miércoles, 25 de noviembre de 2020

EL TEMPORAL DE SAN ANDRÉS, 30 DE NOVIEMBRE DE 1946.

Había transcurrido 50 años desde el último gran temporal que recordaba la memoria de los agaetenses, el de 1896, que se llevó el puente viejo y causó numerosos daños en la villa, según recordaba en 1946, D. Francisco de Armas Merino; "el agua caía sobre el tejado de las casas como si fueran piedras de diez kilos"

Había comenzado a llover de forma suave y persistente desde el mediodía anterior, pero no fue hasta las diez de la mañana de aquel sábado 30 de noviembre de 1946, día de San Andrés, cuando el diluvio comenzó.

Sobre el valle se situó una nube oscura que cubrió todas las montañas, causando un gran temor en la población, haciendo pensar que algo malo iba a pasar. La manta de agua que cayó sobre todo el valle fue impresionante, "parecía como si la estuvieran lanzando con cubos grades", mientras, en el pueblo apenas llovía. Cuatro horas después, a las dos de la tarde, el arco iris unía Caideros con Tamadaba y cesaba la tormenta, en 24 horas en Caidero se recogieron 218 litros por metro cuadrado. 


Las comunicaciones y la carretera que une el pueblo con El Valle quedaron cortadas por varios tramos, quedando los vecinos sin poder bajar al casco para dar cuenta de la gravedad de la situación, no teniendo las autoridades de la villa conocimiento de lo que estaba ocurriendo en el Valle.

Los daños fueron cuantiosos, roturas de todas las tuberías que bajaban de Tamadaba, acequias, estanques y troneras anegadas de tierra y escombros arrastrados por los barrancos, destrozos en las vías de comunicación, pérdida de las cosechas de papas y tomates fueron los principales daños. 

La tormenta estuvo concentrada en el centro y noroeste de la isla, sufriendo graves daños la carretera de la Aldea.

En el pueblo apenas hubo daños, solamente la fuente de abasto público de aguas de "Los Chorros" resultó dañada, por la llegada del agua que arrastraban los barrancos de forma impetuosa, lo que provocó el desabastecimiento de agua potable y que el domingo 1 de diciembre no se pudiera amasar pan en la villa. El agua corría por los tres ojos del puente.

Otra zona donde el temporal arreció y causó enormes daños fue Guayedra, los pequeños agricultores que explotaban las tierras, prácticamente solo por la comida, lo perdieron todo.

Uno de los pequeños propietarios, Don Teodoro Quintana Fernández lo contaba así: "Fue algo nunca visto, solo los más viejos recuerdan algo parecido, allá por los años noventa del pasado siglo, baste a usted decirle que estuvo lloviendo veinte horas. Esa gran cantidad de agua preparó el terreno para las inundaciones que llegaron en el momento que la gran tromba de agua cayó en el lugar del que hablamos y el pueblo mismo."

El agua arrancó los árboles, en especial numerosas higueras, arrastrándolos hasta los terrenos de cultivo que fueron destruidos en su mayor parte.

https://tagorormeteo./

En el barrio del Risco afectó a varias viviendas, dejando a sus moradores sin hogar. Uno de los grandes propietarios de tierras, Don José Trujillo Alemán tuvo pérdidas por valor de 70.000 pesetas, perdiéndose toda la zafra del tomate y graves daños en la de plátano.

Sin duda el pueblo más afectado por este temporal fue Tejeda, donde la tromba de agua destrozo viviendas, causando la muerte de cuatro personas y la desaparición de otras dos, sus cuerpos fueron a parar a la Aldea de San Nicolás.

Había un antiguo dicho que una ocasión escuché a mi padre que decía: "Si no ha llovido por Santa Catalina, espérala por San Andrés, y si no, mala señal es", santa Catalina es el 25 de noviembre.

Este temporal rescatado del olvido, junto con el ocurrido el día de Reyes de 1958, siempre estuvo en la memoria de nuestros mayores, como aquel famoso telegrama donde el alcalde Manuel Jiménez, del que se decía que prácticamente no sabía leer ni escribir, dando cuenta del temporal al Gobernador Civil, se tomó muy a pecho aquello de que las novedades tenían que ser lo más escuetas posible, comunicándole; "barranco de banda a banda, de Tamadaba nada se sabe".


Bibliografía utilizada:
Archivo Municipal de Agaete.
https://tagorormeteo./
La Prensa de la época a través del portal Jable.


viernes, 13 de noviembre de 2020

LA CONSAGRACIÓN DE AGAETE AL CORAZÓN DE JESÚS.

Domingo 23 de mayo de 1926, consagración del pueblo de Agaete al Corazón de Jesús.

La primera consagración de España al Sagrado Corazón fue realizada el 29 de junio de 1911, durante el XXII Congreso Eucarístico de España. Tras concluir la procesión eucarística en el Salón del Trono del Palacio Real, el claretiano Joan Postius Sala, leyó la consagración:

Soberano Señor Sacramentado, Rey de Reyes y Señor de los que dominan: ante vuestro augusto trono de gracia y de misericordia se postra España entera, hija amada de vuestro Corazón. Somos vuestro pueblo. Reinad sobre nosotros. Que vuestro imperio dure siempre por los siglos de los siglos. Amén.

La imagen que se venera en la actualidad en Agaete del corazón de Jesús, llega al pueblo en 1914.
El 30 de abril de 1926, se recibe escrito en el ayuntamiento, procedente de la ciudad de Las Palmas en el que, un grupo de mujeres relacionadas con la villa, residentes en dicha ciudad, entre otras, Doña Leonor Ramos, viuda del poeta Tomás Morales,  Doña Luisa Bravo de Laguna Manrique de Lara y el misionero comisionado por el apostolado diocesano de la oración de Las Palmas, para promocionar la consagración de las entidades al "divino corazón de Jesús", D. Manuel María Menchacas, exponen a la corporación que; habiendo su majestad el Rey, Alfonso XIII, consagrado en el Cerro de los Ángeles, Madrid, al rey de reyes, señor de los que domina, Sagrado Corazón de Jesús... 
Siguiendo las directrices de su Santidad el Papa Pio XI, solicitan; la consagración del ayuntamiento de Agaete, como antes lo habían hecho muchos ayuntamientos de Canarias y la península.
El ayuntamiento en sesión de 14 de mayo de 1926, presidida por el alcalde D. Matías García Martín, acuerda; consagrar la villa al "Sagrado Corazón de Jesús". 
El domingo 23 de mayo de 1926, el pueblo se consagra al corazón de Jesús.
Plaza de Agaete, años veinte del siglo XX.

La semana anterior a la consagración, dos misioneros jesuitas enviados por la iglesia, padres Vicente Alcorta y Manuel María Menchacas, fueron preparando al pueblo por medio de su santa misión. Fueron recibidos por el párroco Don Juan Hernández Quintana, por el ayuntamiento en pleno y todo el pueblo según las crónicas de la época. Aquella misma noche comenzaron las charlas, vigilias, confesiones y comuniones, típicas de las "santas misiones".
Participan los trescientos niños y niñas de las escuelas del casco y del valle. El fin era sembrar la semilla de la moral cristiana entre los futuros padres y madres.
Tras una semana de espiritualidad desbordada, la tarde del domingo 23 de mayo de 1926, tuvo lugar el acto solemne de la consagración del ayuntamiento en nombre del pueblo, al Corazón de Jesús.
La imagen fue sacada en procesión por las calles engalanadas de la villa, dirigiéndose posteriormente a la ermita de Las Nieves. Tras visitar a la virgen marinera, regresó al pueblo acompañado por las autoridades, la banda municipal de música y numerosos fieles, teniendo lugar la consagración a su regreso en la fachada del templo, donde diversas personalidades y el alcalde dieron discursos.

El Corazón de Jesús entrando en las Nieves, 23 de mayo de 1926.

El padre misionero Manuel María Menchacas, realizó los actos de la "santa misión" con los parroquianos del Valle en la ermita de San Pedro, dejando como recuerdo la cruz que se encuentra en el roque del lomo de San Pedro.
Cruz del roque de San Pedro en la actualidad, del interesante blog cruces de Gran Canaria.  http://crucesgc.blogspot.com/2018/11/cruz-del-roque-el-valle.html

El Corazón de Jesús en la actualidad, iglesia parroquial.

Estas "santas misiones" fueron frecuentes por todos los pueblos de España y latino América, forman parte de nuestra historia, la última ya tratada en el blog, tuvo lugar el entre el 10 y el 19 de diciembre de 1951, culminando con la visita a todos los barrios de la villa de la imagen de la virgen peregrina, nuestra señora de Fátima, de grato recuerdo en la memoria de nuestros mayores.

Bibliografía consultada:
Archivo Municipal.
Prensa de la época a través del portal Jable.

sábado, 24 de octubre de 2020

LA NOBLE, EL CURA Y EL PASTOR, EL APELLIDO GRIMÓN EN AGAETE, EL POBLAMIENTO DEL SAO.

 

Comandante Grimón (Agaete 1865-1937), hijo de María Salomé Grimón Acosta y Sebastián García.

El apellido Grimón es oriundo de Flandes, llegó a Canarias a finales del siglo XV, de la mano de Jorge Grimón, natural de la actual Bélgica, para participar en la conquista de Tenerife. Uno de sus descendientes, el marqués de Villanueva del Prado, Don Tomás de la Nava y Grimón fue señor de la Aldea de San Nicolás y origen del famoso pleito con los aldeanos. Estos personajes, más villanos que nobles, extendieron el apellido Grimón por las islas, una de esas ramas se instaló en la zona de Miraflor, Teror.
Este linaje de los Grimón instalado en Teror eran una familia pudiente, a mediados del siglo XIX sus miembros varones figuran en los listados oficiales de mayores contribuyentes a la hacienda pública y por tanto electores con derecho a voto según las leyes de la época.
Entre sus propiedades figuraban diferentes tierras en Teror, La Aldea, Guía y "el cortijo del Sao", situado en el margen derecho del curso alto del barranco de Agaete, donde mantenían ganado y tierras de labor.
Antigua vivienda de la familia García Grimón en el Sao de Agaete.

La llegada del apellido a Agaete tiene que ver con una rocambolesca historia, siempre según la tradición oral y de la propia familia, pues hay pocos documentos escrito.
El lugar denominado "El Sao de Agaete", según los diferentes censos de la época estuvo prácticamente despoblado hasta mediados del siglo XIX, sólo habitado por algún pastor que cuidaba el cortijo y el ganado de los Grimón de la villa de Teror.
La historia y el poblamiento de este barrio tiene sus raíces en el caserío de Miraflor de Teror, sobre el año 1859, y en un embarazo, digamos lejos de los principios morales de la España de la época, de una joven de una familia señorial, los Grimón Acosta, llamada María Salomé.
La versión oficial de la familia en aquellos años fue que, un viajero peninsular que había pasado unos días por la casa la había embarazado, desapareciendo posteriormente y del que jamás se supo. Pero la gente de Agaete que, a noveleros y chismorreo no nos gana nadie, como decía el doctor Agustín Álamo, "mira el pueblillo, parece que no sabe naa", pronto averiguó lo que era un rumor.
Siempre según la tradición oral, el padre de la criatura no era otro que un cura, capellán de Arucas, además familiar directo de María Salomé, al parecer tío. 
Para esconder aquel "sacrílego" embarazo y evitando que al capellán le ocurriera como a su pariente lejano, el Capitán Jerónimo Grimón, que en el siglo XVII, terminó decapitado por enamorarse de la monja sor Úrsula y planificar su huida de un convento de la Laguna, la familia la mandó, junto con su ama de llaves a una de sus propiedades más lejanas, el cortijo del Sao en Agaete, haciéndose cargo el pastor que atendía el ganado, Sebastián García Jiménez, un joven de 28 años de edad, de su cuidado y de que no les faltase de nada.
La criatura vino al mundo en un Sao donde el único ruido que se escuchaba, aparte de los llantos del bebé, era el de los pájaros y las abundantes aguas corriendo por los barranquillos.  
Al recién nacido le pusieron de nombre Jerónimo; ¿casualidad o el recuerdo del pasado amor imposible de un Grimón de nombre Jerónimo y una monja? 
Nada más nacer la familia no puso reparos en entregarlo a la ama de llaves que no tenía hijos, trasladándolo a Teror. El niño, en sus primeros años de vida lo llevaban de vez en cuando al Sao para que lo viese su madre biológica.
La familia Grimón decidió el destierro definitivo en el Sao de María Salomé, amañando un matrimonio con el pastor Sebastián García, llevándose a término la boda el 11 de abril de 1860, contando María Salomé con 24 años de edad y Sebastián con 29 años.

Acta de matrimonio: En la parroquia de Ntra. Sra. Del Pino de esta villa a once de Abril de mil ochocientos sesenta, yo D. Rafael Mesina teniente cura de la misma, habiendo precedido las diligencias de estilo y tres proclamas que previene el Santo Concilio de Trento, publicados en esta parroquia y a la del pueblo de Agaete, sin resulta de impedimento alguno que a mí noticias hubieres llegado, casé in facie ecclesiae a Sebastián García Godoy, natural y vecino de dicho pueblo de Agaete, de edad de 29 años, hijo legitimo de Miguel García Godoy (error) y de María Giménez, con María Salomé Grimón, natural y vecina de esta villa en Miraflor, de edad de veinticuatro años, hija legítima de Don Francisco Tomás Grimón y de Josefa Acosta, siendo presente el padre de la contrayente. Francisco Esteban Miranda y más personas de esta feligresía y yo mismo. Rafael Medina. Folio 86 del Libro de matrimonios de Teror, del año 1860.

Tiempos después el ama de llaves y su familia emigraron a la Argentina y al parecer después a Cuba y con ellos el ya joven Jerónimo, que nunca más volvió.

A la izquierda, Jerónimo con su sobrino Antonio en el reencuentro en Cuba en las primeras décadas del siglo XX, ninguno de los dos volvió a Canarias.

Aquel matrimonio en principio forzado fue muy fructífero, a los nueve meses del casamiento nació su primer hijo, Pedro Nolasco, después vinieron al mundo nueve hijos más; María del Pino, María Antonia, Francisco, Faustina, Bonifacio, Antonio Lino, Sebastián, Juan Bautista y Ezequiel García Grimón, todos conocidos con el apelativo “Mana o Mano” delante, excepto Antonio.

El pastor reconvertido a propietario, junto con sus hijos, comenzó a transformar aquellas laderas con abundantes manantiales que solo servían para pastos de ganado, en bancales para la agricultura, a base de hacer muros de piedra y rellenar de tierra. En uno de esos trabajos le cayó una piedra sobre un brazo que terminó perdiendo. 
Con un solo brazo Sebastián ya no estaba para trabajar, el matrimonio se vio obligado a vender parte del cortijo para poder seguir subsistiendo y alimentar a su numerosa prole, vendiendo parte de la finca a una familia conocida por "los costeros", en la actualidad los "Rosarios".


La familia del Rosario, conocida como "los esparragueras", a quien se les vendió parte del cortijo del Sao.

El apellido Grimón, al ser heredado por parte materna ha desaparecido en la actualidad en Agaete, si bien los descendientes de uno de los hijos de María Salomé, Don Antonio García Grimón, siempre fueron conocidos por el apellido Grimón, al ser Antonio militar de profesión, donde alcanzó el grado de Comandante de la reserva remunerada. 
En el ejército era costumbre al pasar la lista diaria, nombrar por el primer apellido y contestar con el segundo, lo que hacía ser conocido por el segundo apellido. Por esta razón la gente de mi generación conoció a los hijos de Don Antonio por el apellido Grimón, aunque nunca lo tuvieron; Rafaelito Grimón, Chanito Grimón, Candelaria Grimón, ...
Molino de abajo el Sao de Agaete, propiedad de la familia García Grimón.

La mayor parte de los hermanos García Grimón continuaron en el Sao, explotando el cortijo y alguno de sus molinos de agua a lo largo del siglo XX, otros optaron por la emigración a Cuba en busca de fortuna. 
El Comandante Antonio García Grimón, conocido por Antonio Grimón, una vez retirado se instaló en Agaete, fue alcalde en el convulso septiembre de 1936. 
Hoy en la actualidad, en el Sao aún quedan algunas parcelas explotadas por los herederos de María Salomé y Chano.

Leyendas:
Se cuenta que las noches de novilunio merodea por el Sao un extraño ser con cuerpo de oveja y cabeza de mujer, que se les aparecía a los pastores. En una ocasión uno asustado le dio con el garrote, causándole una grave herida, aquel extraño ser solo tuvo aliento para decir que le llevara al médico de Teror antes de desaparecer, el municipio que la había visto nacer y de donde partió a mediados del siglo XIX, para ocultar un embarazo escandaloso para la época. María Salomé y su numerosa prole colonizaron y rompieron el silencio de unos barrancos que solo recorrían las aguas, los ganados y algún solitario pastor, convirtiéndose en los primeros pobladores del caserío del Sao de Agaete.

Amor:
Como dice el dicho "el roce hace el cariño", y aquel matrimonio forzado para esconder un embarazo ilegítimo para la época, terminó en una bonita historia de amor y cariño, fortalecido con la llegada de diez hijos (había que consolar al viejo, decían antes cuando se tenían un número elevado de hijos), no exento de celos y supongo que discusiones. 
Me contaba una biznieta que Sebastián en sus labores de pastoreo por los barrancos del Sao, en cuanto tenía la casa a la vista, mediante silbidos desde la lejanía hacía salir a María Salomé a su vista para saber que estaba en la casa.
María Salomé murió antes que Sebastián, el 31 de julio de 1908, a los 72 años de edad, entrando Sebastián en una profunda tristeza, no teniendo ganas de seguir viviendo sin su compañía, muriendo apenas unos meses después, el 21 de noviembre de 1908, a los 77 años de edad.
Otra interesante historia de amor digna de ser conocida, relacionada con la familia y el Sao es la de un nieto de María Salomé y "Chano", Rafael García, conocido como Rafaelito Grimón, escribiente del ayuntamiento de Agaete durante más de cuarenta años.
Corrían los años treinta del pasado siglo, se enamora Rafaelito de una joven guapa, vecina del casco de Agaete llamada Rosario García, conocida como Rosarito la de "papa jua" o Yuta.


Rosarito y Rafaelito Grimón en su juventud.

La distancia que tenía que recorrer Rafaelito desde el Sao al pueblo, 9 kilómetro de caminos tortuosos, nunca fue un obstáculo para pasar, aunque fuese solo unos instantes con su amada cada vez que sus obligaciones se lo permitían. 
Como aún no se habían inventado los teléfonos móviles, Rosarito siempre tenía la preocupación de saber si había llegado bien en su viaje de regreso al Sao. Acordaron que Rafaelito llegara al Sao antes de que el sol se escondiera tras Tenerife, para con un espejo, hacer señales que Rosarito pudiera ver desde la terraza de su casa en la cuesta de San Sebastián y esa era la prueba de que ya estaba en el Sao sano y salvo, ella le contestaba con otros resplandores. Los destellos fueron observados por muchas personas, lo que fue comidilla en el pueblo, especulando la gente con todo tipo de conjeturas, desde señales del más allá a los extraterrestres, al final Rosarito tuvo que dar explicaciones bajo sonrojo.


Rafaelito Grimón en su madurez, siempre tuvo el sueño de volver a su querido Sao, incluso llegó a diseñar y construir la maqueta de la casa de sus sueños en el caserío y que se conserva en su vivienda familiar de la calle Guayarmina. 

Cuando no podía bajar al pueblo, Rafaelito le mandaba cartas de amor a Rosarito con su hermano Diego y ella le contestaba de la misma manera. Como no tenían ni para sobres, confiaban en la voluntad de Diego para que no las leyera y se enterara de sus secretos de enamorados. 
Por medio de un comentario de Diego, llamándola "mi negra", que era como la llamaba su novio en las cartas, se enteró Rosarito que Diego las leía. Enterado Rafaelito, como hombre con un espabilo fuera de lo normal y como hijo y hermano de militar, se le ocurrió usar el sistema de encriptado que usaba el ejército en la época, sustituyendo las letras por números y una clave para descifrarlas que solo ellos conocían.


Don Antonio Grimón y sus compañeros de milicia, principios del siglo XX.

La tragedia: 
La familia no estuvo ajena a la tragedia, siendo la mayor el suicidio de dos de los nietos de María Salomé y Sebastián que, en su niñez habían correteado por los barranco del Sao, saltando de piedra en piedra, bañándose en los innumerables arroyos del caserío..., junto a sus abuelos y primos. 
A las tres de la tarde del viernes 30 de junio de 1922, en la casa familiar, situada en la calle Perojo nº 51 de Las Palmas, puso fin a su vida con tan solo 24 años Juan García, hijo de Don Antonio García Grimón, disparándose un tiro con el revólver de su padre, un Esmith 38, la bala le atravesó el corazón, un corazón roto por la repentina muerte de su novia en el mes de abril de aquel mismo año y que le ocasionó una profunda depresión, ya que ni siquiera pudo despedirse de su cuerpo por encontrarse navegando en sus prácticas de la carrera náutica que estaba realizando. 
Juan tuvo la sospecha de que algo había ocurrido cuando su velero llegó a un puerto y solo encontró una carta de su novia, cuando lo normal era que le escribiera cinco o seis, hasta que al llegar a Tenerife su hermano Antonio, Teniente del Ejército destinado en esa isla le dio la triste noticia. Fue tal la impresión y el estado de ansiedad que le ocasionó la inesperada noticia, que su hermano lo tuvo a su lado una temporada en su casa hasta que lo creyó recuperado.
La fatalidad volvió a visitar la familia García Grimón en 1936.
El hermano del desafortunado Juan, Antonio García, Teniente de infantería con destino en Tenerife, había optado unos años antes de la guerra civil por un destino que le habían ofrecido como Jefe de la Guardia Municipal de Santa Cruz de Tenerife, abandonando el ejército.
Tras declararse la guerra civil es reclutado de nuevo por el ejército sublevado como Oficial de Infantería. En diciembre su unidad es movilizada para su traslado a los frentes de guerra en la península. 
El 11 de diciembre de 1936, mientras preparaba su equipaje en sus aposentos para marchar al muelle y embarcar rumbo al frente, con sus compañeros esperándolo en la puerta de su vivienda, se escuchó una detonación, corriendo todos los presentes al lugar de donde provenía el tiro, no pudiendo hacer otra cosa que certificar la muerte de Antonio como consecuencia de un disparo en la cabeza con su arma reglamentaria.
La censura militar impuesta por los sublevados, calificó el acto de accidente, aunque tiene toda la impresión de un acto de rebeldía contra una guerra absurda entre hermanos.


Lo único que permitió la censura militar publicar sobre la muerte del Teniente Antonio García.

GALERÍA DE FOTOS:

María del Pino García Grimón, "Mana Pino", hija de María Salomé y Chano.



Francisco García Grimón y su sobrina Anita, "mano Pancho", hijo de María Salomé y Chano.






Diferentes documentos relativos a Don Juan García del Pino, nieto de María Salomé y Chano.


El Joven Antonio García Grimón, hijo de María Salomé y Chano.


El Sao en la actualidad.

En recuerdo de Don Federico Arencibia Bravo de Laguna (D.E.P.), que un día me puso en la pista de la historia y me pidió que no dejara de investigarla.
Mi agradecimiento a los descendientes de María Salomé y Chano que colaboraron aportando datos, Menchi, Elena y Tito.
Otros documentos consultados, prensa y boletines de la época a través del portal JABLE de la ULPGC.






viernes, 2 de octubre de 2020

100 AÑOS DE HISTORIA DE UN CUADRO, 1920-2020. MAESTRO JOSÉ SÁNCHEZ Y SÁNCHEZ.


El primer recuerdo de este cuadro que tengo es muy vago, en mi infancia, verlo en algún despacho junto al retrato de Franco en la antigua escuela del "barranquillo", conocida popularmente por "el grupo", donde muchas generaciones de agaetenses realizamos la antigua educación primaria, en la actualidad "parque popular" o "parque público" dependiendo de quién gobierne (ya es hora de que se le ponga nombre oficialmente o se dedique a algún personaje público para evitar estas cosas que solo pasan en Agaete).
Este artículo no se trata de una biografía del personaje, sino de la historia del cuadro.
Don José Sánchez y Sánchez, natural de Ingenio, llegó a Agaete con 20 años en 1873, en Agaete se casó y aquí formó una familia, aquí nacieron sus ocho hijos y aquí murió en 1917, siendo durante 44 años maestro de unas cuantas generaciones de niños de aquel Agaete de pobreza extrema, analfabetismo extendido y condiciones marginales de la mayor parte de la población.
Su repentina muerte a los 64 años de edad causó un gran pesar en la villa, pues no solo fue quien con pasión y dedicación encendió las velas del conocimiento y enseñó las primeras letras a muchos agaetenses, sino que, sin haber nacido en la villa, se integró de tal manera en la vida social del pueblo y de toda la isla que su muerte fue intensamente sentida. Profundamente creyente, organista oficial de la parroquia, director de la banda de música en varias ocasiones, presidente del casino "La Luz", entusiasta patriota, de ideología liberal, partidario de León y Castillo, condecorado con la cruz de caballero de la orden de Isabel la Católica por sus méritos en el magisterio y un largo etc.

Don José Sánchez y Sánchez.

Vivió de una manera sencilla y murió pobre, como todos los maestros.
La crisis que produjo la primera gran guerra en 1914, sobre todo los años 1917 y 1918, produjo hambruna y miseria en todas las islas pero muy especialmente en Agaete, donde hasta el ayuntamiento tuvo que cerrar y entregar las llaves al gobierno civil por no tener dinero ni para pagar a los empleados públicos. 
La situación obligó a muchos jóvenes a emigrar. Un grupo de antiguos alumnos de Don José lo hicieron a Argentina, donde prosperaron rápidamente. 
La noticia de la muerte del venerado maestro llegó a las américas, causando un gran pesar en aquellos hombres a los que el profesor había modelado sus corazones e ilustrado sus inteligencias, lo que les fue de gran ayuda para prosperar en sus negocios y profesiones.
En 1920, los agaetenses de la emigración a Argentina, crean una comisión para que en la villa se realice un homenaje a su ex maestro, realizan una recoleta para sufragar los gastos, entre otros los de un gran retrato del educador, para que se recuerde para siempre la figura del maestro.
Andrés Guerra Ramos, Francisco Medina Ramos y Abelardo Ramos Álvarez. Buenos Aires, Argentina (promotores del Homenaje).

En abril de 1920, a través de un emigrante que regresa, remiten una carta al Teniente alcalde del consistorio, Don Francisco de Armas Merino y la cantidad de 375 pesetas, nombrándolo a la vez representante oficial de los exalumnos de la emigración en los actos de homenaje que se realicen, a su vez envían dos chapas con el nombre de D. JOSÉ SÁNCHEZ y SÁNCHEZ, para ser colocadas en las bocacalles de la calle a la que se le va a dar el nombre del maestro y solicitan a Don Francisco de Armas, que nombre a la persona que crea conveniente para el discurso, que en nombre de los ex alumnos en Argentina se debe de dar.
Firman la carta; Domingo Ramos, Lorenzo Martín, Sebastián González y Francisco Medina Ramos.
En aquel año de 1920, tiene lugar el homenaje y la presentación del retrato del maestro D. José Sánchez y Sánchez en la escuela sita en La Plaza de la Constitución, presidido por el alcalde accidental Don Francisco de Armas Merino y toda la corporación, además de los alumnos de las escuelas de Agaete y numeroso público, da el discurso en nombre de sus ex alumnos Argentinos el joven médico, Francisco de Armas Medina.



En mayo de 1918, se le rindió un primer homenaje por sus alumnos y por todo el magisterio de Canarias, que aportaron entre 0,50 céntimos y una peseta por maestro, para sufragar la colocación de una lápida en la fachada de la escuela de la Plaza, donde se recordara la Labor de Don José con la siguiente inscripción: "Los Maestros de Canarias a su compañero Don José Sánchez y Sánchez". La placa está en la actualidad desaparecida.

Lugar donde estuvo la primera escuela de la villa, la plaza de Agaete.

Como anécdota mi padre me contaba que, siendo un niño, durante la guerra civil, el único maestro varón que quedó en el pueblo por razones de edad, Don José Bermúdez (los educadores jóvenes estaban detenidos en el campo de concentración por su compromiso con la república o movilizados para guerra por los sublevados), mantenía la disciplina en el aula, además de con la vara, con la amenaza del hombre de un cuadro al que tenían pánico, no sé si se refería al de D. José Sánchez o al de Franco.


El cuadro, de la primera escuela en la Plaza de Agaete, fue pasando de escuela en escuela; calle Huertas, recova, calle Guayarmina y otras. Parece que durante la república desapareció la pintura original, igual siguió el mismo camino que los crucifijos de las aulas, directos al barranco por orden de una maestra de nombre Dolores que se tomó muy a pecho lo de la laicidad de la república y que causó un enorme alboroto en la villa (recuerdo de Don Valentín Armas). Fue repuesto por una fotografía de gran tamaño, seguramente al igual que los crucifijos, en  octubre de 1936, por las nuevas autoridades impuestas por los sublevados.
En 1946, se inaugura el nuevo grupo escolar que llevó su nombre en la calle Juan de Armas, el "barranquillo", actual escuela de música y universidad popular entre otros menesteres y allí estuvo el cuadro muchos años. Y de ahí al nuevo y actual Colegio de la villa que sigue llevando su nombre.

En la actualidad el cuadro, para mí histórico, está relegado en el cuarto de la fotocopiadora, parece que infundía miedo a los más pequeños como hace ochenta años y la nueva dirección decidió su traslado. 
Detrás de cada cuadro se esconde una historia y este retrato forma parte de la nuestra, con luces y sombras, quizás sea necesario recuperarlo por el ayuntamiento y que se exponga dignamente en alguna de sus dependencias, como corresponde a su meritísima labor durante más de cuarenta años en esta villa.

D. José Sánchez con sus alumnos durante la visita del obispo, 1910.



Título de Caballero de la orden de Isabel la Catolica, 6 de junio de 1892.

Antiguo grupo escolar del "barranquillo".

Antigua chapa con el nombre de la calle dedicada al D. José Sánchez (en la actualidad).





Revista Canarias, Buenos Aires.

Bibliografía:
Archivo municipal de Agaete.
Revista Canarias, editada en Buenos Aires Argentina.
Prensa y Boletines de la época a través del portal JABLE.
Fotos y documentos archivo familia de Armas y propias.











viernes, 4 de septiembre de 2020

CUANDO CÉSAR MANRIQUE PASÓ UN DOMINGO EN EL CALABOZO, AGAETE 21 DE OCTUBRE DE 1962.

 

César, Pepe Dámaso y otros amigos en las fiestas de Las Nieves de Agaete.

Aquel verano de 1962, Nuestro artista más universal y defensor de los valores medioambientales, César Manrique, pasaba unos días en Agaete, disfrutando de las fiestas y de sus amigos agaetenses. 

El "Diario de Las Palmas" de 13 de agosto de aquel año, publica una entrevista que le hace Don Sebastián Sosa, en la que critica la destrucción paisajística que está sufriendo Gran Canaria y Agaete en particular, le parecía una aberración las viviendas que se habían construido a lo largo de la avenida de Los Poetas, actual zona de terrazas del puerto de Las Nieves, alegando que; si él hubiera estado aquí, nada de aquello se hubiera hecho, como hizo un compañero suyo en San Sebastián y que terminó en la cárcel, pero ahora todos se lo agradecen.
Se queja César de la enorme suciedad que hay en el puerto de Las Nieves; ¿crees que hay derecho a que todo esté lleno de tripas y cabezas de pescado podridas? (los restaurantes y los pescadores tenían la costumbre de arreglar el pescado en la orilla de la playa y tirar las cabezas, tripas y otros desechos a la marea, las olas terminaban devolviendolos a la orilla). Creo que quien consiente esto es reo de castigo... Estas tajantes palabras de César, en pleno apogeo del régimen franquista, son todo un atrevimiento.
Niños de Agaete, trabajadores en los restaurantes, limpiando pescado en la orilla del mar, años sesenta.

Termina César diciendo; ...Y mientras las autoridades se preocupan por si llevas el bañador unos centímetros más o menos grande, es inconcebible, por lo visto lo único que les interesa es enriquecer a la casa "Meyba" (famosa marca que desde los años cuarenta del siglo pasado fabricaba bañadores de "media pata").

Las Nieves, años sesenta del pasado siglo.

Aquel mes de agosto de 1962, la prensa había publicado las normas de moral pública que la todopoderosa Dirección General de Seguridad del Estado había ordenado para las piscinas, playas y zonas de recreo. Una de las prohibiciones es el uso del traje de baño por las calles, bares y restaurantes de cualquier pueblo o ciudad de España. "Los trajes  de baño tienen su finalidad en las playas, pero no fuera de ellas", decían las normas. Las infracciones serían sancionadas por las autoridades del régimen, incluido los alcaldes.

En el mes de octubre de 1962, César, que reside habitualmente en Madrid, visita la isla para realizar un mural en el Real club náutico de Las Palmas. 
El domingo 21 de octubre se encuentra en Agaete, en el Puerto de Las Nieves.
Mural de César en  el club Náutico de Las Palmas, realizado en aquellas fechas.

Aquella mañana de octubre de 1962, el policía municipal Don Jesús García Solano, realiza su habitual ronda por el Puerto de Las Nieves, observando en las proximidades de la ermita, calle principal de dicho barrio, una persona sin más vestimenta que un traje de baño, "un tanto descarado" según el agente. 


César y sus  bañadores,  que al Guardia le parecieron "descarados" .

Al identificarlo carecía de carnet de identidad, verbalmente le manifestó al agente; que se llamaba César Manrique Cabrera, hijo de Gumersindo y Francisca, natural de Arrecife de Lanzarote y vecino de Madrid, con domicilio en la calle Covarrubia... 
El guardia Don Jesús García Solano le recriminó la actitud y le comunicó que estaba infringiendo la circular nº 369, de la Dirección General de Seguridad, publicada en el Boletín Oficial de la Provincia nº 174, de fecha 2 de Agosto de 1962, al estar en bañador fuera de la playa, en la vía pública.
Según el Guardia García Solano, César en tono "insolente" le contestó; que si no tenían suficiente las autoridades con lo que se había escrito en la prensa, para estarse ocupando de estas tonterías y preguntado al mismo tiempo, quien había prohibido o dado esas órdenes, pues ningún otro sitio se prohibía y que con ello las autoridades daban lugar a que nadie viniese por aquí y que esto era un asco. Creo que César se refería al decir; "si no tenía suficiente con lo que se había escrito en la prensa", a sus denuncias del desastre urbanístico y suciedad que había en el Puerto de Las Nieves y que había publicado en la prensa dos meses antes.

Policía Municipal Don Jesús García Solano.

El guardia municipal Jesús, que según los que lo conocieron era una persona de conducta intachable y de muy buenos modales, fiel cumplidor de la legislación vigente en ese momento, conminó nuevamente a César a que se marchara a vestir. Desobedeciendo una vez más Manrique las advertencias, agravando las circunstancias al introducirse en bañador en el restaurante de "Antonio Melian Mendoza", actual restaurante "Puerto de Laguete", frente a la ermita de Las Nieves. 
Requerido por tercera vez  por el agente de la autoridad para que depusiera su actitud, este siguió haciendo caso omiso a las advertencias, insistiendo en sus manifestaciones contrarias a las autoridades, así como desobedeciendo la autoridad del agente, por lo que el policía se vio obligado a su detención y traslado al calabozo o depósito municipal, sito en el patio del ayuntamiento, dando cuenta del incidente mediante parte a su Jefe, Cabo Don Manuel Reyes que a su vez lo trasladó mediante escrito, al Alcalde de la Villa.
Alcalde  Don Andrés Rodríguez Martín.

Mientras el Alcalde Don Andrés Rodríguez Martín resolvía el asunto, nuestro artista más universal pasaba la tarde y noche de aquel domingo de otoño en  "la cárcel", como era conocido el calabozo municipal de Agaete, seguramente meditando sobre el arte, la vida y la naturaleza, quizás en bañador algo descarado...
A partir de aquellos años empezaron a llegar los turistas y con ellos las divisas, los bikinis y los tangas, al régimen no le quedó más remedio que aceptar la realidad y el tamaño del bañador,  del que César fue un adelantado.
No obstante, el antiguo restaurante "Antonio Melián", hoy "Puerto de Laguete", sesenta años más tarde, sigue manteniendo un cartel en la puerta que dice; "prohibido entrar en bañador"...

Fragmento del parte que el Cabo Jefe de la Policía Municipal de Agaete, D. Manuel Reyes, da al Alcalde sobre el incidente. 

El Guardia Municipal Don Jesús García Solana, de origen peninsular, apenas estuvo poco tiempo de servicio en la villa, se incorporó en marzo de 1960, y marchó a otro destino apenas dos años después. 
Seis meses más tarde, el 25 de abril de 1963, la comisión permanente de gobierno del ayuntamiento de Agaete, previo instrucción de expediente por la alcaldía, acuerda por unanimidad; premiar al policía municipal Don Jesús García Solana, con una mención honorífica que conste en su expediente y un premio en metálico de mil pesetas (1.000), por demostrar desde su toma de posesión, en todo momento, su capacidad, amor al servicio, desvelo en cumplimiento del deber, diligencia y abnegación en todo lo relacionado con el municipio de Agaete y su gente.

Acta de la Comisión de Gobierno donde se premia y se distingue al Guardia Jesús García Solana.

César siguió viniendo verano tras verano a disfrutar de nuestras playas, nuestras fiestas y de sus amigos agaetenses; Pepe Dámaso, Tito Santana, Valentín Armas, Manolo Barroso, Tete,... 
En una ocasión me contó Tito Santana, que ellos siguieron provocando a los guardias, se metían en el agua con dos bañadores puestos, cuando estaban alejados de la orilla se quitaban uno y  lo enseñaban, el guardia les mandaba a salir creyendo que estaban desnudos y aparecían con un bañador puesto y otro en la mano.  
César y sus amigos pasaban todo el día metidos en el agua, la gente de Agaete que a burleteros no nos gana nadie, les puso rápidamente un nombrete, "los toninos", en referencia a los delfines, que por aquí se le llama toninas, en otra época muy abundantes y visibles desde la playa.
Cabo Jefe de la Policía Municipal, Don Manuel Reyes.

Transcurridos casi sesenta años de aquellos hechos, no sabemos cómo terminó el caso, no he podido localizar de momento más documentos o testimonios, César ya era una autoridad artística e influyente, muy respetado y temido por los políticos, seguramente el asunto no tuvo mayores consecuencias y a César, su rebeldía solo le costaría además de unas horas en el insalubre depósito municipal, una reprimenda del serio alcalde don Andres Rodriguez.

La situación del archivo municipal, origen de este documento histórico, no es el lugar adecuado para consultas o trabajar en él y menos en estos tiempos, es más peligroso que una discoteca a las dos de la madrugada, un sótano que carece de espacio, ventanas y ventilación, lleno de humedades que afectan a los documentos. Desde aquí hago un llamamiento para que se le busque otro lugar más adecuado.



Bibliografía:
Archivo municipal de Agaete.
Presa de la época a través del portal Jable de la ULPGC.