lunes, 1 de mayo de 2017

LAS CRUCES DE MAYO Y OTRAS EN AGAETE

Cruz de "Las Peñas", Agaete.

Según la tradición cristiana en el año  324, el emperador Constantino envió a su madre Santa Elena a Jerusalén en busca de la cruz de Cristo, siendo encontrada un 3 de mayo. Santa Elena en su muerte pidió a los creyentes que conmemoren el día de su encuentro y así entró en el calendario cristiano dicha celebración.
El mes de mayo es el mes de las flores, ya existían costumbres paganas de adornar palos para celebrar fiestas en dicho mes, la costumbre fue evolucionando de la mano de la iglesia, cambiando el adorno del palo por el adorno de las cruces, costumbre muy arraigada en toda España y Latinoamérica.
En Agaete no iba a ser distinto, el origen de la celebración se pierde en la memoria de nuestros mayores y probablemente nos remontemos a los tiempos de la conquista y colonización. 
La tarde de la víspera del  3 de mayo se enraman las cruces, en las fachadas de las casas se colocaban pequeñas cruces cubiertas de flores, recuerdo en mi niñez ir a coger flores en las abundantes buganvillas o papeleras que entonces bordeaban el "huerto de las flores". 

Las cruz más emblemáticas de la villa, la de "las peñas", se enramaba con solemnidad, acudían el sacerdote junto con los fieles y se rezaba a sus pies.
La cruz de "Santiaguito" era otra de las cruces simbólicas de Agaete, la cruz desapareció hace muchos años, coronaba  la cima de una loma situada sobre la gasolinera de los "Titos", en las proximidades de "Cueva Blanca". La colocó Santiago Ceballos y como reza unas palabras escritas en el lugar sobre una losa de cemento, se colocó el 23 de junio de 1942. La historia de esta cruz nos remonta a la guerra civil española. Tres hermanos de Santiaguito fueron a la guerra, tras ser desmovilizados regresan a la villa, parece que dos enfermos por causa de las calamidades de la contienda, al parecer de enfermedad pulmonar, tras unos años se curaron, la cruz es símbolo de vida y de muerte, en promesa y agradecimiento por su regreso y sanación decidieron colocar la cruz, la tradición oral dice que el día que acudieron a colocarla les acompañó todo el barrio de San Sebastián en procesión. 
El día 17 de julio de 2020, año de la pandemia,  un grupo de amigos subimos a "cueva blanca" y colocamos nuevamente la simbólica cruz, realizada por Pedro Alemán Suárez.




Santiaguito Ceballos (Santiaguito el del cine)

Cada tres de mayo mientras tuvo fuerzas, Santiaguito y numerosos vecinos de San Sebastián subían a enramar la cruz. Santiaguito fue muy popular entre varias generaciones por ser durante muchas décadas, hasta su jubilación, el peculiar portero y acomodador  del viejo cine de Agaete.

Inscripción al píe de la cruz.


Cruz de Santiaguito (http://agaetehistoriasypersonajes.blogspot.com.es/)

Otra de nuestras peculiares cruces es la que se encuentra sobre el "Roque Antigafo" o Roque de las Nieves, colocada con ocasión de la llegada del siglo XX, llamada "cruz del siglo". Se colocó según la tradición oral a las cero horas del día 1 de enero de 1900, en medio de repique de campanas, fuegos artificiales y hogueras para alumbrarse, entre el grupo de entonces jóvenes que subieron al roque se encontraba Pedro Martín Santana, padre de Anselmo Martín.

La "cruz del siglo" del Roque Antigafo (1977, el autor del blog en la cruz)


LA CRUZ DE "BARTOLO PAPA": En los años cuarenta del pasado siglo apareció por Agaete un personaje llamado Bartolo Sosa Falcón, al que, como no podía ser de otra manera, se le colocó un nombrete y como se dedicaba a plantar y vender papas, "Bartolo papa" se quedó, al parecer era de Santa María de Guía. Compró un terreno en la zona entre la actual finca de la La Laja y la siguiente hacia el fondo de los Berrazales. Se empeñó en construir un pozo para buscar agua. Comenzó a perforar y cuando llevaba cerca de doscientos metros excavados, como seguía sin aparecer el agua, desesperado por que el preciado líquido no aparecía, prometió colocar una cruz en un lugar de difícil acceso, en las faldas de las laderas de Tamadaba, justo encima de donde estaba excavando, al llegar a los doscientos metros de profundidad apareció el agua. "Bartolo papa" cumplió su promesa y colocó la cruz.
El pozo de Bartolo papa es probablemente el pozo de mayor profundidad de Agaete. (situación de la cruz en siguientes fotos gentileza de Jorge Saavedra Bolaños). 





Otro de los motivos de colocar cruces, esta vez en caminos y senderos era para señalar el descanso de los entierros, llamándose a estas cruces, "la cruz del descanso".  
Hasta la década de los cincuenta  del pasado siglo los fallecidos en los barrios del Valle, el Risco o los Llanos, se traían a hombros hasta la parroquia de Agaete, por lo que había que habilitar lugares para descansar los acompañantes y la caja con el difunto. 
Cuando el difunto era tan pobre que no tenía ni para el ataúd, se usaba uno comunal que se guardaba en cuevas y que una vez enterrado el finado se devolvía a su lugar para el siguiente uso. 
Cruz del descanso del camino viejo a El Risco

Cruz del descanso en el "Turman", camino vecinal a Gáldar, por donde llegaban los entierros de los "Llanos". (con la cruz cargada)

En la carretera del Valle existen varias cruces del descanso, siendo la más llamativa la cruz que está a la entrada del pueblo y que da nombre al lugar, "la cruz chiquita". 
Otras las podemos encontrar en el camino al Risco o en el camino a los Llanos, actual Piso Firme. Era una costumbre orar por el alma de los difuntos al pasar por estas cruces, colocar dos piedras sobre ella, quitar otras dos y rezar, lo que se conocía como cargar y descargar la cruz.


Cajas comunales que se usaban cuando el difunto no tenía ni para pagarse el entierro.

Una cruz curiosa y con historia es la cruz colocada en la fachada de la iglesia junto a la puerta pequeña de entrada.

Esta Cruz fue colocada en conmemoración de la "Santa Misión" que visitó la localidad entre los días 9 y 16 de diciembre de 1951, preparando la llegada de la virgen de Fátima que llega el 16 del mismo mes y que tan grato recuerdo dejó en aquellas generaciones. Eran tiempos de gran fervor religioso y los sermones de los padres misioneros Uranga y Ozaeta, siempre estuvieron en la memoria de nuestros mayores.

Hay otras cruces diseminadas por la geografía de la villa, señalando el lugar del final de una manera trágica de la vida de alguna persona o como memorial de los que dieron la vida por la patria, eso sí, en uno de los dos bandos, llamada "Cruz de los Caídos".



Cruz de los Caídos de Agaete.

Agaete siempre ha sido un pueblo amante de sus tradiciones que no se pierdan nunca.


Enramado de la Cruz de las Peñas, 2-5-2017.
La cruz de las misiones de 1951, engalanada. 3-5-2017

viernes, 21 de abril de 2017

LA LEYENDA DE LA CUEVA DE LA VIRGEN.

Lugar conocido como la cueva de la virgen, próximo a Guayedra.

Entre el Puerto de Las Nieves (Agaete) y la playa de Guayedra, muy cerca de esta última, se abre en el acantilado una enorme gruta de unos treinta metros de altura. La pleamar inunda parte de su interior y, desde hace siglos, sirve de refugio a palomas silvestres y gaviotas.

La gente de mi generación, al igual que los viejos marineros del puerto, siempre la conocimos como la Cueva de la Virgen. Su nombre procede de una antigua leyenda transmitida de generación en generación que aseguraba que, en aquel lugar, había aparecido la primitiva imagen de la Virgen de las Nieves, escondida en el lugar por unos frailes mallorquines que nos visitaron años antes de 1481.

Naturalmente, no se trataría de las actuales tablas flamencas que hoy se veneran en el santuario, sino de una talla mucho más antigua, de terracota, cuya existencia ha quedado envuelta en el misterio y la tradición popular.

En las flotas de la conquista era costumbre llevar a bordo de los navíos una pequeña imagen de la virgen, "la galeona" para la flota andaluza, era la imagen de la virgen del Rosario con niño en los brazos, con túnica roja y manto azul, de amplia devoción en toda Andalucía desde el siglo XV, patrona de Cádiz y protectora de la gente de la mar hasta 1901, que pasa a ser la virgen del Carmen, pues la navegación a vela era tan complicada que había que ponerse en manos de dios mediante intercesión de la virgen o algún santo, a los que acudían en caso de escasez de vientos, tempestades, epidemias y otras calamidades.

Las naos del General Pedro de Vera, fletadas en Cádiz y con la mayor parte de la tripulación andaluza, desembarca en la bahía del Gayerte (Agaete), a principios de agosto del año 1481, probablemente el 5 de agosto, festividad de la virgen de Las Nieves. Era costumbre de los conquistadores poner el nombre del santoral del día a los nuevos lugares de desembarco donde montaban sus campamentos y que carecían de nombre, siendo esta es la hipótesis más plausible del origen del topónimo Puerto de Las Nieves. No tengo ninguna duda de que se tuvieron que encomendar a la "galeona" de los navíos, pues la resistencia que encontraron de los canarios fue fuerte y les causó mucho daño y heridos.

Dos meses después, tras la construcción de una pequeña fortaleza, Vera y sus huestes regresan al Real de las Palmas y su flota abandonó la bahía de Las Nieves, dejando una guarnición de treinta hombres al mando de un joven Capitán de 25 años, llamado Alonso Fernández de Lugo.

Como era práctica habitual la fortaleza tuvo que tener una capilla o ermitorio y como costumbre en aquellos tiempos fervorosos y de advocación mariana, debieron de tener alguna imagen de la madre de Dios, la Virgen, para que les sirviera de consuelo espiritual. De esta pequeña capilla surge años después la ermita de las Nieves, que a lo largo de los siglos va sufriendo diferentes modificaciones arquitectónicas hasta llegar a la que conocemos en la actualidad.


En el año de 1944, el comisario provincial de excavaciones arqueológicas, Sebastián Jiménez Sánchez, durante el mes de agosto, publica en el diario "La Falange", una serie de artículos titulados "Apuntes históricos: Agaete y su virgen de las Nieves", en los que cita lo siguiente:
"El historiador y médico, natural de Telde, Gran Canaria, Doctor Marín y Cubas en su libro "Historia de las siete islas Canarias", redacción de 1687, al hablar de Fernández de Lugo y la conquista de La Palma, folio 70, dice:
"Y mandó hacer capilla al Arcángel San Miguel con imagen de Nuestra Señora de Las Nieves que trajo consigo de Canaria, habiéndola tenido el Gaete onde la halló quebrada la cabeza del niño y el cuerpo de la imagen que no le falta pedazo alguno, es de barro colorado cocido, de tres palmos con letras, mal formadas y gastadas alrededor del manto y un niño a el brazo derecho, hoy está metida en una funda de madera que la hace más alta y es aderezada con vestidos y joyas y la cabeza del niño es postiza sobre su ropa y las manos de la imagen, es señora muy milagrosa, fue de los mallorquines"



Marín y Cubas reafirma en el folio 91 de su obra citada que; «en el Gaete se halló entre las piedras una imagen de Nuestra Señora, quebrada y despegada la cabeza del Niño, de barro colorado muy fino, está en la Palma y primero en Canaria, Nuestra Señora de las Nieves, todo el tiempo que duró la conquista desde que se fabricó el fuerte».

Como se ve, queda probado con el texto de Marín y Cubas, escritor de gran prestigio y autoridad en la historiografía canaria, que la Virgen de las Nieves de La Palma, fue llevada allí desde Agaete en Gran Canaria por el conquistador Alonso Fernández de Lugo, primer alcalde de la fortaleza de "Gaete", una vez que vendió sus posesiones en Agaete para marchar a la conquista de Tenerife y La Palma.
D. Francisco de Armas (1872-1955), publica en el diario "la Falange", el mismo día otro articulo en el que dice;
"Don Tomás Marín y Cubas, en redacción hecha en 1687, en que copia una cédula que, según Abreu Galindo, fue dada en Toledo el 4 de Febrero de 1484, dice lo que sigue: 
muchos caballeros conquistadores que allí poblaron i tuvieron tierras, i aguas i buenos repartimientos i Alonso Fernández de Lugo en Gaete, i la capilla que se hizo era de Ntra. Sra. de Las Nieves..." (Folio 63).

Marín y Cubas a quien le corresponde además el mérito de ser el compilador de las transcripciones más antiguas conocidas de la conquista, las relaciones de Antonio Sedeño y Gómez Escudero, como natural de la isla, probablemente estuvo en Agaete, ya que entre otras cosas describe los restos de la fortaleza de Lugo con todo detalle y tuvo que tener conocimiento de primera mano sobre la historia de la aparición de la virgen y su traslado con Lugo a La Palma.
A la vista de los artículos publicados en la prensa por el Sr. Jiménez Sánchez, varios sacerdotes palmeros, le replican mediante la prensa chicharrera o en cartas al párroco de la villa D. Manuel Alonso Luján, alegando que la virgen de la Palma no tiene nada que ver con nuestra virgen de las Nieves o Agaete, datándola varios siglos antes de la llegada de Lugo a La Palma, sin dar prácticamente argumentos que desvirtúen lo afirmado por Marín y Cubas y la lógica conquistadora de llevar las imágenes divinas de un lado para otro. 
Jiménez Sánchez les réplica y les reta a realizar una inspección ocular de la imagen, para ver si lo relatado por Marín y Cubas, dos siglos antes, sobre los defectos y composición de la talla coinciden, no obtiene contestación.

La prueba documental más antigua que se ha podido encontrar, recogida por el desaparecido historiador palmero Don Alberto José Fernández García en su detallado trabajo titulado Real Santuario Insular de Nuestra Señora de Las Nieves (León, 1980), es la cita encontrada en el Libro de Repartimientos, donde consta que Lope Hernández y Aparicio Rodríguez, medidores y deslindadores de las tierras de la Isla, nombrados por el Adelantado Fernández de Lugo el 23 de enero de 1507, dicen: y otro título que ansi mesmo le dicen Santa María de las Nieves un solar de cincuenta codos…
Actual ermita de la Virgen de las Nieves de la Palma.

El Padre franciscano Fray Diego Henríquez, en su obra sobre las sagradas imágenes aparecidas en Canarias (1714), describe el icono original de la Palma con las siguientes palabras: Es esta venerable imagen de escultura algo menos de una vara de alto (Es una talla modelada en terracota que mide 57 cms. de altura); su materia de piedra extraordinaria entre roja y blanca; el rostro es perfecto y lleno; los ojos, rasgados y abiertos que parecen mirar a todas partes; las mejillas rosadas; el color moreno, no con exceso obscuro; ostenta majestad y mueve a veneración y devoción; la túnica es roja y ceñida con cíngulo; el manto es azul; el Niño le sale del corazón, dentro de la cual está incluida la mayor parte del cuerpecito...

El profesor Jesús Pérez Morera, en su obra "Silva" (1994), y según informó la también profesora palmera Gloria Rodríguez, "hubo una época en que la cabeza del Niño Jesús se hallaba quebrada por el cuello pegada con cera (Libro de Visitas y cuentas de fábrica, Inventario de 1618)."
En La palma siempre se ha escuchado hablar sobre una extraña inscripción que tenía la virgen grabada en su espalda. Una enigmática palabra, "ASIETA", traducida por las iniciales de " Alma Santa Inmaculada en Tedote Aparecida". Tedote es el nombre guanche de la capital de la isla, Es así como el erudito Juan Bautista Lorenzo Rodríguez (1841–1908) se le había ocurrido descifrarlo, un nombre que llevan muchas mujeres palmeras, asumida como sinónimo de Nieves.
Modernas y argumentadas teorías, como la del profesor doctor de bellas artes, de la Universidad de la Laguna, Miguel Ángel Martín Sánchez (La Palma 1959), achacan la talla al escultor centro europeo Lorenzo Mercadante de Bretaña,  que vino a Sevilla para trabajar en su catedral entre los años 1454 y 1468.


Comparativa, dibujo virgen de Las Nieves y imagen de Mercadante catedral de Sevilla. (Lorenzo Mercadante las manos que modelaron la Virgen, Profesor Miguel Ángel Martín Sánchez, revista BienMeSabe.org)

Aunque los párrocos de La Palma nunca contestaron los requerimiento de Sebastián Jiménez Sánchez, relativos a la inspección de la imagen, transcurrido más de setenta años, se ha demostrado que los detalles que da Marín y Cubas en 1687, sobre la imagen encontrada en Agaete, medidas, composición, descripción y daños, en especial la rotura de la cabeza del niño, coinciden con la de La Palma, más el sentido común y la lógica militar del Capitán Alonso Fernández de Lugo de trasladarse a la conquista de La Palma con la talla que veneraba en Agaete y que tan buen cobijo le había dado hasta el momento, se puede dar como muy buena la hipótesis de que la "Señora de La Palma", pasó antes por Agaete.

Bibliográfica consultada:
Diarios la "Falange" del mes de Agosto de 1944.
Apuntes históricos: La Villa de Agaete y su Virgen de las Nieves , Sebastián Sánchez Jiménez 1945.
Nuestra Señora de Las Nieves; Retazos Históricos-artísticos José G. Rodríguez, nº 168 Revista BienMeSabe.org
Lorenzo Mercadante, las manos que modelaron la Virgen de Las Nieves, Miguel A. Martín Sánchez 30-11-2010 BMS.ORG nº 342.

viernes, 14 de abril de 2017

LA HISTORIA DEL HUERTO DE LAS FLORES.

El "huerto de las flores" antes de 1896, (FEDAC)

En este reducto de la naturaleza donde dios derramó notables dones que se llama Agaete, en medio del casco urbano, junto al barranco, existe un lugar que a simple vista no es más que un resplandor verdoso en esta parte seca del valle de Agaete.
No tendría mayor importancia si no fuera por su historia, los árboles y plantas que contiene, que lo convierten en algo singular en la isla de Gran Canaria.
El huerto fue configurado con la unión de dos fincas separadas por el "barranquillo", una el actual huerto y la otra el actual aparcamiento público colindante, compradas por don Francisco Cayetano de Armas Pino, que nació en Agaete el día 7 de agosto de 1796. El huerto que en un principio no fue sino una propiedad más de la familia de Armas, para producir y comercializar frutas y verduras, fue poco a poco convirtiéndose en algo más que un simple huerto. Por herencia llegó la propiedad a un nieto  de primer de Armas propietario, D. Francisco de Armas Merino, gran amante de la botánica.
D. Francisco aprovechaba sus viajes, los viajes de los familiares o de los agaetenses, en especial al Caribe, para traer o encargarles esquejes y semillas exóticas que con mucho mimo fue  plantando en el huerto.


Fotografía anterior a 1896, se observa la plantación de plataneras en una parte del huerto.

El microclima que se da en Agaete, con prácticamente las mismas horas de sol que en la zona sur, una tierra volcánica agradecida, con una pluviometría generosa y abundantes manantiales ricos en nutrientes, fuente de "los Chorros", heredad del "Caidero" y del "Álamo", algunos ya agotados, hicieron el milagro de que en apenas cuatro mil metros cuadrados crezcan en armonía, más de cien especies de árboles y plantas procedentes de diferentes partes de la tierra.
En 1.883, la escritora de viajes inglesa Olivia Stone, visita el huerto en compañía de D. Antonio de Armas y así lo cuenta en su libro "Tenerife y sus seis satélites"; "...nos llevó a visitar su jardín, no el que está contiguo a su gran casa, sino uno que está más abajo, cerca del barranco, comenzó a llover fuertemente, pero el espeso follaje de los árboles evitaba que nos mojáramos, protegiéndonos por completo, naranjas, mangos y guayabas, caían de los árboles y los pisábamos al caminar, plátanos, aguacates y toda clase de frutas crecían en abundancia. El jardín era en realidad una selva de vegetación exuberante...."
Fotografía posterior al temporal de 1896, sobre 1900, se observa como el barranco arrasó la mitad del huerto, muros en construcción, fotografía realizada desde el puente.

El huerto no fue ajeno a las catástrofes naturales que azotaron Agaete a lo largo de los tiempos, así el 19 de febrero de 1896,  un fuerte temporal de agua hizo que el barranco corriera como no lo había hecho nunca, llevándose edificaciones y arrasando la mayor parte del huerto, arrancando  árboles centenarios que fueron a parar a la marea, dejando la mayor parte del terreno convertido en un pedregal.
Con las ayudas que se recaudan, gracias a la solidaridad de toda España, incluida la reina que manda un donativo para la reconstrucción de los daños, el huerto se reconstruye, se vuelve a rellenar de tierra, comenzando la familia De Armas la replantación de nuevas especies exóticas, conseguidas por viajeros, marineros o traídas por D. Francisco de Armas Merino del jardín botánico de la Orotova.
En 1927, la familia de Armas arrienda el huerto a un agricultor, pequeño propietario de tierras, llamado D. Isidro García Sosa, padre del que fuera alcalde de la villa D. José Antonio García Álamo, quien continuó  con la plantación de especies exóticas, a la vez que se plantaban plataneras y tomates en parte  del huerto.
En 1955, tras la muerte de D. Francisco de Armas Merino el Huerto pasa a propiedad de su hijo, el escultor y ex alcalde de la localidad D. José de Armas Medina.


D. José de Armas Medina, último propietario del Huerto de las Flores. (el imaginero D. José de Armas Medina)

Entre 1973 y 1974, el ayuntamiento realiza gestiones para intentar que el "huerto" pase a propiedad municipal, haciendo un enorme esfuerzo económico para la época, siendo finalmente vendido en julio de 1974, por poco más de dos millones y medio de las antiguas pesetas, unos 15.000 euros. Era época de sequía y de carestía del agua y el huerto pasó sed al igual que el pueblo y estuvo a punto de perecer, pero afortunadamente aguantó, el alcalde D. José Antonio García Álamo, que sentía una devoción casi espiritual por el huerto, donde pasaba muchas horas tijera de podar en mano, plantó nuevas especies, algunas procedentes del vivero del botánico Kunkel y le dio el impulso que le hacía falta.
Así el árbol del alcanfor, de la canela (ya desaparecido), el de las maracas (güiros), el pitango japonés, el mítico tamarindo, que ya en el Génesis, 21, 33, se lee; "el primer árbol que Abraham plantó en Bersabé fue un tamarindo", la lima y el limón, el canistel, la avellana australiana, "el borrachito", árbol curioso lleno de espina, llamado así en América porque el que se arrima borracho termina arañado por las espinas, café, diversas variedades de mangos, jacarandas, flamboyanes,.... florecen cada año. Presidiéndolo todo un gran pino canario y cuatro palmeras centenarias, que algunos escritores aseguraron que dieron cobijo a los aborígenes de la isla y de las que ya queda solo una.


Palo borracho.

Gúiro o árbol de las maracas.

El huerto fue lugar de tertulias y en él se inspiraron nuestros mejores escritores, poetas, Tomás Morales, Saulo Torón, Alonso Quesada, los hermanos de la Torre, D. Francisco de Armas, pintores, escultores, arquitectos y muchos más que dieron esplendor y gloria a nuestra tierra. 
Era también lugar de oración, recuerdo en mi niñez como todas las tardes a mediado de los años sesenta del pasado siglo, mi bisabuela "mana Ciona", nos llevaba a rezar el rosario junto a las "niñas Medina", Señoritas Grabiela y Juana, dos ancianas solteronas, tías del propietario D. José de Armas. Recuerdo aquel coro de abuelas enlutadas hasta los tobillos, sentadas en los sillones de mimbre, los niños en el centro sentados en el suelo, el premio de aguantar la letanía era saborear un cartucho de mangos, mientras las ancianas se tomaban un café del propio huerto, antes muy abundante y que una decisión municipal poco acertada acabó con él.
Hoy el Huerto de las Flores es patrimonio del pueblo de Agaete, porque es arte y poesía, es belleza y la belleza debe de disfrutarla también los humildes, es historia y recuerdos y la historia debe pertenecer a los pueblos.

El Huerto 1975, cuadro al oleo, del autor del blog.

La constitución del huerto de las flores  está documentada en sus escrituras de 23 de Mayo de 1833 y 1842.

"Otra finca bajo de riego y con arbolado, denominada Huertos de las Flores por donde se halla cercada de mampostería y tiene en su interior un pequeño cuarto junto a la portada de entrada. Tiene de superficie quince celemines un cuartillo y una media braza equivalentes a veinte y cuatro áreas, nueve centiáreas y cinco mil seiscientos noventa y nueve centímetros cuadrados, y linda por el naciente con la calle de su situación. Poniente con el barranco Público, Norte terrenos que fueron de Juan García Suárez y de don Francisco Herrera Ramos, y Sur, con huerto de herederos de doña Candelaria de Sosa. Esta finca se ha formado con la unión de dos trozos que adquirió don Francisco de Armas Pino, en la forma siguiente: un trozo por remate que hizo a la Real Hacienda, según escritura que, en nombre de la misma, le otorgó el Señor Intendente de la Provincia, en Santa Cruz de Tenerife, ante el escribano público don Manuel del Castillo, el trece de julio de mil ochocientos treinta y tres, habiéndose tomado razón en la antigua contaduría al folio ochenta y dos vuelto del protocolo primero; y el otro, por compra ejecutada a don Cristóbal y doña Margarita Sánchez, en escritura otorgada por ésta y por don Fernando Ramos, como apoderado de don Cristóbal, en la ciudad de Guía ante el Escribano público don Ángel Rodríguez de Tovar, el veinte y tres de mayo de mil ochocientos cuarenta y dos, habiéndose razonado en la antigua contaduría, al folio ciento veinte y dos vuelto del protocolo tercero. Su valor setecientos veinte y nueve pesetas, setenta y dos céntimos."

Al fondo palmera  washingtoniana plantada por mí en el año 1979, apenas tenía poco más un metro de altura, la tenía mi madre en una maceta y empezaba a ser molesta por la altura, pedimos autorización al alcalde D. José Antonio García Álamo y no dio permiso para plantarla   en esa zona que en aquella época estaba despejada.

viernes, 31 de marzo de 2017

D. JOSÉ DE ARMAS MEDINA, UN HOMBRE NO SUFICIENTEMENTE VALORADO.


Si tuviera  que elegir un personaje importante en la historia moderna de Agaete, no tendría ninguna duda, D. José de Armas Medina, artista como ninguno, autodidacta, político sin bajezas, apasionado de su pueblo y de su patria, la chica y la grande, hombre excepcional, sencillo, todo un caballero.
“Me duele España”,  “¡Soy Español!, Español de nacimiento, de educación, de cuerpo, de espíritu, de lengua y hasta de profesión y oficio; Español sobre todo y ante todo", estas palabras de Unamuno las hacía suya D. José de Armas, era ante todo un patriota, muy creyente.
Tuve la suerte de tener su amistad en los últimos diez  años de su vida que coincidieron con mi etapa profesional en Agaete, de compartir cada doce de octubre la festividad de nuestra patrona la virgen del Pilar, por la que sentía una gran devoción, a la que siempre acudía, primero en compañía de su esposa Doña Pilar y en sus últimos tiempos de su hija, con las que mantenía una eterna discusión por el número de güisquis que le dejaban tomar, nunca faltó a la cita mientras le acompañó la salud.

Con D. José de Armas,  principio de los años noventa, en el huerto de las flores, homenaje a los policías locales jubilados. 

Cuando el terrorismo de ETA nos golpeaba, la primera llamada de condolencia y ánimo que recibía era la de él, cosa que en esos momentos tan duros para la familia de la Guardia Civil era digno de agradecer. 
No pretendo hacer ninguna biografía, ya existen y muy completas, pretendo contar su historia y el importante legado que dejó al pueblo de Agaete.
D. José de Armas nace en "la casa de los Armas", actual Ayuntamiento de Agaete, el 27 de marzo de 1913, en la villa pasa los primeros ocho años de su vida, hasta que su padre decide llevarse toda la familia para Las Palmas. Nunca perdieron el contacto con el pueblo, donde pasaban los veranos y vacaciones escolares, regresó definitivamente tras su jubilación y el el cementerio parroquial de la villa reposan sus restos para la eternidad.
La tragedia de la guerra civil y sus horrores le marca para el resto de su vida, le pilla en Madrid, estudiando arquitectura. Está en el bando equivocado según las enseñanzas que había recibido y la fe que profesaba. Intenta salir de Madrid refugiándose en la embajada de Finlandia, en las puertas es detenido y trasladado a la Dirección General de Seguridad. La fortuna le sonríe, pocos días después la embajada es asaltada por milicianos y asesinados todos los refugiados.
Tras quince días de detención, las gestiones de sus familiares madrileños consiguen ponerlo en libertad y esconderlo en casa de un tío suyo. Harto de estar escondido, en vista que la guerra se alargaba y las tropas de Franco no llegaban, cuando se entera que su quinta es movilizada por la república, por lealtad geográfica, por salvar el pellejo y por no poner en riesgo el de su familia que le escondía, sin convencimiento se alista en el "ejército rojo" el 1 de marzo de 1937, convirtiéndose en el único culeto, al menos tengamos conocimiento, que "combatió" en el frente a las tropas de Franco, encuadrado en la 42 brigada mixta, 166 batallón, 2ª Compañía. 
Al ser estudiante universitario y buen dibujante, hace labores de enseñanza, de propaganda y actividades artísticas para el bando republicano.
Un incidente con sus compañeros y su republicanismo de última hora, hacen que le mande a primera línea del frente en la ciudad universitaria de Madrid.


Trincheras republicanas de la Ciudad Universitaria de Madrid.

Su mayor angustia fue pensar que en las trincheras del otro lado de la Casa de Campo, hacia donde ellos disparaban y de donde les caían las bombas, se encontrara algunos de sus hermanos, todos movilizados en el ejército de Franco, Gabriel, Paquico médico militar, Juan, padre del escritor y académico JJ, Armas Marcelo o Fernando. Me contó en una ocasión que rezaba a escondidas, pues ya había visto fusilar a más de uno por rezar.
Fue herido por un obús de mortero en una pierna, lo que le llevó al hospital donde pasó el último año de la guerra, librándose de la carnicería que se formó en el frente de la Ciudad Universitaria, cuando fue asaltado por el ejército nacional.
En el hospital fue encontrado por su hermano Juan, Teniente de milicias, una vez ocupado Madrid, quedó incorporado a un batallón mixto hispano-italiano, donde era oficial su hermano. En julio de 1939, es desmovilizado, regresando a Canarias.
Su obra artística es muy extensa, desde sus primeras caricaturas, sus primeros bustos escultóricos, decenas de tallas religiosas hasta su obra cumbre, Santa Ana y la virgen niña, que preside el altar mayor de la catedral de Las Palmas.


¿Porqué lo considero el agaetense más importante?.
¿Qué cosas son importante para un agaetense?, nuestra virgen de las Nieves, nuestras fiesta de la rama, el Huerto de las flores,... ya nadie imagina la virgen de las Nieves sin ese trono lleno de elementos marineros o los  dos ángeles que sobre una nube la suben en volandas al pueblo cada cinco de agosto, obra de nuestro insigne escultor. Nadie imagina una rama sin esa tradición que él comenzó, realizando los papagüevos que representa a personajes conocidos y carismáticos del pueblo, como "Megui", el pupulo, el paletú, la pelica, Vicentillo, el carila,... todos realizados por José de Armas y que ahora sigue con esa tradición Rosendo Martín, que colaboró con él un tiempo. No se puede imaginar la semana Santa de la villa sin ese Cristo con la cruz a cuesta, obra del escultor o la virgen de los Dolores, donada al pueblo por la familia de Armas.


Ya no se puede comprender nuestro paisaje sin la estatua de Lorenzo Godoy, la de su padre, D. Francisco de Armas, decapitado en la puerta del ayuntamiento o la de los tres poetas, todas obras de nuestro predilecto hijo, José de Armas. 
La venta de su propiedad, el huerto de  las flores al ayuntamiento de Agaete, cuando podía haberlo vendido en el mercado a mejor precio, hizo que hoy todo el pueblo pueda disfrutar de ese hermoso jardín.
Siempre fue un luchador polémico, en los años sesenta del pasado siglo creó el CIT (Centro de Iniciativas y Turismo) de Agaete, para atraer visitantes y fomentar esa fuente de riqueza.
Luchó como nadie por la carretera y variante de la Cuesta de Silva. No tengo dudas de que si la madre del cordero en conseguir la construcción de la variante fue el CIT, el padre del cordero fue D. José de Armas Medina, junto con D. José Antonio García Álamo, y en menor medida los alcaldes de Guía, Galdar y Agaete.


El Eco de Canarias, 29 de marzo de 1971.

Se cuenta una anécdota, que cuando el ministro de obras públicas vino a la isla con ocasión de inaugurar la carretera del Rincón a Bañaderos,  consiguieron que llegará hasta la Aldea para que vieran las peligrosas comunicaciones que tenía la zona, a D. José no se le ocurre otra idea que ponerse de acuerdo con el alcalde de Guía para que tres camiones cargados de plátanos estén preparados al comienzo de la Cuesta de Silva y a la vista de la comitiva ministerial arrancaran para que el ministro viera la realidad diaria de los usuarios de la vía, la guardia civil se las vio y deseó para abrir paso a la caravana de la autoridad, nada más llegar a Madrid el ministro libró siete millones de pesetas para iniciar el proyecto de los puentes. D. José se llevo una reprimenda del gobernador Civil del momento, que rápidamente supo que detrás de lo de los camiones estaba él.

En los años sesenta al párroco de la villa, D. Teodoro, no se le ocurre otra cosa ante el deterioro que sufre la ermita de las Nieves, que proponer la disparatada idea de la demolición, excepto la parte del presbítero y la construcción de un templo nuevo mayor. Empieza un rife y rafe donde D. José de Armas contrario a la propuesta de la iglesia, maniobra con sus allegados y logra la declaración de monumento histórico provincial de la ermita en tiempo récord, con fecha 5 de abril de 1971, por lo que consigue que solo se puedan hacer obras de conservación y restauración en la edificación, paralizando las intenciones de la iglesia.
Otras de sus luchas  y polémicas fue la defensa del puerto deportivo comercial de Las Nieves, que levantó pasiones en la villa, encabezó las manifestaciones, movilizó a los pescadores y a todo el pueblo, tuvo la suerte de verlo culminado.

Portada diario la Falange 12 de octubre de 1954, dibujo realizado por D. José de Armas.

En 1983, siguiendo la tradición de Los Armas, se presenta nuevamente a la alcaldía de Agaete por el partido Alianza Popular, esta vez gana y preside el ayuntamiento. En el primer pleno renuncia a cualquier remuneración, cosa que hacen todos sus concejales,  son tiempos difíciles,  el presupuesto apenas da para pagar los empleados y los problemas de abastecimiento de agua agobian la localidad. 
Su obra más emblemática es el paseo de los Poetas del puerto de Las Nieves, sus presiones hacen que el nuevo refugio pesquero y muelle comercial se haga realidad, las fiestas se potencian . El 30 de junio de 1987, da por finalizada esta etapa y abandona la política.
A pesar de ser un hombre acomodado, nunca hizo ostentación de riqueza, vivía de forma sencilla con su pequeño utilitario que le traía y llevaba al Angosto, en sus últimos años donaba la mayor parte de su pensión a Caritas, era un creyente fervoroso.
El 29 de diciembre de 1995, el ayuntamiento de Agaete, en un acto celebrado en su querido huerto de las flores, le nombra hijo predilecto de la villa.
Fallece en su domicilio del "Angosto", el 18 de diciembre de 1996.
D. José de Armas siempre se consideró un liberal de derechas, si bien siempre le escuché llamar a la Guerra Civil, guerra de liberación o cruzada, le dolía no haber podido luchar en las filas franquistas como sus hermanos, lo único que le interesaba de su etapa en el "Ejército Rojo", era que le había valido para sumar un trienio más a su pensión de jubilación y eso no es de muy liberal.
Hay quien dice que para triunfar en el mundo del arte hay que ser de izquierdas, quizás esa sea la razón por la que no se le ha valorado suficientemente desde mi punto de vista.

1996, inauguración de la avenida que lleva su nombre en el Puerto de Las Nieves.


D. José De Armas Medina con su familia. (FEDAC)



Bibliografía consultada;
El Imaginero José de Armas García (Javier Campos Oramas 2008)
Prensa de la época
Mis recuerdos.


viernes, 17 de marzo de 2017

TOMAS MORALES, EL POETA DE LAS OLAS, AGAETE 1910-1919.


Calle principal de Agaete a principios del siglo XX, a la derecha la vivienda de dos pisos con balcón, la casa de Dña. Leonor Ramos de Armas y Tomás Morales, actual casino "la luz".

"Una larga calle solitaria, el pueblo transcurre perpendicular al mar, casas de una sola planta y de techo plano, con la única excepción al final de la calle, la casa de D. Antonio de Armas (actual ayuntamiento)... Allá abajo, al final del valle se encuentra el mar, mientras que a derecha, izquierda y detrás de nosotros se elevan las montañas. La vista es encantadora, el silencio sepulcral, solo roto por el suave murmullo del arroyo. Las mujeres del pueblo son bonitas, algunas hermosas, un hecho que no pasa desapercibido desde el punto de vista artístico. Mientras seamos humanos no podemos dejar de admirar la belleza, ya sea en las cosas animadas o inanimadas. Así que a las diez ventajas de mi amiga de Agaete; valle, clima, frutas, pescado, cascada de agua, iglesia, aguas minerales, cementerio guanche, buen puerto y carretera en construcción, permítanme agregar una undécima, bellas mujeres."
Así describe Agaete la escritora de viajes británica Olivia Stone, en su libro "Tenerife y sus seis satélites", tras su visita a la villa a finales del siglo XIX.

Este es el Agaete que en 1910, encuentra el joven licenciado en medicina y cirugía Tomás Morales Castellano, cuando recién acabada la carrera, con 26 años llega a la villa para sustituir al convaleciente médico titular D. Sebastián Petit. La enfermedad del médico se agrava, falleciendo el Doctor Petit el 10 de marzo de 1911.
Tumba del médico titular D. Sebastián Petit, en el cementerio parroquial de Agaete.


El pleno del ayuntamiento celebra sesión extraordinaria al día siguiente 12 de marzo de 1911, acordando que D. Tomás Morales continúe como médico de las familias del pueblo, acordándose solicitar su titularidad.


Acta del pleno de 12 de Marzo de 1911, donde se comunica la muerte del médico titular y se acuerda la continuidad de D. Tomás  y la publicación de la vacante.(Archivo municipal de Agaete)

El joven médico se gana la confianza del vecindario, su extremada generosidad; cobrando sus visitas solo cuando los enfermos tenían medios, le hizo ganarse el aprecio y la simpatía de los agaetenses. El salario apenas le daba para mantenerse y mantener su caballo, que además de su pasión era su vehículo para dirigirse a los caseríos más alejados o aislados de la villa cuando era solicitada su presencia para atender un enfermo.

El joven médico Tomas Morales. (FEDAC)

Hizo grandes amistades en el pueblo, entre otros el joven farmacéutico titular D. Narciso Burell de Magro y D. Cirilo Armas Galván, hermano del que fue alcalde "Pepito Armas", que le acompañaban cuando tenía que visitar enfermos en sitios aislados. 
Desde el primer momento se integró en la vida social de la villa, formando parte de la junta local de primera enseñanza, órgano parecido a los actuales consejos escolares, preocupado por la enseñanza y alfabetización de los niños de la época. 
El 19 de diciembre de 1911, fue elegido presidente de la "sociedad recreativa la luz", donde además colabora en el grupo de teatro que organiza su amigo Cirilo Armas Galvan.



Tomás, aunque la tenía algo abandonada en los últimos años, era un apasionado de la poesía desde su niñez y había obtenido varios premios en certámenes literarios. Parece que como le sucede a la mayoría de los escritores, atravesó una etapa de falta de inspiración y esa inspiración le llegó con el amor.

En la calle la Concepción de la villa, en una vivienda sita donde se encuentra el actual casino, "Sociedad la Luz", vivía una jovencita de apenas 16 años de nombre Leonor, hija única de Graciliano Ramos Medina y de Ana María de Armas Merino, siendo sus padres acaudalados propietarios de tierras, sobrina nieta del polifacético alcalde del siglo XIX, don Antonio de Armas Jiménez.
Con dichas familias trabajaron toda su vida como sirvientas y niñeras mi abuela "Nina" y mi bisabuela "María del Pino", primero con Doña Ana, madre de Leonor, después con la propia Leonor y más tarde con su prima Doña Inés de Armas, en la Fuente Santa. 
En mi casa crecimos escuchando muchas historias y anécdotas  de los Armas, como la de que cuando llegó procedente  de la península a mediados del siglo XIX, por encargo de la familia de Armas, la imagen de la virgen de los Dolores que se venera en la parroquia de la Concepción, en el arcón como protección, venía rellenado de juguetes y golosinas para los más pequeños de la familia.




Leonor Ramos de Armas


El apuesto y joven médico Tomás, le gustaba pasear a caballo por las calles del pueblo en sus ratos libres, en una de esas cabalgaduras cruzó la mirada con la joven Leonor, que se encontraba asomada en uno de los amplios ventanales de su casa, según contaba mi abuela le dijo; "me voy a casar contigo". 
Surgió la chispa del amor entre ambos, parece que en principio los Armas no consideraban al médico buen partido, pues su aspecto algo desaliñado y bohemio, chocaba con sus principios y posición social, acostumbrados a los casamientos de sus herederos con otros grandes propietarios de tierras para ampliar sus posesiones. 
Leonor y Tomas intercambiaban notas a través de mi abuela. Al final triunfó el amor y formalizaron la relación.

El enamoramiento, los paseos por esa maravilla de la botánica llamado "huerto de las flores", propiedad de la familia materna de Leonor,  y la insistencia de esta de que retomara la poesía, obran el milagro y Tomás vuelve a crear versos tras más de cinco años de inactividad. 
Poema dedicado a su esposa Leonor.

El lunes 19 de enero de 1914, a las dos de la tarde, Tomás y Leonor contraen matrimonio, el casorio se celebra en la intimidad de la vivienda de Doña Leonor en la calle la Concepción, donde se traslada el cura y el amigo de Tomás, el farmacéutico Narciso Burell, delegado por el juez de paz para certificar el matrimonio. No hay invitados, solo asisten los familiares más directos, con la ausencia del padre del novio y la madre de la novia ya fallecidos.
Boda en el salón de la casa de la novia. 

Así consta el acta matrimonial de la parroquia de Agaete:

"En la Parroquia de Nuestra Señora de la Concepción, Villa de Agaete de Gran Canaria, a diecinueve de Enero de mil novecientos catorce. Yo el infrascrito Don Virgilio Quesada Saavedra, Cura párroco ecónomo de la misma, casé por palabras de presente a Don Tomás Morales Castellano con Doña Leonor Ramos Armas, ambos de estado solteros, el primero Licenciado en Medicina y Cirugía y médico titular de esta Villa, natural del pueblo de Moya y de veintinueve años de edad, hijo legítimo de Don Manuel Morales González, difunto y de Doña Tomasa Castellano y Villa; y la segunda, natural y vecina de esta referida Villa, propietaria y de diecinueve años de edad, hija legítima de Don Graciliano Ramos Medina y de Doña Ana de Armas Merino, difunta; habiendo precedido todos los requisitos exigidos para la validez y legitimidad de este matrimonio. Fueron testigos presenciales del acto Don Graciliano Ramos Medina y Doña Tomasa Castellano y Villa, padre y madre, respectivamente de los contrayentes, aquel de esta vecindad y esta de Las Palmas; y ambos propietarios. En prueba de lo cual firmo la presente partida. Virgilio Quesada, cura párroco".


Fotografía de la boda de Tomás y Leonor.


Acta de matrimonio  de Doña Leonor Ramos de Armas y Don Tomás Morales Castellano.



Comienzan las tertulias en el "huerto de las flores", Néstor y Claudio de la Torre, Saulo Torón, Alonso Quesada, Rafael Cabrera, Nicolás Massieu, Luis Doreste Silva..., poetas, artistas, médicos y periodistas visitan a Tomás Morales y amenizan las agradables conversaciones.




Tertulia en el Huerto de Las Flores (1916): Antonio Abad Ramos Medina, Eladio Moreno Durán, Tomás Morales Castellano con su hijo Tomás Morales Ramos, Rafael Romero Quesada (“Alonso Quesada”), Graciliano Ramos Medina con su nieto Graciliano Morales Ramos, Rafael Cabrera Suárez, Saulo Torón Navarro, Claudio de la Torre Millares, Manuel González Cabrera, Francisco de Armas Merino, la joven del fondo, posiblemente mi abuela Faustina, cuidadora de los niños de Don Tomás.


Tomás es nombrado en septiembre de 1913, médico habilitado de sanidad exterior en el puerto de Agaete, lo que le hace pasar muchas horas paseando y contemplando el mar mientras ejerce su labor de inspección de pasajeros y mercancías del entonces bullicioso puerto de Agaete. En esos años Tomás comienza a escribir y recopilar buena parte de los poemas relacionados con el mar y sus hombres, los puertos, las olas, el atlántico, el Teide..., que luego serían plasmados en sus célebre libro "Las Rosas de Hércules". No me cabe duda que el idílico paisaje del Puerto de Las Nieves, las olas y el mar de Agaete, fueron fuentes de su inspiración.


El nombramiento de médico de sanidad exterior en el Puerto de Agaete, en la prensa de Tenerife.

Son años tranquilos, nacen sus cuatro hijos. Tomás cambia el caballo por un coche, toda una novedad, es de los primeros vehículos particulares que se ven circular por la villa, cargado de poetas y amigos.




D. Tomas al volante de su vehículo Hupmovil modelo 32, en la carretera de las Nieves, con sus amigos de las tertulias. (Foto FEDAC)

Doña Leonor con uno de sus hijos en la azotea de su casa de Agaete, sobre 1915. (Foto FEDAC)

Tomas aspira a ser una figura en la poesía y tiene inquietudes políticas, aspiraciones que en un pequeño pueblo muy alejado de la capital no podía satisfacer, además parece que el ayuntamiento paga tarde y mal.



Telegrama de 19 de marzo de 1919, del subdelegado de medicina, en el que piden al ayuntamiento informe de las deudas con el médico titular (Archivo municipal de Agaete).

El día 13 de marzo de 1919, el poeta presenta un escrito en el ayuntamiento renunciando a su plaza de médico, ese mismo día el pleno del ayuntamiento reunido en sesión ordinaria, acuerda aceptar la renuncia, así consta en el libro de actas:
"...Y así mismos se acordó hacer constar en el acta el sentimiento de la Corporación por la ausencia y renuncia del Médico Titular D. Tomás Morales Castellano, cuyo cargo ha desempeñado bien y fielmente a entera satisfacción del Ayuntamiento y vecindario en general, dentro del cumplimiento de su deber".
Tomás y la familia marcha a Las Palmas donde instalan en una vivienda sita en la calle Pérez Galdós, a los pocos meses es nombrado vicepresidente del Cabildo de Gran Canaria y publica su libro "las rosas de Hércules", que es una revolución literaria en todo el país, consagrándose como uno de los mejores poetas modernistas en lengua castellana de la época.
Las Rosas de Hércules, tomos I y II.


En julio de 1920, el pueblo de Agaete no ajeno al éxito de D. Tomás Morales, recogió firmas que presenta en el ayuntamiento, solicitando que para perpetuar su recuerdo a las futuras generaciones, la plaza "Andamana", sita en el centro del pueblo, próxima al domicilio familiar que ocupó durante su estancia en la villa, se llamé "Plaza de Tomás Morales".
Acta de 25 de julio de 1920, en que se acuerda renombrar la plaza de Andamana con el nombre de Plaza de Tomás Morales. (A.M.A)

El 25 de Julio el pleno del ayuntamiento de Agaete, delibera sobre la solicitud vecinal, habiéndose previamente retirado el Alcalde D. Graciliano Ramos y el Teniente Alcalde D. Francisco de Armas Merino, suegro y tío político respectivamente de D. Tomás, para que el resto del pleno delibere con total libertad. Acordándose por unanimidad acceder a la petición de los vecinos, procediéndose al cambio y rotulación de la nueva plaza de inmediato.


Actual Plaza de Tomas Morales de Agaete, antes plaza Andamana.

Poco tiempo después, cuando le sonreía la felicidad del hogar y su genio estaba enriqueciendo nuestra literatura con sus creaciones poéticas, los problemas de salud de D. Tomás Morales se agravan y el 15 de Agosto de 1921, las campanas de Agaete doblan a muerto, murió el poeta a la temprana edad de 36 años. La noticia tiñó de dolor y tristeza la villa, todos lo recordaban como aquel médico que nunca dejó de atender una dolencia, sin importarle ricos o pobres. 
El pleno del ayuntamiento se reunió  en sesión ordinaria el día 19 de agosto de 1921, acuerda levantar la sesión en señal de duelo y trasladar en nombre del pueblo de Agaete su pésame a la familia por tan dolorosa perdida.
Acta de la sesión plenaria del ayuntamiento de Agaete, donde se acuerda levantar la sesión en señal de duelo y trasladar el dolor y pesar del pueblo por la muerte del poeta. (A.M.A.)


Tomas Morales en su lecho de muerte. (FEDAC)

Doña Leonor siguió visitando frecuentemente su pueblo natal hasta su muerte en 1948, gestionando sus tierras y propiedades.
Nunca dejo de visitar a las que fueron sus fieles sirvientas y cuidadoras de sus hijos pequeños, mi bisabuela y abuela, dejando dicho a sus mayordomos de las fincas, que nunca le faltaran frutas y verduras y así fue mientras ella vivió.
Mi familia conservó durante cerca de cien años un regalo que le hizo la "Señorita Leonor" a mi bisabuela, un libro de misa impreso en 1871, y que por expreso deseo de mi madre Andrea Suárez García, tras su fallecimiento fue entregado a la nieta mayor de D. Tomás Morales y Leonor Ramos, conservándolo en la actualidad su biznieta Leonor Valle Morales, una apasionada de los recuerdos de sus bisabuelos.




Imágenes del libro de misa, regalo de Doña Leonor Ramos de Armas a mi bisabuela  María del Pino.

La familia Morales Ramos sigue muy vinculada a la Villa de Agaete, donde viven en la actualidad muchos de sus descendientes.


Agaete le rindió homenaje dedicándole un monumento junto a sus dos compañero y  "las olas del mar", los poetas Alonso Quesada y Saulo Torón, obra del insigne escultor de la villa D. José de Armas Medina, primo de la esposa del poeta.

Galería de fotos y artículos de prensa, relativos a D. Tomás Morales y Doña Leonor Ramos (Fotos FEDAC):

En las escalinatas del muelle viejo.



Su amigo Cirilo Armas Galván.



En la playa de Agaete con sus amigos.








Alonso Quesada en la azotea de la casa de Tomas.

Con su hijo Tomas, en la punta del muelle viejo.

Calle principal de Agaete y vivienda de Leonor a principios del siglo XX. (A.M.A.)

Leonor Ramos de Armas

Los poetas y sus amigos.

Detalle de la foto de la boda.

El cura que los casó D. Virgilio Quesada Saavedra.(1864-1920)

Tomas al microscopio (FEDAC)


Su muerte en la prensa de la época. 

 Sello médico de D. Tomas.

 Saludo y foto dedicada a su amigo Saulo Toron.


Poema inédito escrito en una receta médica, propiedad de la familia de Armas Medina.


Don Graciliano Ramos Medina, suegro del poeta con dos de sus nietos. (familia de Armas)


El suegro del poeta Graciliano Ramos y una señora en el huerto de las flores de Agaete.


La casa del poeta en Agaete, su hermana Guillermina y su esposa Leonor, 1915.




Mi abuela Faustina, 1895-1980, creemos que puede ser la que aparece detrás de los poetas en la foto de 1916, del Huerto de las flores, ya que están presente dos niños pequeños de D. Tomás Morales y ella era quien los cuidaba.


Mi bisabuela María del Pino, 1877-1958, toda su vida al servicio de los Armas.




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