de piedra extraordinaria entre roja y blanca; el rostro es perfecto y lleno; los ojos, rasgados y abiertos que parecen mirar a todas partes; las mejillas rosadas; el color moreno, no con exceso obscuro; ostenta majestad y mueve a veneración y devoción; la túnica es roja y ceñida con cíngulo; el manto es azul; el Niño le sale del corazón, dentro de la cual está incluida la mayor parte del cuerpecito...
Modernas y argumentadas teorías, como la del profesor doctor de bellas artes, de la Universidad de la Laguna, Miguel Ángel Martín Sánchez (La Palma 1959), achacan la talla al escultor centro europeo Lorenzo Mercadante de Bretaña, que vino a Sevilla para trabajar en su catedral entre los años 1454 y 1468.
Comparativa, dibujo virgen de Las Nieves y imagen de Mercadante catedral de Sevilla. (Lorenzo Mercadante las manos que modelaron la Virgen, Profesor Miguel Ángel Martín Sánchez, revista BienMeSabe.org)
Diarios la "Falange" del mes de Agosto de 1944.
Apuntes históricos: La Villa de Agaete y su Virgen de las Nieves , Sebastián Sánchez Jiménez 1945.
Nuestra Señora de Las Nieves; Retazos Históricos-artísticos José G. Rodríguez, nº 168 Revista BienMeSabe.org
viernes, 14 de abril de 2017
LA HISTORIA DEL HUERTO DE LAS FLORES.
El microclima que se da en Agaete, con prácticamente las mismas horas de sol que en la zona sur, una tierra volcánica agradecida, con una pluviometría generosa y abundantes manantiales ricos en nutrientes, fuente de "los Chorros", heredad del "Caidero" y del "Álamo", algunos ya agotados, hicieron el milagro de que en apenas cuatro mil metros cuadrados crezcan en armonía, más de cien especies de árboles y plantas procedentes de diferentes partes de la tierra.
En 1.883, la escritora de viajes inglesa Olivia Stone, visita el huerto en compañía de D. Antonio de Armas y así lo cuenta en su libro "Tenerife y sus seis satélites"; "...nos llevó a visitar su jardín, no el que está contiguo a su gran casa, sino uno que está más abajo, cerca del barranco, comenzó a llover fuertemente, pero el espeso follaje de los árboles evitaba que nos mojáramos, protegiéndonos por completo, naranjas, mangos y guayabas, caían de los árboles y los pisábamos al caminar, plátanos, aguacates y toda clase de frutas crecían en abundancia. El jardín era en realidad una selva de vegetación exuberante...."
El huerto no fue ajeno a las catástrofes naturales que azotaron Agaete a lo largo de los tiempos, así el 19 de febrero de 1896, un fuerte temporal de agua hizo que el barranco corriera como no lo había hecho nunca, llevándose edificaciones y arrasando la mayor parte del huerto, arrancando árboles centenarios que fueron a parar a la marea, dejando la mayor parte del terreno convertido en un pedregal.
En 1927, la familia de Armas arrienda el huerto a un agricultor, pequeño propietario de tierras, llamado D. Isidro García Sosa, padre del que fuera alcalde de la villa D. José Antonio García Álamo, quien continuó con la plantación de especies exóticas, a la vez que se plantaban plataneras y tomates en parte del huerto.
En 1955, tras la muerte de D. Francisco de Armas Merino el Huerto pasa a propiedad de su hijo, el escultor y ex alcalde de la localidad D. José de Armas Medina.
Entre 1973 y 1974, el ayuntamiento realiza gestiones para intentar que el "huerto" pase a propiedad municipal, haciendo un enorme esfuerzo económico para la época, siendo finalmente vendido en julio de 1974, por poco más de dos millones y medio de las antiguas pesetas, unos 15.000 euros. Era época de sequía y de carestía del agua y el huerto pasó sed al igual que el pueblo y estuvo a punto de perecer, pero afortunadamente aguantó, el alcalde D. José Antonio García Álamo, que sentía una devoción casi espiritual por el huerto, donde pasaba muchas horas tijera de podar en mano, plantó nuevas especies, algunas procedentes del vivero del botánico Kunkel y le dio el impulso que le hacía falta.
Así el árbol del alcanfor, de la canela (ya desaparecido), el de las maracas (güiros), el pitango japonés, el mítico tamarindo, que ya en el Génesis, 21, 33, se lee; "el primer árbol que Abraham plantó en Bersabé fue un tamarindo", la lima y el limón, el canistel, la avellana australiana, "el borrachito", árbol curioso lleno de espina, llamado así en América porque el que se arrima borracho termina arañado por las espinas, café, diversas variedades de mangos, jacarandas, flamboyanes,.... florecen cada año. Presidiéndolo todo un gran pino canario y cuatro palmeras centenarias, que algunos escritores aseguraron que dieron cobijo a los aborígenes de la isla y de las que ya queda solo una.
El huerto fue lugar de tertulias y en él se inspiraron nuestros mejores escritores, poetas, Tomás Morales, Saulo Torón, Alonso Quesada, los hermanos de la Torre, D. Francisco de Armas, pintores, escultores, arquitectos y muchos más que dieron esplendor y gloria a nuestra tierra.
Era también lugar de oración, recuerdo en mi niñez como todas las tardes a mediado de los años sesenta del pasado siglo, mi bisabuela "mana Ciona", nos llevaba a rezar el rosario junto a las "niñas Medina", Señoritas Grabiela y Juana, dos ancianas solteronas, tías del propietario D. José de Armas. Recuerdo aquel coro de abuelas enlutadas hasta los tobillos, sentadas en los sillones de mimbre, los niños en el centro sentados en el suelo, el premio de aguantar la letanía era saborear un cartucho de mangos, mientras las ancianas se tomaban un café del propio huerto, antes muy abundante y que una decisión municipal poco acertada acabó con él.
Hoy el Huerto de las Flores es patrimonio del pueblo de Agaete, porque es arte y poesía, es belleza y la belleza debe de disfrutarla también los humildes, es historia y recuerdos y la historia debe pertenecer a los pueblos.
viernes, 31 de marzo de 2017
D. JOSÉ DE ARMAS MEDINA, UN HOMBRE NO SUFICIENTEMENTE VALORADO.
Si tuviera que elegir un personaje importante en la historia moderna de Agaete, no tendría ninguna duda, D. José de Armas Medina, artista como ninguno, autodidacta, político sin bajezas, apasionado de su pueblo y de su patria, la chica y la grande, hombre excepcional, sencillo, todo un caballero.
No pretendo hacer ninguna biografía, ya existen y muy completas, pretendo contar su historia y el importante legado que dejó al pueblo de Agaete.
D. José de Armas nace en "la casa de los Armas", actual Ayuntamiento de Agaete, el 27 de marzo de 1913, en la villa pasa los primeros ocho años de su vida, hasta que su padre decide llevarse toda la familia para Las Palmas. Nunca perdieron el contacto con el pueblo, donde pasaban los veranos y vacaciones escolares, regresó definitivamente tras su jubilación y el el cementerio parroquial de la villa reposan sus restos para la eternidad.
La tragedia de la guerra civil y sus horrores le marca para el resto de su vida, le pilla en Madrid, estudiando arquitectura. Está en el bando equivocado según las enseñanzas que había recibido y la fe que profesaba. Intenta salir de Madrid refugiándose en la embajada de Finlandia, en las puertas es detenido y trasladado a la Dirección General de Seguridad. La fortuna le sonríe, pocos días después la embajada es asaltada por milicianos y asesinados todos los refugiados.
Tras quince días de detención, las gestiones de sus familiares madrileños consiguen ponerlo en libertad y esconderlo en casa de un tío suyo. Harto de estar escondido, en vista que la guerra se alargaba y las tropas de Franco no llegaban, cuando se entera que su quinta es movilizada por la república, por lealtad geográfica, por salvar el pellejo y por no poner en riesgo el de su familia que le escondía, sin convencimiento se alista en el "ejército rojo" el 1 de marzo de 1937, convirtiéndose en el único culeto, al menos tengamos conocimiento, que "combatió" en el frente a las tropas de Franco, encuadrado en la 42 brigada mixta, 166 batallón, 2ª Compañía.
Al ser estudiante universitario y buen dibujante, hace labores de enseñanza, de propaganda y actividades artísticas para el bando republicano.
Un incidente con sus compañeros y su republicanismo de última hora, hacen que le mande a primera línea del frente en la ciudad universitaria de Madrid.
Su mayor angustia fue pensar que en las trincheras del otro lado de la Casa de Campo, hacia donde ellos disparaban y de donde les caían las bombas, se encontrara algunos de sus hermanos, todos movilizados en el ejército de Franco, Gabriel, Paquico médico militar, Juan, padre del escritor y académico JJ, Armas Marcelo o Fernando. Me contó en una ocasión que rezaba a escondidas, pues ya había visto fusilar a más de uno por rezar.
Fue herido por un obús de mortero en una pierna, lo que le llevó al hospital donde pasó el último año de la guerra, librándose de la carnicería que se formó en el frente de la Ciudad Universitaria, cuando fue asaltado por el ejército nacional.
En el hospital fue encontrado por su hermano Juan, Teniente de milicias, una vez ocupado Madrid, quedó incorporado a un batallón mixto hispano-italiano, donde era oficial su hermano. En julio de 1939, es desmovilizado, regresando a Canarias.
Su obra artística es muy extensa, desde sus primeras caricaturas, sus primeros bustos escultóricos, decenas de tallas religiosas hasta su obra cumbre, Santa Ana y la virgen niña, que preside el altar mayor de la catedral de Las Palmas.
¿Qué cosas son importante para un agaetense?, nuestra virgen de las Nieves, nuestras fiesta de la rama, el Huerto de las flores,... ya nadie imagina la virgen de las Nieves sin ese trono lleno de elementos marineros o los dos ángeles que sobre una nube la suben en volandas al pueblo cada cinco de agosto, obra de nuestro insigne escultor. Nadie imagina una rama sin esa tradición que él comenzó, realizando los papagüevos que representa a personajes conocidos y carismáticos del pueblo, como "Megui", el pupulo, el paletú, la pelica, Vicentillo, el carila,... todos realizados por José de Armas y que ahora sigue con esa tradición Rosendo Martín, que colaboró con él un tiempo. No se puede imaginar la semana Santa de la villa sin ese Cristo con la cruz a cuesta, obra del escultor o la virgen de los Dolores, donada al pueblo por la familia de Armas.
Ya no se puede comprender nuestro paisaje sin la estatua de Lorenzo Godoy, la de su padre, D. Francisco de Armas, decapitado en la puerta del ayuntamiento o la de los tres poetas, todas obras de nuestro predilecto hijo, José de Armas.
La venta de su propiedad, el huerto de las flores al ayuntamiento de Agaete, cuando podía haberlo vendido en el mercado a mejor precio, hizo que hoy todo el pueblo pueda disfrutar de ese hermoso jardín.
Siempre fue un luchador polémico, en los años sesenta del pasado siglo creó el CIT (Centro de Iniciativas y Turismo) de Agaete, para atraer visitantes y fomentar esa fuente de riqueza.
Luchó como nadie por la carretera y variante de la Cuesta de Silva. No tengo dudas de que si la madre del cordero en conseguir la construcción de la variante fue el CIT, el padre del cordero fue D. José de Armas Medina, junto con D. José Antonio García Álamo, y en menor medida los alcaldes de Guía, Galdar y Agaete.
En los años sesenta al párroco de la villa, D. Teodoro, no se le ocurre otra cosa ante el deterioro que sufre la ermita de las Nieves, que proponer la disparatada idea de la demolición, excepto la parte del presbítero y la construcción de un templo nuevo mayor. Empieza un rife y rafe donde D. José de Armas contrario a la propuesta de la iglesia, maniobra con sus allegados y logra la declaración de monumento histórico provincial de la ermita en tiempo récord, con fecha 5 de abril de 1971, por lo que consigue que solo se puedan hacer obras de conservación y restauración en la edificación, paralizando las intenciones de la iglesia.
Otras de sus luchas y polémicas fue la defensa del puerto deportivo comercial de Las Nieves, que levantó pasiones en la villa, encabezó las manifestaciones, movilizó a los pescadores y a todo el pueblo, tuvo la suerte de verlo culminado.
En 1983, siguiendo la tradición de Los Armas, se presenta nuevamente a la alcaldía de Agaete por el partido Alianza Popular, esta vez gana y preside el ayuntamiento. En el primer pleno renuncia a cualquier remuneración, cosa que hacen todos sus concejales, son tiempos difíciles, el presupuesto apenas da para pagar los empleados y los problemas de abastecimiento de agua agobian la localidad.
Su obra más emblemática es el paseo de los Poetas del puerto de Las Nieves, sus presiones hacen que el nuevo refugio pesquero y muelle comercial se haga realidad, las fiestas se potencian . El 30 de junio de 1987, da por finalizada esta etapa y abandona la política.
A pesar de ser un hombre acomodado, nunca hizo ostentación de riqueza, vivía de forma sencilla con su pequeño utilitario que le traía y llevaba al Angosto, en sus últimos años donaba la mayor parte de su pensión a Caritas, era un creyente fervoroso.
El 29 de diciembre de 1995, el ayuntamiento de Agaete, en un acto celebrado en su querido huerto de las flores, le nombra hijo predilecto de la villa.
Fallece en su domicilio del "Angosto", el 18 de diciembre de 1996.
Hay quien dice que para triunfar en el mundo del arte hay que ser de izquierdas, quizás esa sea la razón por la que no se le ha valorado suficientemente desde mi punto de vista.
1996, inauguración de la avenida que lleva su nombre en el Puerto de Las Nieves.
El Imaginero José de Armas García (Javier Campos Oramas 2008)
Prensa de la época
Mis recuerdos.
















































































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