viernes, 11 de junio de 2021

LA GESTA DE CONSTRUIR UNA ERMITA EN 18 DÍAS, EL HORNILLO AGAETE 1963.

 


El 15 de marzo de 1963, el Gobernador Civil de la provincia don Antonio Avendaño Porrúa, giró visita al barrio del Hornillo de Agaete, los cerca de 242 habitantes del pago y sus alrededores le expusieron las necesidades del apartado lugar, entre otras; las mejoras de los accesos y la finalización de la construcción  de una ermita donde poder horrar a la patrona del caserío, Santa Teresita del niño Jesús, cuya imagen se veneraba desde los años cincuenta que, a falta de un lugar de culto se encontraba en la escuela pública, donde esporádicamente se realizaba alguna misa.
En esa visita, la entonces primera autoridad de la isla les prometió la finalización de la ermita y el estudio de la construcción de una pista de acceso desde la presa de los Pérez.
Las obras de la ermita se adjudicaron rápidamente, construyéndose en un solar anexo a la escuela. 

Eran tanta las ansias de tener una iglesia de los vecinos que se propusieron que, el último domingo del mes de junio, cuando el barrio solía tener la costumbre de celebrar la festividad de la santa, la ermita estuviera terminada y lista para el culto.
En la construcción, además de la contrata, participó todo el barrio y en un tiempo récord de dieciocho días de trabajo, la ermita ya estaba lista para su inauguración. 
El templo constaba de unos 130 metros cuadrados, con sacristía, airoso campanario y baptisterio.

El domingo 23 de junio de 1963, tres meses después de la promesa, siendo alcalde de la villa don Andrés Rodríguez Martín, a las once de la mañana se presentó en el pintoresco y engalanado lugar toda la plana mayor del "movimiento" en la isla, gobernador civil, presidente del cabildo y un sinfín de autoridades, alcaldes de Agaete y Moya incluidos. Teniendo lugar la inauguración y bendición del nuevo templo por el párroco del Valle, Rvdo. don Juan Marrero Rodríguez, auxiliado por el Rvdo. don Teodoro Rodríguez, párroco de la Nuestra Señora de la Concepción de Agaete. A continuación, tras la primera misa en el templo, Santa Teresita, a los sones de la banda de Agaete salió en procesión por los tortuosos caminos del barrio. Inaugurándose a la vez una vistosa plaza delante de la ermita.
Es de destacar el donativo de una dama anónima de Las Palmas, con el que se compró todo el mobiliario y los ornamentos litúrgicos. 
Con esta gesta de construir prácticamente todo el templo en 18 días, los vecinos del Hornillo dejaron muy atrás  el anterior récord que estaba en sus vecinos del Valle, que construyeron sesenta años antes  la ermita de San Pedro en tres meses, eso si, hay que reconocer que la tecnología y los materiales habían avanzado algo (no mucho).
La fe además de mover montañas mueve; ladrillos, bloques y cemento.







Años setenta del pasado siglo.
1979.

La ermita en la actualidad.


Bibliografía:
Archivo municipal de Agaete.





sábado, 1 de mayo de 2021

MAGGIE FLEMING, ALGO MÁS QUE UN PAPAHUEVO.

A finales de los años sesenta del pasado siglo, según alguna información el 25 de junio de 1969, apareció por Agaete un peculiar personaje; Maggie Fleming, de origen irlandés como buena parte de los norteamericanos,  había nacido en la ciudad costera de Buffalo, al norte de Nueva York.

Parece que, entre otras ocupaciones, trabajó en la administración pública norteamericana. Según algunas referencias participó en el equipo del demócrata Lyndon B. Johnson que le llevó a la presidencia de Estados Unidos en 1964.

Tras su jubilación, emprendió un viaje sin rumbo, recabando en nuestro pueblo, del que, como tantos; se enamoró y aquí permaneció veinte años, con algunas ausencias, no como una más, sino como una de nuestras mejores y más singulares ciudadanas.


Vino al mundo en 1913, por lo que a su llegada a la villa debió contar con unos 56 años.
Aquel día de su arribada, 25 de junio de 1969, tras bajarse del coche "diora" en la plaza de Tomás Morales, cargando un enorme bolso de viajes, lo primero que hizo después de echar una la mirada alrededor, con diccionario de inglés-español en mano, fue preguntar a un joven, casi niño; donde había un hostal, llevándola este joven a los cercanos apartamentos de "Saro", y a continuación consultarle sobre las fiestas del pueblo, informándole que en dos días empezaban las de San Pedro en el Valle.
Parece que después de unas semanas en la villa, se ausentó, regresando unos meses después con todas sus pertenencias, instalándose en una vivienda que alquiló en la calle Antonio de Armas, número 13. 
A la izquierda, vivienda de la calle Antonio de Armas, nº 13, donde residió la mayor parte de su estancia entre nosotros Maggie. 

Con su simpatía, modales y extremada educación, rápidamente se ganó la confianza de todo el pueblo, convirtiéndose en un personaje muy popular.

La recuerdo como una mujer de piel muy blanca, el pelo anaranjado, no muy frecuente en la época que, junto a su inmortal poncho y vestimenta colorida, la hacía inconfundible en la lejanía. Extremadamente flaca, muy femenina, siempre maquillada, eternamente peinada con aquel peculiar y bien cuidado peinado, sus cejas parecían tiradas con un compás, arcos perfectos. Ojos enormes, mirada inteligente, limpia y penetrante, alta, o almeno a mí me lo parecía. Elegante y moderna, con una vestimenta muy colorida. Su aspecto general era de excesiva fragilidad y extremada dulzura.

No hablaba absolutamente nada de español y cuando se marchó después de veinte años entre nosotros, casi seguía igual que cuando llegó, solo cuatro palabras en castellano. No le hacían falta más vocablos, solo con su dulce mirada y su sonrisa, le bastaba para entenderse con todos.

Cuando por la calle te cruzabas con ella y la saludabas pronunciando su nombre; "Maguiiii", ella siempre contestaba con un gran grito "guiguiii", haciéndose muy popular y habitual entre los niños, a los que siempre ella contestaba, acompañándolo con su sonrisa. 

En 1973, la comisión que organizaba la fiesta del turista la eligió miss simpatía, junto a otra de nuestras ilustre visitante, Urika Lauren, pionera del turismo finlandés en Agaete y que aquí se quedó para siempre.

Entierro de la sardina de 1973, las misses del día del turista de la semana anterior tenían el privilegio de hacer el recorrido montadas en camello (foto Isidro Álamo). 

En 1973, su popularidad era tan grande que mereció que se le hiciese un papahuevo. Poniéndose manos a la obra el escultor hijo predilecto de la villa, Don José de Armas. Sobre este hecho me contó en una ocasión Don José que; fue el papahuevo más caro de la historia, no por su coste en sí o su complejidad, ya que los acentuados rasgos de Maggie se lo pusieron muy fácil, sino por las cantidades de botellas de güisquis que se bebieron los dos mientras posaba.


El 4 de agosto de 1973, el papahuevo de Maggie, al son de la música de la banda de Agaete, recorría las calles de la villa por primera vez. Poco a poco, aquel rostro se convirtió en el papahuevo más popular de nuestras fiestas.


A principios de 1990, cerca ya de ser octogenaria, viendo próximo el final de su ciclo vital, afectada anímicamente por el fallecimiento de su gran amiga y vecina, Chana, que junto con las latas de la tienda de su vecino, "Juan de Plácida", evitaron que "sucumbiera de inanición", decide que la última tierra que quiere ver cuando le toque marcharse, sea la misma que la vio nacer y regresa a su Buffalo natal, dejando un enorme hueco en el pueblo y sobre todo en su núcleo de amistades más cercanos, Nono, Cencio, el Moscu el Pive... Y en su cuartel general; el bar de Antoñito, hoy en día "el Perola".

Galería fotográfica:





























Mi agradecimiento a; César, Agu y Fermín.













viernes, 23 de abril de 2021

THE ROLLING STONE EN EL VALLE DE AGAETE ( Y PINK FLOYD), 1971.


No es una idea surrealista, ¿o sí? No es una película de Berlanga aunque lo parezca, pero, no tengo dudas que, si el maestro hubiera conocido este esperpento de historia, prepara un guion y lo filma.

A finales de los años setenta del pasado siglo apareció por Agaete un joven matrimonio y su pequeño hijo, de nacionalidad alemana. Era bastante habitual en aquellos años la llegada a la villa de jóvenes extranjeros, digamos algo bohemios por no llamarlos hippie directamente. Se instalan en unos apartamentos en el lugar conocido como la "Fuente Santa", próximos al Puerto de Las Nieves, allí permanecen tres meses. 

En ese tiempo Peter Graf, que así se llamaba nuestro protagonista, se enamora del pueblo, en especial de los Berrazales. Buscan casa o solar para construir una vivienda según sus posibilidades, pero al cabo de tres meses regresan a Alemania, sin cumplir su deseo.

Según él, parece que se dedica a la producción musical en Berlín.

El 20 de marzo de 1971, tiene entrada en el ayuntamiento de Agaete, carta fechada el 12 de marzo anterior, procedente de Berlín, parte de la Alemania federal, en aquellos tiempos dividido y cercado por el "muro", donde Peter Graf expone a la alcaldía, en esos momentos ocupada por el polifacético alcalde Don José Antonio García Álamo, la idea de la realización de un concierto al aire libre, que duraría varios días, donde participarían entre otros, los célebres grupos de fama mundial por aquellos años; los Rolling Stone y Pink Floyd. Incluso asegura que había hablado personalmente con dichos músicos y que estaban muy interesados en tocar en nuestro valle. El festival duraría dos o tres días y sería en invierno, para aprovechar las bondades de nuestro clima. Incluso da las cifras de posible asistencia, unas ocho o diez mil personas.

Me imagino la cara de los que recibieron la misiva. Dudo que por aquellos años el personal administrativo de nuestro ayuntamiento; Rafaelito Grimón, Antoñito Cruz, Panchito Sosa, los concejales y la mayoría del pueblo, supieran la importancia o quienes eran esos extraños grupos de música. 

El teniente alcalde de aquellos tiempos y concejal de festejos, Don Alberto Hernandez (el del cine) se lo tomó con entusiasmo y lo llevó a la comisión de gobierno, figurando la propuesta y su estudio en el acta de sesiones de 20 de marzo de 1971. La comisión consideró que la idea es muy acertada y acuerdan establecer contactos con el fulano alemán, para concretar el asunto en cuestión, incluso el alcalde participa que ha hablado con el encargado de las obras que se están realizando en el valle, para parchear los baches que hay en las calles de acceso. 

La cuestión es que una vez levantada el acta, el alcalde Don José Antonio García Álamo, que como erudito de la música si sabía quiénes eran los Rolling y Pink Floyd, con la mosca tras la oreja, aquello le debió empezar a oler a "batata de las grande" y  termina contestando  al ciudadano alemán en unos términos, que a mí me suenan a mordaz ironía:

"Mi querido amigo: Muchas gracias por su amable carta del pasado día 12. Realmente maravillosa y hermosa su idea.

Hace dos meses expuse a un grupo de amigos poetas y artistas, la posibilidad de celebrar un concierto al aire libre de canto gregoriano, en la necrópolis guanche situada en medio del valle, ¿Qué le parece un festival pop en medio del cementerio guanche?

Vd. debe de pensar que nuestro pueblo es pobre; ¿Cómo pagar a los Rollig y a los Pink Floid dos grupos famosos en el mundo?

Esta es la pequeña dificulta: el dinero.

Esperando sus sugerencias siempre suyo.

Jose Antonio García Álamo."


Esta curiosa historia no es sino una muestra de cómo era el Agaete de aquel momento, donde abundaba las promesas utópicas y los proyectos faraónicos que nos iban a sacar de la miseria. Por no tener no teníamos ni luz eléctrica, ni agua que, en los mejores de los casos venía una vez a la semana. 
Por aquella época nos llegó a visitar hasta el apoderado del torero multimillonario de moda en la época, Manuel Benítez, el "cordobés", al que pasearon en helicóptero y le pagaron un caldo de pescado en Las Nieves, para que viera la villa desde el aire y sus posibilidades de inversión. Eran tiempos de proyectos de teleférico a Tamadaba, con hotel incluido, de macro muelles, de puertos deportivos en el barranco del puerto del Juncal o Guayedra, urbanizaciones de lujo, hasta a un concejal se le ocurrió la idea de construir un aeropuerto en los llanos...  
Lo más parecido a un aeropuerto, las Moriscas (Agaete) años setenta 😜.

Cincuenta años después, aun seguimos esperando el milagro o que llegue Míster Marshall, diría Berlanga.

Bibliografía consultada:

Archivo municipal de Agaete.